{"id":32001,"date":"2016-06-13T11:48:39","date_gmt":"2016-06-13T16:48:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-san-gabriel-de-la-dolorosa\/"},"modified":"2016-06-13T11:48:39","modified_gmt":"2016-06-13T16:48:39","slug":"hoy-celebramos-a-san-gabriel-de-la-dolorosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-san-gabriel-de-la-dolorosa\/","title":{"rendered":"Hoy celebramos a &#8230;San Gabriel de la&nbsp;Dolorosa"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: evangeliodeldia.org<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Naci&oacute; en As&iacute;s el 1 de marzo de 1838. Era el und&eacute;cimo de trece hermanos. Perdi&oacute; a su madre cuando ten&iacute;a 4 a&ntilde;os. Su padre era juez en la ciudad y al quedarse viudo se ocup&oacute; personalmente de su formaci&oacute;n.<strong> Era un hombre creyente que, junto a su esposa, hab&iacute;a alentado a sus hijos a compartir diariamente pr&aacute;cticas de piedad como el rezo del rosario. <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Sostenidos por su confianza en Dios afrontaron la desaparici&oacute;n de cinco de los hermanos. La sensibilidad de la que hac&iacute;a gala se puso de manifiesto tambi&eacute;n con la educaci&oacute;n de Francisco. &Eacute;ste ten&iacute;a lo que se dice mal genio.<br \/> &nbsp;<br \/> Un car&aacute;cter impulsivo y tendente a la ira, que su progenitor se preocup&oacute; de templar a trav&eacute;s de la selecta educaci&oacute;n que le proporcionaron los hermanos de las Escuelas Cristianas y los jesuitas con quienes les llev&oacute; a estudiar.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>El mundo en cierto modo le atra&iacute;a, y como era un l&iacute;der, f&aacute;cilmente sobresal&iacute;a en cualquier lugar. Despu&eacute;s, la ind&oacute;mita personalidad, atenuada progresivamente, dej&oacute; traslucir un &laquo;temperamento suave, jovial, insinuante, decidido y generoso; pose&iacute;a tambi&eacute;n un coraz&oacute;n sensible y lleno de afectividad&#8230;<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Era de palabra f&aacute;cil, apropiada, inteligente, amena y llena de una gracia que sorprend&iacute;a&#8230;&raquo;. Adem&aacute;s, pose&iacute;a innegable atractivo: alto, bien formado, y le acompa&ntilde;aba incluso su tono de voz. Esmerado en el vestir \u2013iba a la &uacute;ltima\u2013 ten&iacute;a dotes para el canto, la poes&iacute;a y el teatro.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Sensible y proclive al enamoramiento, se sent&iacute;a atra&iacute;do por la lectura de las novelas.<\/strong> Pero como en su interior manten&iacute;a siempre viva su fe cristiana (incluso ten&iacute;a en su habitaci&oacute;n una escultura de la Piedad que veneraba), despu&eacute;s experimentaba una honda tristeza y abatimiento. A veces acompa&ntilde;aba a su padre al teatro, y lo abandonaba a escondidas para rezar bajo el p&oacute;rtico de la cercana catedral, regresando de nuevo antes de que acabara la funci&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Dios toc&oacute; su coraz&oacute;n por medio de una grave enfermedad.<\/strong> Aterrorizado por ella, prometi&oacute; que si sanaba, abandonar&iacute;a la vida que llevaba. Se cur&oacute;, pero no cumpli&oacute; su palabra. Con todo, llam&oacute; a la puerta de los jesuitas y aunque fue aceptado, pens&oacute; que le conven&iacute;a una comunidad m&aacute;s rigurosa. Nuevamente estuvo a punto de morir, y seguro de que manteni&eacute;ndose fiel a Dios, sanar&iacute;a, tocado por el ejemplo del beato Andr&eacute;s Bobola, al que hab&iacute;a pedido su mediaci&oacute;n, efectivamente se cur&oacute;. Solo le quedaba cumplir su promesa ingresando con los jesuitas. Sin embargo, dej&oacute; pasar el tiempo.<br \/> &nbsp;<br \/> Entonces perdi&oacute; a la hermana que m&aacute;s quer&iacute;a a consecuencia de una epidemia de c&oacute;lera, y lo interpret&oacute; como un signo divino inaplazable. De modo que, comunic&oacute; a su padre la decisi&oacute;n que dar&iacute;a el rumbo definitivo a su existencia. A su progenitor le parec&iacute;a que un joven tan mundano como &eacute;l no iba a encajar f&aacute;cilmente en esa forma de vida y desistir&iacute;a de su empe&ntilde;o prontamente.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>En esa &eacute;poca, intervino Mar&iacute;a. El 22 de agosto de 1856, cuando Francisco asist&iacute;a a la procesi&oacute;n de la &laquo;Santa Icone&raquo; en Spoleto, donde resid&iacute;a, la Virgen le dijo:&laquo;T&uacute; no est&aacute;s llamado a seguir en el mundo. &iquest;Qu&eacute; haces, pues, en &eacute;l? Entra en la vida religiosa<\/strong>. Y el 10 de septiembre de 1856, con 18 a&ntilde;os, ingres&oacute; en el noviciado pasionista de Morrovalle (Macerata). Al profesar tom&oacute; el nombre de Gabriel de la Dolorosa.<br \/> &nbsp;<br \/> Efectivamente, y tal como su padre pens&oacute;, la diferencia entre la vida que hab&iacute;a llevado y la conventual le cost&oacute; grandes esfuerzos a todos los niveles. En nada se parec&iacute;a la frugalidad de una mesa sobre la que se extend&iacute;an humildes viandas con los apetitosos bocados que hab&iacute;a gustado en su casa. Los horarios, la disciplina\u2026 Se sobrepuso a todo. Y despu&eacute;s, hizo notar en sus escritos:<strong> &laquo;La alegr&iacute;a y el gozo que disfruto dentro de estas paredes son indecibles&raquo;.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: evangeliodeldia.org Naci&oacute; en As&iacute;s el 1 de marzo de 1838. Era el und&eacute;cimo de trece hermanos. Perdi&oacute; a su madre cuando ten&iacute;a 4 a&ntilde;os. Su padre era juez en la ciudad y al quedarse viudo se ocup&oacute; personalmente de su formaci&oacute;n. 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