{"id":31855,"date":"2016-06-13T11:43:31","date_gmt":"2016-06-13T16:43:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-pier-giorgio-frassati\/"},"modified":"2016-06-13T11:43:31","modified_gmt":"2016-06-13T16:43:31","slug":"hoy-celebramos-a-pier-giorgio-frassati","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-pier-giorgio-frassati\/","title":{"rendered":"Hoy celebramos a&#8230; Pier Giorgio&nbsp;Frassati"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: evangeliodeldia.org<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Naci&oacute; el 6 de abril de 1901. Su madre Adelaide Ametis era pintora, y su padre, Alfredo Frassati, agn&oacute;stico declarado, fue senador y embajador en Alemania, adem&aacute;s de fundador del prestigioso peri&oacute;dico <em>La Stampa<\/em>, cuya tendencia no era precisamente af&iacute;n a la Iglesia.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Y aunque su entorno no proporcion&oacute; al beato una formaci&oacute;n en la fe anclada en la vivencia, sigui&oacute; los dictados de su coraz&oacute;n. No mir&oacute; para otro lado, ni aloj&oacute; en c&oacute;modo vac&iacute;o la &iacute;ntima persuasi&oacute;n que le instaba a buscar lo m&aacute;ximo, sino que se dispuso a vivir el Evangelio con todas sus consecuencias.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Su hermana y &eacute;l se formaron en un centro estatal y en el colegio de los jesuitas<\/strong>. En &eacute;ste &uacute;ltimo Pier Giorgio se vincul&oacute; a la Congregaci&oacute;n Mariana y al Apostolado de la Oraci&oacute;n. <strong>A los 17 a&ntilde;os se integr&oacute; en la Sociedad de San Vicente de Pa&uacute;l, y a los 19 se comprometi&oacute; con la Federaci&oacute;n de Estudiantes Cat&oacute;licos y con la Acci&oacute;n Cat&oacute;lica.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Se matricul&oacute; en la Polit&eacute;cnica de Tur&iacute;n en la carrera de ingenier&iacute;a de minas. Se hab&iacute;a convertido en un joven de finas facciones, con innegable atractivo, un consumado monta&ntilde;ero que hac&iacute;a gala de su gran sentido del humor, apasionado e idealista, inclinado a defender siempre a los d&eacute;biles; ni siquiera sus estudios pusieron coto a sus misericordiosas acciones que ven&iacute;a realizando anteriormente.<\/p>\n<p align=\"justify\"> La universidad era entonces caldo de cultivo para tendencias dispares; un entramado complejo en el que f&aacute;cilmente germinaban conflictos ideol&oacute;gicos y pol&iacute;ticos, dejando a la religi&oacute;n fuera de concurso. En este ambiente gravemente enrarecido y hostil a la fe, <strong>organiz&oacute; acciones para despertar la dormida conciencia espiritual de sus compa&ntilde;eros. Y se le ocurri&oacute; invitarlos a una adoraci&oacute;n nocturna.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Los extremistas de fan&aacute;ticos modales arrancaron los carteles en su presencia. La impresi&oacute;n ante ese signo de intolerancia le acompa&ntilde;ar&iacute;a hasta el fin. No se desanim&oacute;. No pod&iacute;a hacerlo porque se hab&iacute;a abrazado a Cristo encarnando con su vida el Evangelio.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Estaba entregado a la causa de auxiliar a los enfermos, atender a los hu&eacute;rfanos y a los que regresaban malheridos en el cuerpo y en el alma de la sangrienta guerra mundial. Era catequista en un barrio marginal en el que, adem&aacute;s de formar a los ni&ntilde;os, defend&iacute;a al religioso dominico que estaba al frente del centro donde se reun&iacute;an de las notorias agresiones verbales y f&iacute;sicas que le inflig&iacute;an ciertos comunistas.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Era frecuente verle por las calles acarreando los humildes enseres de los pobres que no ten&iacute;an donde ir<\/strong>, costeando el transporte p&uacute;blico a quien lo precisara, dando limosnas, etc. Lo que fuera preciso, siempre con el objeto de socorrer a quienes lo necesitaban, a costa de quedarse sin dinero en su bolsillo. <strong>Su pudiente familia no lo comprend&iacute;a. Sus padres nunca supieron que pensando en ellos renunci&oacute; a un amor secreto.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> En 1921 organiz&oacute; el primer congreso de Pax Romana en R&aacute;vena con la idea de involucrar a todos los universitarios del mundo en defensa de la paz. Cualquier situaci&oacute;n la aprovechaba para hacer apostolado: la monta&ntilde;a, el teatro, la &oacute;pera, los museos.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Hab&iacute;a recibido una educaci&oacute;n exquisita. Le agradaba el arte, la m&uacute;sica, le apasionaba Dante, y ten&iacute;a predilecci&oacute;n por los escritos de Catalina de Siena que le indujeron a <strong>convertirse en terciario dominico en 1922. <\/strong>No estaba dispuesto a contemporizar con ning&uacute;n &quot;ismo&quot;.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Y como observ&oacute; que el totalitarismo del signo que fuera no contemplaba entre sus principios la defensa de la persona, ni el respeto a la fe cat&oacute;lica, se enfrent&oacute; abiertamente a &eacute;l. Primeramente, plant&oacute; cara al comunismo y luego al fascismo, sin comprender c&oacute;mo personas conocidas, que se declaraban cat&oacute;licas, pod&iacute;an simpatizar con estas ideolog&iacute;as.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: evangeliodeldia.org Naci&oacute; el 6 de abril de 1901. Su madre Adelaide Ametis era pintora, y su padre, Alfredo Frassati, agn&oacute;stico declarado, fue senador y embajador en Alemania, adem&aacute;s de fundador del prestigioso peri&oacute;dico La Stampa, cuya tendencia no era precisamente af&iacute;n a la Iglesia. 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