{"id":32052,"date":"2016-06-13T11:50:38","date_gmt":"2016-06-13T16:50:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-san-hilario-de-poitiers\/"},"modified":"2016-06-13T11:50:38","modified_gmt":"2016-06-13T16:50:38","slug":"hoy-celebramos-a-san-hilario-de-poitiers","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-san-hilario-de-poitiers\/","title":{"rendered":"Hoy celebramos a &#8230; San Hilario de&nbsp;Poitiers"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Santopedia<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> San Agust&iacute;n dice de &eacute;l: &quot;es un ilustre Doctor de nuestra Santa Iglesia&quot;. Y San Jer&oacute;nimo lo llama: &quot;Hombre de gran elocuencia; trompeta de Dios para alertar a la verdadera religi&oacute;n contra la herej&iacute;a&quot; y a&ntilde;ade &quot;San Cipriano y San Hilario son dos inmensos cedros que Dios trasplant&oacute; del mundo hacia su Iglesia&quot;.<br \/> &nbsp;<br \/> Naci&oacute; en Poitiers (Francia) en el a&ntilde;o 315, de familia pagana que le proporcion&oacute; una esmerada educaci&oacute;n. Hizo sus estudios en su ciudad y en Roma y Grecia durante diez a&ntilde;os. Se ejercit&oacute; en la poes&iacute;a, aprendi&oacute; elocuencia y estudi&oacute; mucho la filosof&iacute;a de Plat&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> Durante sus a&ntilde;os de estudio supo librarse del ambiente de corrupci&oacute;n que hab&iacute;a entre los estudiantes y el llevar una vida honesta y virtuosa le sirvi&oacute; much&iacute;simo para mantener su cerebro despejado para aprender mucho y retener lo aprendido.<br \/> &nbsp;<br \/> Los paganos dec&iacute;an que hab&iacute;a muchos dioses, y esto le fastidiaba a &eacute;l. Por eso cuando ley&oacute; la Biblia se entusiasm&oacute; al encontrar all&iacute; la idea de que no hay sino un solo Dios, eterno, inmutable, Todopoderoso, Principio y fin de todas las cosas.<br \/> &nbsp;<br \/> El libro que lo convirti&oacute; fue el Evangelio de San Juan, pero &eacute;l mismo cuenta en su autobiograf&iacute;a que el libro que lo acompa&ntilde;&oacute; toda su vida y que le sirvi&oacute; de meditaci&oacute;n cada d&iacute;a fue el evangelio de San Mateo.<br \/> &nbsp;<br \/> A los 30 a&ntilde;os viv&iacute;a atormentado con la idea de cu&aacute;l ser&iacute;a el destino que nos espera en la eternidad, cuando encontr&oacute; el evangelio de San Juan y all&iacute; al leer que &quot;El Hijo del Dios se hizo hombre, para salvarnos&quot;, en esa noticia encontr&oacute; la respuesta a sus dudas. A &eacute;l le sucedi&oacute; lo que le ha pasado a much&iacute;simos santos: que una buena lectura ha cambiado toda su vida.<br \/> &nbsp;<br \/> Era casado y ten&iacute;a una hija. En el a&ntilde;o 345 se hizo bautizar junto con su esposa y su hija.<br \/> &nbsp;<br \/> Desde entonces se dedic&oacute; con toda su alma a leer y estudiar la Sagrada Escritura y dej&oacute; toda lectura simplemente mundana.<br \/> &nbsp;<br \/> Venancio Fortunato, que escribi&oacute; su biograf&iacute;a, cuenta que la vida de este hombre era tan virtuosa y tan de buen ejemplo, que la gente dec&iacute;a que m&aacute;s parec&iacute;a un santo sacerdote que un hombre casado.<br \/> &nbsp;<br \/> El a&ntilde;o 350 muri&oacute; el obispo de Poitiers y el pueblo aclam&oacute; como obispo a Hilario. Su esposa y su hija, que se hab&iacute;an vuelto muy santas, se retiraron a vivir como fervorosas religiosas, y nuestro santo fue nombrado obispo.<br \/> &nbsp;<br \/> Desde entonces Hilario se dedica a la ocupaci&oacute;n que va a ser el oficio principal del resto de su vida: combatir a los herejes arrianos que dec&iacute;an que Jesucristo no era Dios. Arrio fue un hereje que se dedic&oacute; a ense&ntilde;ar que Jesucristo no es Dios sino un simple hombre. Los obispos de todo el mundo se reunieron en el Concilio de Nicea (a&ntilde;o 325) y proclamaron que Jesucristo s&iacute; es Dios, y que el que niegue esta verdad queda fuera de la Iglesia Cat&oacute;lica. Pero el emperador Constancio se dedic&oacute; a apoyar a los arrianos y a perseguir a los verdaderos cristianos. Nombraba obispos arrianos en las ciudades principales y desterraba a los obispos que proclamaran la divinidad de Jes&uacute;s.