{"id":3192,"date":"2015-12-01T01:09:20","date_gmt":"2015-12-01T06:09:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santidad-2\/"},"modified":"2015-12-01T01:09:20","modified_gmt":"2015-12-01T06:09:20","slug":"santidad-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/santidad-2\/","title":{"rendered":"Santidad"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por J.I. Packer<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Nadie puede tener comuni\u00f3n con El de no ser por la redenci\u00f3n que Dios mismo provee y aplica. Y nadie dar\u00e1 el mensaje de Dios como es debido si no tiene un conocimiento personal  de la pecaminosidad de sus propios pecados, de la objetividad de la redenci\u00f3n de Cristo y de la gracia de Dios &#8230;<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p align=\"justify\">A decir verdad, muchos somos los que apreciamos lo que Dios ha hecho a trav&eacute;s de hombres como C. S. Lewis. Esas mentes l&uacute;cidas que trataron tantos temas con tanta claridad constituyen una riqueza invalorable en la historia de la iglesia. Pero hay algo mucho m&aacute;s grandioso que encontrarse con los famosos: es encontrarse con Dios mismo.<\/p>\n<p align=\"justify\">Un d&iacute;a todos nosotros nos encontraremos con Dios. Nos veremos a nosotros mismos parados ante El para su juicio. Si dejamos a este mundo sin perd&oacute;n, ser&aacute; un evento terrible, fatal. Sin embargo, El ha provisto un modo de arreglar nuestras cuentas aqu&iacute;, tener un encuentro con El en esta etapa, quitando todo el terror posible a ese futuro encuentro. Es posible que gente imperfecta como nosotros pueda vivir y morir en el conocimiento de que nuestra culpa se ha ido y que el amor -tanto el amor de Dios por nosotros como el nuestro por &eacute;l- se haya establecido en una unidad gozosa que nada puede destruir. La manera en que se realiza ese encuentro por el que nos introduce en su gran gracia, sin embargo, no siempre es de completo bienestar. Hay quienes vivieron momentos traum&aacute;ticos, como m&aacute;s adelante veremos en el caso de Isa&iacute;as.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b><\/p>\n<p align=\"justify\">EL VERDADERO ENCUENTRO<\/p>\n<p><\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">&iquest;Qui&eacute;n puede decir que ha visto a Dios? Ciertamente no aquellos que niegan su realidad y la posibilidad de conocerlo. Tampoco quienes no van m&aacute;s all&aacute; de decir &quot;Creo que Alguien est&aacute; all&iacute;&quot;. Nos encontramos verdaderamente con Dios por medio de reconocer a su Hijo, Jesucristo, como el Camino, la Verdad y la Vida. Nos encontramos con Dios al entrar en una relaci&oacute;n de dependencia con Jes&uacute;s, como nuestro Salvador y Amigo, en un discipulado como nuestro Se&ntilde;or y Maestro. Esta respuesta nos obliga a decir que nadie encuentra a Dios -nadie encuentra a Cristo- hasta que la experiencia crucial de Isa&iacute;as comienza a ser realidad en su propia vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b><\/p>\n<p align=\"justify\">&iquest;QUE PASO CON ISA&Iacute;AS?<\/p>\n<p><\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Necesitamos comprender lo que Isa&iacute;as aprendi&oacute; a trav&eacute;s de su visi&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"justify\">El la tuvo en el Templo. Naturalmente hab&iacute;a ansiedad por el futuro, debido a la situaci&oacute;n pol&iacute;tica, y cualquier tipo de trauma lleva a la gente a orar, a clamar a Dios. No es nada descabellado suponer que Isa&iacute;as estaba en el templo para orar por el futuro de su pueblo.