{"id":31947,"date":"2016-06-13T11:46:39","date_gmt":"2016-06-13T16:46:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-beato-andres-hibernon\/"},"modified":"2016-06-13T11:46:39","modified_gmt":"2016-06-13T16:46:39","slug":"hoy-celebramos-a-beato-andres-hibernon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-beato-andres-hibernon\/","title":{"rendered":"Hoy celebramos a &#8230; Beato Andr\u00e9s&nbsp;Hibern\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: evangeliodeldia.org<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> Este fraile franciscano pas&oacute; su adolescencia y juventud dedicada a liberar a su familia de la pobreza en la que malviv&iacute;an con las limosnas que obten&iacute;an, aunque la situaci&oacute;n hab&iacute;a sido bien distinta cuando &eacute;l vino al mundo. Sus padres se establecieron en Alcantarilla, Murcia, Espa&ntilde;a. Pero Andr&eacute;s naci&oacute; en la capital en 1534 en casa de un t&iacute;o can&oacute;nigo, lugar donde se hallaba su madre temporalmente. Unos d&iacute;as m&aacute;s tarde regresaron a la localidad. Creci&oacute; familiarizado con Dios, cultivando la devoci&oacute;n a Mar&iacute;a y amando los principios de la fe que le inculcaron. Su padre ten&iacute;a origen noble, pero una crisis econ&oacute;mica suscitada por una pertinaz sequ&iacute;a le desposey&oacute; de sus bienes. Al perder su estatus le enviaron a Valencia junto a un t&iacute;o para que pudiera labrarse un porvenir. All&iacute; trabaj&oacute; como pastor de ganado hasta los 20 a&ntilde;os. Luego decidi&oacute; volver a casa. El dinero que hab&iacute;a ganado lo reserv&oacute; para la dote que su hermana precisaba para desposarse conforme a la costumbre de la &eacute;poca. Pero en el viaje de regreso al domicilio paterno, unos ladrones le golpearon y le esquilmaron lo que llevaba dej&aacute;ndole con lo puesto.<\/p>\n<p align=\"justify\"> En este hecho vio con claridad lo que ya se hab&iacute;a fraguado en su esp&iacute;ritu: que deb&iacute;a ser religioso. Su trabajo en el campo no fue impedimento para que frecuentase las visitas al Sant&iacute;simo, por el que tuvo gran devoci&oacute;n, ni merm&oacute; sus ansias de penitencia. Estaba forjado en el ayuno y en las mortificaciones; es decir, que hab&iacute;a comenzado ya una v&iacute;a de perfecci&oacute;n. Sus virtudes eran manifiestas para quienes le conoc&iacute;an: mansedumbre, humildad y diligencia, entre otras muchas.<br \/> &nbsp;<br \/> Antes de comprometerse pas&oacute; unos d&iacute;as en Granada acompa&ntilde;ando a un regidor de Cartagena, alguacil mayor del Santo Oficio, que le ten&iacute;a en gran estima y confianza, tanto que puso bajo su custodia cuantiosos bienes. Pero un d&iacute;a, sin despedirse de &eacute;l, temiendo que pudiera influir en su decisi&oacute;n de consagrarse, parti&oacute; para ingresar en el convento franciscano de Albacete perteneciente a la provincia de Cartagena donde hizo el noviciado. Aunque lo conoc&iacute;a, al regidor le impact&oacute; su honradez cuando vio que el beato hab&iacute;a mantenido intactas sus valiosas pertenencias. Andr&eacute;s profes&oacute; en 1557. Permaneci&oacute; seis a&ntilde;os en esa comunidad tras los cuales eligi&oacute; la reforma de san Pedro de Alc&aacute;ntara porque ten&iacute;a unas reglas m&aacute;s severas. Se le asign&oacute; la residencia de San Jos&eacute; de Elche donde lleg&oacute; en 1563.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Acostumbrado a la pobreza y a la mendicidad, no tuvo duda de que hab&iacute;a elegido el lugar id&oacute;neo para &eacute;l. La peculiar sensibilidad de los santos descubre la finura y profundidad de la vida espiritual cuando pasa por su lado. Sus hermanos san Pascual Bail&oacute;n y san Juan de Ribera, que fue arzobispo de Valencia, al ver actuar a Andr&eacute;s constataban su esp&iacute;ritu evang&eacute;lico percibiendo su grandeza en cualquier detalle. A todos les cupo la gracia de vivir esos primeros instantes de instauraci&oacute;n del movimiento renovador. Andr&eacute;s siempre encontraba unos minutos para hincarse en tierra y rezar fuera labrando la huerta, en la porter&iacute;a o mendigando. Era obediente, responsable, austero, prudente, discreto, puntual, abnegado incluso a pesar de la edad y los achaques, y pose&iacute;a un gran sentido del honor. Su gran temple y confianza en la providencia fue especialmente ostensible en circunstancias de cat&aacute;strofe en las que actu&oacute; con admirable entereza. Sent&iacute;a gran veneraci&oacute;n por los sacerdotes y debilidad por los pobres y los enfermos. Y hab&iacute;a obtenido de sus superiores el permiso para recibir frecuentemente la comuni&oacute;n, algo inusual en la &eacute;poca.<br \/> &nbsp;<br \/> La fama de santidad le preced&iacute;a. Su piedad traspasaba los muros del convento. Era estimado por las gentes, y personas ilustres que le conoc&iacute;an le abr&iacute;an su coraz&oacute;n porque era un gran maestro y confesor. Desconoc&iacute;a lo que era tener un minuto de ocio, sin que le reportase celestes ganancias. En una ocasi&oacute;n, cuando le preguntaron si la vida espiritual le hab&iacute;a resultado tediosa alguna vez, respondi&oacute; que &laquo;jam&aacute;s lo sent&iacute;a, porque hab&iacute;a hecho h&aacute;bito de nunca estar ocioso, con lo cual siempre se hallaba apto para la oraci&oacute;n o contemplaci&oacute;n&raquo;. Pas&oacute; por varios conventos, todos en la zona del Levante espa&ntilde;ol.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: evangeliodeldia.org Este fraile franciscano pas&oacute; su adolescencia y juventud dedicada a liberar a su familia de la pobreza en la que malviv&iacute;an con las limosnas que obten&iacute;an, aunque la situaci&oacute;n hab&iacute;a sido bien distinta cuando &eacute;l vino al mundo. Sus padres se establecieron en Alcantarilla, Murcia, Espa&ntilde;a. 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