{"id":31848,"date":"2016-06-13T11:43:18","date_gmt":"2016-06-13T16:43:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-aquila-y-priscila\/"},"modified":"2016-06-13T11:43:18","modified_gmt":"2016-06-13T16:43:18","slug":"hoy-celebramos-a-aquila-y-priscila","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-aquila-y-priscila\/","title":{"rendered":"Hoy celebramos a&#8230; Aquila y&nbsp;Priscila"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Primeros Cristianos<\/b><\/p>\n<blockquote>\n<h6><span style=\"font-size:12px;\">Las palabras del&nbsp;joven Apolo&nbsp;cortan el aire en la&nbsp;sinagoga de &Eacute;feso, ante una audiencia cautivada por la brillantez del discurso.&nbsp;Aquila y Priscila lo admiran tambi&eacute;n, pero echan de menos la luz de la fe, \u201cse lo llevaron consigo y le instruyeron m&aacute;s a fondo en la doctrina del Se&ntilde;or\u201d (Hch 18, 26).<\/span><\/h6>\n<\/blockquote>\n<p align=\"justify\"> No hab&iacute;an pasado dos d&eacute;cadas desde la Ascensi&oacute;n de Cristo, y la semilla del Evangelio ya se hab&iacute;a esparcido por numerosas ciudades del Imperio. EnRoma, la Buena Nueva tuvo acogida entre algunos jud&iacute;os que profesaban a Jes&uacute;s de Nazaret como el Salvador; entre ellos,&nbsp;Aquila, un tejedor de tiendas&nbsp;de campa&ntilde;a. Proced&iacute;a de la di&aacute;spora por la Anatolia del Norte, la actual Turqu&iacute;a. Su mujer,&nbsp;Priscila \u2014abreviado, Prisca \u2014, era romana.Seg&uacute;n una antigua tradici&oacute;n, estaba emparentada con el senador&nbsp;Caio Mario Pudente Corneliano, que hospedaba a&nbsp;San Pedro&nbsp;en su casa en el Viminale. Aunque no hay fuentes escritas que lo testimonien, existen pinturas del Pr&iacute;ncipe de los Ap&oacute;stoles administrando el Bautismo a una joven llamada Prisca.<\/p>\n<p align=\"justify\"> En los albores de nuestra era, el Estado romano confund&iacute;a a los cristianos con los jud&iacute;os, hasta el punto de ofrecerles los mismos privilegios: libre ejercicio del culto y dispensa de obligaciones incompatibles con el monote&iacute;smo, como el culto al emperador. A finales de los a&ntilde;os cuarenta, surgieron discrepancias dentro de la comunidad jud&iacute;a acerca de la cuesti&oacute;n mesi&aacute;nica, y las controversias llegaron a o&iacute;dos del&nbsp;emperador Tiberio Claudio C&eacute;sar. Claudio se hab&iacute;a mostrado ben&eacute;volo con los jud&iacute;os, pero el temor de una posible revuelta fue motivo suficiente para exiliarlos de&nbsp;Roma, al menos por un tiempo. Un oficial de la corte imperial, el historiador&nbsp;Suetonio, narra escuetamente el decreto del&nbsp;a&ntilde;o 49: iudaeos impulsore Chresto assidue tumultuantis Roma expulit (\u201cexpuls&oacute; de Roma a los jud&iacute;os, pues provocaban des&oacute;rdenes a causa de Cresto\u201d). &laquo;Se ve que Claudio no conoc&iacute;a bien el nombre del Se&ntilde;or \u2014en lugar de Cristo dice Cresto \u2014 s&oacute;lo ten&iacute;a una idea muy confusa de lo que hab&iacute;a sucedido&raquo;. Forzados a dejar la Ciudad Eterna,Aquila y Priscila se trasladaron a Corinto, la capital de Acaya.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong><span style=\"line-height:1.2;\">Corinto:&nbsp;<\/span><\/strong><span style=\"line-height:1.2;\"><strong>Las horas en el taller<\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"> Los j&oacute;venes inmigrantes&nbsp;debieron abrirse camino en una ciudad cosmopolita. Por sus calles desfilaban griegos, romanos, africanos, jud&iacute;os&#8230; Las tradiciones y mentalidades m&aacute;s diversas converg&iacute;an en la capital: del levante sirio lleg&oacute; el culto a Melkart y Astar&eacute;; de Roma, los espect&aacute;culos sangrientos; los frigios implantaron la veneraci&oacute;n a Cibeles, la madre de los dioses.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Adem&aacute;s,&nbsp;Corinto&nbsp;estaba consagrada a&nbsp;Afrodita. A primera vista, el panoramano presentaba facilidades para que arraigara la vida cristiana.&nbsp;Corinto&nbsp;se emplazaba entre oriente y occidente como escenario clave para quien fuera capaz de dar un nuevo rumbo a la historia. Los corintios frecuentaban las numerosas termas, teatros y bas&iacute;licas, y los intelectuales ten&iacute;an acceso a escuelas filos&oacute;ficas de gran relieve.<\/p>\n<p align=\"justify\"> La misma ciudad que abr&iacute;a sus puertas a costumbres inhumanas y a todo tipo de novedades,&nbsp;acogi&oacute; a este matrimonio cristiano entre sus habitantes.Como era n&uacute;cleo de la industria de la p&uacute;rpura y del tejido, Aquila no tard&oacute; en instalar su propio taller en un local abierto a la calle.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Llevaban pocos meses viviendo en&nbsp;Acaya, cuando un viajero pidi&oacute; asilo en su casa. El hu&eacute;sped llegaba de&nbsp;Atenas, abatido, despu&eacute;s de dirigirse a personas &aacute;vidas de o&iacute;r nuevos discursos, pero que no hac&iacute;an caso de las palabras ni se preocupaban de su contenido: s&oacute;lo les interesaba tener algo de qu&eacute; hablar. Tiempo despu&eacute;s,&nbsp;San Pablo&nbsp;recordaba su entrada en Corinto:&nbsp;<em>\u201cme he presentado ante vosotros d&eacute;bil, y con temor y mucho temblor&quot;<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Primeros Cristianos Las palabras del&nbsp;joven Apolo&nbsp;cortan el aire en la&nbsp;sinagoga de &Eacute;feso, ante una audiencia cautivada por la brillantez del discurso.&nbsp;Aquila y Priscila lo admiran tambi&eacute;n, pero echan de menos la luz de la fe, \u201cse lo llevaron consigo y le instruyeron m&aacute;s a fondo en la doctrina del Se&ntilde;or\u201d (Hch 18, 26). 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