<\/p>\n<p align=\"justify\">El hecho de que &eacute;ste sea el cap&iacute;tulo 6 de la profec&iacute;a y no el cap&iacute;tulo 1 -donde Isa&iacute;as nos dice que la palabra del Se&ntilde;or vino a &eacute;l durante el reinado de Uz&iacute;as, as&iacute; como tambi&eacute;n de aquellos reinados que le siguieron (ver 1.1)- sugiere que ya era un profeta activo y que su deseo era saber cu&aacute;l era su mensaje para el pueblo, motivo por el cual hab&iacute;a venido al Templo en esta ocasi&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"justify\">Uz&iacute;as, como 2Cr&oacute;nicas enfatiza (ver 26.8,15-16), hab&iacute;a sido un rey fuerte bajo el cual Jud&aacute; hab&iacute;a gozado de seguridad y prosperidad. Ahora el reino iba a pasar a su hijo Jot&aacute;m, quien contaba con poco m&aacute;s de veinte a&ntilde;os de edad. Nadie sab&iacute;a qu&eacute; clase de rey iba a resultar, por lo que todo Jud&aacute;, incluyendo a Isa&iacute;as, debi&oacute; haberse inquietado por el bienestar nacional. Pero Dios se manifest&oacute; forzando al profeta a pensar en s&iacute; mismo y en su propia relaci&oacute;n con Dios de una manera que nunca lo hab&iacute;a hecho antes.<\/p>\n<p align=\"justify\">Demasiadas veces pensamos en Dios como alguien que est&aacute; all&iacute; simplemente para ayudamos. Buscamos sus auxilios y fuerzas para salir adelante bajo presiones extremas en lugar de atender nuestra necesidad real: la cual es enderezar nuestra relaci&oacute;n distorsionada con &eacute;l. Es parte de la misericordia de Dios el quebrar nuestros intentos de atarlo a nuestros prop&oacute;sitos, forz&aacute;ndonos a poner primero lo primero. Pero tal misericordia puede tener un aspecto temible, como Isa&iacute;as descubri&oacute;.<\/p>\n<p align=\"justify\">Al profeta le fue mostrada la santidad de Dios. Vio al Se&ntilde;or en su trono, seg&uacute;n nos dice, y a los &aacute;ngeles ador&aacute;ndole mientras volaban ante el trono. Ellos dec&iacute;an: &quot;Santo Santo, Santo es el Se&ntilde;or de los ej&eacute;rcitos; toda la tierra est&aacute; llena de su gloria&quot; (6.3).<\/p>\n<p align=\"justify\">&iquest;Qu&eacute; mensaje recibi&oacute; Isa&iacute;as por lo que vio y oy&oacute;? Si usted busca la palabra santo en un diccionario de teolog&iacute;a, encontrar&aacute; que en ambos testamentos es una palabra que se aplica primariamente a Dios y expresa todo lo que lo separa de nosotros, haci&eacute;ndolo diferentes; todo lo que lo ubica por encima nuestro, haci&eacute;ndolo digno de adoraci&oacute;n y temor; y todo lo que lo opone a nosotros haci&eacute;ndolo objeto de verdadero terror. El pensamiento b&aacute;sico que la palabra lleva en de la separaci&oacute;n de Dios con nosotros y de contraste entre lo que lo que El es y lo que nosotros somos. Ese fue el contraste que percibi&oacute; Isa&iacute;as en aquella ocasi&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"justify\">Fue como si Isa&iacute;as hubiera estado viendo una &oacute;pera. El humo invad&iacute;a la escena y los quiciales (los grandes marcos de los portales) se estremec&iacute;an por el profundo sonido de la voz de cada uno de los &aacute;ngeles. All&iacute; este hombre apreci&oacute; que la santidad de Dios es algo terrible de contemplar. Al enfrentarse con Dios se convenci&oacute; de que no hab&iacute;a esperanza para &eacute;l a causa de su pecado. Pero mientras tanto los &aacute;ngeles celebraban la santidad de Dios en el m&aacute;s amplio sentido de la palabra, trayendo ante Isa&iacute;as la conciencia de la infinita sabidur&iacute;a y el ilimitado poder de Dios, as&iacute; como tambi&eacute;n de su terrible pureza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b><\/p>\n<p align=\"justify\">LA SANTIDAD DE DIOS<\/p>\n<p><\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Enfoquemos ahora la santidad de Dios en su sentido completo e inclusivo. Pensemos en esto como luz, como un espectro de distintas cualidades que en su combinaci&oacute;n constituyen la santidad. La narraci&oacute;n de Isa&iacute;as nos pone ante cinco realidades acerca de Dios en una combinaci&oacute;n cuyo nombre apropiado es santidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b><\/p>\n<p align=\"justify\">&quot;Cuyo dominio es sempiterno su reino por todas las edades&quot;<\/p>\n<p><\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Su se&ntilde;or&iacute;o de la primera realidad que deseo manifestar. Para usar una palabra que les encanta a los te&oacute;logos, podemos hablar de soberan&iacute;a. Esa es la primera de las realidades. La Biblia lo dice en cortas palabras: &quot;&iexcl;El Se&ntilde;or reina; Dios es Rey!