{"id":3191,"date":"2015-12-01T01:09:19","date_gmt":"2015-12-01T06:09:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/predicas-forjadas-en-la-angustia\/"},"modified":"2015-12-01T01:09:19","modified_gmt":"2015-12-01T06:09:19","slug":"predicas-forjadas-en-la-angustia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/predicas-forjadas-en-la-angustia\/","title":{"rendered":"Pr\u00e9dicas forjadas en la angustia"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Daniel T. Hans<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">\u00bfCu\u00e1nto debe revelar en sus mensajes un predicador acerca de sus propias luchas y dudas?  El autor, que pas\u00f3 por una profunda crisis al perder a su hija de tres a\u00f1os, comparte principios que ayudan a la edificaci\u00f3n de la congregaci\u00f3n cuando se quiere expresar el dolor abiertamente desde el p\u00falpito<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <P class=p1 align=justify>\u00abHace dos d\u00edas falleci\u00f3 mi hija Laura\u00bb. De esta forma comenc\u00e9 el serm\u00f3n m\u00e1s dif\u00edcil que he debido predicar. En ese mensaje, titulado: \u00abDios en el banquillo de los acusados\u00bb me ubiqu\u00e9 en el lugar de Job, quien, asaltado por una horrible tragedia personal, declar\u00f3: \u00ab\u00a1Qui\u00e9n me diera el saber d\u00f3nde hallar a Dios! Yo ir\u00eda hasta su morada, expondr\u00eda mi causa delante de \u00e9l y llenar\u00eda mi boca de argumentos\u00bb. (Job 23.3, 4)<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Aquella ma\u00f1ana present\u00e9 un di\u00e1logo en el que yo hac\u00eda el papel de acusador y Dios de defensor. Por nueve meses yo hab\u00eda sido testigo impotente de la p\u00e9rdida de las capacidades f\u00edsicas y mentales en mi hija de tres a\u00f1os, por causa de un tumor maligno en su cerebro. Sab\u00eda que presentaba duros argumentos contra Dios.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Algunos amigos se preguntaron que tan sabia podr\u00eda ser la decisi\u00f3n de predicar tan r\u00e1pidamente luego de la muerte de mi hija. \u00bfPodr\u00eda yo soportarlo?, \u00bfpodr\u00eda la congregaci\u00f3n resistir semejante descarga emocional? No obstante, si yo no utilizaba mi vida personal como base para la predicaci\u00f3n \u00bfdeber\u00eda yo esperar que otros me escucharan cuando yo hablaba acerca de las situaciones de angustia en la vida de ellos?<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify><B>Hacia la ex\u00e9gesis de nuestra experiencia<\/B><\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Aquellos que cuestionan que seamos muy personales en la predicaci\u00f3n nos obligan a hacer algunas preguntas importantes. \u00bfTiene un predicador o una predicadora el derecho de acercarse al p\u00falpito cuando est\u00e1 inmerso en su propio dolor o confusi\u00f3n? \u00bfNo acaba esa transparencia por enfocar la mirada del pueblo m\u00e1s en el predicador que en el Se\u00f1or? \u00bfAcaso las revelaciones personales en la predicaci\u00f3n no convierten los mensajes en novelas que denigran el ministerio de la proclamaci\u00f3n mediante el engrandecimiento del predicador?<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Sin duda debe utilizarse cierta discreci\u00f3n desde el p\u00falpito en cuanto a lo que el predicador revele de sus cuestiones personales. No obstante, otra pregunta se presenta frente a quienes proponen la cautela: \u00bfno debe un predicador humano mostrar su humanidad en la predicaci\u00f3n?<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Aquel serm\u00f3n, expuesto dos d\u00edas despu\u00e9s de la muerte de mi hija, fue uno de los tantos que elabor\u00e9 durante la interminable vigilia al costado de su cama, mientras ella luchaba por la vida. Esos sermones conten\u00edan una gama de sentimientos y convicciones tan \u00edntimas como la oraci\u00f3n privada. Debo confesar que no fueron armados con mucha ex\u00e9gesis b\u00edblica. M\u00e1s bien, mi propia vida se convirti\u00f3 en mi recurso primario, y mis oraciones y reflexiones se constituyeron en mis comentarios.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Mientras habl\u00e9, sumergido en mi dolor, no fui consciente de cu\u00e1les partes de mis mensajes proveyeron sanidad y respuestas a mi congregaci\u00f3n. A la distancia, sin embargo, puedo identificar cuatro caracter\u00edsticas que deben estar presentes cada vez que se intente predicar en circunstancias de dolor.