{"id":31794,"date":"2016-06-13T11:41:46","date_gmt":"2016-06-13T16:41:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-santa-juana-de-chantal\/"},"modified":"2016-06-13T11:41:46","modified_gmt":"2016-06-13T16:41:46","slug":"hoy-celebramos-a-santa-juana-de-chantal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-santa-juana-de-chantal\/","title":{"rendered":"Hoy celebramos a &#8230; Santa Juana de&nbsp;Chantal"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: evangeliodeldia.org<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Santa Juana Francisca Fr&eacute;miot de Chantal, religiosa, que, primero madre de familia, educ&oacute; piadosamente a los seis hijos que tuvo como fruto de su cristiano matrimonio y, muerto su esposo, bajo la direcci&oacute;n de san Francisco de Sales abraz&oacute; con decisi&oacute;n el camino de la perfecci&oacute;n, dedic&aacute;ndose a las obras de caridad, en especial para con los pobres y enfermos, y dio inicio a la Orden de la Visitaci&oacute;n, que dirigi&oacute; tambi&eacute;n prudentemente.<strong> Su muerte tuvo lugar en Moulins, junto al r&iacute;o Aller, cercano a Nevers, en Francia, el d&iacute;a trece de diciembre.<br \/> &nbsp;<\/strong><br \/> El padre de santa Juana de Chantal era Benigno Fr&eacute;miot, presidente del parlamento de Borgo&ntilde;a. <strong>El se&ntilde;or Fr&eacute;miot hab&iacute;a quedado viudo cuando sus hijos eran todav&iacute;a peque&ntilde;os, pero no ahorr&oacute; ning&uacute;n esfuerzo para educarlos en la pr&aacute;ctica de la virtud y prepararlos para la vida.<\/strong> Juana, que recibi&oacute; en la confirmaci&oacute;n el nombre de Francisca, fue sin duda la que mejor supo aprovechar esa magn&iacute;fica educaci&oacute;n. Cuando la joven ten&iacute;a veinte a&ntilde;os, su padre, que la amaba tiernamente, la concedi&oacute; en matrimonio al bar&oacute;n de Chantal, Crist&oacute;bal de Rabutin. El bar&oacute;n ten&iacute;a veintisiete a&ntilde;os, era oficial del ej&eacute;rcito franc&eacute;s y contaba con un largo historial de victoriosos duelos; su madre descend&iacute;a de la beata Humbelina.<\/p>\n<p align=\"justify\"> El matrimonio tuvo lugar en Dijon y Juana Francisca parti&oacute; con su marido a Bourbilly. Desde la muerte de su madre, el bar&oacute;n no hab&iacute;a llevado una vida muy ordenada, de suerte que la servidumbre de su casa se hab&iacute;a acostumbrado a cierta falta de disciplina; en consecuencia, el primer cuidado de la flamante baronesa fue establecer el orden en su casa. Los tres primeros hijos del matrimonio murieron poco despu&eacute;s de nacer; pero los j&oacute;venes esposos tuvieron despu&eacute;s un ni&ntilde;o y tres ni&ntilde;as que vivieron. Por otra parte, pose&iacute;an cuanto puede constituir la felicidad a los ojos del mundo y procuraban corresponder a tantas bendiciones del cielo.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Cuando su marido se hallaba ausente, la baronesa se vest&iacute;a en forma muy modesta y, si alguien le preguntase por qu&eacute;, ella respond&iacute;a: &laquo;<strong>Los ojos de aqu&eacute;l a quien quiero agradar est&aacute;n a cien leguas de aqu&iacute;&raquo;. Las palabras que san Francisco de Sales dijo m&aacute;s tarde sobre santa Juana Francisca pod&iacute;an aplic&aacute;rsele ya desde entonces: &laquo;La se&ntilde;ora de Chantal es la mujer fuerte que Salom&oacute;n no pod&iacute;a encontrar en Jerusal&eacute;n&raquo;.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Pero la felicidad de la familia s&oacute;lo dur&oacute; nueve a&ntilde;os. En 1601, el bar&oacute;n de Chantal sali&oacute; de cacer&iacute;a con su amigo, el se&ntilde;or D&#8217;Aul&eacute;zy, quien accidentalmente le hiri&oacute; en la parte superior del muslo. El bar&oacute;n sobrevivi&oacute; nueve d&iacute;as, durante los cuales sufri&oacute; un verdadero martirio a manos de un cirujano muy torpe y recibi&oacute; los &uacute;ltimos sacramentos con ejemplar resignaci&oacute;n. La baronesa hab&iacute;a vivido exclusivamente para su esposo, de modo que el lector puede suponer f&aacute;cilmente su dolor al verse viuda a los veintiocho a&ntilde;os. Durante cuatro meses estuvo sumida en el m&aacute;s profundo dolor, hasta que una carta de su padre le record&oacute; sus obligaciones para con sus hijos.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Para demostrar que hab&iacute;a perdonado de coraz&oacute;n al se&ntilde;or D&#8217;Aul&eacute;zy, la baronesa le prest&oacute; cuantos servicios pudo y fue madrina de uno de sus hijos. Por otra parte, redobl&oacute; sus limosnas a los pobres y consagr&oacute; su tiempo a la educaci&oacute;n e instrucci&oacute;n de sus hijos. Juana ped&iacute;a constantemente a Dios que le diese un gu&iacute;a verdaderamente santo, capaz de ayudarla a cumplir perfectamente su voluntad.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Una vez, mientras repet&iacute;a esta oraci&oacute;n, vio s&uacute;bitamente a un hombre cuyas facciones y modo de vestir reconocer&iacute;a m&aacute;s tarde, al encontrar en Dijon a san Francisco de Sales. En otra ocasi&oacute;n, se vio a s&iacute; misma en un bosquecillo, tratando en vano de encontrar una iglesia. Por aquel medio, Dios le dio a entender que el amor divino ten&iacute;a que consumir la imperfecci&oacute;n del amor propio que hab&iacute;a en su coraz&oacute;n y que se ver&iacute;a obligada a enfrentarse con numerosas dificultades.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: evangeliodeldia.org Santa Juana Francisca Fr&eacute;miot de Chantal, religiosa, que, primero madre de familia, educ&oacute; piadosamente a los seis hijos que tuvo como fruto de su cristiano matrimonio y, muerto su esposo, bajo la direcci&oacute;n de san Francisco de Sales abraz&oacute; con decisi&oacute;n el camino de la perfecci&oacute;n, dedic&aacute;ndose a las obras de caridad, en &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-santa-juana-de-chantal\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHoy celebramos a &#8230; Santa Juana de&nbsp;Chantal\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-31794","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31794","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31794"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31794\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31794"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31794"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31794"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}