{"id":32018,"date":"2016-06-13T11:49:16","date_gmt":"2016-06-13T16:49:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/monsenor-romero-su-doble-martirio-las-mentiras-desmanteladas-y\/"},"modified":"2016-06-13T11:49:16","modified_gmt":"2016-06-13T16:49:16","slug":"monsenor-romero-su-doble-martirio-las-mentiras-desmanteladas-y","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/monsenor-romero-su-doble-martirio-las-mentiras-desmanteladas-y\/","title":{"rendered":"Monse\u00f1or Romero: Su doble martirio, las mentiras desmanteladas&nbsp;y\u2026"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Jorge Traslosheros<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">El Papa Francisco firm&oacute; el decreto para la beatificaci&oacute;n del arzobispo salvadore&ntilde;o Oscar Arnulfo Romero por causa de martirio. D&iacute;as antes, te&oacute;logos y cardenales hab&iacute;an votado por unanimidad a favor, seg&uacute;n explicara el cardenal Vicenzo Paglia, promotor de la causa.<br \/> &nbsp;<br \/> Fue <strong>asesinado en el altar mientras celebraba misa, en el momento de la elevaci&oacute;n de las ofrendas<\/strong>, a pecho descubierto, por el certero disparo de un francotirador.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Su vida resulta inexplicable sin la Iglesia y, ahora, la Iglesia ser&aacute; inexplicable sin este Romero<\/strong> quien, junto a muchos en la historia, dio testimonio del humilde carpintero de Nazaret.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Los dos martirios de Monse&ntilde;or Romero<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> El proceso de beatificaci&oacute;n de Monse&ntilde;or Romero ha estado envuelto en la <strong>pol&eacute;mica<\/strong> incluso desde antes de iniciar.<br \/> &nbsp;<br \/> Se ha dicho que se prolong&oacute; demasiado; pero creo que la apreciaci&oacute;n no es exacta. <strong>No puede considerarse largo en comparaci&oacute;n con otros de la misma naturaleza.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Pensemos en Maximiliano Kolbe y Edith Stein martirizados durante la Segunda Guerra Mundial. Fueron beatificados a los 30 y 45 a&ntilde;os de su muerte, respectivamente.<br \/> &nbsp;<br \/> Oscar Arnulfo lo ser&aacute; a los treinta y cinco a&ntilde;os desde su martirio, veintiuno desde que se abri&oacute; la causa. En este sentido, el proceso de Romero es normal.<br \/> &nbsp;<br \/> Entonces, <strong>no es la duraci&oacute;n del proceso lo que debe llamarnos la atenci&oacute;n, sino los obst&aacute;culos que fue necesario sortear<\/strong>, creando la sensaci&oacute;n de tardanza.<br \/> &nbsp;<br \/> Su elevaci&oacute;n a los altares es un acto de justicia querido por Dios para un sacerdote bueno y justo, martirizado dos veces. As&iacute; es, dos veces.<br \/> &nbsp;<br \/> En los a&ntilde;os setenta, la <strong>polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica y social en Centroam&eacute;rica fue causa de prolongadas guerras civiles. <\/strong>Suele ech&aacute;rsele la culpa a la Guerra Fr&iacute;a, pero reducir el problema a la confrontaci&oacute;n entre capitalismo y comunismo resulta groseramente simplista.&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> Se viv&iacute;an situaciones objetivas de <strong>prolongada injusticia y opresi&oacute;n causadas por vetustas oligarqu&iacute;as<\/strong>, ante las cuales <strong>diversos grupos sociales respondieron<\/strong> con distintos grados de radicalidad, desde movimientos populares no violentos, hasta guerrillas revolucionarias.<br \/> &nbsp;<br \/> No era tan f&aacute;cil distinguir d&oacute;nde estaba qui&eacute;n porque el griter&iacute;o de la <strong>confrontaci&oacute;n<\/strong> era potente. La situaci&oacute;n clamaba al cielo por justicia, <strong>la Iglesia escuch&oacute; y no pas&oacute; indiferente<\/strong>. En medio de tanto dolor ten&iacute;a que anunciar el Evangelio.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>En aquellos a&ntilde;os, ser cat&oacute;lico en El Salvador era motivo de sospecha<\/strong> y no hac&iacute;a falta hacer mucho ruido. Bastaba con practicar las obras de caridad, portar una Biblia, ocuparse de los pobres y clamar por la paz para hacerse sospechoso de sedici&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> La oligarqu&iacute;a, en una l&oacute;gica por lo menos paranoide, calificaba de \u201cguerrillero\u201d a cualquier opositor para justificar la represi&oacute;n. Por su parte, los grupos armados sacaban buen partido de la confusi&oacute;n y la alentaban.<br \/> &nbsp;<br \/> En este ambiente fue nombrado Oscar Arnulfo Romero arzobispo de San Salvador, por el papa Pablo VI. Fue un profeta.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Denunci&oacute; la situaci&oacute;n de violencia e injusticia que sufr&iacute;an los salvadore&ntilde;os y tambi&eacute;n la polarizaci&oacute;n provocada por rebeldes y oligarcas; pero sobre todo los segundos quienes detentaban el poder del Estado y utilizaban indiscriminadamente los instrumentos de la violencia <\/strong>real, simb&oacute;lica e institucional contra la poblaci&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> Monse&ntilde;or Romero llam&oacute; a la raz&oacute;n, al respeto a los derechos humanos orientado por la fe, con un discurso articulado por el Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia. <strong>No fue escuchado. <\/strong>El odio de la oligarqu&iacute;a pudo m&aacute;s y, por ser sacerdote cat&oacute;lico, lo asesinaron. Este fue su primer martirio, causa de su beatificaci&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> Al poco tiempo del asesinato estall&oacute; la guerra civil. Se firm&oacute; la paz en 1992 y en 1994 <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Jorge Traslosheros El Papa Francisco firm&oacute; el decreto para la beatificaci&oacute;n del arzobispo salvadore&ntilde;o Oscar Arnulfo Romero por causa de martirio. 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