{"id":31993,"date":"2016-06-13T11:48:17","date_gmt":"2016-06-13T16:48:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-san-juan-jose-de-la-cruz\/"},"modified":"2016-06-13T11:48:17","modified_gmt":"2016-06-13T16:48:17","slug":"hoy-celebramos-a-san-juan-jose-de-la-cruz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-san-juan-jose-de-la-cruz\/","title":{"rendered":"Hoy celebramos a &#8230; San Juan Jos\u00e9 de la&nbsp;Cruz"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: franciscanos.org<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Naci&oacute; San Juan Jos&eacute; de la Cruz el 15 de agosto, d&iacute;a de la gloriosa Asunci&oacute;n de Nuestra Se&ntilde;ora, del a&ntilde;o 1654 en el volc&aacute;nico islote de Isquia, situado a la entrada del golfo de N&aacute;poles, de suelo muy rico y f&eacute;rtil. En el bautismo recibi&oacute; el nombre de Carlos Cayetano. Su familia era noble y piados&iacute;sima; sus padres, Jos&eacute; Calosinto y Laura Garguilo, vieron, con santo consuelo, que cinco hijos suyos se consagraron al Se&ntilde;or. A todos aventaj&oacute; Carlos en virtud y santidad de vida.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Ya en sus tiernos a&ntilde;os gustaba sobremanera del retiro, silencio y oraci&oacute;n; apart&aacute;base de los juegos y entretenimientos de sus hermanos y consagraba el tiempo de los recreos a visitar iglesias, orando en ellas con angelical devoci&oacute;n.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Ten&iacute;a especial cari&ntilde;o y amor a la Virgen nuestra Se&ntilde;ora, y cada d&iacute;a rezaba el Oficio Parvo y otras preces marianas.&nbsp;Amaba a los pobres con singular ternura, recordando que el bien que a ellos se hace lo tiene Jesucristo como hecho a &Eacute;l mismo.&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Carlos Cayetano, religioso<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Cuando ten&iacute;a apenas diecisiete a&ntilde;os, determin&oacute; consagrarse enteramente al servicio divino, abrazando alguna religi&oacute;n de vida rigurosa y austera; pero no sab&iacute;a cu&aacute;l elegir entre las tres severas &oacute;rdenes de los Cartujos, M&iacute;nimos y Frailes Menores o Franciscanos.<br \/> &nbsp;<br \/> Hizo una fervorosa novena al Esp&iacute;ritu Santo, en la que pidi&oacute; luz para conocer su camino. Al terminarla ocurri&oacute; que Juan de San Bernardo, franciscano descalzo de la reforma de San Pedro de Alc&aacute;ntara, llegado de Espa&ntilde;a a Italia para establecer all&iacute; esta nueva rama de la Orden de San Francisco, lleg&oacute; a Isquia llevado de la providencia del Se&ntilde;or.&nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"> El tiempo de su noviciado lo pas&oacute; entregado a las mayores austeridades, no excedi&eacute;ndole ning&uacute;n novicio en la exactitud de la observancia regular. <strong>Ayunaba cada d&iacute;a a pan y agua, dorm&iacute;a breves horas, y consigo llevaba, como dice San Pablo, la mortificaci&oacute;n de Cristo en su esp&iacute;ritu y coraz&oacute;n. <\/strong>San Francisco de As&iacute;s y San Pedro de Alc&aacute;ntara fueron los modelos que trat&oacute; de imitar, llegando en breve a ser dechado de novicio.<br \/> &nbsp;<br \/> Tres a&ntilde;os permaneci&oacute; en N&aacute;poles despu&eacute;s de su profesi&oacute;n, adelantando a grandes pasos por la senda de la virtud.<br \/> &nbsp;<br \/> A la edad de veintitr&eacute;s a&ntilde;os, fue ordenado sacerdote por mandato de los superiores, pues no quer&iacute;a &eacute;l aceptar esta dignidad por juzgarse indigno de ella. Tambi&eacute;n por obediencia consinti&oacute; en dedicarse al cargo de confesor. Descubri&oacute; en el ejercicio de este santo ministerio su admirable ciencia teol&oacute;gica, que hab&iacute;a aprendido, como Santo Tom&aacute;s y Santa Teresa, m&aacute;s en la meditaci&oacute;n del crucifijo que en el estudio de los libros. Con el fin de darse de lleno a la oraci&oacute;n y penitencia, se retir&oacute; a una peque&ntilde;a ermita pr&oacute;xima al convento, y muy en breve se le juntaron algunos religiosos, que bajo su direcci&oacute;n progresaron en perfecci&oacute;n y santidad.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Maestro de novicios y provincial<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> A los veintisiete a&ntilde;os cumplidos, lo nombraron los superiores maestro de novicios. En su nuevo cargo nunca se tom&oacute; licencia para dispensarse de la observancia regular; asist&iacute;a puntualmente al coro y a los ejercicios de comunidad, siendo fidel&iacute;simo a la oraci&oacute;n y espejo de virtudes religiosas para sus novicios. &Aacute;spero y riguroso consigo mismo, era muy blando y bondadoso con los dem&aacute;s. Pon&iacute;a todo su af&aacute;n en abrasar en el fuego del divino amor y traer a la imitaci&oacute;n de Cristo y de su sant&iacute;sima Madre a cuantos ten&iacute;a bajo su direcci&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> El Se&ntilde;or le prob&oacute; por entonces con grandes desolaciones interiores, pues se vio atormentada su alma con tinieblas y dudas que le hicieron padecer sobremanera. <strong>Sufri&oacute; esta prueba con mucha paciencia y el Se&ntilde;or se dign&oacute; premiarle con una visi&oacute;n en la que se le apareci&oacute; el alma de un religioso muerto hac&iacute;a poco, asegur&aacute;ndole que ninguno de los religiosos de San Pedro de Alc&aacute;ntara venidos a N&aacute;poles se hab&iacute;an condenado.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: franciscanos.org Naci&oacute; San Juan Jos&eacute; de la Cruz el 15 de agosto, d&iacute;a de la gloriosa Asunci&oacute;n de Nuestra Se&ntilde;ora, del a&ntilde;o 1654 en el volc&aacute;nico islote de Isquia, situado a la entrada del golfo de N&aacute;poles, de suelo muy rico y f&eacute;rtil. 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