{"id":31917,"date":"2016-06-13T11:45:24","date_gmt":"2016-06-13T16:45:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-nuestra-senora-de-fatima\/"},"modified":"2016-06-13T11:45:24","modified_gmt":"2016-06-13T16:45:24","slug":"hoy-celebramos-a-nuestra-senora-de-fatima","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-nuestra-senora-de-fatima\/","title":{"rendered":"Hoy celebramos a &#8230; Nuestra Se\u00f1ora de&nbsp;F\u00e1tima"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: evangeliodeldia.org<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> La Sant&iacute;sima Virgen Mar&iacute;a se manifest&oacute; a tres ni&ntilde;os campesinos<br \/> &nbsp;<br \/> En 1917, en el momento de las apariciones, F&aacute;tima era una ciudad desconocida de 2.500 habitantes, situada a 800 metros de altura y a 130 kil&oacute;metros al norte de Lisboa, casi en el centro de Portugal. <strong>Hoy F&aacute;tima es famosa en todo el mundo y su santuario lo visitan innumerables devotos.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> All&iacute;, la Virgen se manifest&oacute; a ni&ntilde;os de corta edad: Luc&iacute;a, de diez a&ntilde;os, Francisco, su primo, de nueve a&ntilde;os, un jovencito tranquilo y reflexivo, y Jacinta, hermana menor de Francisco, muy vivaz y afectuosa. Tres ni&ntilde;os campesinos muy normales, que no sab&iacute;an ni leer ni escribir, acostumbrados a llevar a pastar a las ovejas todos los d&iacute;as. Ni&ntilde;os buenos, equilibrados, serenos, valientes, con familias atentas y premurosas.<br \/> &nbsp;<br \/> Los tres hab&iacute;an recibido en casa una primera instrucci&oacute;n religiosa, pero s&oacute;lo Luc&iacute;a hab&iacute;a hecho ya la primera comuni&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Las apariciones estuvieron precedidas por un &quot;preludio ang&eacute;lico&quot;: un episodio amable, ciertamente destinado a preparar a los peque&ntilde;os para lo que vendr&iacute;a.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Luc&iacute;a misma, en el libro Lucia racconta F&aacute;tima (Editrice Queriniana, Brescia 1977 y 1987) relat&oacute; el orden de los hechos, que al comienzo s&oacute;lo la tuvieron a ella como testigo. Era la primavera de 1915, dos a&ntilde;os antes de las apariciones, y Luc&iacute;a estaba en el campo junto a tres amigas. Y esta fue la primera manifestaci&oacute;n del &aacute;ngel:<br \/> &nbsp;<br \/> Ser&iacute;a m&aacute;s o menos mediod&iacute;a, cuando est&aacute;bamos tomando la merienda. Luego, invit&eacute; a mis compa&ntilde;eras a recitar conmigo el rosario, cosa que aceptaron gustosas. Hab&iacute;amos apenas comenzado, cuando vimos ante nosotros, como suspendida en el aire, sobre el bosque, una figura, como una estatua de nieve, que los rayos del sol hac&iacute;an un poco transparente. &quot;&iquest;Qu&eacute; es eso?&quot;, preguntaron mis compa&ntilde;eras, un poco atemorizadas. &quot;No lo s&eacute;&quot;. Continuamos nuestra oraci&oacute;n, siempre con los ojos fijos en aquella figura, que desapareci&oacute; justo cuando termin&aacute;bamos (ib&iacute;d., p. 45).<br \/> &nbsp;<br \/><strong>El hecho se repiti&oacute; tres veces, siempre, m&aacute;s o menos, en los mismos t&eacute;rminos, entre 1915 y 1916.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Lleg&oacute; 1917, y Francisco y Jacinta obtuvieron de sus padres el permiso de llevar tambi&eacute;n ellos ovejas a pastar; as&iacute; cada ma&ntilde;ana los tres primos se encontraban con su peque&ntilde;o reba&ntilde;o y pasaban el d&iacute;a juntos en campo abierto. Una ma&ntilde;ana fueron sorprendidos por una ligera lluvia, y para no mojarse se refugiaron en una gruta que se encontraba en medio de un olivar. All&iacute; comieron, recitaron el rosario y se quedaron a jugar hasta que sali&oacute; de nuevo el sol. Con las palabras de Luc&iacute;a, los hechos sucedieron as&iacute;:<br \/> &nbsp;<br \/> &#8230; Entonces un viento fuerte sacudi&oacute; los &aacute;rboles y nos hizo levantar los ojos&#8230; Vimos entonces que sobre el olivar ven&iacute;a hacia nosotros aquella figura de la que ya he hablado. Jacinta y Francisco no la hab&iacute;an visto nunca y yo no les hab&iacute;a hablado de ella. A medida que se acercaba, pod&iacute;amos ver sus rasgos: era un joven de catorce o quince a&ntilde;os, m&aacute;s blanco que si fuera de nieve, el sol lo hac&iacute;a transparente como de cristal, y era de una gran belleza. Al llegar junto a nosotros dijo: &quot;No tengan miedo. Soy el &aacute;ngel de la paz. Oren conmigo&quot;. Y arrodillado en la tierra, inclin&oacute; la cabeza hasta el suelo y nos hizo repetir tres veces estas palabras: &quot;Dios m&iacute;o, yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perd&oacute;n por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman&quot;. Luego, levant&aacute;ndose, dijo: &quot;Oren as&iacute;. Los corazones de Jes&uacute;s y Mar&iacute;a est&aacute;n atentos a la voz de sus s&uacute;plicas&quot;. Sus palabras se grabaron de tal manera en nuestro esp&iacute;ritu, que jam&aacute;s las olvidamos y, desde entonces, pas&aacute;bamos largos per&iacute;odos de tiempo prosternados, repiti&eacute;ndolas hasta el cansancio (ib&iacute;d, p. 47).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: evangeliodeldia.org La Sant&iacute;sima Virgen Mar&iacute;a se manifest&oacute; a tres ni&ntilde;os campesinos &nbsp; En 1917, en el momento de las apariciones, F&aacute;tima era una ciudad desconocida de 2.500 habitantes, situada a 800 metros de altura y a 130 kil&oacute;metros al norte de Lisboa, casi en el centro de Portugal. 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