{"id":32069,"date":"2016-06-13T11:51:14","date_gmt":"2016-06-13T16:51:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-santo-tomas-becket\/"},"modified":"2016-06-13T11:51:14","modified_gmt":"2016-06-13T16:51:14","slug":"hoy-celebramos-a-santo-tomas-becket","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-santo-tomas-becket\/","title":{"rendered":"Hoy celebramos a &#8230; Santo Tomas&nbsp;Becket"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Santopedia<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Este m&aacute;rtir que entreg&oacute; su vida por defender los derechos de la religi&oacute;n cat&oacute;lica, naci&oacute; en Londres en 1118.<br \/> &nbsp;<br \/> Era hijo de un empleado oficial, y en sus primeros a&ntilde;os fue educado por los monjes del convento de Merton. Despu&eacute;s tuvo que trabajar como empleado de un comerciante, al cual acompa&ntilde;aba los d&iacute;as de descanso a hacer largas correr&iacute;as dedicados a la cacer&iacute;a. Desde entonces adquiri&oacute; su gran afici&oacute;n por los viajes aunque fueran por caminos muy dif&iacute;ciles.<br \/> &nbsp;<br \/> Un d&iacute;a persiguiendo una presa de cacer&iacute;a, corri&oacute; con tan gran imprudencia que cay&oacute; a un canal que llevaba el agua para mover un molino. <strong>La corriente lo arrastr&oacute; y ya iba a morir triturado por las ruedas, cuando, sin saber c&oacute;mo ni por qu&eacute;, el molino se detuvo instant&aacute;neamente. <\/strong>El joven consider&oacute; aquello como un aviso para tomar la vida m&aacute;s en serio.<br \/> &nbsp;<br \/> A los 24 a&ntilde;os consigui&oacute; un puesto como ayudante del arzobispo de Inglaterra (el de Canterbury), el cual se dio cuenta de que <strong>este joven ten&iacute;a cualidades excepcionales para el trabajo<\/strong>, y le fue confiando poco a poco oficios m&aacute;s dif&iacute;ciles e importantes.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Lo orden&oacute; de di&aacute;cono y lo encarg&oacute; de la administraci&oacute;n de los bienes del arzobispado. Lo envi&oacute; varias veces a Roma a tratar asuntos de mucha importancia, y as&iacute; <strong>Tom&aacute;s lleg&oacute; a ser el personaje m&aacute;s importante, despu&eacute;s del arzobispo, en aquella Iglesia de Londres. <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Monse&ntilde;or afirmaba que no se arrepent&iacute;a de haber depositado en &eacute;l toda su confianza, porque <strong>en todas las responsabilidades que se le encomendaban se esmeraba por desempe&ntilde;arlas lo mejor posible.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Dicen los que lo conocieron que santo Tom&aacute;s Becket era delgado de cuerpo, semblante p&aacute;lido, cabello oscuro, nariz larga y facciones muy varoniles. Su <strong>car&aacute;cter alegre<\/strong> lo hac&iacute;a atractivo y agradable en su conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Sumamente franco, <strong>trataba de decir siempre la verdad y de no andar fingiendo lo que no sent&iacute;a, pero siempre con el mayor respeto. <\/strong>Sab&iacute;a expresar sus ideas de manera tan clara, que a la gente le gustaba o&iacute;rle explicar los asuntos de religi&oacute;n porque se le entend&iacute;a todo f&aacute;cilmente y bien.<br \/> &nbsp;<br \/> Tom&aacute;s, como <strong>buen diplom&aacute;tico<\/strong>, hab&iacute;a obtenido que el Papa Eugenio III se hiciera muy amigo del rey de Inglaterra, Enrique II, y este en acci&oacute;n de gracias por tan gran favor, nombr&oacute; a nuestro santo (cuando s&oacute;lo ten&iacute;a 36 a&ntilde;os) como Canciller o <strong>Ministro de Relaciones Exteriores. <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Tom&aacute;s puso todas sus cualidades al servicio de tan alto cargo, y <strong>lleg&oacute; a ser el hombre de confianza del rey. Este no hac&iacute;a nada importante sin consultarle.<\/strong> Su presencia en el gobierno contribuy&oacute; a que dictaran leyes muy favorables para el pueblo.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Acompa&ntilde;aba a Enrique II en todas sus correr&iacute;as por el pa&iacute;s y por el exterior (pues Inglaterra ten&iacute;a amplias posesiones en Francia) y procuraba que en todas partes quedara muy en alto el nombre de su gobierno. Y<strong> no ten&iacute;a miedo en corregir tambi&eacute;n al monarca cuando ve&iacute;a que se estaba extralimitando en sus funciones. Pero siempre de la manera m&aacute;s amigable posible.