{"id":31768,"date":"2016-06-13T11:40:06","date_gmt":"2016-06-13T16:40:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/para-el-autor-catolico-sin-el-auxilio-de-la-gracia-no-es-posible-la-palabra\/"},"modified":"2016-06-13T11:40:06","modified_gmt":"2016-06-13T16:40:06","slug":"para-el-autor-catolico-sin-el-auxilio-de-la-gracia-no-es-posible-la-palabra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/para-el-autor-catolico-sin-el-auxilio-de-la-gracia-no-es-posible-la-palabra\/","title":{"rendered":"Para el autor cat\u00f3lico sin el auxilio de la Gracia no es posible la&nbsp;palabra"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Jaime Septi\u00e9n<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">\n\tSebasti&aacute;n S&aacute;nchez es argentino, ha trabajado en el ministerio de Cultura de su provincia, Neuqu&eacute;n, y por m&aacute;s de siete a&ntilde;os en la confecci&oacute;n de una de las herramientas m&aacute;s &uacute;tiles para conocer alg&uacute;n espacio de la realidad: un diccionario.&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\">\n\tPero este diccionario &ndash;que presentamos en exclusiva a los lectores de Aleteia&mdash; es todav&iacute;a m&aacute;s &uacute;til, pues excava por siglo y medio en la producci&oacute;n literaria, po&eacute;tica, ensay&iacute;stica de autores cat&oacute;licos hispanoamericanos.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n\tPocas empresas como &eacute;sta tan ambiciosas, y pocas veces se encuentra en una de ellas la conjunci&oacute;n del profundo investigador y el hombre de fe.&nbsp; El Diccionario de Autores Cat&oacute;licos comienza con el mexicano Salvador Abascal Infante y concluye &ndash;en su primera edici&oacute;n&mdash;con el uruguayo Juan Zorrilla de San Mart&iacute;n.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n\t<em>&iquest;C&oacute;mo se origin&oacute; el Diccionario de Autores Cat&oacute;licos?<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">\n\tVoy a comentarle brevemente la &lsquo;historia&rsquo; de este Diccionario. Hacia mediados de 2006 tom&eacute; contacto con el peri&oacute;dico El Observador de M&eacute;xico. Ten&iacute;a yo especial inter&eacute;s en colaborar con ese prestigioso semanario cat&oacute;lico. La respuesta que recib&iacute; fue por dem&aacute;s positiva. Me sugirieron escribir notas semanales sobre autores cat&oacute;licos de habla hispana. As&iacute;, en El Observador se publicaron las primeras cuarenta entradas del que m&aacute;s tarde ser&iacute;a el Diccionario de Autores Cat&oacute;licos.<\/p>\n<p align=\"justify\">\tEl caso es que, por diversas circunstancias vitales, suspend&iacute; la redacci&oacute;n hasta hace dos a&ntilde;os, cuando retom&eacute; el proyecto, hasta llegar a los 268 autores que contiene hoy el libro.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n\t<em>&iquest;A qui&eacute;n va dirigido este diccionario?<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">\n\tSi bien est&aacute; destinado a todos los lectores que afronten su lectura con buena voluntad, su objeto central es llegar a los j&oacute;venes de habla hispana para que conozcan, aunque sea someramente, ese gran fontanar que es la cultura cat&oacute;lica. Suscitar el entusiasmo por la Verdad en los j&oacute;venes, para que miren su fe y sus patrias con &ldquo;ojos mejores&rdquo;, como quer&iacute;a Lugones, tal el anhelo esencial de este Diccionario.<\/p>\n<p align=\"justify\">\tPor otro lado, pens&aacute;ndolo pr&aacute;cticamente, esta obra puede ser objeto de consulta, ya no de especialistas claro est&aacute;, pero s&iacute; de personas preocupadas por conocer la cultura cat&oacute;lica que est&aacute; en el fundamento de nuestras patrias.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\">\n\t<em>&iquest;Qu&eacute; per&iacute;odos, qu&eacute; nacionalidades abarca?<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">\n\tEl Diccionario de Autores Cat&oacute;licos incluye a los autores nacidos desde 1850 hasta inicios de los a&ntilde;os setenta del siglo XX &ndash;mi generaci&oacute;n- aunque &eacute;stos &uacute;ltimos son los menos.&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\">\tHe procurado incluir todas las nacionalidades hispanoparlantes, incluso aquellas en las que el espa&ntilde;ol se encuentra lamentablemente en retirada, como es el caso de Filipinas.&nbsp; Sin embargo, hay cuatro naciones que tienen en el Diccionario primac&iacute;a num&eacute;rica: Espa&ntilde;a, M&eacute;xico, Per&uacute; y mi patria, Argentina.<\/p>\n<p align=\"justify\">\tEn todas ellas se manifiestan los grandes manantiales de la cultura cat&oacute;lica de Hispanoam&eacute;rica, &ldquo;el continente de la esperanza&rdquo; que augurara el beato Juan Pablo II.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n\t<em>&iquest;Cu&aacute;l fue su criterio de selecci&oacute;n?<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">\n\tEn la introducci&oacute;n explico el criterio que me gui&oacute; para seleccionar a los autores. All&iacute;, parafraseando a Gilbert&nbsp; K. Chesterton, se&ntilde;alo que si un autor es cat&oacute;lico se le nota. Ese fue el primer par&aacute;metro, el primer criterio de selecci&oacute;n, por as&iacute; decirlo. Cuando un autor escribe &ldquo;en cat&oacute;lico&rdquo; se le nota, aunque el tema sobre el que escribe no verse estrictamente relacionado con cuestiones eclesiales o de fe.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n\t<em>Y, esencialmente, &iquest;qu&eacute; es lo que se le nota?