{"id":32071,"date":"2016-06-13T11:51:18","date_gmt":"2016-06-13T16:51:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-san-juan-evangelista-y-apostol\/"},"modified":"2016-06-13T11:51:18","modified_gmt":"2016-06-13T16:51:18","slug":"hoy-celebramos-a-san-juan-evangelista-y-apostol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-san-juan-evangelista-y-apostol\/","title":{"rendered":"Hoy celebramos a &#8230; San Juan evangelista y&nbsp;ap\u00f3stol"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Santopedia<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> San Juan Evangelista, a quien se distingue como &quot;el disc&iacute;pulo amado de Jes&uacute;s&quot; y a quien a menudo le llaman &quot;el divino&quot; (es decir, el &quot;Te&oacute;logo&quot;) sobre todo entre los griegos y en Inglaterra, era un jud&iacute;o de Galilea, hijo de Zebedeo y hermano de Santiago el Mayor, con quien desempe&ntilde;aba el oficio de pescador.<br \/> &nbsp;<br \/> Junto con su hermano Santiago, se hallaba Juan remendando las redes a la orilla del lago de Galilea, cuando Jes&uacute;s, que acababa de llamar a su servicio a Pedro y a Andr&eacute;s, los llam&oacute; tambi&eacute;n a ellos para que fuesen sus Ap&oacute;stoles. El propio Jesucristo les puso a Juan y a Santiago el sobrenombre de Boanerges, o sea &quot;hijos del trueno&quot; (Lucas 9, 54), aunque no est&aacute; aclarado si lo hizo como una recomendaci&oacute;n o bien a causa de la violencia de su temperamento.<br \/> &nbsp;<br \/> Se dice que San Juan era el m&aacute;s joven de los doce Ap&oacute;stoles y que sobrevivi&oacute; a todos los dem&aacute;s. Es el &uacute;nico de los Ap&oacute;stoles que no muri&oacute; martirizado.<br \/> &nbsp;<br \/> En el Evangelio que escribi&oacute; se refiere a s&iacute; mismo, como &quot;el disc&iacute;pulo a quien Jes&uacute;s amaba&quot;, y es evidente que era de los mas &iacute;ntimos de Jes&uacute;s. El Se&ntilde;or quiso que estuviese, junto con Pedro y Santiago, en el momento de Su transfiguraci&oacute;n, as&iacute; como durante Su agon&iacute;a en el Huerto de los Olivos. En muchas otras ocasiones, Jes&uacute;s demostr&oacute; a Juan su predilecci&oacute;n o su afecto especial. Por consiguiente, nada tiene de extra&ntilde;o desde el punto de vista humano, que la esposa de Zebedeo pidiese al Se&ntilde;or que sus dos hijos llegasen a sentarse junto a &Eacute;l, uno a la derecha y el otro a la izquierda, en Su Reino.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>San Juan Ap&oacute;stol con Jes&uacute;s<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Juan fue el elegido para acompa&ntilde;ar a Pedro a la ciudad a fin de preparar la cena de la &uacute;ltima Pascua y, en el curso de aquella &uacute;ltima cena, Juan reclin&oacute; su cabeza sobre el pecho de Jes&uacute;s y fue a Juan a quien el Maestro indic&oacute;, no obstante que Pedro formul&oacute; la pregunta, el nombre del disc&iacute;pulo que habr&iacute;a de traicionarle. Es creencia general la de que era Juan aquel &quot;otro disc&iacute;pulo&quot; que entr&oacute; con Jes&uacute;s ante el tribunal de Caif&aacute;s, mientras Pedro se quedaba afuera.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Juan fue el &uacute;nico de los Ap&oacute;stoles que estuvo al pie de la cruz con la Virgen Mar&iacute;a y las otras piadosas mujeres y fue &eacute;l quien recibi&oacute; el sublime encargo de tomar bajo su cuidado a la Madre del Redentor. &quot;Mujer, he ah&iacute; a tu hijo&quot;, murmur&oacute; Jes&uacute;s a su Madre desde la cruz. &quot;He ah&iacute; a tu madre&quot;, le dijo a Juan. Y desde aquel momento, el disc&iacute;pulo la tom&oacute; como suya. El Se&ntilde;or nos llam&oacute; a todos hermanos y nos encomend&oacute; el amoroso cuidado de Su propia Madre, pero entre todos los hijos adoptivos de la Virgen Mar&iacute;a, San Juan fue el primero. Tan s&oacute;lo a &eacute;l le fue dado el privilegio de llevar f&iacute;sicamente a Mar&iacute;a a su propia casa como una verdadera madre y honrarla, servirla y cuidarla en persona.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Gran testigo de la Gloria del Maestro<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Cuando Mar&iacute;a Magdalena trajo la noticia de que el sepulcro de Cristo se hallaba abierto y vac&iacute;o, Pedro y Juan acudieron inmediatamente y Juan, que era el m&aacute;s joven y el que corr&iacute;a m&aacute;s de prisa, lleg&oacute; primero. Sin embargo, esper&oacute; a que llegase San Pedro y los dos juntos se acercaron al sepulcro y los dos &quot;vieron y creyeron&quot; que Jes&uacute;s hab&iacute;a resucitado.<br \/> &nbsp;<br \/> A los pocos d&iacute;as, Jes&uacute;s se les apareci&oacute; por tercera vez, a orillas del lago de Galilea, y vino a su encuentro caminando por la playa. Fue entonces cuando interrog&oacute; a San Pedro sobre la sinceridad de su amor, le puso al frente de Su Iglesia y le vaticin&oacute; su martirio. San Pedro, al caer en la cuenta de que San Juan se hallaba detr&aacute;s de &eacute;l, pregunt&oacute; a su Maestro sobre el futuro de su compa&ntilde;ero:<br \/> &nbsp;<br \/> &laquo;Se&ntilde;or, y &eacute;ste, &iquest;qu&eacute;?