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> En el 1161 muri&oacute; el arzobispo Teobaldo, y entonces <strong>al rey le pareci&oacute; que el mejor candidato para ser arzobispo de Inglaterra era Tom&aacute;s Becket. <\/strong>Este le advirti&oacute; que no era digno de tan sublime cargo. Que su genio era violento y fuerte, y que tomaba demasiado en serio sus responsabilidades y que por eso pod&iacute;a tener muchos problemas con el gobierno civil si lo nombraban jefe del gobierno eclesi&aacute;stico.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Pero su confesor dec&iacute;a: &quot;En su vida privada es intachable, y sabe mantener una gran dignidad a&uacute;n en ocasiones peligrosas y en tentaciones de toda especie&quot;. Y un cardenal de mucha confianza del Sumo Pont&iacute;fice lo convenci&oacute; de que deb&iacute;a aceptar, y al fin acept&oacute;.<br \/> &nbsp;<br \/> Cuando el rey empez&oacute; a insistirle en que aceptara el oficio de arzobispo, santo Tom&aacute;s le hizo una profec&iacute;a o un anuncio que se cumpli&oacute; a la letra. Le dijo as&iacute;: &quot;<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"><strong>Si acepto ser arzobispo me suceder&aacute; que el rey que hasta ahora es mi gran amigo, se convertir&aacute; en mi gran enemigo&quot;<\/strong>. Enrique no crey&oacute; que fuera a suceder as&iacute;, pero s&iacute; sucedi&oacute;.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Ordenado de sacerdote y luego consagrado como arzobispo, pidi&oacute; a sus ayudantes que en adelante le corrigieran con toda valent&iacute;a cualquier falta que notaran en &eacute;<\/strong>l. Les dec&iacute;a: &quot;Muchos ojos ven mejor que dos. Si ven en mi comportamiento algo que no est&aacute; de acuerdo con mi dignidad de arzobispo, les agradecer&eacute; de todo coraz&oacute;n si me lo advierten&quot;.<br \/> &nbsp;<br \/> Desde que fue nombrado arzobispo (por el Papa Alejandro III), <strong>la vida de Tom&aacute;s cambi&oacute; por completo<\/strong>. Se levantaba muy al amanecer. Luego dedicaba una hora a la oraci&oacute;n y a la lectura de la Santa Biblia. Despu&eacute;s del desayuno estudiaba otra hora con un doctor en teolog&iacute;a, para estar al d&iacute;a en conocimientos religiosos.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Cada d&iacute;a repart&iacute;a &eacute;l personalmente las limosnas a much&iacute;simos pobres que llegaban al palacio arzobispal. Muy pronto ya los pobres que all&iacute; recib&iacute;an ayuda, eran el doble de los que antes iban a pedir limosna.<br \/> &nbsp;<br \/> Cada d&iacute;a ten&iacute;a algunos invitados a su mesa, pero durante las comidas, en vez de m&uacute;sica escuchaba la lectura de alg&uacute;n libro religioso. Casi todos los d&iacute;as visitaba a algunos enfermos del hospital.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Examinaba rigurosamente la conducta y la preparaci&oacute;n de los que deseaban ser sacerdotes, y <strong>a los que no estaban bien preparados o no hab&iacute;an hecho los estudios correspondientes no los dejaba ordenarse de sacerdotes, aunque llegaran con recomendaciones del mismo rey.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Tom&aacute;s hab&iacute;a dicho al rey cuando este le propuso el arzobispado: &quot;Ya ver&aacute; que los envidiosos tratar&aacute;n de poner enemistades entre nosotros dos. Adem&aacute;s el poder civil tratar&aacute; de imponer leyes que vayan contra la Iglesia cat&oacute;lica y no podr&eacute; aceptar eso. Y hasta el mismo rey me pedir&aacute; que yo le apruebe ciertos comportamientos suyos, y me ser&aacute; imposible hacerlo&quot;. Esto se fue cumpliendo todo exactamente.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>El rey se propuso ponerles enormes impuestos a los bienes de la Iglesia cat&oacute;lica. El arzobispo se opuso<\/strong> totalmente a ello, y desde entonces el cari&ntilde;o de Enrique hac&iacute;a su antiguo canciller Tom&aacute;s, se apag&oacute; casi por completo.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Luego pretendi&oacute; el rey imponer un fuerte castigo a un sacerdote. <\/strong>El arzobispo se opuso, diciendo que al sacerdote lo juzga su superior eclesi&aacute;stico y no el poder civil. La rabia del mandatario se encendi&oacute; furiosamente. <strong>Enrique redact&oacute; una ley en la cual la Iglesia quedaba casi totalmente sujeta al gobierno civil. <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> El arzobispo exclam&oacute;: &quot;No permita Dios que yo vaya jam&aacute;s a aprobar o a firmar semejante ley&quot;. Y <strong>no la acept&oacute;. &iexcl;Nueva rabia del rey!