{"id":31920,"date":"2016-06-13T11:45:31","date_gmt":"2016-06-13T16:45:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-san-juan-de-avila\/"},"modified":"2016-06-13T11:45:31","modified_gmt":"2016-06-13T16:45:31","slug":"hoy-celebramos-a-san-juan-de-avila","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-san-juan-de-avila\/","title":{"rendered":"Hoy celebramos a &#8230; San Juan de&nbsp;\u00c1vila"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: evangeliodeldia.org<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Naci&oacute; en Almod&oacute;var del Campo, Ciudad Real, Espa&ntilde;a, el 6 de enero de 1499 o 1500. Sus padres eran propietarios de unas minas de plata en Sierra Morena, pero el peque&ntilde;o Juan no estimaba en nada los recursos que pose&iacute;a. Formado por ellos en la abnegaci&oacute;n y el amor al pr&oacute;jimo, se desprend&iacute;a de sus pertenencias f&aacute;cilmente. As&iacute;, se deshizo de su sayo nuevo que ofreci&oacute; a un ni&ntilde;o pobre. Fue enviado a estudiar a Salamanca cuando ten&iacute;a 14 a&ntilde;os. Y a los 18 regres&oacute; al domicilio paterno despu&eacute;s de haber cursado leyes, con el reducto espiritual que le dej&oacute; una experiencia de conversi&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Vivi&oacute; en oraci&oacute;n y penitencia hasta que en 1520, alentado por un franciscano, parti&oacute; a Alcal&aacute; de Henares para seguir estudios. Tom&oacute; contacto con el que luego ser&iacute;a arzobispo de Granada, Pedro Guerrero, y con el venerable Fernando de Contreras. Seguramente conoci&oacute; all&iacute; a san Ignacio de Loyola. Entretanto, perdi&oacute; a sus padres. En honor a ellos, cuando en 1526 fue ordenado sacerdote eligi&oacute; su ciudad natal para decir su primera misa poniendo el signo de invitar a doce pobres a comer a su mesa, entre los cuales reparti&oacute; sus bienes; comenz&oacute; la evangelizaci&oacute;n en su propio pueblo.<br \/> &nbsp;<br \/> Su siguiente etapa fue Sevilla, desde cuyo puerto pensaba embarcar rumbo a Am&eacute;rica junto al reci&eacute;n elegido obispo de Tlaxcala, Nueva Espa&ntilde;a. Los planes de la providencia eran otros. En el comp&aacute;s de espera comparti&oacute; sus ansias de pobreza, oraci&oacute;n y sacrificio con el P. Contreras. Ambos asist&iacute;an a los pobres y les instru&iacute;an en la fe. A trav&eacute;s de este compa&ntilde;ero, la br&uacute;jula marc&oacute; al santo otro destino para su vida. Contreras le habl&oacute; de &eacute;l a Mons. Manrique, arzobispo de Sevilla, y &eacute;ste pidi&oacute; a Juan que predicara en su presencia. Estuvo toda la noche orando ante el crucifijo, lleno de gran timidez. Seg&uacute;n confes&oacute; despu&eacute;s, en esos momentos pensaba en la verg&uuml;enza que Cristo pas&oacute; desnudo en la cruz. El serm&oacute;n caus&oacute; tal impresi&oacute;n que le llenaron de alabanzas, y &eacute;l respondi&oacute;: &laquo;Eso mismo me dec&iacute;a el demonio al subir al p&uacute;lpito&raquo;.<\/p>\n<p align=\"justify\"> De all&iacute; parti&oacute; a &Eacute;cija, Sevilla y C&aacute;diz, lugares en los que su predicaci&oacute;n y labor como director espiritual siguieron siendo excepcionales. Sus acciones le acarrearon persecuciones y enemistades. En 1531 fue procesado por la Inquisici&oacute;n siendo acusado de graves hechos que no cometi&oacute;. Pas&oacute; un a&ntilde;o en la c&aacute;rcel sin aceptar defensa alguna porque \u2013as&iacute; lo reconoc&iacute;a\u2013, estaba en las mejores manos: las de Dios. La celda fue lugar de celestiales consuelos. En el juicio respondi&oacute; a los cargos que se le imputaban dando testimonio de su fe, sin reprobar a los cinco testigos de la acusaci&oacute;n. De pronto aparecieron 55 que testificaron a favor suyo. En prisi&oacute;n escribi&oacute; <em>Audi, Filia<\/em>. Este periodo le ense&ntilde;&oacute; mucho m&aacute;s que los libros y experiencias anteriores. Fue liberado, pero la injusta sentencia se&ntilde;alaba &laquo;haber proferido en sus sermones y fuera de ellos algunas proposiciones que no parecieron bien sonantes&raquo;. Y le impusieron, bajo pena de excomuni&oacute;n, que las declarase convenientemente donde las hubiera expuesto.<br \/> &nbsp;<br \/> En 1535 parti&oacute; a C&oacute;rdoba llamado por el obispo &Aacute;lvarez de Toledo. Entonces conoci&oacute; a fray Luis de Granada. Cre&oacute; los colegios de san Pelagio y de la Asunci&oacute;n, y un a&ntilde;o m&aacute;s tarde se fue a Granada para ayudar al arzobispo en la fundaci&oacute;n de la universidad. All&iacute; le oyeron predicar san Juan de Dios y san Francisco de Borja; el influjo de sus palabras cambi&oacute; radicalmente sus vidas.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Ten&iacute;a gran devoci&oacute;n por el Sant&iacute;simo Sacramento y por la Virgen. Y sabiendo de su capacidad persuasiva, un d&iacute;a le pidieron que abogase a favor de un templo dedicado a Mar&iacute;a que se estaba construyendo. Se ofreci&oacute; &eacute;l mismo de inmediato: &laquo;Yo ir&eacute; all&iacute;, y tomar&eacute; una piedra sobre mis hombros para ponerla en la casa que se edifica a honra de la Madre de Dios&raquo;. Desde luego, como esperaban, movi&oacute; la generosidad de la gente. Hasta los pobres respondieron a sus peticiones con sus mermadas pertenencias. La clave de su fuerza en los sermones se hallaba en el&laquo;amar mucho a Dios&raquo;. Oraci&oacute;n, sacrificio y estudio eran sus pilares. A su esp&iacute;ritu de pobreza un&iacute;a paciencia, modestia, prudencia, abnegaci&oacute;n, discreci&oacute;n; hac&iacute;a de la frugalidad virtud ejemplar dando testimonio con su propia vida de lo que predicaba. Renunci&oacute; a dignidades cardenalicias y episcopales. Form&oacute; en Granada un grupo sacerdotal en 1537, que tuvo bajo su amparo, y en 1539 ayud&oacute; a la fundaci&oacute;n de la universidad de Baeza, Ja&eacute;n. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: evangeliodeldia.org Naci&oacute; en Almod&oacute;var del Campo, Ciudad Real, Espa&ntilde;a, el 6 de enero de 1499 o 1500. Sus padres eran propietarios de unas minas de plata en Sierra Morena, pero el peque&ntilde;o Juan no estimaba en nada los recursos que pose&iacute;a. 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