{"id":31846,"date":"2016-06-13T11:43:15","date_gmt":"2016-06-13T16:43:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-san-nicolas-pieck-y-companeros-martires\/"},"modified":"2016-06-13T11:43:15","modified_gmt":"2016-06-13T16:43:15","slug":"hoy-celebramos-a-san-nicolas-pieck-y-companeros-martires","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-san-nicolas-pieck-y-companeros-martires\/","title":{"rendered":"Hoy celebramos a&#8230; San Nicol\u00e1s Pieck y compa\u00f1eros&nbsp;m\u00e1rtires"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Aleteia Team<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">La primera p&aacute;gina de la historia de la nacionalidad holandesa est&aacute; manchada de sangre. Hoy quisieran borrarla todos los holandeses, aun los protestantes m&aacute;s reaccionarios. Fueron jornadas inexplicables en un pueblo que pasa como prototipo de cordura y de sentido de tolerancia.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Para comprender lo que entonces sucedi&oacute; precisa trasladarse al clima pol&iacute;tico y religioso, tambi&eacute;n social, de los Pa&iacute;ses Bajos de la segunda mitad del siglo XVI, ricos y superpoblados, invadidos por los predicantes calvinistas y alzados en guerra sin cuartel contra el dominio espa&ntilde;ol.<\/p>\n<p align=\"justify\"> El a&ntilde;o 1566, con la aparici&oacute;n en escena del partido de los gueux o &laquo;mendigos&raquo;, se&ntilde;ala el comienzo de una serie de devastaciones iconoclastas en todo el Flandes espa&ntilde;ol, no sin connivencia de la nobleza. Felipe II env&iacute;a al duque de Alba. La sola presencia del gran estratega, alma recta y mano dura, impone el orden y el silencio. Silencio rencoroso, precursor de las grandes cat&aacute;strofes.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Guillermo de Nassau saca partido de la situaci&oacute;n para levantar la bandera de la independencia. El de Alba le derrota en todos los frentes. Pero all&iacute; queda la pesadilla de los &laquo;mendigos del mar&raquo;, guarecidos en las islas que ci&ntilde;en la costa. Gente desgarrada, rebotada de todos los pa&iacute;ses, sin otro v&iacute;nculo que el odio a los papistas y la sed del pillaje.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Desde 1571 los manda el conde de la Marck, que ha jurado no raparse la barba ni cortarse las u&ntilde;as hasta el d&iacute;a en que haya vengado, en los sacerdotes y religiosos, la muerte de los condes de Egmont y de Hornes, ajusticiados por los espa&ntilde;oles. Un golpe audaz le ha puesto en posesi&oacute;n de la importante plaza fuerte de Brielle, en la desembocadura del Mosa. Iglesias y conventos son saqueados, quemadas las im&aacute;genes, asesinados con crueldad refinada los eclesi&aacute;sticos que no logran ponerse a salvo.<\/p>\n<p align=\"justify\"> El 25 de junio de 1572 una flotilla, mandada por el capit&aacute;n Marino Brant, atacaba la peque&ntilde;a ciudad de Gorkum. Las fuerzas fieles al rey hubieron de hacerse fuertes en la ciudadela, donde fueron a refugiarse todos los sacerdotes y religiosos.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Pertenec&iacute;an al clero secular el p&aacute;rroco Leonardo Vechel, su coadjutor Nicol&aacute;s Janssen y un anciano de setenta a&ntilde;os, por nombre Godofredo van Duynen. Los dos primeros, en la plenitud de sus fuerzas y de su celo pastoral, intr&eacute;pidos defensores de su grey y llenos de caridad con los pobres. El anciano viv&iacute;a retirado en su casa de Gorkum, debido al trastorno de sus facultades mentales, que no le imped&iacute;a ejercer las funciones sacerdotales ni llevar una intensa vida interior.<\/p>\n<p align=\"justify\"> El grupo m&aacute;s importante de los refugiados estaba formado por trece franciscanos de la Observancia, que compon&iacute;an, con algunos m&aacute;s, la comunidad existente en la ciudad. Gobern&aacute;bala como guardi&aacute;n un religioso de dotes excepcionales, el padre Nicol&aacute;s Pieck, joven de treinta y ocho a&ntilde;os, en cuyo semblante se espejaban a la par la penetraci&oacute;n de la mente y la limpidez serena del esp&iacute;ritu. Era su vicario el padre Jer&oacute;nimo de Weert, de trato agradable y ejemplar en la guarda de sus obligaciones religiosas.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Ven&iacute;an despu&eacute;s los padres Nicasio de Heeze, eximio director de almas; Teodoro van der Eem, anciano de setenta a&ntilde;os que desempe&ntilde;aba la capellan&iacute;a del monasterio de religiosas de la Tercera Orden; Willehald de Dinamarca, venerable y austero nonagenario, expulsado de su patria por la persecuci&oacute;n protestante; Godofredo de Melveren, asiduo ap&oacute;stol del confesonario; Antonio de Weer, Antonio de Hoornaert, el reci&eacute;n ordenado Francisco van Rooy, y un padre Guillermo, que constitu&iacute;a la nota discordante del cuadro, pues ten&iacute;a contristada a la comunidad con su conducta poco regulada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Aleteia Team La primera p&aacute;gina de la historia de la nacionalidad holandesa est&aacute; manchada de sangre. 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