{"id":31933,"date":"2016-06-13T11:46:01","date_gmt":"2016-06-13T16:46:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-san-jose-benito-de-cottolengo\/"},"modified":"2016-06-13T11:46:01","modified_gmt":"2016-06-13T16:46:01","slug":"hoy-celebramos-a-san-jose-benito-de-cottolengo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-san-jose-benito-de-cottolengo\/","title":{"rendered":"Hoy celebramos a &#8230; San Jos\u00e9 Benito de&nbsp;Cottolengo"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: evangeliodeldia.org<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Como San Juan Bosco, San Luis Orione y San Leonardo Murialdo, San Jos&eacute; Benito Cottolengo vino al mundo en el Piamonte, una regi&oacute;n marcada por los avatares tr&aacute;gicos de la Revoluci&oacute;n Francesa, donde en el siglo XIX llev&oacute; a cabo una heroica labor en pro del desamparado y el necesitado<br \/> &nbsp;<br \/> El 3 de mayo de 1786 vino al mundo en la peque&ntilde;a poblaci&oacute;n de Bra, provincia de Cuneo, Jos&eacute; Benito Cottolengo, el primero de los doce hijos de un comerciante de lanas y de una devota y piadosa dama piamontesa de quien aprendi&oacute; los principios de la Fe cristiana.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>La infancia y adolescencia del muchacho estuvieron marcadas por los avatares tr&aacute;gicos de la Revoluci&oacute;n Francesa,<\/strong> que estremeci&oacute; al Piamonte casi tanto como a la misma Francia, y por la posterior invasi&oacute;n napole&oacute;nica que sujet&oacute; toda Europa a su dominio.<br \/> &nbsp;<br \/> Encontr&aacute;ndose su tierra sometida al imperio franc&eacute;s, Jos&eacute; Benito debi&oacute; cursar sus estudios sacerdotales en la clandestinidad y como no le resultaron f&aacute;ciles se encomend&oacute; a Santo Tom&aacute;s de Aquino. &iexcl;Su intercesi&oacute;n ante Dios fue tan eficaz que aprob&oacute; con &eacute;xito todos los ex&aacute;menes!<br \/> &nbsp;<br \/> El 8 de junio de 1811 fue ordenado sacerdote en la capilla del seminario de Tur&iacute;n y al poco tiempo se lo design&oacute; vicep&aacute;rroco de Corneliano d\u2019Alba. Doctorado en Teolog&iacute;a en 1816, fue convocado a integrar la Congregaci&oacute;n de los Can&oacute;nicos de la iglesia de Corpus Domini en Torino (Tur&iacute;n), pero r<strong>&aacute;pidamente comenz&oacute; a sentir una profunda insatisfacci&oacute;n por lo que supon&iacute;a era una suerte de inacci&oacute;n de su parte. En esas circunstancias comenz&oacute; a profundizar y meditar sobre las grandezasde la vida y las ense&ntilde;anzas de San Vicente de Paul, actitud que, seg&uacute;n sus bi&oacute;grafos lo condujo a una madurez espiritual sin precedentes.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Fue entonces que ocurri&oacute; un hecho que habr&iacute;a de marcarlo para toda la vida. El 2 de septiembre de 1827, una humilde mujer de origen franc&eacute;s que viajaba desde Mil&aacute;n a Lyon con su esposo y sus tres hijos, llam&oacute; a las puertas de su parroquia en busca de auxilio. La mujer, gravemente enferma, se hallaba en el sexto mes de embarazo y necesitaba urgente atenci&oacute;n. <strong>Benito al verla en ese estado la condujo en su carruaje hasta el cercano hospital de tuberculosos con la intenci&oacute;n de que la atendiesen lo m&aacute;s r&aacute;pidamente posible pero, grande fue su sorpresa cuando sus autoridades le manifestaron que no estaban en condiciones de hacerlo por tratarse de una extranjera que no reun&iacute;a los requisitos legales para ser internada. <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Adem&aacute;s, dada su extrema pobreza, no pod&iacute;a costearse ning&uacute;n tratamiento. De inmediato, parti&oacute; Benito rumbo a otro nosocomio, el Hospicio de Maternidad, donde obtuvo los mismos resultados. Afligido, hizo nuevos intentos en otras instituciones sanitarias pero todo fue en vano: la pobre mujer expir&oacute; en sus brazos tras una larga agon&iacute;a y mucho sufrimiento.<br \/> &nbsp;<br \/> Grande fue su desconsuelo, tremendo su dolor; dolor que se torn&oacute; insoportable al ver los rostros desolados del marido y los tres ni&ntilde;os, ahora hu&eacute;rfanos. &laquo;Esto no&nbsp; puede volver a ocurrir. Debo hacer algo para que la gente desamparada tenga un&nbsp; sitio al que acudir&raquo;, pens&oacute; Benito, atormentado por el recuerdo de la mujer&nbsp; muerta en sus brazos.<\/p>\n<p align=\"justify\"> El 17 de enero de 1828 Jos&eacute; Benito Cottolengo alquil&oacute; a un particular una sencilla habitaci&oacute;n frente a la iglesia parroquial y en ella instal&oacute; cuatro camas, abriendo de esa manera un peque&ntilde;o hospital llamado la &laquo;Valle Rossa&raquo;. Lo asist&iacute;an el m&eacute;dico Lorenzo Granetti y el farmac&eacute;utico Pablo Anglesio, bajo la atentadirecci&oacute;n de do&ntilde;a Mariana Nasi Pullini, rica viuda de la regi&oacute;n que efectu&oacute; los primeros aportes a la naciente obra, llamada en un primer momento Damas&nbsp; de la Caridad. La instituci&oacute;n fue creciendo y al cabo de tres a&ntilde;os contaba&nbsp; con 210 internados y 170 asistentes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: evangeliodeldia.org Como San Juan Bosco, San Luis Orione y San Leonardo Murialdo, San Jos&eacute; Benito Cottolengo vino al mundo en el Piamonte, una regi&oacute;n marcada por los avatares tr&aacute;gicos de la Revoluci&oacute;n Francesa, donde en el siglo XIX llev&oacute; a cabo una heroica labor en pro del desamparado y el necesitado &nbsp; El 3 &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-san-jose-benito-de-cottolengo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHoy celebramos a &#8230; San Jos\u00e9 Benito de&nbsp;Cottolengo\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-31933","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31933","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31933"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31933\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31933"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31933"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31933"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}