<\/strong> Enseguida este se propuso que en adelante ser&iacute;a el gobierno civil quien nombrara para ciertos cargos eclesi&aacute;sticos. Tom&aacute;s se le opuso terminantemente. Resultado: <strong>tuvo que salir del pa&iacute;s<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Tom&aacute;s <strong>se fue a Francia a entrevistarse con el Papa Alejandro III y pedirle que lo reemplazara por otro en este cargo tan dif&iacute;cil. <\/strong>&quot;Santo Padre le digo yo soy un pobre hombre orgulloso. Yo no fui nunca digno de este oficio. <strong>Por favor: nombre a otro, y yo terminar&eacute; mis d&iacute;as dedicado a la oraci&oacute;n en un convento&quot;<\/strong>. Y se fue a estarse 40 d&iacute;as rezando y meditando en una casa de religiosos.<br \/> &nbsp;<br \/> Pero <strong>el Pont&iacute;fice intervino y obtuvo que entre Enrique y Tom&aacute;s hicieran las paces. Y as&iacute; volvi&oacute; a Inglaterra. Sin embargo, el problema peor estaba por llegar.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Despu&eacute;s de seis a&ntilde;os de destierro y cuando ya le hab&iacute;an sido confiscados por el rey todos sus bienes y los de sus familiares, el arzobispo Tom&aacute;s regres&oacute; a Inglaterra el 1&ordm; de diciembre con el t&iacute;tulo de &quot;Delegado del Sumo Pont&iacute;fice&quot;.<\/p>\n<p align=\"justify\"> El trayecto desde que desembarc&oacute; hasta que lleg&oacute; a su catedral de Canterbury fue una marcha triunfal. L<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"><strong>as gentes aglomeradas a lo lago de la v&iacute;a lo aclamaban.<\/strong> Las campanas de todas las iglesias repicaban alegremente y parec&iacute;a que la hora de su triunfo ya hab&iacute;a llegado. <strong>Pero era otra clase de triunfo distinta la que le esperaba en ese mes de diciembre. La del martirio.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Como &eacute;l mismo hab&iacute;a anunciado, <strong>los envidiosos empezaron a llevar cuentos y cuentos al rey contra el arzobispo. <\/strong>Y dicen que un d&iacute;a en uno de sus terribles estallidos de c&oacute;lera, Enrique II exclam&oacute;: &quot;No podr&aacute; haber m&aacute;s paz en mi reino mientras viva Becket. <strong>&iquest;Ser&aacute; que no hay nadie que sea capaz de suprimir a este cl&eacute;rigo que me quiere hacer la vida imposible?&quot;.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Al o&iacute;r semejante exclamaci&oacute;n de labios del mandatario, <strong>cuatro sicarios se fueron donde el santo arzobispo resueltos a darle muerte. Estaba &eacute;l orando junto al altar cuando llegaron los asesinos. Era el 29 de diciembre de 1170. Lo atacaron a cuchilladas. No opuso resistencia<\/strong>. Muri&oacute; diciendo: &quot;Muero gustoso por el nombre de Jes&uacute;s y en defensa de la Iglesia cat&oacute;lica&quot;. Ten&iacute;a apenas 52 a&ntilde;os.<br \/> &nbsp;<br \/> Se llama apoteosis la glorificaci&oacute;n y gran cantidad de honores que se rinden a una persona. <strong>La noticia del asesinato de un arzobispo recorri&oacute; velozmente Europa causando horror y espanto en todas partes.<\/p>\n<p align=\"justify\"> El Papa Alejandro III lanz&oacute; excomuni&oacute;n contra el rey Enrique, el cual profundamente arrepentido dur&oacute; dos a&ntilde;os haciendo penitencia y en el a&ntilde;o 1172 fue reconciliado<\/strong> otra vez con su religi&oacute;n y desde entonces se entendi&oacute; muy bien con las autoridades eclesi&aacute;sticas. El m&aacute;rtir Tom&aacute;s consigui&oacute; despu&eacute;s de su muerte lo que no hab&iacute;a logrado obtener durante su vida.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Tres a&ntilde;os despu&eacute;s el Sumo Pont&iacute;fice lo declar&oacute; santo, a causa de su martirio y por los muchos milagros que se obraban en su sepulcro.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Dos personajes con nombres de Tom&aacute;s, ocuparon el cargo de Canciller en Inglaterra, junto con dos reyes de nombre Enrique. Y ambos fueron martirizados por defender a la santa Iglesia Cat&oacute;lica. Santo Tom&aacute;s Becket, martirizado por deseos de Enrique II y Santo Tom&aacute;s Moro, martirizado por orden del imp&iacute;o rey Enrique VIII.<br \/> &nbsp;<br \/><em><strong><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.santopedia.com\/santos\/santo-tomas-becket\">Art&iacute;culo<\/a> <\/strong>publicado originalmente por Santopedia<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Santopedia Este m&aacute;rtir que entreg&oacute; su vida por defender los derechos de la religi&oacute;n cat&oacute;lica, naci&oacute; en Londres en 1118. &nbsp; Era hijo de un empleado oficial, y en sus primeros a&ntilde;os fue educado por los monjes del convento de Merton. 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