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify><B>Vulnerabilidad: admitir el dolor<\/B><\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>La vulnerabilidad encabeza esta lista. Aunque este t\u00e9rmino se ha desgastado por el mucho uso en la jerga pastoral, no existe otra palabra que la reemplace adecuadamente.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Expresar el dolor abiertamente en el p\u00falpito no constituye un pecado profesional para los predicadores. En varias ocasiones no he podido evitar las l\u00e1grimas. No me result\u00f3 dif\u00edcil controlar mi dolor cuando estaba parado solo frente al espejo, pero por alguna raz\u00f3n mi control se esfum\u00f3 cuando llegu\u00e9 al p\u00falpito y observaba los rostros de quienes visiblemente cargaban con mi sufrimiento. Fue doloroso para mi congregaci\u00f3n verme llorar, pero tambi\u00e9n result\u00f3 tremendamente sanador para ellos y para m\u00ed. Tal fue el caso por ejemplo, de un miembro cuya vida hab\u00eda sido enturbiada por las drogas; \u00e9l me coment\u00f3: \u00abSus l\u00e1grimas me ayudaron a encontrar la fuerza para enfrentar algunos dolores en mi vida, que yo he intentado esconder detr\u00e1s de una rid\u00edcula fachada de fortaleza.\u00bb<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Debo recalcar que la mayor fuente para la predicaci\u00f3n en medio de mi propio dolor fueron los profetas y los libros de sabidur\u00eda. Los explor\u00e9 profundamente, pues encontr\u00e9 en ellos valiosas reflexiones acerca de la fe en medio de las injusticias de la vida, junto a una inamovible convicci\u00f3n de la realidad de Dios y lo in\u00fatiles que resultan los intentos por controlarlo o catalogarlo.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Arthur Gossip, un predicador escoc\u00e9s de principios de 1900, perdi\u00f3 repentinamente a su esposa. Cuando regres\u00f3 al p\u00falpito luego de esta tragedia, predic\u00f3 un serm\u00f3n titulado: \u00ab\u00bfQu\u00e9 hacemos cuando la vida se derrumba?\u00bb En ese mensaje, Gossip anunci\u00f3 que no entend\u00eda la vida que nos ha tocado y le resultaba a\u00fan m\u00e1s dif\u00edcil comprender c\u00f3mo las personas que enfrentan alguna p\u00e9rdida pueden abandonar su fe cristiana.&nbsp; \u00abAbandonarla \u00bfpor qu\u00e9?\u00bb exclam\u00f3. Hablando en el marco de la peor tormenta que le toc\u00f3 vivir, a\u00f1adi\u00f3: \u00abEs posible que ustedes, iluminados por el sol, consideren conveniente la fe; pero nosotros, que estamos en tiempos de sombra, debemos creer en ella. No nos queda otra cosa que esto.\u00bb<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify><B>Honestidad: igualdad de condiciones para el enojo<\/B><\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Una segunda caracter\u00edstica necesaria para predicar en medio del dolor es la honestidad. Esta resulta el ingrediente que convierte en cre\u00edble nuestra vulnerabilidad. No obstante, es importante recordar este principio: no debemos hablar acerca de nuestras luchas desde el p\u00falpito a menos que los pensamientos y sentimientos expresados realmente sean nuestros.&nbsp;<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Si la esperanza y la fuerza son reales en este momento, no dudemos de compartirlas con los dem\u00e1s, pero si sentimos que estas han desaparecido entonces no debemos mostrar lo que ya no poseemos. Las personas ver\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 de las palabras y sabr\u00e1n que nuestra postura es fingida.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>As\u00ed como se le debe dar acceso al dolor en el p\u00falpito, del mismo modo debemos hacerlo con el enojo y la duda. Yo realmente experiment\u00e9 conflictos en cuanto a este punto. A menudo hab\u00eda echado mano de la soberan\u00eda de Dios como la forma m\u00e1s f\u00e1cil de excusar aquellas experiencias duras de la vida que no tienen explicaci\u00f3n, pero cuando comenc\u00e9 a hablar de la esperanza, en aquel serm\u00f3n, me percat\u00e9 de que estaba ignorando mis propias dudas en la experiencia que me hab\u00eda tocado vivir.