{"id":31851,"date":"2016-06-13T11:43:22","date_gmt":"2016-06-13T16:43:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-san-fermin\/"},"modified":"2016-06-13T11:43:22","modified_gmt":"2016-06-13T16:43:22","slug":"hoy-celebramos-a-san-fermin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-san-fermin\/","title":{"rendered":"Hoy celebramos a&#8230;. san&nbsp;Ferm\u00edn"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Santopedia<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Pamplona era entonces Pompelon, una peque&ntilde;a aglomeraci&oacute;n urbana fundada por los romanos, presidiendo en el centro de la tierra navarra, sobre una peque&ntilde;a meseta a las orillas del Arga, una llanura rodeada de monta&ntilde;as. Los vascos habitantes de esta llanura conoc&iacute;an esa poblaci&oacute;n romana con el nombre de Iru&ntilde;a, es decir, la ciudad. Seg&uacute;n Estrab&oacute;n: &quot;Sobre la Jaccetania, hacia el Norte, habitan los vascones, en cuyo territorio se halla Pompelon&quot;.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Pompelon, producto humano l&oacute;gico, ten&iacute;a para los romanos un valor estrat&eacute;gico, pero asimismo realizaba otra importante misi&oacute;n: reun&iacute;a las &aacute;speras monta&ntilde;as pirenaicas, tras las cuales se extend&iacute;an los ub&eacute;rrimos campos de Aquitania, con la comarca de las riberas colindantes con el Ebro. Pompelon era un punto de confluencia en el trazado de las v&iacute;as romanas que atravesaban Navarra.<\/p>\n<p align=\"justify\"> A&uacute;n no hab&iacute;a cristianos en el pa&iacute;s. Los m&aacute;s antiguos cuentos del folklore vasco, unos cuentos de contextura esquem&aacute;tica que resuenan todav&iacute;a desde un fondo de siglos, establecen la separaci&oacute;n de dos mundos radicalmente distintos: el mundo cristiano y el mundo anterior a la evangelizaci&oacute;n del pa&iacute;s. Hay en algunos de esos seculares cuentos, procedentes casi todos de una edad pastoril, alusiones claras a las primeras iglesuelas cristianas y al conjunto de prevenciones y de resistencias que su emplazamiento exaltaba entre los gentiles.<\/p>\n<p align=\"justify\"> El vasco introdujo en su milenario idioma el adjetivo &quot;gentil&quot; (jentillak, los gentiles), expresando as&iacute; el mundo idol&aacute;trico de sus antepasados, desconocedores del cristianismo o refractarios a su introducci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Todos los habitantes de la tierra vasca eran entonces gentiles, lo mismo, que fuesen pastores en el campo que los avecindados en las aglomeraciones urbanas. Pompelon y sus habitantes pertenec&iacute;an al mundo del paganismo. Entre esos habitantes se contaba Firmo, alto funcionario de la administraci&oacute;n romana en la ciudad, y su esposa Eugenia, matrona de ilustre ascendencia.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Todo hace imaginar, sin embargo, que Firmo y Eugenia, aunque paganos, eran creyentes, que sus almas sent&iacute;an aspiraciones mucho m&aacute;s all&aacute; de sus efigies tutelares predilectas. Firmo y Eugenia ofrendaban, sacrificaban en los altares de su culto con la sencilla fe del pueblo que cre&iacute;a en sus dioses con una pasi&oacute;n que durante casi medio milenio hizo frente al cristianismo, que avanzaba con fuerza arrolladora. En la fe pagana del pueblo hab&iacute;a ardor y hab&iacute;a vitalidad. Esto explica los m&aacute;rtires.<\/p>\n<p align=\"justify\"> En la vida de Ferm&iacute;n, el hijo de Firmo y Eugenia, nos movemos en un mundo de conjeturas, pero la menci&oacute;n del nombre de la madre evoca la gran receptibilidad de las mujeres paganas a la nueva doctrina destinada a toda la humanidad, sin excluir de la esperanza a los m&aacute;s humildes y despreciados, y que tra&iacute;a un positivo consuelo a los desesperados y a los vacilantes.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Las viejas hagiograf&iacute;as describen a Firmo y Eugenia dirigi&eacute;ndose al templo de J&uacute;piter para ofrecer sacrificios, y detenidos en el camino a la vista de un extranjero que con dulce y grave palabra explicaba al pueblo la figura y la doctrina de Cristo. Al llegar aqu&iacute; hay que imaginarse el amoroso ardor de aquellos humildes y eficaces ap&oacute;stoles, mucho m&aacute;s cercanos que nosotros en el tiempo a la figura de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Firmo y Eugenia invitaron a su hogar al extranjero, hondamente impresionados por el discurso de &eacute;ste. Honesto, que as&iacute; se llamaba el ap&oacute;stol, explic&oacute; a aqu&eacute;llos los fundamentos de la religi&oacute;n cristiana, y c&oacute;mo ven&iacute;a de Tolosa de Francia, de donde le hab&iacute;a enviado el santo obispo Saturnino, disc&iacute;pulo de los ap&oacute;stoles, con la concreta misi&oacute;n de difundir en Pompelon la fe de Jesucristo. Las convincentes palabras de Honesto en la intimidad del hogar de Firmo conmovieron todav&iacute;a m&aacute;s a &eacute;ste, que no solamente dio a aqu&eacute;l esperanzas de convertirse al cristianismo, sino que, adem&aacute;s, manifest&oacute; deseos de conocer a Saturnino. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Santopedia Pamplona era entonces Pompelon, una peque&ntilde;a aglomeraci&oacute;n urbana fundada por los romanos, presidiendo en el centro de la tierra navarra, sobre una peque&ntilde;a meseta a las orillas del Arga, una llanura rodeada de monta&ntilde;as. 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