{"id":31973,"date":"2016-06-13T11:47:31","date_gmt":"2016-06-13T16:47:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-santa-maria-josefa-del-corazon-de-jesus\/"},"modified":"2016-06-13T11:47:31","modified_gmt":"2016-06-13T16:47:31","slug":"hoy-celebramos-a-santa-maria-josefa-del-corazon-de-jesus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-santa-maria-josefa-del-corazon-de-jesus\/","title":{"rendered":"Hoy celebramos a&#8230; Santa Mar\u00eda Josefa del Coraz\u00f3n de&nbsp;Jes\u00fas"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: evangeliodeldia.org<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Mar&iacute;a Josefa Sancho de Guerra dedic&oacute; su vida entera a cuidar a los enfermos y a asistir a los pobres, inclinaci&oacute;n caracter&iacute;stica de su infancia junto a la devoci&oacute;n por la Eucarist&iacute;a y por la Virgen Mar&iacute;a.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Como es propio de los santos, la clave de su acci&oacute;n fue el amor a Cristo, a quien ve&iacute;a en su pr&oacute;jimo. Desde esta c&aacute;tedra inigualable de la caridad dispens&oacute; a cada uno el trato preciso. Supo acoger y comprender a todos en sus limitaciones sin exclusi&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Porque solo &Eacute;l, &laquo;Var&oacute;n de dolores&raquo;, puede mostrar c&oacute;mo ha de procederse cuando m&aacute;s descarnada se muestra la fragilidad del ser humano que yace atrapado por la enfermedad, y tal vez estremecido por la angustia ante la muerte. En un momento dado, esta fundadora advirti&oacute; a sus hijas: <strong>&laquo;La asistencia no consiste solo en dar las medicinas y los alimentos al enfermo; hay otra clase de asistencia, y es la del coraz&oacute;n, procurando acomodarse a la persona que sufre&raquo;.<br \/> &nbsp;<\/strong><br \/> Natural de Vitoria, Espa&ntilde;a, naci&oacute; el 7 de septiembre de 1842. Perdi&oacute; a su padre cuando ten&iacute;a 6 a&ntilde;os. Era la mayor de tres hermanas. A los 15 a&ntilde;os se traslad&oacute; a Madrid con objeto de completar la educaci&oacute;n que ven&iacute;a recibiendo. Y a los 18, teniendo clara vocaci&oacute;n, no dud&oacute; de que su futuro deb&iacute;a transcurrir al abrigo de un claustro, algo que realmente le atra&iacute;a. A&ntilde;os m&aacute;s tarde, mirando atr&aacute;s retrospectivamente, dir&iacute;a: &laquo;Nac&iacute; con la vocaci&oacute;n religiosa&raquo;.<\/p>\n<p align=\"justify\"> El convento de las concepcionistas de Aranjuez fue el lugar en el que pens&oacute; ingresar en 1860. Entonces contrajo el tifus y se frustraron sus sue&ntilde;os de convertirse en contemplativa. El trasfondo de la enfermedad, m&aacute;s all&aacute; del &aacute;mbito f&iacute;sico, era netamente espiritual.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Ella, como le ha sucedido a tantos otros, ten&iacute;a trazada de antemano una misi&oacute;n para la que hab&iacute;a sido elegida por Dios. Y la inoportuna lesi&oacute;n no hac&iacute;a m&aacute;s que se&ntilde;alarle otro camino. Naturalmente, desconoc&iacute;a este extremo, aunque pronto se le iba a desvelar. Urgida por religioso empe&ntilde;o, acudi&oacute; al instituto de las Siervas de Mar&iacute;a. <strong>A punto de profesar, se presentaron las dudas. Ten&iacute;a 22 a&ntilde;os cuando surgi&oacute; el recelo: &iquest;deb&iacute;a comprometerse con una Orden de vida activa?<br \/> &nbsp;<\/strong><br \/> Abri&oacute; su coraz&oacute;n sucesivamente a la maestra de novicias santa Soledad Torres Acosta, y a san Antonio Mar&iacute;a Claret. Ambos la ayudaron a dilucidar su camino, juzgando que hasta entonces hab&iacute;a errado en el que deb&iacute;a materializar su vocaci&oacute;n. Llevada de la mano del santo, despu&eacute;s de haberlo meditado durante tres d&iacute;as ofreciendo la Eucarist&iacute;a al Esp&iacute;ritu Santo por indicaci&oacute;n suya, no necesit&oacute; m&aacute;s.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Comprendi&oacute; que, efectivamente, tal como este fundador le hab&iacute;a advertido, estaba llamada a poner en marcha otra Obra. Aunque los temores volvieron a asaltarla en otros momentos, con la venia del cardenal arzobispo de Toledo, que la alent&oacute;, en 1871 dej&oacute; a las Siervas de Mar&iacute;a y se dispuso a fundar en Bilbao el Instituto de las Hermanas Siervas de Jes&uacute;s dedicado a la asistencia de los enfermos.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Espiritualmente, el viaje, cuyo destino primero hab&iacute;a sido Barcelona, constituy&oacute; para ella una dura prueba. Echando mano de la confianza en medio de la oscuridad que se cerni&oacute; sobre su esp&iacute;ritu, junto al consuelo de las cuatro religiosas que le acompa&ntilde;aban, consigui&oacute; proseguir adelante y fortalecerse para nuevas dificultades. Tuvo que vencer suspicacias desde el primer momento hasta de personas que despu&eacute;s iban a serle de gran ayuda, como le sucedi&oacute; inicialmente con el bondadoso sacerdote Mariano Jos&eacute; de Ibargoingotia. Las vocaciones florec&iacute;an. Y el Instituto, que instituy&oacute; no sin ciertas penalidades y sacrificios, se fue extendiendo dentro y fuera de Espa&ntilde;a. Recibi&oacute; aprobaci&oacute;n diocesana en 1874 y obtuvo la pontificia en 1886. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: evangeliodeldia.org Mar&iacute;a Josefa Sancho de Guerra dedic&oacute; su vida entera a cuidar a los enfermos y a asistir a los pobres, inclinaci&oacute;n caracter&iacute;stica de su infancia junto a la devoci&oacute;n por la Eucarist&iacute;a y por la Virgen Mar&iacute;a. 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