&nbsp; Por tanto, al no estar dispuesto a enfrentar con honestidad mi propio enojo interior contra Dios, opt\u00e9 por la salida f\u00e1cil del silencio, en lugar de expresar mi indignaci\u00f3n desde el p\u00falpito.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Al a\u00f1o siguiente de la muerte de mi hija, arm\u00e9 un libro que fue mi \u00abdiario de p\u00falpito\u00bb durante esos nueve meses de dolor que rodearon a mi familia. Un amigo consejero, luego de leerlo, me hizo el siguiente comentario: \u00abAunque aprecio los pensamientos que has volcado en \u00e9l, pienso que permitiste que Dios se bajara del banquillo demasiado r\u00e1pido. No le diste participaci\u00f3n a tu enojo en los argumentos que elevaste al Se\u00f1or.\u00bb<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Evaluando ahora ese proceso creo que fui demasiado cort\u00e9s con Dios. Con el tiempo he madurado dos convicciones al respecto: en primer lugar, \u00e9l puede soportar nuestro enojo (a\u00fan el de un predicador). En segundo lugar, la congregaci\u00f3n necesita escuchar c\u00f3mo se procesan esos sentimientos de enojo que todos tenemos contra Dios en tiempos de angustia. Cuando las crisis nos asaltan, el enojo contra nuestro Se\u00f1or es uno de los sentimientos m\u00e1s sinceros que se tienen, y al describir c\u00f3mo nosotros los pastores nos sentimos en esta clase de situaciones las emociones de otros pueden convalidarse y proveer de un modelo para manejar sus propios sentimientos.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>A\u00fan cuando la expresi\u00f3n de mi enojo estaba disimulada en mi predicaci\u00f3n, algunas personas igualmente la pudieron percibir. Ellos me comentaron que las preguntas acaloradas que le hice a Dios en aquel primer serm\u00f3n les proveyeron de una experiencia emocional liberadora.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Una madre que ley\u00f3 ese serm\u00f3n cerca de dos a\u00f1os despu\u00e9s de que lo hab\u00eda predicado, me escribi\u00f3 expresando su gratitud. Anot\u00f3 que percibi\u00f3 en mis palabras una invitaci\u00f3n a enfrentar el enojo que ella todav\u00eda cargaba por la muerte de su hijo tres a\u00f1os antes; la esencia de su descubrimiento era que si un ministro puede enojarse con Dios, entonces tambi\u00e9n le era l\u00edcito a ella sentir lo mismo. Eso le ayud\u00f3 a comenzar a procesar su propio enojo.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify><B>Esperanza: la capacidad de ver el presente y el m\u00e1s all\u00e1<\/B><\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Un tercer elemento en la predicaci\u00f3n en medio del dolor es la esperanza ya que esta permanece como el regalo, por excelencia, que un predicador puede ofrecer a una congregaci\u00f3n mientras habla desde el valle de sombras. En su expresi\u00f3n m\u00e1s sencilla, la esperanza redentora de Dios anuncia que el bien puede surgir del mal.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>En otro mensaje luego de la muerte de mi hija, analic\u00e9 las vidas de Jos\u00e9 y de Pablo. Jos\u00e9 habl\u00f3 a sus hermanos: \u00abLo que ustedes pensaron para mal, Dios lo us\u00f3 para bien.\u00bb De igual manera, a pesar del aguij\u00f3n en su carne Pabl\u00f3 entendi\u00f3 que Dios le dec\u00eda: \u00abTe basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en tu debilidad.\u00bb<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Durante el nacimiento de Laura, presenci\u00e9 la serenidad que vivi\u00f3 en sus primeros instantes, en brazos de su madre. En su funeral, fui testigo de la severidad de ser colocada en los fr\u00edos brazos de una tumba. Reflexionando sobre mi experiencia junto a la de Jos\u00e9 y Pablo, conclu\u00ed el mensaje sobre la esperanza con las siguientes palabras: \u00abNuestra fe se basa en una severa experiencia de misericordia: un hombre inocente ejecutado en una cruz. \u00bfAcaso alguna persona en aquel momento pudo evitar la sensaci\u00f3n de que la muerte de Jes\u00fas no era m\u00e1s que una terrible e innecesaria tragedia? \u00bfy qui\u00e9n de nosotros hoy no ve la cruz como la misericordia de Dios obrando a nuestro favor? Cuando muchos de los que sufren desear\u00edan desesperadamente que la misericordia de Dios los libre de eventos tr\u00e1gicos, nosotros haremos bien en buscar que la misericordia de Dios sea nuestra gu\u00eda en medio de las tribulaciones. Esa \u00faltima obra de Dios en Cristo, donde su misericordia se ve con tanta severidad, \u00a1es la que m\u00e1s ha perdurado en el tiempo!