<br \/> &nbsp;<br \/> Hilario organiz&oacute; la resistencia de todos los obispos cat&oacute;licos de Francia, contra los obispos arrianos. En Par&iacute;a reuni&oacute; a los obispos cat&oacute;licos y &eacute;stos condenaron a los que segu&iacute;an a Arrio.<br \/> &nbsp;<br \/> Pero los arrianos lo acusaron ante el Emperador, y Constancio decret&oacute; el destierro de Hilario hasta Frigia, m&aacute;s all&aacute; del Mar Negro. All&aacute; estuvo desterrado por cuatro a&ntilde;os. Pero este destierro que le hizo sufrir mucho, le fue tambi&eacute;n muy provechoso porque all&aacute; aprendi&oacute; el idioma griego y pudo leer los libros de los m&aacute;s grandes sabios cristianos de la antig&uuml;edad en oriente, y aprendi&oacute; tambi&eacute;n la costumbre de entonar muchos cantos durante las ceremonias religiosas. Durante su estad&iacute;a en Oriente adquiri&oacute; una important&iacute;sima documentaci&oacute;n para los famosos libros que luego iba a publicar en favor de la religi&oacute;n. Jam&aacute;s despreci&oacute; una ocasi&oacute;n para aumentar sus conocimientos religiosos.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> Pero en Constantinopla fue invitado a un Concilio de los arrianos, y all&aacute; habl&oacute; tan maravillosamente explicando la divinidad de Jesucristo, que los herejes pidieron al emperador que lo expulsara otra vez hacia occidente, porque pod&iacute;a convencer a toda esa gente de que Jesucristo s&iacute; es Dios. Y el gobernante dio el decreto de que quedaba expulsado hacia Francia. Y as&iacute; pudo volver a su pa&iacute;s. La gente dec&iacute;a: &quot;Hilario fue expulsado hacia oriente por hablar muy bien de Jesucristo en occidente. Y fue expulsado hacia occidente por hablar muy bien de Jesucristo en oriente&quot;.<br \/> &nbsp;<br \/> En el a&ntilde;o 360 Hilario entraba otra vez triunfante a su di&oacute;cesis de Poitiers, en medio del j&uacute;bilo m&aacute;s indescriptible. San Jer&oacute;nimo dice que Francia entera se volc&oacute; a los caminos a recibirlo como a un h&eacute;roe que volv&iacute;a victorioso despu&eacute;s de luchar sin descanso contra los que dec&iacute;an que Jesucristo no era Dios. Y Nuestro Se&ntilde;or para demostrar la santidad del gran obispo le concedi&oacute; hacer varios milagros. El m&aacute;s sonado fue la resurrecci&oacute;n de un joven que ya llevaban a enterrar.<br \/> &nbsp;<br \/> Llegado otra vez a su ciudad, el santo se dedic&oacute; sin descanso a defender la verdadera religi&oacute;n y a combatir la herej&iacute;a de los arrianos. En uno de sus escritos pone a Dios por testigo de que el fin principal de toda su vida es emplear todas sus fuerzas en hacer conocer m&aacute;s a Jesucristo y hacerlo amar por el mayor n&uacute;mero de personas que sea posible.<br \/> &nbsp;<br \/> A las personas que iban a consultarle les recomendaba que todas sus acciones las empezaran y terminaran con alguna oraci&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> Y redact&oacute; luego su libro m&aacute;s famoso llamado &quot;La Trinidad&quot;. Es lo mejor que se escribi&oacute; en toda la antig&uuml;edad acerca de la Sant&iacute;sima Trinidad. Tambi&eacute;n public&oacute; un Comentario al Evangelio de San Mateo y un Comentario a los Salmos.<br \/> &nbsp;<br \/> Otra gran obra de San Hilario fue reunir un grupo de personas fervorosas y ense&ntilde;arles a vivir en comunidad, lejos de lo mundano, dedic&aacute;ndose a la oraci&oacute;n, a la penitencia, al trabajo y a la lectura de la Sagrada Biblia. Entre las religiosas estaban su esposa y su hija. Entre los religiosos el m&aacute;s ilustre fue San Gregorio de Tours, que fund&oacute; despu&eacute;s el primer monasterio de su pa&iacute;s, Francia.