{"id":31930,"date":"2016-06-13T11:45:55","date_gmt":"2016-06-13T16:45:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-san-atanasio\/"},"modified":"2016-06-13T11:45:55","modified_gmt":"2016-06-13T16:45:55","slug":"hoy-celebramos-a-san-atanasio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-san-atanasio\/","title":{"rendered":"Hoy celebramos a &#8230; San&nbsp;Atanasio"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: evangeliodeldia.org<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Es el arzobispo que fue desterrado cinco veces por defender la&nbsp; religi&oacute;n. En la misa de su fiesta se lee el evangelio que trae esta recomendaci&oacute;n de Jes&uacute;s:<strong> &quot;Cuando los destierren de una ciudad, v&aacute;yanse a otra. Les aseguro que no se acabar&aacute;n las ciudades de su pa&iacute;s antes de que venga el Hijo del Hombre. El disc&iacute;pulo no&nbsp; es m&aacute;s que su maestro. Si a M&iacute; me han perseguido, tambi&eacute;n a Uds. los perseguir&aacute;n&quot;.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> San Atanasio naci&oacute; en Alejandr&iacute;a, Egipto, hacia el a&ntilde;o&nbsp; 297. Siendo todav&iacute;a un ni&ntilde;o en el a&ntilde;o 311, presenci&oacute; el martirio de su obispo Pedro de&nbsp; Alejandr&iacute;a y de otros cristiano, muertos en la persecuci&oacute;n que hicieron los paganos. Luego supo con alegr&iacute;a que el a&ntilde;o 313 el emperador Constantino declaraba la libertad&nbsp;&nbsp; religiosa para los cristianos, y se acababa la persecuci&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> De joven conoci&oacute; al gran penitente San Antonio Abad&nbsp; y la amistad con tan famosos santo le&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; fue de inmenso provecho durante toda su vida.<br \/> &nbsp;<br \/> Con grandes cualidades para la oratoria y una brillante inteligencia, se dedic&oacute; a prepararse para el sacerdocio, y siendo di&aacute;cono fue escogido&nbsp; como secretario de Alejandro, arzobispo de Alejandr&iacute;a. En esta joven edad de 23 a&ntilde;os escribi&oacute; su primero libro acerca de la Encarnaci&oacute;n de Jesucristo.<br \/> &nbsp;<br \/> Por aqu&eacute;l tiempo apareci&oacute; en Alejandr&iacute;a un hereje llamado Arrio, que ense&ntilde;aba que Jesucristo no era Dios. (Si Jesucristo no fuera Dios, nuestra religi&oacute;n ser&iacute;a vana, pues estar&iacute;amos adorando a un hombre. Y un hombre no le resuelve los problemas a nade. Jes&uacute;s es verdadero Dios y verdadero hombre).<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Atanasio de dedic&oacute; a combatir al hereje Arrio y obtuvo que&nbsp; su arzobispo reuniera a los obispos de la naci&oacute;n y a muchos sacerdotes y en un Concilio Nacional condenaron a Arrio y le prohibieron ense&ntilde;ar sus errores.<br \/> &nbsp;<\/strong><br \/> Pero Arrio era un hombre terrible y se dedic&oacute; a propagar&nbsp; su herej&iacute;a por pa&iacute;ses, y muchos que deseaban vivir una vida m&aacute;s f&aacute;cil y que sab&iacute;an&nbsp; que si Cristo no era Dios no hab&iacute;a entonces porqu&eacute; obedecerle ni seguir sus leyes, se&nbsp; dedicaron a propagar su da&ntilde;osa herej&iacute;a. Entonces se reunieron los obispos del mundo, en el Primer Concilio, el Concilio de Nicea, el a&ntilde;o 325, y condenaron a Arrio y decretaron que deb&iacute;a ser derrotado. San Atanasio asisti&oacute; a ese Concilio como Secretario de su obispo Alejandro y fue su consejero en las discusiones.<br \/> &nbsp;<br \/> Y sucedi&oacute; que Eusebio de Nicomedia, un hombre muy influyente en el gobierno, convenci&oacute; al emperador Constantino de que Arrio deb&iacute;a ser&nbsp; admitido otra vez en la Iglesia Cat&oacute;lica. Constantino escribi&oacute; a San Atanasio pidi&eacute;ndole que admitiera al hereje, y el santo le respondi&oacute; que jam&aacute;s pod&iacute;a &eacute;l aceptar como cat&oacute;lico a quien se atrev&iacute;a a negar que Jesucristo es Dios. Y entonces el&nbsp; emperador desterr&oacute; a Atanasio, hacia Tr&eacute;veris, ciudad de Alemania. All&aacute; estuvo dos a&ntilde;os desterrado, e hizo muy buena amistad con San Maximino el obispo de esa ciudad.<br \/> &nbsp;<br \/> Al morir Constantino, su sucesor dio permiso para que&nbsp; volvieran a sus ciudades los que estaban desterrados, y Atanasio volvi&oacute; a Alejandr&iacute;a,&nbsp; siendo recibido por el pueblo con grandes demostraciones de alegr&iacute;a. Pero los arrianos y&nbsp; otros enemigos de la verdadera religi&oacute;n le inventaron muchas calumnias y eligieron a un&nbsp; falso arzobispo e hicieron que Atanasio tuviera que irse de la naci&oacute;n por ocho a&ntilde;os. Se&nbsp; fue a Roma y all&aacute; el Sumo Pont&iacute;fice se declar&oacute; a su favor. (Una de las calumnias que le inventaban era que &eacute;l hab&iacute;a matado a un obispo, y presentaban el brazo cortado del tal obispo. San Atanasio supo d&oacute;nde ten&iacute;an escondido al obispo aquel y se fue y se lo trajo y cuando ya lo iban a condenar por ese homicidio les present&oacute; al tal muerto, bien vivo y&nbsp; muy lleno de salud y con ambos brazos).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: evangeliodeldia.org Es el arzobispo que fue desterrado cinco veces por defender la&nbsp; religi&oacute;n. En la misa de su fiesta se lee el evangelio que trae esta recomendaci&oacute;n de Jes&uacute;s: &quot;Cuando los destierren de una ciudad, v&aacute;yanse a otra. Les aseguro que no se acabar&aacute;n las ciudades de su pa&iacute;s antes de que venga el &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-san-atanasio\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHoy celebramos a &#8230; San&nbsp;Atanasio\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-31930","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31930","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31930"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31930\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31930"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31930"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31930"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}