\u00bb<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Poco antes de la muerte de Laura, un amigo me comparti\u00f3 los siguientes versos de Emily Dickinson; estos me ayudaron (y tambi\u00e9n a la congregaci\u00f3n) a no solamente ver el presente, sino el m\u00e1s all\u00e1:&nbsp;<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Yo sabr\u00e9 por qu\u00e9 \u0097cuando el tiempo haya transcurrido y haya cesado de preguntarme por qu\u00e9\u0097,<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Cristo explicar\u00e1 cada angustia personal cuando llegue al precioso aposento celestial.<\/P><B><\/B><br \/>\n<P class=p2 align=justify><\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify><B>Paciencia: gracia para aceptar las preguntas sin respuesta<\/B><\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>El cuarto elemento necesario es la paciencia. La impaciencia me llev\u00f3 a buscar una explicaci\u00f3n r\u00e1pida y f\u00e1cil para el sufrimiento que azot\u00f3 a mi familia.&nbsp;Mi mayor tentaci\u00f3n en el p\u00falpito siempre fue sentir que el llamado a predicar implica un mandamiento a proveer respuestas definitivas para todas las preguntas. Confieso que me siento mucho m\u00e1s c\u00f3modo terminando una pr\u00e9dica con un inspirado llamado al compromiso que con una pregunta que no he respondido y que, quiz\u00e1s, \u00a1no pueda responder! Mi experiencia personal con la tragedia me ha ense\u00f1ado que la respuesta al sufrimiento humano no es f\u00e1cil de encontrar \u0097si es que existe la posibilidad de hallarla.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Cuando a un padre se le comunica que su hijo ha sido diagnosticado con c\u00e1ncer, inevitablemente la pregunta \u00ab\u00bfpor qu\u00e9?\u00bb exige una respuesta. \u00bfC\u00f3mo pod\u00eda yo aceptar la existencia del c\u00e1ncer en una ni\u00f1a de tres a\u00f1os, por un lado, y la de un Dios todopoderoso, amoroso y soberano por el otro lado? En un serm\u00f3n busqu\u00e9 abordar la existencia del mal y la bondad de Dios mediante una presentaci\u00f3n de los intentos cl\u00e1sicos y contempor\u00e1neos de resolver esta dificultad, y se\u00f1al\u00e9 que las personas de fe que han transitado por profundas injusticias o tragedias se han inclinado por una de las siguientes opiniones:<\/P><br \/>\n<UL><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nEl dualismo, el cual contempla un universo gobernado por una misma cantidad de dioses buenos y malos.<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nLa degradaci\u00f3n, postura que admite la existencia de un solo Dios pero con serias limitaciones, poderoso pero no todopoderoso, que intenta de la mejor forma derrotar la maldad que lo enfrenta.<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nLa negaci\u00f3n, com\u00fan en religiones como la Ciencia Cristiana, donde simplemente se niega la existencia de la enfermedad, la muerte y la maldad.<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nLa desesperanza, es decir, el abandono de Dios cuando deja de cumplir nuestras m\u00e1gicas e inocentes expectativas de \u00e9l.<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nLa auto-condenaci\u00f3n, que siempre gira entorno de la pregunta, cargada de culpa: \u00ab\u00bfser\u00e1 que Dios me est\u00e1 castigando?\u00bb.<\/LI><\/UL><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Existe una \u00faltima alternativa la cual, en mi opini\u00f3n, es la \u00fanica consistente con la revelaci\u00f3n y la vida real. La existencia, en forma simult\u00e1nea, de Dios y del mal constituye un dilema que no podemos solucionar. Job, Habacuc y un sinn\u00famero de otros hombres de Dios, hundidos en el dolor y la confusi\u00f3n personal, han intentado echar mano de la teolog\u00eda para explicar su situaci\u00f3n pero, al final, sus mejores explicaciones no resolvieron las cuestiones m\u00e1s esenciales de nuestra existencia. No obstante, hallaremos la gracia en la insistente pregunta \u00abpor qu\u00e9\u00bb, que nos conducir\u00e1 hasta la misma esencia de la fe, la cual, a su vez, consiste en esperar confiadamente en Dios.