{"id":31866,"date":"2016-06-13T11:43:49","date_gmt":"2016-06-13T16:43:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-broma-de-don-bosco-a-los-que-querian-meterle-en-el-manicomio\/"},"modified":"2016-06-13T11:43:49","modified_gmt":"2016-06-13T16:43:49","slug":"la-broma-de-don-bosco-a-los-que-querian-meterle-en-el-manicomio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-broma-de-don-bosco-a-los-que-querian-meterle-en-el-manicomio\/","title":{"rendered":"La broma de don Bosco a los que quer\u00edan meterle en el&nbsp;manicomio"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Edizioni San Paolo<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> No solo las autoridades civiles molestaban al pobre don Bosco e intentaban impedir el desarrollo de su Obra, sino que tambi&eacute;n sus colegas sacerdotes. Es m&aacute;s, a estos se les hab&iacute;a metido en la cabeza que don Bosco estaba enloqueciendo y que todo este empe&ntilde;o por los j&oacute;venes era una verdadera man&iacute;a.<br \/> &nbsp;<br \/> Algunos fueron a verle y, con toda caridad, le dijeron:<br \/> &nbsp;<br \/> &#8211; Querido don Bosco, enti&eacute;ndelo, &iexcl;tu pones en un compromiso el car&aacute;cter sacerdotal! Con tus extravagancias, con ponerte a jugar con esos chicos, acompa&ntilde;&aacute;ndoles por las calles y las plazas, pierdes el decoro, provocas asombro, &iexcl;incluso se r&iacute;en de ti!<br \/> &nbsp;<br \/> Y como don Bosco, seguro de su Obra, mostraba que no le convenc&iacute;a la l&oacute;gica de las advertencias, estos segu&iacute;an:<br \/> &nbsp;<br \/> &#8211; &iexcl;Has perdido la cabeza! &iexcl;Ya no razonas! Pobre y querido don Bosco, no hay que obstinarse&#8230; &iexcl;Tu no puedes hacer lo imposible! &iquest;No ves que incluso la Providencia est&aacute; contra tu obra y que no encuentras quien te alquile un local?<br \/> &nbsp;<br \/> &#8211; &iexcl;Oh la Providencia! \u2013 exclam&oacute; don Bosco alzando las manos al cielo \u2013, &iexcl;la Providencia me ayudar&aacute;! Ella me ha mandado a estos chicos y no rechazar&eacute; a ninguno, &iquest;entend&eacute;is? Vosotros est&aacute;is equivocados, la Providencia har&aacute; todo lo necesario. Y si nadie me alquila un lugar, fabricar&eacute; uno con ayuda de Mar&iacute;a Sant&iacute;sima. Habr&aacute; grandes edificios, con escuelas, laboratorios, oficinas, de todo tipo, patios amplios con p&oacute;rticos\u2026 una iglesia magn&iacute;fica. Y despu&eacute;s, tambi&eacute;n sacerdotes, catequistas, asistentes, profesores, obras de arte y muchos sacerdotes, Ver&eacute;is, ver&eacute;is\u2026<br \/> &nbsp;<br \/> Al o&iacute;r estas palabras, sus amigos se sintieron profundamente conmovidos, pues cre&iacute;an hallarse ante una clara prueba de la locura de su querido colega, y se fueron moviendo la cabeza y dici&eacute;ndose entre ellos:<br \/> &nbsp;<br \/> &#8211; &iexcl;Pobrecillo, verdaderamente ha perdido la cabeza! Hay que tomar medidas en seguida.<br \/> &nbsp;<br \/> Don Bosco esperaba acontecimientos, preparado para la lucha.<br \/> &nbsp;<br \/> Estos, de acuerdo con la Curia episcopal, fueron a hablar con el director del manicomio. Tras conseguir un lugar para el supuesto loco, dos de ellos, m&aacute;s dispuestos y valientes, aceptaron seguir una estratagema.<br \/> &nbsp;<br \/> Alquilaron un coche cerrado, fueron a donde viv&iacute;a don Bosco y le invitaron a dar un paseo, dici&eacute;ndole:<br \/> &nbsp;<br \/> &#8211; Un poco de aire te har&aacute; bien, querido don Bosco; ven, tenemos aqu&iacute; una carroza que nos espera.<br \/> &nbsp;<br \/> El Santo se dio cuenta en seguida de la jugada, pero acept&oacute; la invitaci&oacute;n, exclamando:<br \/> &nbsp;<br \/> &#8211; &iexcl;Caramba!&#8230;&iexcl;una carroza!&#8230;&iexcl;Viva la carroza!&#8230;.En&nbsp; verdad no suelo usarla, pero &iexcl;vamos!<br \/> &nbsp;<br \/> Al llegar al coche, le invitaron a entrar, pero &eacute;l respondi&oacute;:<br \/> &nbsp;<br \/> &#8211; &iexcl;No! Ser&iacute;a una falta de respeto por mi parte. Entren ustedes primero.<br \/> &nbsp;<br \/> Estos subieron sin sospechar seguros de que don Bosco les seguir&iacute;a, pero apenas lo hicieron, &eacute;l cerr&oacute; con fuerza la portilla y grit&oacute; al cochero:<br \/> &nbsp;<br \/> &#8211; &iexcl;Pronto!&#8230;&iexcl;&iexcl;al manicomio!!! El cochero espole&oacute; al caballo y m&aacute;s r&aacute;pido que nunca, lleg&oacute; a la meta, donde le recibieron las puertas abiertas y los enfermeros preparados.<br \/> &nbsp;<br \/> El guardi&aacute;n cerr&oacute; en seguida el port&oacute;n. Los enfermeros rodearon la carroza, y en lugar de un loco encontraron dos.<br \/> &nbsp;<br \/> Aunque protestaron en&eacute;rgicamente, fueron llevados al piso de arriba, y como no hab&iacute;a ni m&eacute;dicos ni el director, porque era mediod&iacute;a, tuvieron que quedarse a comer con los dem&aacute;s pacientes. Hacia la noche, aclarado el equ&iacute;voco, fueron puestos en libertad.<br \/> &nbsp;<br \/> La cosa corri&oacute; por la ciudad, y desde aquel d&iacute;a cambi&oacute; la opini&oacute;n sobre el santo y aument&oacute; la admiraci&oacute;n hacia &eacute;l.<br \/> &nbsp;<br \/><em><strong>Tomado del libro &quot;Don Bosco que r&iacute;e&quot;, recien publicado en Italia por San Paolo<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Edizioni San Paolo No solo las autoridades civiles molestaban al pobre don Bosco e intentaban impedir el desarrollo de su Obra, sino que tambi&eacute;n sus colegas sacerdotes. 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