&quot;<\/p>\n<p align=\"justify\">Isa&iacute;as se encontr&oacute; con un s&iacute;mbolo visual de se&ntilde;or&iacute;o: Dios sentado en un trono. Otras personas en las Escrituras han visto tambi&eacute;n este s&iacute;mbolo. Ezequiel, por ejemplo, vio el trono de Dios viniendo hacia &eacute;l desde una nube, con criaturas vivientes actuando como una especie de carro con ruedas girando en todos los &aacute;ngulos en relaci&oacute;n de unas con otras debajo del trono, donde uno hubiera esperado ver las patas del trono. Las criaturas vivientes y las ruedas eran, ambas, emblemas de energ&iacute;a interminable; Dios es el trono es infinita y eternamente poderoso. Ezequiel nos dice que el trono estaba en alto por encima de &eacute;l, y enorme, y su impresi&oacute;n fue que una figura como de un hombre se hallaba sentado sobre &eacute;l. (Ez. 1). As&iacute; tambi&eacute;n el trono que vio Isa&iacute;as era alto y enorme; &quot;el borde de sus vestiduras (de Dios) llenaban el Templo&quot;.<\/p>\n<p align=\"justify\">La visi&oacute;n de Dios como Rey aparece frecuentemente en la Biblia. Los Salmos proclaman que Dios reina. Juan vio &quot;un trono en el cielo con alguien sentado sobre &eacute;l&quot; (Ap. 4.2) (&quot;Un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado&quot;). Y 1 Reyes 22 nos cuenta de Mica&iacute;as, el fiel profeta a quien Acab puso en prisi&oacute;n porque lo hab&iacute;a amenazado con el juicio divino. Por pedido de Josafat, Mica&iacute;as fue tra&iacute;do de la prisi&oacute;n para contestar la pregunta que dos reyes juntos le hac&iacute;an: &iquest;Deb&iacute;a Acab, con ayuda de Josafat, intentar recapturar Ramot de Galaad de los sirios? La escena a la cual Mica&iacute;as fue conducido era impresionante: &quot;Vestidos de sus ropas reales, el rey de Israel -Acab- y Josafat, rey de Jud&aacute;, estaban sentados cada uno en su silla en la plaza&#8230; y todos los profetas -unos cuatrocientos- profetizaban delante de ellos. Fue una ocasi&oacute;n oficial grandiosa. Sin duda hab&iacute;a tambi&eacute;n una multitud admirada que observaba todo lo que suced&iacute;a. Mica&iacute;as, sin embargo, no fue intimidado. Primero se burl&oacute; de Acab imitando a los profetas de la corte y luego le dijo lo que era verdad, que si iba a Ramot de Galaad, morir&iacute;a. El secreto de la valent&iacute;a de Mica&iacute;as est&aacute; en el vers&iacute;culo 19, donde &eacute;l declara: &quot;Vi a Jehov&aacute; sentado en su trono&quot;. Mica&iacute;as no se acobard&oacute; al ver a los dos monarcas; &iexcl;la visi&oacute;n de Dios sobre el trono en el Cielo le mostr&oacute; claramente qui&eacute;n estaba al mando!<\/p>\n<p align=\"justify\">Esta comprensi&oacute;n de la soberana providencia de Dios (porque eso es en realidad) es enormemente fortalecedora. Fortaleci&oacute; a Mica&iacute;as; fortaleci&oacute; a Mica&iacute;as; fortaleci&oacute; a Juan; sin duda fortaleci&oacute; a Isa&iacute;as tambi&eacute;n. Saber que nada sucede en el mundo aparte de la voluntad de Dios puede asustar a los no creyentes pero fortalece a los santos. Nos asegura que Dios tiene todo calculado y que todo lo que sucede tiene un significado, podamos entenderlo o no en ese momento. Pedro razon&oacute; acerca de la cruz de este modo en su primer serm&oacute;n evangel&iacute;stico predicado en la ma&ntilde;ana de Pentecost&eacute;s. &quot;Este hombre (Jes&uacute;s) entregado por el determinado y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucific&aacute;ndolo&quot; (Hch. 2.23). &quot;Ustedes lo hicieron por su propia y libre voluntad&quot;, les dice Pedro. &quot;Ustedes son culpables de haberlo hecho y necesitan arrepentirse, pero no se atrevan a imaginar que sucedi&oacute; fuera de la