{"id":31996,"date":"2016-06-13T11:48:27","date_gmt":"2016-06-13T16:48:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-santa-catalina-drexel\/"},"modified":"2016-06-13T11:48:27","modified_gmt":"2016-06-13T16:48:27","slug":"hoy-celebramos-a-santa-catalina-drexel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-santa-catalina-drexel\/","title":{"rendered":"Hoy celebramos a &#8230; Santa Catalina&nbsp;Drexel"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: evangeliodeldia.org<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> Naci&oacute; en Filadelfia, Pennsylvania, Estados Unidos, el 26 de noviembre de 1858. Era la segunda hija de un fil&aacute;ntropo, el conocido financiero Francis Anthony Drexel. Perdi&oacute; a su madre Hannah Jane Langstroth al mes de nacer. Francis contrajo nuevo matrimonio con Emma Bouvier, y ambos educaron a las ni&ntilde;as \u2013dos habidas en el primer matrimonio del banquero\u2013 para que compartiesen sus posesiones, inculc&aacute;ndoles la idea de que sus cuantiosos bienes eran un simple pr&eacute;stamo que hab&iacute;an recibido. Catalina llev&oacute; a rajatabla esta ense&ntilde;anza. <strong>En su casa se abr&iacute;an las puertas constantemente a los necesitados. Adem&aacute;s, su padre ejerc&iacute;a un mecenazgo sobre ellos con el cariz evang&eacute;lico del anonimato: dar sin que nadie lo sepa.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> En ese amplio abanico de receptores, el Sr. Drexel inclu&iacute;a a los sacerdotes que ejerc&iacute;an su admirable labor pastoral entre los desfavorecidos. Junto a estas acciones caritativas, oraban y asist&iacute;an a misa comunitariamente. Las tres hermanas recibieron una espl&eacute;ndida formaci&oacute;n. <strong>La gran visi&oacute;n de Emma propici&oacute; la inclusi&oacute;n de otras ense&ntilde;anzas &uacute;tiles y pr&aacute;cticas para la vida cotidiana de las j&oacute;venes: confecci&oacute;n y cocina, complementarias al eficaz aprendizaje que les proporcionaba la labor asistencial que llevaban a cabo.<\/strong> De este modo se acostumbraron a apreciar el valor del esfuerzo y a ser agradecidas por lo que ten&iacute;an, entre otras virtudes que adquirieron como la sencillez y la humildad.<br \/> &nbsp;<br \/> Durante unos a&ntilde;os, la familia goz&oacute; de la situaci&oacute;n ventajosa que ten&iacute;a, viajando en completa armon&iacute;a por distintos pa&iacute;ses de Europa que abrieron los ojos de Catalina a un mundo nuevo, desconocido, lleno de rica tradici&oacute;n espiritual en su cultura. Cuando ten&iacute;a 21 a&ntilde;os ese paradis&iacute;aco hogar se quebr&oacute; por la s&uacute;bita enfermedad de Emma.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Y durante tres a&ntilde;os ella se convirti&oacute; en su &aacute;ngel tutelar. La cubri&oacute; de atenciones con exquisita ternura, y constat&oacute; las crudas aristas del dolor. Ning&uacute;n bien de este mundo pudo devolverle la salud y la vida a Emma. Catalina entendi&oacute; de golpe, y de manera definitiva, la futilidad de las riquezas. <strong>En enero de 1883 Emma fallec&iacute;a, y en noviembre de ese a&ntilde;o el resto de la familia fue a Venecia. All&iacute; una imagen de Mar&iacute;a en la Bas&iacute;lica de San Marcos se hizo notar para Catalina record&aacute;ndole el gratis data evang&eacute;lico. Quedaba marcado su acontecer.<br \/> &nbsp;<\/strong><br \/> Dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde mor&iacute;a su padre y heredaba una gran fortuna. Pero qued&oacute; destrozada, y buscando otros aires viaj&oacute; a Europa nuevamente. Poco antes hab&iacute;a recorrido con su familia el oeste de los Estados Unidos y estaba impactada por las carencias que detect&oacute;. En Alemania busc&oacute; misioneros para paliarlas, y desde all&iacute; se traslad&oacute; a Roma con la misma idea.<\/p>\n<p align=\"justify\"> En la audiencia mantenida con Le&oacute;n XIII, esta laica solicit&oacute; que le enviara personas entregadas para las misiones que financiaba. El pont&iacute;fice hizo notar que ella misma pod&iacute;a ser misionera, una propuesta que Catalina acogi&oacute; con visible sorpresa ya que no hab&iacute;a pensando en esa opci&oacute;n vital. <strong>Conoci&oacute; a los indios americanos y a los afro-americanos viendo in situ las p&eacute;simas condiciones de vida. Y en 1887 estableci&oacute; la escuela St. Catherine Indian School en Santa Fe, Nuevo M&eacute;xico.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Trece nuevos centros fundados en cuatro a&ntilde;os dan idea de su ardor apost&oacute;lico. En su &aacute;nimo pesaba desde hac&iacute;a mucho tiempo su anhelo de ser religiosa, aunque su director espiritual, el obispo James O\u2019Connor no lo ten&iacute;a tan claro. Pensaba m&aacute;s en las dificultades que le esperaban y le sugiri&oacute; orar.<br \/> &nbsp;<br \/> Como en 1888 segu&iacute;a experimentando el anhelo de consagrarse, el prelado la anim&oacute; a fundar una Instituci&oacute;n, hasta entonces desconocida, que tuviera entre sus fines la asistencia de indios y negros. &laquo;La responsabilidad de semejante llamada me abruma, porque soy infinitamente pobre en las virtudes necesarias&raquo;, dijo ella humildemente. Pero el 19 de marzo, bajo el amparo de san Jos&eacute;, dio el paso.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: evangeliodeldia.org Naci&oacute; en Filadelfia, Pennsylvania, Estados Unidos, el 26 de noviembre de 1858. Era la segunda hija de un fil&aacute;ntropo, el conocido financiero Francis Anthony Drexel. Perdi&oacute; a su madre Hannah Jane Langstroth al mes de nacer. 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