{"id":32048,"date":"2016-06-13T11:50:31","date_gmt":"2016-06-13T16:50:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-san-antonio-abad\/"},"modified":"2016-06-13T11:50:31","modified_gmt":"2016-06-13T16:50:31","slug":"hoy-celebramos-a-san-antonio-abad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-san-antonio-abad\/","title":{"rendered":"Hoy celebramos a &#8230; San Antonio&nbsp;Abad"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: corazones.org<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> Cuando murieron sus padres, Antonio ten&iacute;a unos dieciocho o veinte a&ntilde;os, y qued&oacute; &eacute;l solo con su &uacute;nica hermana, peque&ntilde;a a&uacute;n, teniendo que encargarse de la casa y del cuidado de su hermana.<br \/> &nbsp;<br \/> Hab&iacute;an transcurrido apenas seis meses de la muerte de sus padres, cuando un d&iacute;a en que se dirig&iacute;a, seg&uacute;n costumbre, a la iglesia, iba pensando en su interior &quot;los ap&oacute;stoles lo hab&iacute;an dejado todo para seguir al Salvador, y c&oacute;mo, seg&uacute;n narran los Hechos de los ap&oacute;stoles, muchos vend&iacute;an sus posesiones y pon&iacute;an el precio de venta a los pies de los ap&oacute;stoles para que lo repartieran entre los pobres; pensaba tambi&eacute;n en la magnitud de la esperanza que para &eacute;stos estaba reservada en el cielo; imbuido de estos pensamientos, entr&oacute; en la iglesia, y dio la casualidad de que en aquel momento estaban leyendo aquellas palabras del Se&ntilde;or en el Evangelio:<br \/> &nbsp;<br \/> Si quieres llegar hasta el final, vende lo que tienes, da el dinero a los pobres \u2013as&iacute; tendr&aacute;s un tesoro en el cielo\u2013 y luego vente conmigo&quot;.<br \/> &nbsp;<br \/> Entonces Antonio, como si Dios le hubiese infundido el recuerdo de lo que hab&iacute;an hecho los santos y con aquellas palabras hubiesen sido le&iacute;das especialmente para &eacute;l, sali&oacute; en seguida de la iglesia e hizo donaci&oacute;n a los aldeanos de las posesiones heredadas de sus padres (ten&iacute;a trescientas parcelas f&eacute;rtiles y muy hermosas), con el fin de evitar toda inquietud para s&iacute; y para su hermana. Vendi&oacute; tambi&eacute;n todos sus bienes muebles y reparti&oacute; entre los pobres la considerable cantidad resultante de esta venta, reservando s&oacute;lo una peque&ntilde;a parte para su hermana.<br \/> &nbsp;<br \/> Habiendo vuelto a entrar en la iglesia, oy&oacute; aquellas palabras del Se&ntilde;or en el Evangelio: &quot;No os agobi&eacute;is por el ma&ntilde;ana&quot;.<br \/> &nbsp;<br \/> Saliendo otra vez, dio a los necesitados incluso lo poco que se hab&iacute;a reservado, ya que no soportaba que quedase su poder ni la m&aacute;s m&iacute;nima cantidad. Encomend&oacute; su hermana a unas v&iacute;rgenes que &eacute;l sab&iacute;a eran de confianza y cuid&oacute; de que recibiese una conveniente educaci&oacute;n; en cuanto a &eacute;l, a partir de entonces, libre ya de cuidados ajenos, emprendi&oacute; en frente de su misma casa una vida de ascetismo y de intensa mortificaci&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> Trabajaba con sus propias manos, ya que conoc&iacute;a aquella afirmaci&oacute;n de la Escritura: El que no trabaja que no coma; lo que ganaba con su trabajo lo destinaba parte a su propio sustento, parte a los pobres.<br \/> &nbsp;<br \/> Oraba con mucha frecuencia, ya que hab&iacute;a aprendido que es necesario retirarse para ser constantes en orar: en efecto, pon&iacute;a tanta atenci&oacute;n en la lectura, que reten&iacute;a todo lo que hab&iacute;a le&iacute;do, hasta tal punto que llego un momento en que su memoria supl&iacute;a los libros.<br \/> &nbsp;<br \/> Todos los habitantes del lugar, y todos los hombres honrados, cuya compa&ntilde;&iacute;a frecuentaba, al ver su conducta, lo llamaban amigo de Dios; y todos lo amaban como a un hijo o como a un hermano.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Oraci&oacute;n<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Se&ntilde;or y Dios nuestro, que llamaste al desierto a san Antonio, abad, para que te sirviera con una vida santa, conc&eacute;denos, por su intercesi&oacute;n, que sepamos negarnos a nosotros mismos para amarte a ti siempre sobre todas las cosas. Por nuestro Se&ntilde;or Jesucristo.<br \/> &nbsp;<br \/><em><strong>De la Vida de san Antonio, escrita por san Atanasio, obispo.&nbsp;<strong><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.corazones.org\/biblia_y_liturgia\/oficio_lectura\/fechas\/january_17.htm\">Art&iacute;culo<\/a> publicado originalmente por Corazones.org&nbsp;<\/strong><\/strong><\/em><\/p>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: corazones.org Cuando murieron sus padres, Antonio ten&iacute;a unos dieciocho o veinte a&ntilde;os, y qued&oacute; &eacute;l solo con su &uacute;nica hermana, peque&ntilde;a a&uacute;n, teniendo que encargarse de la casa y del cuidado de su hermana. &nbsp; Hab&iacute;an transcurrido apenas seis meses de la muerte de sus padres, cuando un d&iacute;a en que se dirig&iacute;a, seg&uacute;n &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-san-antonio-abad\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHoy celebramos a &#8230; San Antonio&nbsp;Abad\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-32048","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32048","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=32048"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32048\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=32048"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=32048"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=32048"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}