voluntad de Dios&quot;. Saber que Dios est&aacute; en el trono nos sostiene al estar bajo la presi&oacute;n del mundo y enfrentar el dolor, la hostilidad y todas las situaciones que no parecen tener sentido. Para los creyentes es una verdad sustentadora y es el primer elemento o ingrediente en la santidad de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b><\/p>\n<p align=\"justify\">&quot;Las naciones le son como gota de agua&quot;<\/p>\n<p><\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Su grandeza es el segundo elemento. La visi&oacute;n era de Dios en lo alto y exaltado, con los serafines de seis alas volando ante &eacute;l en adoraci&oacute;n. Note la postura de estos; la descripci&oacute;n tiene algo que ense&ntilde;amos. Las dos alas que cubren las caras de cada &aacute;ngel nos hablan de reverencia y cohibici&oacute;n en la presencia de Dios. Esto nos se&ntilde;ala que no deber&iacute;amos entrometemos en sus secretos. Debemos vivir contentos con lo que nos ha dicho. La reverencia excluye la especulaci&oacute;n acerca de las cosas que Dios no ha mencionado en su Palabra. La respuesta de San Agust&iacute;n a un hombre que le pregunt&oacute; acerca de qu&eacute; estaba haciendo Dios antes de crear el mundo, fue: &quot;Estaba haciendo el infierno para las personas que hacen preguntas como esa&quot;. Una aguda respuesta para hacerle ver al cuestionado la irreverencia que yac&iacute;a detr&aacute;s de su curiosidad. Una de las cosas que me atraen de Juan Calvino es su sensibilidad al misterio de Dios; la realidad de lo no revelado y su renuncia a ir un paso m&aacute;s all&aacute; de lo que dicen las Escrituras. El y Agust&iacute;n nos aseguran que podemos estar contentos de no saber lo que las Escrituras no nos dicen. Cuando alcanzamos los l&iacute;mites m&aacute;s externos de lo que las Escrituras dicen es hora de parar con los argumentos y comenzar con la adoraci&oacute;n. Esto es lo que nos ense&ntilde;an las caras cubiertas de los &aacute;ngeles.<\/p>\n<p align=\"justify\">Dos alas cubr&iacute;an los pies de cada &aacute;ngel; la modestia y la humildad ante la presencia de Dios. Ese es otro aspecto de la verdadera adoraci&oacute;n. Los adoradores genuinos desean desaparecer del cuadro para no llamar la atenci&oacute;n hacia ellos mismos, para que todos puedan concentrarse, sin distracci&oacute;n, en Dios &uacute;nicamente. Un cristiano debe aprender que no puede presentarse a s&iacute; mismo como un gran predicador y maestro si quiere presentar a Dios como un gran Dios y a Cristo como el gran Salvador. S&oacute;lo cuando el yo se hunde Dios podr&aacute; ser exaltado, yendo ante su presencia con humildad y modestia. &quot;Es necesario que El crezca, pero que yo meng&uuml;e&quot; (Jn. 3.30).<\/p>\n<p align=\"justify\">Otra caracter&iacute;stica de los &aacute;ngeles era que cada uno volaba en dos alas, tal como lo hacen los colibr&iacute;es, listos para partir. Tal disponibilidad pertenece al verdadero esp&iacute;ritu de adoraci&oacute;n. Adoraci&oacute;n que reconoce el se&ntilde;or&iacute;o y la grandeza de Dios. Adoraci&oacute;n obediente, disponible.<\/p>\n<p align=\"justify\">Nuestra adoraci&oacute;n, como la adoraci&oacute;n de los &aacute;ngeles, debe incluir los elementos de reverencia, humildad y disponibilidad para servir, o estaremos, en realidad, rebajando a Dios, perdiendo de vista su grandeza y poni&eacute;ndolo a nuestro nivel. Debemos examinamos a nosotros mismos: la irreverencia, la presunci&oacute;n y la par&aacute;lisis espiritual frecuentemente desfiguran nuestra as&iacute; llamada adoraci&oacute;n. Debemos recuperar el sentido de la grandeza de Dios que los &aacute;ngeles expresaban. Si pretendemos ser &quot;olor grato&quot; a El, necesitamos recordar que la grandeza es el n&uacute;mero dos en el espectro de cualidades que conforman la santidad de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b><\/p>\n<p align=\"justify\">&quot;Su gloria llena la tierra&quot;<\/p>\n<p><\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">El