{"id":31987,"date":"2016-06-13T11:48:04","date_gmt":"2016-06-13T16:48:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-san-eulogio-de-cordoba\/"},"modified":"2016-06-13T11:48:04","modified_gmt":"2016-06-13T16:48:04","slug":"hoy-celebramos-a-san-eulogio-de-cordoba","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-san-eulogio-de-cordoba\/","title":{"rendered":"Hoy celebramos a &#8230; San Eulogio de&nbsp;C\u00f3rdoba"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: evangeliodeldia.org<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Es uno de los grandes hombres que han enriquecido la historia de la Iglesia. Era brillante y audaz; un valeroso defensor de Cristo hasta el final. Vivi&oacute; en C&oacute;rdoba en el siglo IX. <strong>Su familia permaneci&oacute; fiel a la fe cat&oacute;lica a pesar del dominio musulm&aacute;n <\/strong>que penalizaba con severos impuestos la asistencia al templo, y daban muerte a quien hablase de Cristo fuera de &eacute;l. Con estas presiones y el miedo al martirio muchos cat&oacute;licos abandonaban la ciudad.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Eulogio renov&oacute; el fervor de sus conciudadanos dentro de la capital y en sus aleda&ntilde;os. Su abuelo le ense&ntilde;&oacute; siendo ni&ntilde;o a que cada vez que el reloj se&ntilde;alase las horas, dijera una peque&ntilde;a oraci&oacute;n y as&iacute; lo hac&iacute;a, recitando, por ejemplo: <strong>&laquo;Dios m&iacute;o, ven en mi auxilio, Se&ntilde;or, ven aprisa a socorrerme&raquo;.<\/strong> Se form&oacute; en el colegio anexo a la iglesia de San Zoilo. Y tambi&eacute;n influy&oacute; en su educaci&oacute;n el abad y escritor Speraindeo. Recibi&oacute; una esmerada formaci&oacute;n en filosof&iacute;a y en otras ciencias. Su bi&oacute;grafo, amigo y compa&ntilde;ero suyo de estudios, &Aacute;lvaro de C&oacute;rdoba (Paulo &Aacute;lvaro), reflej&oacute; su juventud diciendo que: &laquo;Era muy piadoso y muy mortificado. Sobresal&iacute;a en todas las ciencias, pero especialmente en el conocimiento de la Sagrada Escritura. Su rostro se conservaba siempre amable y alegre.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Era tan humilde que casi nunca discut&iacute;a y siempre se mostraba muy respetuoso con las opiniones de los otros, y lo que no fuera contra la ley de Dios o la moral, no lo contradec&iacute;a jam&aacute;s. Su trato era tan agradable que se ganaba la simpat&iacute;a de todos los que charlaban con &eacute;l. Su descanso preferido era ir a visitar templos, casas de religiosos y hospitales. Los monjes le ten&iacute;an tan grande estima que lo llamaban como consultor cuando ten&iacute;an que redactar los reglamentos de sus conventos. Esto le dio ocasi&oacute;n de visitar y conocer muy bien un gran n&uacute;mero de casas religiosas en Espa&ntilde;a&raquo;. &Aacute;lvaro a&ntilde;ade que: &laquo;ten&iacute;a gracia para sacar a los hombres de su miseria y sublimarlos al reino de la luz&raquo;. Siendo sacerdote, era un predicador excelente. <strong>Su anhelo fue agradar a Dios y se ejercitaba en el amor viviendo una rigurosa vida asc&eacute;tica.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Confidenci&oacute; a sus &iacute;ntimos: &laquo;Tengo miedo a mis malas obras. Mis pecados me atormentan. Veo su monstruosidad. Medito frecuentemente en el juicio que me espera, y me siento merecedor de fuertes castigos. Apenas me atrevo a mirar el cielo, abrumado por el peso de mi conciencia&raquo;. Este sentimiento de indignidad que acompa&ntilde;a a los santos, le instaba a emprender un camino de peregrinaci&oacute;n para expiaci&oacute;n de sus culpas. Roma era su objetivo, pero su idea de llegar a pie era casi un imposible. De modo que pospuso este proyecto.<br \/> &nbsp;<br \/> Hombre de vasta cultura, inquieto como las personas inteligentes que no pasan por la vida ajenas a las ra&iacute;ces de la historia, despu&eacute;s de ver frustrados sus intentos de penetrar en el pa&iacute;s galo, que estaba sumido en guerras, y donde se trasladaba con la idea de averiguar el paradero de dos de sus hermanos, vivi&oacute; durante un tiempo en Navarra, en Arag&oacute;n y en Toledo.<\/p>\n<p align=\"justify\"> En Leire tuvo ocasi&oacute;n de conocer la Vida de Mahoma as&iacute; como cl&aacute;sicos de la literatura griega y latina, y otras obras relevantes entre las que se inclu&iacute;a La ciudad de Dios de san Agust&iacute;n. Y despu&eacute;s de contribuir a acrecentar el patrimonio espiritual de los monasterios sembrados por el Pirinieo, cuando ya hab&iacute;a hecho acopio de una importante formaci&oacute;n intelectual, regres&oacute; a C&oacute;rdoba llevando con &eacute;l un importante legado bibiogr&aacute;fico que nutrir&iacute;a los centros acad&eacute;micos de la capital. Poco a poco fue naciendo una especie de c&iacute;rculo en torno a &eacute;l integrado por sacerdotes y religiosos.<br \/> &nbsp;<br \/> Pero en el a&ntilde;o 850 los cristianos cordobeses quedaron estremecidos ante la cruenta persecuci&oacute;n que se desat&oacute; contra ellos. Muchos regaron con su sangre el amor que profesaban a Cristo, neg&aacute;ndose a abjurar de su fe y a colocar en el centro de sus vidas a Mahoma. Eulogio fue apresado; junto a &eacute;l se hallaba el prelado Saulo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: evangeliodeldia.org Es uno de los grandes hombres que han enriquecido la historia de la Iglesia. Era brillante y audaz; un valeroso defensor de Cristo hasta el final. Vivi&oacute; en C&oacute;rdoba en el siglo IX. 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