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Recuerdo una conversaci\u00f3n que tuve con un hombre varias semanas despu\u00e9s de aquel serm\u00f3n en donde yo \u00abcoloqu\u00e9\u00bb a Dios en el banquillo de los acusados. \u00c9l era una persona compasiva y su coraz\u00f3n hab\u00eda sido profundamente afectado por la muerte de Laura. \u00c9l tambi\u00e9n buscaba respuestas acerca del porqu\u00e9 del sufrimiento de ella y record\u00f3 una parte de la disertaci\u00f3n en donde yo acus\u00e9 a Dios de no estar dispuesto a sanar a mi hija.&nbsp; Entonces, confes\u00f3: \u00abYo he luchado toda mi vida con la fe. Mi conflicto con Dios se intensific\u00f3 con la enfermedad de Laura, pero ahora estoy pensando en lo que dijiste, que nosotros queremos tener el control absoluto de Dios y, a la vez, completa libertad en la vida. Nunca antes hab\u00eda pensado en esto, pero nosotros estamos exigiendo de Dios dos realidades que, por su misma naturaleza, no pueden existir juntas. Comienzo a entender que tener fe no significa tener todas las respuestas.&nbsp; Fe es seguir confiando en Dios a pesar de la confusi\u00f3n.\u00bb<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>\u00bfAcaso puede un predicador darle a su congregaci\u00f3n un mayor regalo que este, el testimonio de la confianza en Dios aun cuando el dolor y la confusi\u00f3n permanecen?<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify><B>Conocer las limitaciones propias y ajenas<\/B><\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>He mencionado algunas de las cualidades necesarias para quienes predican en medio del dolor. Quisiera ahora se\u00f1alar algunos principios que nos ayudar\u00e1n a entender cu\u00e1ndo <B>no<\/B> resulta apropiado revelar el sufrimiento desde el p\u00falpito.&nbsp;<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>En los tres meses previos a la muerte de Laura, cuando su condici\u00f3n se deterioraba r\u00e1pidamente, no pude mencionarla desde el p\u00falpito. En otras etapas de su enfermedad logr\u00e9, de alguna manera, controlar mis l\u00e1grimas, mas en su tiempo final tem\u00eda no poder recuperar la compostura si le daba rienda suelta a mi angustia. Yo s\u00e9 que mi congregaci\u00f3n hubiera apreciado mis comentarios sobre el estado de Laura, pero cuando el dolor es demasiado vivo y agudo, es sabio evitar comentarios sobre nuestra tragedia personal.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Otra ocasi\u00f3n en la cual no deber\u00edamos predicar es cuando la crisis ya ha pasado. No me di cuenta que el duelo de mi congregaci\u00f3n por la muerte de mi hija no durar\u00eda el mismo tiempo que el m\u00edo, y aunque mi experiencia en un sinn\u00famero de funerales y el proceso de duelo de muchas familias me hab\u00eda mostrado claramente que las personas requieren diferentes tiempos para procesar su dolor, de alguna manera pens\u00e9 que las reglas cambiar\u00edan cuando la fallecida era mi propia hija. Tom\u00e9 por sentado que los dem\u00e1s vivir\u00edan la experiencia con la misma intensidad y por el mismo tiempo que yo, pero no fue as\u00ed.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Luego de un serm\u00f3n que prediqu\u00e9 mucho tiempo despu\u00e9s de mi p\u00e9rdida, un miembro de la iglesia diplom\u00e1ticamente le dijo a mi esposa: \u00abYo creo que su marido ha estado hablando de la muerte de Laura m\u00e1s tiempo de lo necesario.\u00bb<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>En el primer momento yo sent\u00ed que esta persona era demasiado insensible a mis sentimientos. Sin embargo, ahora reconozco que continuar compartiendo acerca de mi propio proceso de duelo no era justo para la congregaci\u00f3n. Si el autor de Eclesiast\u00e9s hubiera conocido el tema de este art\u00edculo, de seguro hubiera se\u00f1alado, en referencia a los ciclos de la vida: \u00abHay un tiempo para predicar en medio del dolor, y un tiempo para avanzar m\u00e1s all\u00e1 del dolor\u00bb.