tercer elemento en la santidad de Dios es su omnipresencia manifiesta. Toda la tierra est&aacute; llena de su gloria&quot;, dice la Biblia. Gloria significa la presencia de Dios mostrada para que su naturaleza y poder sean hechos evidentes. En ning&uacute;n lugar podemos escapar de la presencia de Dios, y nosotros, como Isa&iacute;as, debemos tener en cuenta esta realidad. Para quienes aman estar en la presencia de Dios esto es una buena noticia. Es una mala para aquellos que desear&iacute;an que Dios no pudiera ver lo que hacen. El salmo 139 celebra la omnipresencia de Dios y su conocimiento exhaustivo de cada creyente. Termina con la s&uacute;plica de que Dios, el examinador de corazones, muestre al salmista si hay alg&uacute;n pecado en &eacute;l que debiera eliminar. &quot;Exam&iacute;name, oh Dios,&#8230; y ve si hay en m&iacute; camino de perversidad, y gu&iacute;ame en el camino eterno&quot;, (v. 23-24). Nada pasa desapercibido a los ojos de Dios; todos nuestros &quot;caminos de perversidad&quot; son evidentes para El, no importa cu&aacute;nto tratemos de esconderlos u olvidarlos. Este tercer aspecto de la santidad de Dios incomodara a cualquiera que no est&eacute; dispuesto a orar como el salmista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b><\/p>\n<p align=\"justify\">&quot;As&iacute; como El es puro&quot;<\/p>\n<p><\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Otro aspecto que incluye la santidad de Dios es su pureza. &quot;Muy limpio eres de ojos para ver el mal; ni puedes ver el agravio&quot;, dice Habacuc a Dios (1.13). La pureza de Dios es lo que la mayor&iacute;a de las personas piensan cuando consideran su santidad. Isa&iacute;as percibi&oacute; esta pureza sin que una palabra fuera dicha. La sensaci&oacute;n de ser inadecuado y estar contaminado para gozar de la compa&ntilde;&iacute;a de Dios era algo abrumador. &quot;&iexcl;Ay de m&iacute;!&quot;, grit&oacute;, &quot;&iexcl;que soy hombre muerto! porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de un pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehov&aacute; de los Ej&eacute;rcitos&quot;. (6.5) Y as&iacute; como el pecado es rebeli&oacute;n contra la autoridad de Dios, as&iacute; tambi&eacute;n es la impureza en relaci&oacute;n a la pureza de Dios. Como Isa&iacute;as se sinti&oacute; impuro ante Dios cuando reconoci&oacute; su pecado, as&iacute; le suceder&aacute; a cada persona cuya vida est&eacute; centrada en Dios. Esta sensaci&oacute;n de corrupci&oacute;n o contaminaci&oacute;n no es algo enfermizo ni neur&oacute;tico; de ning&uacute;n modo. Es natural, realista y saludable, una percepci&oacute;n verdadera de nuestra condici&oacute;n. Somos pecadores y es de sabios admitirlo.<\/p>\n<p align=\"justify\">&quot;Soy hombre inmundo de labios&quot;, dice Isa&iacute;as pensando en particular en los pecados de palabra. La Biblia tiene mucho que decir en cuanto a este pecado porque refleja lo, que est&aacute; en el coraz&oacute;n de una persona. &quot;De la abundancia del coraz&oacute;n habla la boca&quot; (Le. 6.45). Podemos usar el don del habla para expresar malicia y destruir a otros. Algunos chismorrean (&quot;el arte de confesar los pecados&#8230; ajenos&quot;). Otros enga&ntilde;an, explotan y traicionan a la gente con palabras suaves y mentiras. Abaratamos la vida con charla obscena, vergonzosa y rebajarte; arruinamos las relaciones con ch&aacute;chara desconsiderada e irresponsable. Achatamos nuestra existencia con superficialidades vanas e intrascendentes. Cuando Isa&iacute;as habla de labios inmundos nos representa.<\/p>\n<p align=\"justify\">Tal vez tambi&eacute;n haya en estas palabras una referencia al ministerio profetice de Isa&iacute;as. &iquest;Era el entregar el mensaje de Dios algo santo y que glorificaba a Dios o hab&iacute;a escondidas motivaciones camales? Desafortunadamente, esas motivaciones a&uacute;n existen; predicadores con motivos oscuros y de labios inmundos.