{"id":31929,"date":"2016-06-13T11:45:54","date_gmt":"2016-06-13T16:45:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-los-santos-felipe-y-santiago-apostoles\/"},"modified":"2016-06-13T11:45:54","modified_gmt":"2016-06-13T16:45:54","slug":"hoy-celebramos-a-los-santos-felipe-y-santiago-apostoles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-los-santos-felipe-y-santiago-apostoles\/","title":{"rendered":"Hoy celebramos a&#8230; los Santos Felipe y Santiago,&nbsp;ap\u00f3stoles"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Mercab\u00e1<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Entre aquellos bienaventurados galileos que tuvieron la dicha inefable de ser llamados por Jesucristo a formar su Colegio apost&oacute;lico los evangelistas enumeran a Felipe, hijo de Alfeo, y a Santiago el Menor. <strong>Ambos respondieron con prontitud y generosidad al llamamiento que el Se&ntilde;or les hizo y le acompa&ntilde;aron desde el principio de su ministerio por aquellos caminos polvorientos de Palestina.<\/strong> Escucharon de sus mismos labios la predicaci&oacute;n del mensaje de salvaci&oacute;n que vino a traer a la tierra y fueron testigos de su milagro, de su gloriosa resurrecci&oacute;n y ascensi&oacute;n a los cielos.<br \/> &nbsp;<br \/> &nbsp;Felipe era natural de Betsaida de Galilea, la ciudad de Pedro y Andr&eacute;s, a quienes tal vez le un&iacute;an lazos de amistad. Al volver Jesucristo a Galilea con los tres primeros disc&iacute;pulos, Andr&eacute;s, Pedro y Juan, despu&eacute;s del breve ministerio que sigui&oacute; a su bautismo en la regi&oacute;n del Jord&aacute;n, se encuentra con Felipe y le dice: &quot;Ven y s&iacute;gueme&quot; (Jn. 1, 43); era la invitaci&oacute;n que los rabinos dirig&iacute;an a quienes quer&iacute;an constituir sus disc&iacute;pulos.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Felipe responde con generosidad digna de admiraci&oacute;n y, no contento con su respuesta personal, proporciona al maestro un nuevo disc&iacute;pulo.<\/strong> Encontr&aacute;ndose con Natanael le dice: &quot;Hemos hallado a Aquel de quien escribi&oacute; Mois&eacute;s en la Ley y los Profetas, a Jes&uacute;s, hijo de Jos&eacute;, de Nazaret\u201d. A las palabras de extra&ntilde;eza o admiraci&oacute;n de Natanael, &quot;&iquest;Puede de Nazaret salir cosa buena?&quot;, responde sin vacilar: &quot;Ven y ver&aacute;s&quot;.<br \/> &nbsp;<br \/> &nbsp;No era &eacute;ste el llamamiento definitivo, s&oacute;lo ten&iacute;a como finalidad primaria poner a aquellos hombres en contacto con Jes&uacute;s. Aqu&eacute;l tuvo lugar m&aacute;s tarde a orillas del lago de Genesaret. Los tres evangelistas nos refieren que, despu&eacute;s de haber pasado el Se&ntilde;or una noche en oraci&oacute;n, reuni&oacute; a la ma&ntilde;ana siguiente a sus disc&iacute;pulos y escogi&oacute; a los doce que hab&iacute;an de formar el Colegio Apost&oacute;lico. Despu&eacute;s de las dos parejas de hermanos, Pedro y Andr&eacute;s, Santiago y Juan, las listas presentan a Felipe, que hab&iacute;a sido uno de los primeros llamados por Jes&uacute;s (Mt. 9, 35-10, 4; Mc. 3, 7-19; Lc. 6,12-16).<br \/> &nbsp;<br \/> &nbsp;En otras tres ocasiones aparece nuestro ap&oacute;stol en escena. En la multiplicaci&oacute;n de los panes Jesucristo debi&oacute; entrever en Felipe un deje de compasi&oacute;n hacia la multitud que hab&iacute;a seguido al Maestro al desierto y le pregunta: &quot;&iquest;Felipe, c&oacute;mo vamos a dar de comer a tanta gente?&quot;.<\/p>\n<p align=\"justify\"> El, echando una mirada sobre las turbas, exclama: &quot;Doscientos denarios de pan no bastan para que cada uno reciba un pedazo&quot;. Seguramente no sospechaba lo que iba a hacer el Se&ntilde;or (Jn. 6, 5-7). Aparece, en otra ocasi&oacute;n, como mediador de aquellos pros&eacute;litos que se encontraban en Jerusal&eacute;n con motivo de la Pascua. Hab&iacute;an &eacute;stos presenciado la entrada triunfal de Jesucristo en Jerusal&eacute;n y quer&iacute;an verle de cerca. Tal vez Felipe, como podr&iacute;a insinuar su nombre, ten&iacute;a algunos conocimientos de la lengua griega y por ello se dirigieron a &eacute;l. Felipe, a su vez, lo dice a Andr&eacute;s y ambos lo comunicaron al Se&ntilde;or (Jn. 12, 20).<br \/><strong>&nbsp;<br \/> &nbsp;La &uacute;ltima intervenci&oacute;n de Felipe que recogen los evangelistas tuvo lugar durante la &uacute;ltima cena. Tom&aacute;s hab&iacute;a preguntado el lugar adonde iba a ir Jes&uacute;s y el camino que llevaba a &eacute;l; el Se&ntilde;or hab&iacute;a contestado: &quot;Nadie viene al Padre sino por m&iacute;&quot;.<\/strong> Anhelando entonces Felipe un conocimiento m&aacute;s profundo del Padre que le hiciese comprender mejor aquel discurso largo y misterioso a veces de Jes&uacute;s, interviene diciendo: &quot;Se&ntilde;or, mu&eacute;stranos al Padre y nos basta&quot;. &Eacute;l le contesta que esa aparici&oacute;n visible del Padre la ten&iacute;an en &Eacute;l: &quot;Quien me ve a m&iacute; ve al Padre&quot; (Jn. 13, 8-11).<br \/> &nbsp;<br \/> &nbsp;Por lo que se refiere a los a&ntilde;os del ap&oacute;stol que siguieron a la ascensi&oacute;n del Se&ntilde;or, carecemos de noticias que ofrezcan garant&iacute;as de seguridad y hasta es posible que algunas de las que a &eacute;l se atribuyen pertenezcan a Felipe el di&aacute;cono.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Mercab\u00e1 Entre aquellos bienaventurados galileos que tuvieron la dicha inefable de ser llamados por Jesucristo a formar su Colegio apost&oacute;lico los evangelistas enumeran a Felipe, hijo de Alfeo, y a Santiago el Menor. 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