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>En el segundo aniversario de la muerte de Laura prediqu\u00e9 con este sentir en mente. Reconoc\u00ed la necesidad del proceso de duelo luego de cualquier p\u00e9rdida traum\u00e1tica y a la vez, sent\u00ed el deseo de comunicar una carta que hab\u00eda recibido de una joven madre. Ella hab\u00eda perdido un hijo reci\u00e9n nacido y a un segundo hijo se lo llev\u00f3 la misma clase de tumor que padeci\u00f3 Laura. Esta madre comparti\u00f3 conmigo la siguiente oraci\u00f3n, que nos recuerda muy bien cu\u00e1ndo debemos predicar en situaciones de dolor: \u00abQuerido Dios, vuelve a ense\u00f1arnos como re\u00edr, pero nunca permitas que olvidemos que hemos llorado.\u00bb<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Tomado de Leadership \u00a9Winter 1990, Vol. X, N\u00b0 1.&nbsp; Usado con permiso.&nbsp; Traducido y adaptado por Desarrollo Cristiano, todos los derechos reservados Apuntes Pastorales,&nbsp; Volumen XXIII \u0096 N\u00famero 3.<\/P><br \/>\n<P class=p2 align=justify><\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify><B>Ideas b\u00e1sicas de este art\u00edculo<\/B><\/P><br \/>\n<UL><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nSi los predicadores expresan abiertamente su dolor desde el p\u00falpito, no les constituye un pecado profesional.<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nPara predicar en medio del dolor, los profetas y los libros de sabidur\u00eda resultan ser una fuente de predicaci\u00f3n, pues contienen valiosas reflexiones de fe en situaciones de injusticia.<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nNo debemos hablar de nuestras luchas desde el p\u00falpito a menos que los pensamientos y sentimientos expresados realmente sean nuestros.<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nLa esperanza es un elemento fundamental en la predicaci\u00f3n desde el dolor, pues ella anuncia que por la acci\u00f3n redentora de Dios el bien puede surgir del mal.<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nEl llamado a predicar no implica un mandamiento a proveer respuestas definitivas para todas las preguntas.<\/LI><\/UL><br \/>\n<P class=p2 align=justify><B>Preguntas para reflexionar y dialogar<\/B><\/P><br \/>\n<UL><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nExplique, \u00bfc\u00f3mo justifica usted el derecho de un predicador o predicadora de acercarse al p\u00falpito cuando est\u00e1 inmerso en su propio dolor o confusi\u00f3n?<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n\u00bfC\u00f3mo deber\u00eda un predicador mostrar su humanidad desde el p\u00falpito sin pecar de indiscreci\u00f3n?<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n\u00bfCu\u00e1les son las cuatro caracter\u00edsticas que deben estar presentes en el predicador cuando intente predicar sumergido en el dolor?<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n\u00bfConsidera usted pertinente dar acceso al p\u00falpito al enojo y a la duda que sentimos en medio del dolor?&nbsp; \u00bfPor qu\u00e9? \u00bfQu\u00e9 puede hacer para enfrentar con honestidad su enojo?<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n\u00bfCu\u00e1l es la diferencia entre desear que la misericordia de Dios nos libre de los eventos tr\u00e1gicos y buscar que ella nos gu\u00ede en medio de las tribulaciones?<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n\u00bfCu\u00e1ndo no es apropiado revelar el sufrimiento desde el p\u00falpito?<\/LI><\/UL><\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Daniel T. Hans \u00bfCu\u00e1nto debe revelar en sus mensajes un predicador acerca de sus propias luchas y dudas? El autor, que pas\u00f3 por una profunda crisis al perder a su hija de tres a\u00f1os, comparte principios que ayudan a la edificaci\u00f3n de la congregaci\u00f3n cuando se quiere expresar el dolor abiertamente desde el p\u00falpito &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/predicas-forjadas-en-la-angustia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPr\u00e9dicas forjadas en la angustia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-3191","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3191","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3191"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3191\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3191"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3191"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3191"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}