<\/p>\n<p align=\"justify\">&quot;Y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos &quot;, contin&uacute;a Isa&iacute;as. Presumiblemente est&aacute; reconociendo que &eacute;l anduvo con la multitud, tomando el ejemplo de ellos y hablando como ellos lo hac&iacute;an, siendo malhablado con los malhablados, siendo desviado por el mal ejemplo. Sin embargo, no pone esto como excusa. Hacer lo que hacen los dem&aacute;s cuando en lo profundo uno sabe que est&aacute; mal es una cobard&iacute;a moral que no disminuye sino aumenta la culpabilidad. La conformidad de Isa&iacute;as a las costumbres impuras de la sociedad que lo rodeaba hac&iacute;a que su culpa fuera mayor. Quiz&aacute; como profeta y predicador hasta el momento se consideraba en una categor&iacute;a diferente a la de sus compatriotas, como si el hecho de denunciar los pecados lo excluyera a &eacute;l de la culpa, mientras que &eacute;l se comportaba igual que todos. Pero ahora entend&iacute;a mejor, &eacute;l era parte de ellos y no escapaba a la culpa nacional. Por primera vez, quiz&aacute;, se vio a &eacute;l mismo como el conformista hip&oacute;crita que era y expres&oacute; su verg&uuml;enza. La pureza de Dios hab&iacute;a hecho de &eacute;l un realista moral.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b><\/p>\n<p align=\"justify\">&quot;Grandes son cada ma&ntilde;ana tus misericordias&quot;<\/p>\n<p><\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">El quinto cierna Dios es la santidad de Dios es la misericordia, la purgante y purificante misericordia que Isa&iacute;as experiment&oacute; cuando confes&oacute; su pecado. Un seraf&iacute;n enviado por Dios vol&oacute; hac&iacute;a &eacute;l y le toc&oacute; sus labios con un carb&oacute;n encendido del altar para traerle el mensaje de Dios, que dec&iacute;a: &quot;he aqu&iacute; que esto toc&oacute; tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado&quot;(v.7). As&iacute; como la verdadera convicci&oacute;n de pecado ata&ntilde;e a la pecaminosidad total y no s&oacute;lo a los pecados en particular, las palabras del &aacute;ngel significaban que todo el pecado de Isa&iacute;as -conocido y no conocido- estaban redimidos (literalmente, quitados de la vista de Dios). La iniciativa aqu&iacute; fue de Dios, como siempre sucede cuando las personas llegan a conocer su gracia. P.T. Forsyth sol&iacute;a insistir que la m&aacute;s simple, verdadera y profunda noci&oacute;n de la naturaleza de Dios es amor santo, la misericordia que nos salva de nuestro pecado no por ignorarlo sino juzg&aacute;ndolo en la persona de Jesucristo y as&iacute; justific&aacute;ndonos. Indudablemente, Isa&iacute;as habr&iacute;a estado de acuerdo con este concepto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b><\/p>\n<p align=\"justify\">SU SANTIDAD Y NUESTRA VIDA<\/p>\n<p><\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Nadie puede tener comuni&oacute;n con El de no ser por la redenci&oacute;n que Dios mismo provee y aplica. Y nadie dar&aacute; el mensaje de Dios como es debido si no tiene un conocimiento personal de su santidad, de la pecaminosidad de sus propios pecados, de la objetividad de la redenci&oacute;n de Cristo y de la gracia de Dios al traernos a la fe y asegurarnos de perd&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"justify\">La adoraci&oacute;n personal debe ser el apoyo principal de la vida y el ministerio del cristiano. Estos pensamientos son preciosos para m&iacute;; me mantienen orando y andando. Espero que tambi&eacute;n sean preciosos para usted y obren del mismo modo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b> <\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"><b>Apuntes Pastorales, Volumen VII \u0096 n&uacute;mero 6, todos los derechos reservados.<\/b><\/p>\n<\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por J.I. Packer Nadie puede tener comuni\u00f3n con El de no ser por la redenci\u00f3n que Dios mismo provee y aplica. 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