{"id":31985,"date":"2016-06-13T11:48:01","date_gmt":"2016-06-13T16:48:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-san-luis-orione\/"},"modified":"2016-06-13T11:48:01","modified_gmt":"2016-06-13T16:48:01","slug":"hoy-celebramos-a-san-luis-orione","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-san-luis-orione\/","title":{"rendered":"Hoy celebramos a &#8230; San Luis&nbsp;Orione"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: evangeliodeldia.org<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> Naci&oacute; en Pontecurone, Italia, el 23 de junio de 1872. Ten&iacute;a 13 a&ntilde;os cuando se abraz&oacute; a la vida religiosa ingresando en el convento franciscano de Voghera, Pav&iacute;a. Pero graves problemas de salud dieron al traste moment&aacute;neamente con su sue&ntilde;o. Su destino ser&iacute;a otro. Durante tres a&ntilde;os, los que median entre 1886 y 1889, tuvo la gracia de formar parte de los disc&iacute;pulos de Don Bosco en el Oratorio turin&eacute;s de Valdocco. Y concluida all&iacute; su formaci&oacute;n, ingres&oacute; en el seminario de Tortona.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Lo que aprendi&oacute; en Valdocco, con el testimonio de Don Bosco, dej&oacute; en &eacute;l una huella imborrable. Antes de ser sacerdote, ya hab&iacute;a puesto en marcha el Oratorio &laquo;San Luis&raquo;, y un colegio en el barrio de San Bernardino. Eran los primeros signos de su impronta apost&oacute;lica con ni&ntilde;os y j&oacute;venes que no ten&iacute;an recursos econ&oacute;micos. Fue ordenado en abril de 1895. Ese a&ntilde;o fund&oacute; la Peque&ntilde;a Obra de la Divina Providencia. Y en 1899 los Ermita&ntilde;os de la Divina Providencia, integrada por el grupo de cl&eacute;rigos y sacerdotes que se aglutinaron en torno a &eacute;l.<\/p>\n<p align=\"justify\"> En 1903 el obispo de Tortona, Mons. Bandi, se apresur&oacute; a reconocer can&oacute;nicamente estas fundaciones que ten&iacute;an como objeto de su acci&oacute;n los despose&iacute;dos, los humildes, los afectados por lesiones f&iacute;sicas y morales, etc., atendidos en sus &laquo;Peque&ntilde;os Cottolengos&raquo;. Para los enfermos y ancianos, entre otros, Luis puso en marcha hospitales diversos. <strong>El admirable plan de vida que se hab&iacute;a trazado, basado exlusivamente en el Evangelio: &laquo;hacer el bien siempre a todos, el mal nunca a nadie&raquo;, estaba dando sus frutos. Aspir&oacute; a tener &laquo;un coraz&oacute;n grande y generoso capaz de llegar a todos los dolores y a todas las l&aacute;grimas&raquo;, y lo consigui&oacute;.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> En 1915 vio la luz otra de sus obras: las Peque&ntilde;as Hermanas Misioneras de la Caridad, y cre&oacute; el primer Cottolengo. Los frutos se multiplicaban. Se hab&iacute;a implicado de lleno en la Sociedad de Mutuo Socorro San Marciano y en la Conferencia de San Vicente, y toda acci&oacute;n que lleva a cabo un ap&oacute;stol redunda en numerosas bendiciones. Surgieron casas en Pav&iacute;a, Sicilia, Roma\u2026<\/p>\n<p align=\"justify\"> Prest&oacute; su ayuda a los damnificados en los terremotos que asolaron las regiones de Reggio, Messina y Marsica. Desempe&ntilde;&oacute; la misi&oacute;n de vicario general de Messina a petici&oacute;n de P&iacute;o X, ante quien realiz&oacute; sus votos perpetuos en 1912. Entre 1920 y 1927 fund&oacute; las Hermanas adoratrices Sacramentinas invidentes, y las Contemplativas de Jes&uacute;s crucificado. Este prol&iacute;fico fundador no fue ajeno a las dificultades hist&oacute;rico-sociales que afectaron a la Iglesia y al mundo en la &eacute;poca que le toc&oacute; vivir.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Para contrarrestarlas solo cab&iacute;a la santidad, y as&iacute; lo dijo: <strong>&laquo;Tenemos que ser santos, pero no tales que nuestra santidad pertenezca solo al culto de los fieles o quede solo en la Iglesia, sino que trascienda <\/strong>y proyecte sobre la sociedad tanto esplendor de luz, tanta vida de amor a Dios y a los hombres que m&aacute;s que ser santos de la Iglesia seamos santos del pueblo y de la salvaci&oacute;n social&raquo;. Envi&oacute; misioneros a diversos pa&iacute;ses de Europa y de Am&eacute;rica del Sur. Y &eacute;l mismo viaj&oacute; por diversos pa&iacute;ses del Cono Sur en 1921. Volvi&oacute; despu&eacute;s y entre 1934 hasta 1937 permaneci&oacute; en esta zona impulsando las fundaciones y asociaciones para laicos, entre las que tambi&eacute;n se cuentan las &laquo;Damas de la Divina Providencia&raquo;, los &laquo;Ex Alumnos&raquo; y los &laquo;Amigos&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Su edificante existencia fue la de un hombre de oraci&oacute;n, devoto de Mar&iacute;a, sencillo, humilde, intr&eacute;pido. <\/strong>Un ap&oacute;stol entregado a Cristo por completo, que viendo su rostro en el sufrimiento de las personas que conoci&oacute;, hizo todo lo que estuvo en su mano para asistirlas. Un insigne predicador y confesor. Un fundador que goz&oacute; de la confianza de la Santa Sede, pero al que no faltaron incomprensiones, oposiciones, dificultades, y sufrimientos a todos los niveles.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: evangeliodeldia.org Naci&oacute; en Pontecurone, Italia, el 23 de junio de 1872. 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