<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">\n\tEl &aacute;nimo por desvelar la riqueza del Ser a trav&eacute;s de sus trascendentales: la Verdad, la Belleza, el Bien. El autor cat&oacute;lico sabe, y se le nota, que sin el auxilio de la Gracia no es posible la palabra aut&eacute;ntica. En ese sentido, todo el que escribe en cat&oacute;lico es un autor inspirado. Como ha dicho el Aquinate: &ldquo;la Verdad, d&iacute;gala quien la diga, proviene del Esp&iacute;ritu Santo&rdquo;.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n\t<em>Las 268 entradas, &iquest;corresponden a autores, dig&aacute;moslo as&iacute;, de &ldquo;vidas ejemplares&rdquo;?<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">\n\tMi intenci&oacute;n con este Diccionario no fue hacer un florilegio hagiogr&aacute;fico ni una colecci&oacute;n de vidas paradigm&aacute;ticas, aunque en sus p&aacute;ginas no falten santos y arquetipos.<\/p>\n<p align=\"justify\">\tEl autor cat&oacute;lico no es un superhombre. Es un hombre, volcado a la Verdad s&iacute;, pero s&oacute;lo un hombre. &Eacute;l pone inteligencia y vida al servicio de la Verdad con dones y talentos pero tambi&eacute;n con limitaciones, defectos e incluso con pecados.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n\t<em>Un diccionario tiene un criterio de exclusi&oacute;n: &iquest;cu&aacute;l fue el suyo?<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">\n\tExclu&iacute;, taxativamente, a aquellos autores filiados al modernismo (o sus vertientes, como la Teolog&iacute;a de la Liberaci&oacute;n) y a cierto &lsquo;tradicionalismo&rsquo; de cu&ntilde;o sedevacantista. No hay catolicidad all&iacute;, entre otras muchas razones por la infidelidad al sucesor de Pedro.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n\t<em>&iquest;Qu&eacute; pertinencia tiene un Diccionario como &eacute;ste en el mundo actual?<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">\n\tAl Mundo, con may&uacute;scula, no le gustan los autores cat&oacute;licos. No le gusta que haya quienes desvelen al Ser. No le gusta la palabra aut&eacute;ntica, que lo es s&oacute;lo si est&aacute; filiada con la Palabra Fundante. El Mundo prefiere lo bab&eacute;lico, los verbos errabundos, las batallas sem&aacute;nticas. Le gusta la palabra ideol&oacute;gica, la que atenta contra lo real.&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\">\tPero los autores cat&oacute;licos son necesarios al mundo, con min&uacute;scula, a este mundo que reclama certeza, autenticidad, realismo, en suma&hellip;Verdad. El autor cat&oacute;lico, aut&eacute;nticamente cat&oacute;lico, es un ap&oacute;stol de la Palabra, un pregonero de lo real. En tal sentido, un diccionario como &eacute;ste puede resultar extempor&aacute;neo para el Mundo mundano, pero muy importante para el mundo real en el que los hombres vivimos y padecemos.&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\">\n\t<em>&iquest;Piensa usted &ndash;a la luz de los aqu&iacute; enlistados&mdash;que esto puede verse como un redescubrimiento de la cultura cat&oacute;lica iberoamericana?<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">\n\tEfectivamente, este diccionario es una humilde contribuci&oacute;n en ese sentido. Por un lado, descubrir las fuentes de la cultura fundante de nuestras patrias y, por el otro, reconocer que entre nosotros hay actualmente quienes han asumido la misi&oacute;n de ser pregoneros de la Verdad a trav&eacute;s de la palabra escrita.<\/p>\n<p align=\"justify\">\tEl desvelamiento de la cultura cat&oacute;lica encuentra hoy importantes ejemplos personales e institucionales. Este diccionario, dicho esto sin asomo de petulancia, es un esfuerzo m&aacute;s en esa misi&oacute;n esencial en la que, insisto, los j&oacute;venes son especiales protagonistas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\">\n\t<em>&iquest;C&oacute;mo se va a distribuir?<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">\n\tEl Diccionario ha sido publicado por V&oacute;rtice, editorial cat&oacute;lica argentina de reconocida trayectoria. Esta primera tirada es, por razones de &iacute;ndole presupuestaria, ciertamente peque&ntilde;a. Por supuesto, es mi deseo que el libro se lea y sea &uacute;til de modo que espero atreverme a una reedici&oacute;n aumentada en breve.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n\t&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Jaime Septi\u00e9n Sebasti&aacute;n S&aacute;nchez es argentino, ha trabajado en el ministerio de Cultura de su provincia, Neuqu&eacute;n, y por m&aacute;s de siete a&ntilde;os en la confecci&oacute;n de una de las herramientas m&aacute;s &uacute;tiles para conocer alg&uacute;n espacio de la realidad: un diccionario.&nbsp; Pero este diccionario &ndash;que presentamos en exclusiva a los lectores de Aleteia&mdash; &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/para-el-autor-catolico-sin-el-auxilio-de-la-gracia-no-es-posible-la-palabra\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPara el autor cat\u00f3lico sin el auxilio de la Gracia no es posible la&nbsp;palabra\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-31768","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31768","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31768"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31768\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31768"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31768"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31768"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}