{"id":32070,"date":"2016-06-13T11:51:15","date_gmt":"2016-06-13T16:51:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-los-santos-inocentes\/"},"modified":"2016-06-13T11:51:15","modified_gmt":"2016-06-13T16:51:15","slug":"hoy-celebramos-a-los-santos-inocentes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-los-santos-inocentes\/","title":{"rendered":"Hoy celebramos a &#8230; Los Santos&nbsp;Inocentes"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Santopedia<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">La consulta bien intencionada de aquellos Magos que llegaron de Oriente al rey fue el detonante del espect&aacute;culo dantesco que organiz&oacute; la crueldad aberrante de Herodes a ra&iacute;z del nacimiento de Jes&uacute;s.<br \/> &nbsp;<br \/> Hab&iacute;an perdido el brillo celeste que les guiaba, lleg&oacute; la desorientaci&oacute;n, no sab&iacute;an por donde andaban, temieron no llegar a la meta del arduo viaje emprendido tiempo atr&aacute;s y decidieron quemar el &uacute;ltimo cartucho antes de dar la vuelta a su patria entre el rid&iacute;culo y el fracaso.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Al rey le produjo extra&ntilde;eza la visita y terror la ansiosa pregunta sobre el lugar del nacimiento del Mes&iacute;as; r&aacute;pidamente ha hecho sus c&aacute;lculos y llegado a la conclusi&oacute;n de que est&aacute; en peligro su status<\/strong> porque lo que las profec&iacute;as antiguas presentaban en futuro parece que ya es presente realidad.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Se arm&oacute; un buen revuelo en palacio, convocaron a reuni&oacute;n a los m&aacute;s sabios con la esperanza de que se pronunciaran y dieran dictamen sobre el escondrijo del ni&ntilde;o &quot;libertador&quot;. El plan ser&aacute; utilizar a los visitantes extranjeros como se&ntilde;uelo para encontrarle. Menos mal que volvieron a su tierra por otro camino, despu&eacute;s que adoraron al Salvador.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Impaciente cont&oacute; Herodes los d&iacute;as; se irrit&oacute; consigo mismo por su estupidez; los emisarios que reparti&oacute; por el pa&iacute;s no dan noticia de aquellos personajes que parecen esfumados, y se confirma su ausencia. Vienen los c&aacute;lculos del tiempo, y contando con un margen de seguridad, le salen dos a&ntilde;os con el redondeo.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Los ni&ntilde;os que no sobrepasen dos a&ntilde;os en toda la comarca morir&aacute;n. Hay que durar en el poder. El ba&ntilde;o de sangre es un simple asunto administrativo<\/strong>, aunque cuando pase un tiempo falten hombres para la siembra, sean escasos los brazos para segar y no haya novios para las muchachas casaderas; hoy s&oacute;lo ser&aacute; un dolor pasajero para las familias sin nombre, sin fuerza, sin armas y sin voz.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Unas v&iacute;ctimas ya hab&iacute;an iniciado sus correteos, y balbuceaban las primeras palabras; otras colgaban todav&iacute;a del pecho de sus madres. Pero<strong> para Herodes era el precio de su tranquilidad<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Son los Santos Inocentes. <strong>Est&aacute;n creciendo para Dios en su madurez eterna. Ni siquiera tuvieron tiempo de ser tentados para exhibir m&eacute;ritos, pero no tocan a menos<\/strong>. Est&aacute;n agarrados a la mano que abre la gloria. Aplicados los m&eacute;ritos de Cristo sin que fuera preciso crecer para pedir el bautismo de sangre, como tantos laudablemente hoy son bautizados en la fe de la Iglesia con agua sin cubrir expediente personal. El Bautismo es gracia.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Entraron en el &aacute;mbito de Cristo inconscientes, sin saberlo ni pretenderlo; como cada vez que por odio a Dios, a la fe, hay revueltas, matanzas y guerras; en esas circunstancias surgen m&aacute;rtires involuntarios, que a&uacute;n sin saberlo, mueren revestidos y purificados por la sangre de Cristo<\/strong>, haci&eacute;ndose compa&ntilde;eros suyos en el martirio; y no se les negar&aacute; el premio s&oacute;lo porque ellos mismo, uno a uno, no pudieran pedirlo.<\/p>\n<p align=\"justify\"> En este caso es el sagrado azar providente de caer por causa de Cristo, porque la mejor gloria que el hombre puede dar a Dios es morir.<br \/> &nbsp;<br \/> Ya el mismo Jerem&iacute;as dej&oacute; dicho y escrito que &quot;de la boca de los que no saben hablar sacaste alabanza&quot;.<br \/> &nbsp;<br \/> Hoy los mayores tambi&eacute;n hacen <strong>bromas<\/strong> en recuerdo del modo de ser juguet&oacute;n y alegre de aquellos beb&eacute;s que no tuvieron tiempo de hacerlas; es buena ocasi&oacute;n de hacer agradable la vida a los dem&aacute;s, con admiraci&oacute;n y sorpresa, en desagravio del mal que provoc&oacute; el ego&iacute;smo de aquel que tanto se fij&oacute; en lo suyo que aplast&oacute; a los dem&aacute;s.<br \/> &nbsp;<br \/><em><strong><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.santopedia.com\/santos\/santos-inocentes\">Art&iacute;culo<\/a><\/strong> publicado originalmente por Santopedia&nbsp;<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Santopedia La consulta bien intencionada de aquellos Magos que llegaron de Oriente al rey fue el detonante del espect&aacute;culo dantesco que organiz&oacute; la crueldad aberrante de Herodes a ra&iacute;z del nacimiento de Jes&uacute;s. &nbsp; Hab&iacute;an perdido el brillo celeste que les guiaba, lleg&oacute; la desorientaci&oacute;n, no sab&iacute;an por donde andaban, temieron no llegar a &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-los-santos-inocentes\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHoy celebramos a &#8230; Los Santos&nbsp;Inocentes\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-32070","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32070","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=32070"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32070\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=32070"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=32070"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=32070"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}