{"id":31868,"date":"2016-06-13T11:43:52","date_gmt":"2016-06-13T16:43:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-san-guillermo-vercelli\/"},"modified":"2016-06-13T11:43:52","modified_gmt":"2016-06-13T16:43:52","slug":"hoy-celebramos-a-san-guillermo-vercelli","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-san-guillermo-vercelli\/","title":{"rendered":"Hoy celebramos a&#8230; San Guillermo&nbsp;Vercelli"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: evangeliodeldia.org<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Naci&oacute; en Vercelli, Italia, en 1085. Proced&iacute;a de un familia piamontesa de noble ascendencia. No pudo gozar de sus padres porque le dejaron hu&eacute;rfano tempranamente; entonces se hicieron cargo de &eacute;l unos familiares. La vida austera con su sacrificio le llamaba invit&aacute;ndole a emprender esa v&iacute;a cuanto antes.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Tanto le urg&iacute;a que, siendo un adolescente, con un rasgo de madurez inusual a esa edad, <strong>renunci&oacute; a la herencia que le correspond&iacute;a y se dispuso a peregrinar a Compostela<\/strong>; como tantos romeros quer&iacute;a postrarse ante la tumba del ap&oacute;stol Santiago.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Llegar a Espa&ntilde;a en esa &eacute;poca era toda una haza&ntilde;a, como &eacute;l constat&oacute;. Sin embargo, debieron parecerle una minucia las dificultades ya que, a las inclemencias meteorol&oacute;gicas y penalidades del camino, <strong>a&ntilde;adi&oacute; un instrumento de penitencia que ci&ntilde;&oacute; a su cuello para mortificarse: dos aros de hierro forjados por un h&aacute;bil herrero con un resorte que le permit&iacute;a desprenderse de ellos cuando lo deseaba.<\/strong> M&aacute;s de un lustro tard&oacute; en llegar a su destino.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Un periodo que le permiti&oacute; profundizar en el amor de Dios manteniendo su presencia constante en su mente, y compartir las delicias de la uni&oacute;n con &Eacute;l con las numerosas personas que hall&oacute; al paso. <strong>Progresaba en su vida asc&eacute;tica y con ella iba increment&aacute;ndose su devoci&oacute;n y piedad, una simbiosis coronada por la oraci&oacute;n <\/strong>que ten&iacute;a su expresi&oacute;n en el m&aacute;s completo abandono.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Los pies desnudos, pan y agua por todo alimento, o, como mucho, alguna verdura ali&ntilde;ada exclusivamente con vinagre, y el m&iacute;nimo descanso efectuado al aire libre; esto era todo lo que se permit&iacute;a. Y fue fortaleci&eacute;ndose, viendo c&oacute;mo se acrecentaba vertiginosamente el anhelo de darse a s&iacute; mismo por amor a Dios.<br \/> &nbsp;<br \/> Tras un periodo de tiempo impreciso de permanencia en Espa&ntilde;a, regres&oacute; a Italia. Entonces se propuso emprender nueva peregrinaci&oacute;n para llegar a Tierra Santa. De camino recorri&oacute; diversos lugares de Italia. Sol&iacute;a detenerse en los templos de las ciudades compartiendo la devoci&oacute;n de los habitantes por los santos venerados en ellos. En Taranto sufri&oacute; un grave percance; fue atacado por unos ladrones.<\/p>\n<p align=\"justify\"> El hecho, que juzg&oacute; providencial, le hizo comprender que tal vez su destino era otro. Mientras se repon&iacute;a del asalto tuvo ocasi&oacute;n de dilucidarlo. Acudi&oacute; a san Juan de Matera, que hab&iacute;a fundado en Taranto una congregaci&oacute;n regida por la regla benedictina, y le hizo part&iacute;cipe de su inquietud.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Juan convino con &eacute;l en la pertinencia de ese episodio que parec&iacute;a esconder un signo de la voluntad divina. En unos d&iacute;as Guillermo determin&oacute; renunciar al viaje y permanecer en Italia. La decisi&oacute;n fue corroborada con una visi&oacute;n en la que se le hizo ver que ser&iacute;a art&iacute;fice de una nueva congregaci&oacute;n dedicada a la Virgen. Despejada toda duda, busc&oacute; el lugar m&aacute;s conveniente para dedicarse a la meditaci&oacute;n adoptando el esp&iacute;ritu del yermo.<br \/> &nbsp;<br \/> Despu&eacute;s de haber convivido junto a san Juan de Matera, cruz&oacute; Basilicata y lleg&oacute; a Irpinia. Atr&aacute;s dejaba una bien ganada fama que le persigui&oacute; por alg&uacute;n que otro prodigio realizado en Monteserico y en el Sasso Barisano, cerca de Matera.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Hu&iacute;a de aclamaciones populares; ser&iacute;a uno de los signos que iban a acompa&ntilde;arle. Donde llegaba, con su virtud atra&iacute;a a las multitudes.<\/strong> Eso le sucedi&oacute; en el monte Partenio, aunque lo eligi&oacute; buscando la soledad, refugi&aacute;ndose en una de sus cimas a efecto de recluirse en oraci&oacute;n y penitencia. Los a&ntilde;os de permanencia en el lugar no le permitieron lograr plenamente su prop&oacute;sito.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Era una &eacute;poca floreciente para la vida erem&iacute;tica, y no tardaron en unirse a &eacute;l nuevos aspirantes que integraron la primera comunidad. A &eacute;sta se debe la construcci&oacute;n de la iglesia dedicada a la Virgen, cuyas obras culminaron en 1124; a partir de entonces, el monte comenz&oacute; a denominase Montevergine.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: evangeliodeldia.org Naci&oacute; en Vercelli, Italia, en 1085. Proced&iacute;a de un familia piamontesa de noble ascendencia. No pudo gozar de sus padres porque le dejaron hu&eacute;rfano tempranamente; entonces se hicieron cargo de &eacute;l unos familiares. La vida austera con su sacrificio le llamaba invit&aacute;ndole a emprender esa v&iacute;a cuanto antes. Tanto le urg&iacute;a que, siendo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-san-guillermo-vercelli\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHoy celebramos a&#8230; San Guillermo&nbsp;Vercelli\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-31868","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31868","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31868"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31868\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31868"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31868"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31868"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}