{"id":32027,"date":"2016-06-13T11:49:38","date_gmt":"2016-06-13T16:49:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-tambien-a-san-rabano-mauro\/"},"modified":"2016-06-13T11:49:38","modified_gmt":"2016-06-13T16:49:38","slug":"hoy-celebramos-tambien-a-san-rabano-mauro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-tambien-a-san-rabano-mauro\/","title":{"rendered":"Hoy celebramos tambi\u00e9n a &#8230; San Rabano&nbsp;Mauro"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Vatican.va<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Hoy voy a hablar de un personaje del Occidente latino verdaderamente extraordinario: el monje Rabano Mauro. Junto a hombres como san Isidoro de Sevilla, san Beda el Venerable y san Ambrosio Auperto, de los que ya he hablado en catequesis precedentes, durante los siglos de la alta Edad Media supo mantener el contacto con la gran cultura de los antiguos sabios y de los Padres cristianos.<br \/> &nbsp;<br \/> Rabano Mauro, recordado con frecuencia como &quot;praeceptor Germaniae&quot;, tuvo una fecundidad extraordinaria. Con su capacidad de trabajo totalmente excepcional fue quiz&aacute; el que m&aacute;s contribuy&oacute; a mantener viva la cultura teol&oacute;gica, exeg&eacute;tica y espiritual a la que recurrir&iacute;an los siglos sucesivos. A &eacute;l hacen referencia grandes personajes pertenecientes al mundo de los monjes, como san Pedro Dami&aacute;n, san Pedro el Venerable y san Bernardo de Claraval, as&iacute; como un n&uacute;mero cada vez mayor de &quot;clerici&quot; del clero secular, que en los siglos XII y XIII promovieron uno de los florecimientos m&aacute;s hermosos y fecundos del pensamiento humano.<br \/> &nbsp;<br \/> Rabano naci&oacute; en Maguncia, alrededor del a&ntilde;o 780; al entrar, muy joven, en el monasterio se le a&ntilde;adi&oacute; el nombre de Mauro, precisamente en referencia al joven Mauro que, seg&uacute;n el Libro segundo de los di&aacute;logos de san Gregorio Magno, siendo ni&ntilde;o, lo hab&iacute;an entregado sus padres, nobles romanos, al abad Benito de Nursia. El ingreso precoz de Rabano como &quot;puer oblatus&quot; en el mundo mon&aacute;stico benedictino, y los frutos que obtuvo para su crecimiento humano, cultural y espiritual, abrieron posibilidades interesant&iacute;simas no s&oacute;lo para la vida de los monjes y de la Iglesia, sino tambi&eacute;n para toda la sociedad de su tiempo, tradicionalmente llamada &quot;carolingia&quot;.<br \/> &nbsp;<br \/> Hablando de ellos, o quiz&aacute; de s&iacute; mismo, Rabano Mauro escribe: &quot;Hay algunos que han tenido la suerte de haber sido introducidos en el conocimiento de las Escrituras desde su m&aacute;s tierna infancia (&quot;a cunabulis suis&quot;) y se han alimentado tan bien de la comida que les ha ofrecido la santa Iglesia que pueden ser promovidos, con la educaci&oacute;n adecuada, a las m&aacute;s altas &oacute;rdenes sagradas&quot; (PL 107, col 419 BC).<br \/> &nbsp;<br \/> La extraordinaria cultura por la que se distingu&iacute;a Rabano Mauro llam&oacute; muy pronto la atenci&oacute;n de los grandes de su tiempo. Se convirti&oacute; en consejero de pr&iacute;ncipes. Se esforz&oacute; por garantizar la unidad del Imperio y, en un nivel cultural m&aacute;s amplio, a quien le preguntaba nunca neg&oacute; una respuesta ponderada, que se inspiraba preferentemente en la Biblia y en los textos de los santos Padres. A pesar de que fue elegido primero abad del famoso monasterio de Fulda y despu&eacute;s arzobispo de su ciudad natal, Maguncia, prosigui&oacute; sus estudios, demostrando con el ejemplo de su vida que se puede estar al mismo tiempo a disposici&oacute;n de los dem&aacute;s, sin privarse por ello de un tiempo oportuno de reflexi&oacute;n, estudio y meditaci&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> As&iacute;, Rabano Mauro fue exegeta, fil&oacute;sofo, poeta, pastor y hombre de Dios. Las di&oacute;cesis de Fulda, Maguncia, Limburgo y Breslavia lo veneran como santo o beato. Sus obras ocupan seis vol&uacute;menes de la Patrolog&iacute;a Latina de Migne. Probablemente fue &eacute;l quien compuso uno de los himnos m&aacute;s bellos y conocidos de la Iglesia latina, el &quot;Veni Creator Spiritus&quot;, s&iacute;ntesis extraordinaria de pneumatolog&iacute;a cristiana. El primer compromiso teol&oacute;gico de Rabano se expres&oacute;, de hecho, en forma de poes&iacute;a y tuvo como tema el misterio de la santa cruz, en una obra titulada &quot;De laudibus sanctae crucis&quot;, concebida para presentar no s&oacute;lo contenidos conceptuales, sino tambi&eacute;n est&iacute;mulos m&aacute;s exquisitamente art&iacute;sticos, utilizando tanto la forma po&eacute;tica como la forma pict&oacute;rica dentro del mismo c&oacute;dice manuscrito.<br \/> &nbsp;<br \/> Por ejemplo, proponiendo iconogr&aacute;ficamente entre las l&iacute;neas de su escrito la imagen de Cristo crucificado, escribe: &quot;Esta es la imagen del Salvador que, con la posici&oacute;n de sus miembros, hace sagrada para nosotros la salub&eacute;rrima, dulc&iacute;sima y amad&iacute;sima forma de la cruz, para que creyendo en su nombre y obedeciendo sus mandamientos podamos obtener la vida eterna gracias a su Pasi&oacute;n. Por eso, cada vez que elevamos la mirada a la cruz, recordamos a Aquel que sufri&oacute; por nosotros para arrancarnos del poder de las tinieblas, aceptando la muerte para hacernos herederos de la vida eterna&quot; (Lib. 1, Fig. 1:PL 107 col 151 C). <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Vatican.va Hoy voy a hablar de un personaje del Occidente latino verdaderamente extraordinario: el monje Rabano Mauro. 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