{"id":32007,"date":"2016-06-13T11:48:53","date_gmt":"2016-06-13T16:48:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-san-pedro-damian\/"},"modified":"2016-06-13T11:48:53","modified_gmt":"2016-06-13T16:48:53","slug":"hoy-celebramos-a-san-pedro-damian","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-san-pedro-damian\/","title":{"rendered":"Hoy celebramos a &#8230; San Pedro&nbsp;Dami\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: evangeliodeldia.org<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> Al lado de san Romualdo, fundador de los camaldulenses, san Juan Gualberto, san Nilo y del monje Hildebrando, (futuro Gregorio VII) fue uno de los hombres m&aacute;s benem&eacute;ritos e insignes.<br \/> &nbsp;<br \/> Pedro naci&oacute; en R&aacute;vena en el a&ntilde;o 1007 en una familia numerosa y pobre. Fue el hijo &uacute;ltimo; pronto qued&oacute; hu&eacute;rfano y al cargo de uno de sus hermanos mayores que lo trat&oacute; con dureza extrema, casi como a un esclavo, teni&eacute;ndolo descalzo y a medio cubrir con andrajos, encargado de cuidar de los animales de la granja. Visto en esa situaci&oacute;n lo tom&oacute; otro hermano a su cuidado; era Dami&aacute;n, con coraz&oacute;n bueno; tan grande fue el cambio, que Pedro no olvidar&aacute; el gesto y a&ntilde;adir&aacute; en adelante, como su segundo nombre, el de su hermano Dami&aacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> A la muerte de Landorfo lo eligieron abad. No dej&oacute; Regla escrita, pero s&iacute; qued&oacute; patente entre los monjes su esp&iacute;ritu: absoluto silencio, trabajo manual b&aacute;sico para vivir, mezcla de vida solitaria en celdas separadas y algunos actos comunes, mucha oraci&oacute;n y abundante lectura espiritual.<br \/> &nbsp;<br \/> Fund&oacute; el monasterio de Nuestra Se&ntilde;ora de Sitria y otros cuatro centros ermita&ntilde;os m&aacute;s.<br \/> &nbsp;<br \/> La segunda parte de su vida est&aacute; llena de encargos y legaciones apost&oacute;licas; los Papas recurren a &eacute;l encomend&aacute;ndole asuntos que le llevaron a una actividad incesante para contribuir a mejorar la triste situaci&oacute;n de la Iglesia del a&ntilde;o 1044.<br \/> &nbsp;<br \/> En 1046, Pedro Dami&aacute;n asisti&oacute; en Roma a la coronaci&oacute;n de Enrique III, emperador del Sacro Imperio romano, que puso providencialmente t&eacute;rmino al actual estado de cosas. En 1047 est&aacute; presente en el concilio de Letr&aacute;n que promulg&oacute; ya varios decretos de reforma.<br \/> &nbsp;<br \/> Al regresar a Fonte-Avellana para recuperar su vida de penitencia y soledad es cuando se hace palpable la influencia de su esp&iacute;ritu y lo grande de su prestigio; escribi&oacute; al Papa Clemente II para que d&eacute; impulso a la reforma, y escribe su libro Gomorriano o de los Incontinentes con el que anima a papas y dirigentes a poner remedio al mal.<br \/> &nbsp;<br \/> El Papa Esteban IX (1057-1058) lo nombr&oacute; cardenal-obispo de Ostia (decano del sagrado colegio de cardenales) en 1057, a pesar de su resistencia; no tuvo el pobre Pedro Dami&aacute;n m&aacute;s remedio que ceder para no incurrir en la excomuni&oacute;n con que se le amenaz&oacute; si osaba negarse una vez m&aacute;s.<br \/> &nbsp;<br \/> Prematuramente muere el Papa y se van al traste las esperanzas de reforma. Hay un intento de renuncia y de refugiarse en Fonte-Avellana, pero el papa Nicol&aacute;s II, en 1059, lo hace legado para Mil&aacute;n; all&iacute; se soporta desde hace tiempo una desesperada situaci&oacute;n por la simon&iacute;a y la lujuria de los cl&eacute;rigos; convoc&oacute; un s&iacute;nodo y lleg&oacute; a restablecerse el orden, terminando con el esc&aacute;ndalo.<br \/> &nbsp;<br \/> El Papa Alejandro III (1061-1070) aprovech&oacute; su celo y servicios extraordinarios. Pedro Dami&aacute;n sac&oacute; abundantes escritos _ir&oacute;nicos, iracundos, anatematizantes y apocal&iacute;pticos_ a la asamblea de Augsburgo para acabar con el cisma, porque hay antipapa.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Otra legaci&oacute;n, acompa&ntilde;ada ahora por Hug&oacute;n de Cluny, fue en 1063; deb&iacute;a intentar poner freno a Drogon, obispo de Ma&ccedil;on, y restablecer la justicia lesionada en la abad&iacute;a de Bourgogne y otras cluniacenses como Limoges, San Marcial y Sauvigny.<br \/> &nbsp;<br \/> Se vio obligado a intervenir ante el joven rey Enrique IV en defensa de los derechos pontificios.<\/p>\n<p align=\"justify\"> No pretend&iacute;a Pedro llevar una vida de incesante viajar. Pidi&oacute; un descanso merecido al Papa Alejandro II y que se le aceptara la renuncia a todas sus dignidades; pero Hildebrando, que era cardenal desde que Gregorio VI ech&oacute; mano de &eacute;l para que le apoyase en la necesaria reforma.<br \/> &nbsp;<br \/> Pedro Dami&aacute;n acepta complacid&iacute;simo con tal de retirarse a Fonte-Avellana. En 1066 se le vio, por mandato de la Santa Sede, en Montecasino para solucionar el conflicto con los monjes de Vallehumbrosa. Se desplaz&oacute; a Alemania porque Enrique IV intentaba su divorcio matrimonial y era preciso dejar claro ante el concilio los principios de moral cristiana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: evangeliodeldia.org Al lado de san Romualdo, fundador de los camaldulenses, san Juan Gualberto, san Nilo y del monje Hildebrando, (futuro Gregorio VII) fue uno de los hombres m&aacute;s benem&eacute;ritos e insignes. &nbsp; Pedro naci&oacute; en R&aacute;vena en el a&ntilde;o 1007 en una familia numerosa y pobre. 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