<br \/> &nbsp;<br \/> En oriente hab&iacute;a aprendido que los arrianos y los gn&oacute;sticos, para atraer gentes a sus cultos entonaban muchos cantos. Y &eacute;l, que era poeta, se dedic&oacute; a componer cantos y a ensayarlos y hacerlos cantar en las ceremonias religiosas de los cat&oacute;licos. San Isidoro dice que el primero que introdujo en Europa la costumbre de entonar himnos cantados durante las ceremonias religiosas fue San Hilario. A&ntilde;os m&aacute;s tarde San Ambrosio introducir&iacute;a esa costumbre en su catedral de Mil&aacute;n y los herejes lo acusar&aacute;n ante el gobierno diciendo que por los cantos tan hermosos que entona en su iglesia les quita a ellos sus clientes que se van a donde los cat&oacute;licos porque all&aacute; cantan m&aacute;s y mejor.<br \/> &nbsp;<br \/> Una gran cualidad ten&iacute;a este santo: era extremadamente cort&eacute;s y bondadoso. Cuando defend&iacute;a la verdad cristiana contra los errores de la herej&iacute;a era un retumbante polemista, pero cuando trataba de convencer a los otros para que amaran a Jesucristo, era un bondadoso padre y un dad ten&iacute;a este santo: era extremadamente cort&eacute;s y bondadoso. Cuando defend&iacute;a la verdad cristiana contra los errores de la herej&iacute;a era un retumbante polemista, pero cuando trataba de convencer a los otros para que amaran a Jesucristo, era un bondadoso padre y un buen pastor. La gente dec&iacute;a: en sus discursos es un le&oacute;n aterrador. En sus charlas personales es un manso cordero. En la lucha era muy humano, pero en la victoria era extremadamente bondadoso y muy comprensivo. Cuando un arriano dejaba sus errores, y volv&iacute;a a creer como los cat&oacute;licos, ni siquiera permit&iacute;a que le quitaran el cargo que antes ten&iacute;a. No quer&iacute;a humillar a nadie sino salvar a todos.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> Los &uacute;ltimos a&ntilde;os de su vida los emple&oacute; en defender de palabra y por escrito la divinidad de Cristo y la verdadera religi&oacute;n en Francia e Italia. Y logr&oacute; que a la muerte del emperador Constancio, la Iglesia, que estaba siendo tan perseguida, volviera a resurgir con admirable rapidez en los pa&iacute;ses de occidente.<br \/> &nbsp;<br \/> En 1851, el Papa P&iacute;o Nono declar&oacute; a San Hilario &quot;Doctor de la Iglesia&quot;, por la defensa heroica y llena de sabidur&iacute;a que hizo de la divinidad de Jesucristo.<br \/> &nbsp;<br \/> El a&ntilde;o 368, cuando estaba para morir, los presentes vieron que la habitaci&oacute;n se llenaba de una extraordinaria luz que rodeaba el lecho del moribundo. Quedaron deslumbrados, pero apenas el santo entreg&oacute; su esp&iacute;ritu, la luz desapareci&oacute; misteriosamente.<br \/> &nbsp;<br \/> (Fuente: churchforum.org)<br \/> &nbsp;<br \/> Oraci&oacute;n a San Hilario de Poitiers<br \/> Siguiendo la ense&ntilde;anza y el ejemplo de san Hilario de Poitiers, pidamos tambi&eacute;n para nosotros la gracia de permanecer siempre fieles a la fe recibida en el bautismo, y testimoniar con alegr&iacute;a y convicci&oacute;n nuestro amor a Dios Padre, Hijo y Esp&iacute;ritu Santo.<br \/> &nbsp;<br \/><em><strong><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.santopedia.com\/santos\/san-hilario-de-poitiers\">Art&iacute;culo<\/a> publicado originalmente por Santopedia<\/strong><\/em><\/p>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Santopedia San Agust&iacute;n dice de &eacute;l: &quot;es un ilustre Doctor de nuestra Santa Iglesia&quot;. Y San Jer&oacute;nimo lo llama: &quot;Hombre de gran elocuencia; trompeta de Dios para alertar a la verdadera religi&oacute;n contra la herej&iacute;a&quot; y a&ntilde;ade &quot;San Cipriano y San Hilario son dos inmensos cedros que Dios trasplant&oacute; del mundo hacia su Iglesia&quot;. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-san-hilario-de-poitiers\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHoy celebramos a &#8230; San Hilario de&nbsp;Poitiers\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-32052","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32052","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=32052"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32052\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=32052"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=32052"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=32052"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}