{"id":31989,"date":"2016-06-13T11:48:08","date_gmt":"2016-06-13T16:48:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-santo-domingo-savio\/"},"modified":"2016-06-13T11:48:08","modified_gmt":"2016-06-13T16:48:08","slug":"hoy-celebramos-a-santo-domingo-savio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-santo-domingo-savio\/","title":{"rendered":"Hoy celebramos a &#8230; Santo Domingo&nbsp;Savio"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: evangeliodeldia.org<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Modelo para la infancia y la adolescencia, naci&oacute; en Riva de Chieri, Italia, el 2 de abril de 1842. Al a&ntilde;o siguiente toda la familia se traslad&oacute; a las colinas de Murialdo.<\/p>\n<p align=\"justify\"> El d&iacute;a de su primera comuni&oacute;n, realizada en Castelnuevo en 1849, arrodillado ante el altar, se propuso:<strong> 1. Me confesar&eacute; muy a menudo y recibir&eacute; la Sagrada Comuni&oacute;n siempre que el confesor me lo permita. 2. Quiero santificar los d&iacute;as de fiesta. 3. Mis amigos ser&aacute;n Jes&uacute;s y Mar&iacute;a. 4. Antes morir que pecar.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>En 1854 conoci&oacute; a Don Bosco, su gu&iacute;a y rector hacia el camino de la santidad. Fue con &eacute;l a Tur&iacute;n integr&aacute;ndose en el Oratorio.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> En el dintel de la puerta de su cuarto, el fundador hab&iacute;a colgado esta consigna: &quot;&iexcl;Denme almas, y ll&eacute;vense lo dem&aacute;s!&quot;. Despu&eacute;s de leerlo, Domingo le dijo: &quot;Don Bosco, aqu&iacute; se trata de un negocio, la salvaci&oacute;n de las almas. Pues bien, <strong>yo ser&eacute; la tela y usted ser&aacute; el sastre. Haga de m&iacute; un hermoso traje para el Se&ntilde;or&quot;<\/strong>.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Sab&iacute;a que estaba en el lugar en el que cumplir&iacute;a su m&aacute;s ferviente anhelo: &quot;&iexcl;Yo quiero hacerme santo!&quot;, aunque su camino hacia los altares hab&iacute;a comenzado ya con <strong>una presencia de Dios constante en su mente y actos cotidianos de amor. <\/strong>No consent&iacute;a comer si no se rezaba antes.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Era el primero en acudir a la iglesia los domingos. Y si hallaba el templo cerrado, rezaba en el umbral, hincado de rodillas al margen de las crudas inclemencias meteorol&oacute;gicas que pudieran darse. <strong>Disfrutaba siendo monaguillo y todos pod&iacute;an advertir su fervor ante al Sant&iacute;simo<\/strong>; los gestos delataban su estado de recogimiento, con las manos juntas y los ojos clavados en el sagrario.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Con esp&iacute;ritu de sacrificio, recorr&iacute;a todos los d&iacute;as 18 kil&oacute;metros a pie para ir a la escuela. Hasta su t&iacute;o, impresionado, le pregunt&oacute;: &quot;&iquest;No tienes miedo de ir solo?&quot;. Rotundo y cabal, respondi&oacute;: &quot;<strong>Yo no estoy solo; me acompa&ntilde;a el &Aacute;ngel de la Guarda<\/strong>.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Sufr&iacute;a con s&oacute;lo pensar en una eventual ofensa a Cristo, y no pod&iacute;a contener sus l&aacute;grimas. Buscando siempre lo m&aacute;s perfecto, y <strong>arrepentido de haber hecho novillos en una ocasi&oacute;n, incitado por sus amigos<\/strong>, busc&oacute; la amistad de Jes&uacute;s y de Mar&iacute;a.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>En Tur&iacute;n fund&oacute; la Compa&ntilde;&iacute;a de la Inmaculada, llevado por su gran devoci&oacute;n a Mar&iacute;a con un grupo de compa&ntilde;eros, y todos se comprometieron a ayudar a Don Bosco para educar a los muchachos del Oratorio<\/strong>, que eran de diversa &iacute;ndole y procedencia: ricos y pobres, m&aacute;s pac&iacute;ficos y extremadamente violentos. Esos chavales a los que Don Bosco se dirig&iacute;a, dici&eacute;ndoles: &quot;A vosotros, santos\u2026&quot;.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Mucho le sirvi&oacute; su arte para narrar cuentos. El fundador se dio cuenta de que Domingo era especial. As&iacute; lo describi&oacute;: &quot;Domingo no se ha hecho notorio en los primeros tiempos del Oratorio por cosa alguna, fuera de su <strong>perfecta docilidad <\/strong>y de una exacta observancia de las reglas de la casa\u2026 y una <strong>exactitud en el cumplimiento de sus deberes <\/strong>m&aacute;s all&aacute; de la cual no ser&iacute;a f&aacute;cil llegar&quot;.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Sin embargo, no era perfecto, claro est&aacute;; nadie lo es. Y en su particular itinerario hacia la santidad, de la mano del fundador <strong>aprendi&oacute; a templar alguna que otra salida de tono<\/strong>, incitado por actitudes molestas de algunos compa&ntilde;eros.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Tambi&eacute;n consigui&oacute; remontar esos picos emocionales a los que tend&iacute;a llevado por su temperamento melanc&oacute;lico<\/strong>. No queriendo sucumbir ante &eacute;l, porque le imped&iacute;a escuchar la voz de Dios, como le hab&iacute;a ense&ntilde;ado Don Bosco, <strong>se fue fortaleciendo siendo fiel a las peque&ntilde;as cosas de cada d&iacute;a. Fue un ap&oacute;stol incansable<\/strong> dentro y fuera del Oratorio.<\/p>\n<p align=\"justify\"> El fundador reconoc&iacute;a que el peque&ntilde;o &quot;llevaba m&aacute;s almas al confesionario con sus recreos que los predicadores con sus sermones&quot;. Su bell&iacute;sima voz, aplaudida por quienes la escuchaban, le cre&oacute; cierto desasosiego cuando alabaron sus cualidades vocales tan excepcionales.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: evangeliodeldia.org Modelo para la infancia y la adolescencia, naci&oacute; en Riva de Chieri, Italia, el 2 de abril de 1842. Al a&ntilde;o siguiente toda la familia se traslad&oacute; a las colinas de Murialdo. 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