{"id":32025,"date":"2016-06-13T11:49:34","date_gmt":"2016-06-13T16:49:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-tambien-a-san-jesus-mendez-montoya\/"},"modified":"2016-06-13T11:49:34","modified_gmt":"2016-06-13T16:49:34","slug":"hoy-celebramos-tambien-a-san-jesus-mendez-montoya","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-tambien-a-san-jesus-mendez-montoya\/","title":{"rendered":"Hoy celebramos tambi\u00e9n a &#8230; San Jes\u00fas M\u00e9ndez&nbsp;Montoya"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: evangeliodeldia.org<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> Hay un rasgo en la vida de este m&aacute;rtir que recuerda al inocente san Tarsicio quien, seg&uacute;n la tradici&oacute;n, derram&oacute; su sangre en el siglo III de nuestra era abrazado al Cuerpo de Cristo, custodiado tan f&eacute;rreamente, que los paganos no lograron separar sus manos del lienzo en el que lo proteg&iacute;a, ni siquiera cuando ya hab&iacute;a expirado. Impedir la profanaci&oacute;n de la Eucarist&iacute;a fue la gran preocupaci&oacute;n de Jes&uacute;s cuando se vio acosado por quienes iban a abrirle la puerta de la gloria.<br \/> &nbsp;<br \/> Vino al mundo en Tar&iacute;mbaro (Michoac&aacute;n, M&eacute;xico) el 10 de junio de 1880 en el seno de una humilde familia que supo transmitirle su piedad y hacer de &eacute;l un muchacho sensible y dispuesto siempre a volcarse en los dem&aacute;s. Creci&oacute; habituado a rezar el rosario y buscar el bien del pr&oacute;jimo. Ten&iacute;a 14 a&ntilde;os cuando ingres&oacute; en el seminario y tuvo que compaginar su formaci&oacute;n con el trabajo para contribuir al sostenimiento del hogar. De todas formas, sus bondadosos padres eran tan estimados por el vecindario, que muchos generosamente se prestaban a paliar sus carencias con lo que estaba a su mano.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Ten&iacute;a tres hermanas y un hermano que le siguieron junto a su madre en su misi&oacute;n sacerdotal, cuando en 1906 parti&oacute; a su primer destino en Huetamo, Michoac&aacute;n. Problemas de salud, de &iacute;ndole nerviosa, aconsejaron su traslado a Pedernales en 1907, pero en los seis a&ntilde;os que permaneci&oacute; en esta parroquia la enfermedad aflor&oacute;, de modo que fue enviado a Valtierrilla, Guanajuato, parroquia perteneciente a la Archidi&oacute;cesis de Morelia. Los feligreses pudieron constatar que actuaba movido por la oraci&oacute;n y un profundo amor a la Eucarist&iacute;a ya que era palpable cuando oficiaba la misa as&iacute; como en otras acciones que emprendi&oacute; encaminadas a suscitar en todos ellos ese amor que inflamaba su coraz&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Fue un gran confesor y catequista. En medio de su quehacer siempre encontraba tiempo para visitar a los que menos ten&iacute;an, consolarles y asistirles en todo lo que pod&iacute;a. El mundo del trabajo tampoco se le resisti&oacute; ya que fuera en el campo o en industrias diversas los labradores y operarios hallaban en &eacute;l palabras de aliento; era un referente para todos. Puso en marcha diversas obras de acci&oacute;n social, una caja de ahorros y una cooperativa. Adem&aacute;s, aprovech&oacute; sus conocimientos musicales para impulsar un coro parroquial. Se ha subrayado la servicialidad, rasgo distintivo de su acci&oacute;n pastoral, diciendo que &laquo;supo hacerse todo a todos&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> El devenir cotidiano segu&iacute;a su curso sin mayores contratiempos, aunque en el ambiente eclesial lat&iacute;a una gran preocupaci&oacute;n por las presiones ejercidas por las fuerzas gubernamentales, hostiles a la fe. En un momento dado, Jes&uacute;s fue directamente afectado por la persecuci&oacute;n. No se ech&oacute; atr&aacute;s y, como una de las notas comunes a todos los m&aacute;rtires es su celo apost&oacute;lico, fidelidad absoluta a su vocaci&oacute;n y una valent&iacute;a que los encumbra ante los ojos de los dem&aacute;s humanos, como si estuvieran hechos de una pasta especial, prosigui&oacute; realizando su misi&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Modific&oacute; sus horarios y el alba le sorprend&iacute;a oficiando la misa y administrando los sacramentos. No vari&oacute; la atenci&oacute;n a sus fieles y los enfermos no percibieron el cerco que se hab&iacute;a cernido sobre &eacute;l porque segu&iacute;a asisti&eacute;ndoles. La valerosidad de los cl&eacute;rigos era compartida por numerosos cat&oacute;licos que no estaban dispuestos a que pisotearan la fe, y se alzaron contra los pol&iacute;ticos. A estos &laquo;cristeros&raquo; persegu&iacute;an los federales cuando dieron con Jes&uacute;s. Convecinos, que no eran leales precisamente, les delataron en febrero de 1928 y fueron apresados y acusados de traici&oacute;n. Enfurecidos los militares destruyeron todo lo que encontraron a su paso por Valtierrilla.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: evangeliodeldia.org Hay un rasgo en la vida de este m&aacute;rtir que recuerda al inocente san Tarsicio quien, seg&uacute;n la tradici&oacute;n, derram&oacute; su sangre en el siglo III de nuestra era abrazado al Cuerpo de Cristo, custodiado tan f&eacute;rreamente, que los paganos no lograron separar sus manos del lienzo en el que lo proteg&iacute;a, ni &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-tambien-a-san-jesus-mendez-montoya\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHoy celebramos tambi\u00e9n a &#8230; San Jes\u00fas M\u00e9ndez&nbsp;Montoya\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-32025","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32025","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=32025"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32025\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=32025"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=32025"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=32025"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}