&raquo; (Jn 21,21) Jes&uacute;s le respondi&oacute;: &laquo;Si quiero que se quede hasta que yo venga, &iquest;qu&eacute; te importa? T&uacute;, s&iacute;gueme.&raquo; (Jn 21,22)<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> Debido a aquella respuesta, no es sorprendente que entre los hermanos corriese el rumor de que Juan no iba a morir, un rumor que el mismo Juan se encarg&oacute; de desmentir al indicar que el Se&ntilde;or nunca dijo: &quot;No morir&aacute;&quot;. (Jn 21,23).<br \/> &nbsp;<br \/> Despu&eacute;s de la Ascensi&oacute;n de Jesucristo, volvemos a encontrarnos con Pedro y Juan que sub&iacute;an juntos al templo y, antes de entrar, curaron milagrosamente a un tullido. Los dos fueron hechos prisioneros, pero se les dej&oacute; en libertad con la orden de que se abstuviesen de predicar en nombre de Cristo, a lo que Pedro y Juan respondieron: &laquo;Juzgad si es justo delante de Dios obedeceros a vosotros m&aacute;s que a Dios. No podemos nosotros dejar de hablar de lo que hemos visto y o&iacute;do.&raquo; (Hechos 4:19-20)<br \/> &nbsp;<br \/> Despu&eacute;s, los Ap&oacute;stoles fueron enviados a confirmar a los fieles que el di&aacute;cono Felipe hab&iacute;a convertido en Samaria. Cuando San Pablo fue a Jerusal&eacute;n tras de su conversi&oacute;n se dirigi&oacute; a aquellos que &quot;parec&iacute;an ser los pilares&quot; de la Iglesia, es decir a Santiago, Pedro y Juan, quienes confirmaron su misi&oacute;n entre los gentiles y fue por entonces cuando San Juan asisti&oacute; al primer Concilio de Ap&oacute;stoles en Jerusal&eacute;n. Tal vez concluido &eacute;ste, San Juan parti&oacute; de Palestina para viajar al Asia Menor.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Efeso<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> San Ireneo, Padre de la Iglesia, quien fue disc&iacute;pulo de San Policarpo, qui&eacute;n a su vez fue disc&iacute;pulo de San Juan, es una segura fuente de informaci&oacute;n sobre el Ap&oacute;stol. San Ireneo afirma que este se estableci&oacute; en Efeso despu&eacute;s del martirio de San Pedro y San Pablo, pero es imposible determinar la &eacute;poca precisa. De acuerdo con la Tradici&oacute;n, durante el reinado de Domiciano, San Juan fue llevado a Roma, donde qued&oacute; milagrosamente frustrado un intento para quitarle la vida. La misma tradici&oacute;n afirma que posteriormente fue desterrado a la isla de Patmos, donde recibi&oacute; las revelaciones celestiales que escribi&oacute; en su libro del Apocalipsis.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Maravillosas revelaciones celestiales<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Despu&eacute;s de la muerte de Domiciano, en el a&ntilde;o 96, San Juan pudo regresar a Efeso, y es creencia general que fue entonces cuando escribi&oacute; su Evangelio. El mismo nos revela el objetivo que ten&iacute;a presente al escribirlo. &quot;Todas estas cosas las escribo para que pod&aacute;is creer que Jes&uacute;s es el Cristo, el Hijo de Dios y para que, al creer, teng&aacute;is la vida en Su nombre&quot;. Su Evangelio tiene un car&aacute;cter enteramente distinto al de los otros tres y es una obra teol&oacute;gica tan sublime que, como dice Teodoreto, &quot;est&aacute; m&aacute;s all&aacute; del entendimiento humano el llegar a profundizarlo y comprenderlo enteramente&quot;. La elevaci&oacute;n de su esp&iacute;ritu y de su estilo y lenguaje, est&aacute; debidamente representada por el &aacute;guila que es el s&iacute;mbolo de San Juan el Evangelista.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Tambi&eacute;n escribi&oacute; el Ap&oacute;stol tres ep&iacute;stolas: a la primera se le llama Cat&oacute;lica, ya que est&aacute; dirigida a todos los otros cristianos, particularmente a los que &eacute;l convirti&oacute;, a quienes insta a la pureza y santidad de vida y a la precauci&oacute;n contra las artima&ntilde;as de los seductores. Las otras dos son breves y est&aacute;n dirigidas a determinadas personas: una probablemente a la Iglesia local, y la otra a un tal Gayo, un comedido instructor de cristianos. A lo largo de todos sus escritos, impera el mismo inimitable esp&iacute;ritu de caridad. No es &eacute;ste el lugar para hacer referencias a las objeciones que se han hecho a la afirmaci&oacute;n de que San Juan sea el autor del cuarto Evangelio.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Predicando la Verdad y el amor<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Los m&aacute;s antiguos escritores hablan de la decidida oposici&oacute;n de San Juan a las herej&iacute;as de los ebionitas y a los seguidores del gn&oacute;stico Cerinto. En cierta ocasi&oacute;n, seg&uacute;n San Ireneo, cuando Juan iba a los ba&ntilde;os p&uacute;blicos, se enter&oacute; de que Cerinto estaba en ellos y entonces se devolvi&oacute; y coment&oacute; con algunos amigos que le acompa&ntilde;aban: &quot;&iexcl;V&aacute;monos hermanos y a toda prisa, no sea que los ba&ntilde;os en donde est&aacute; Cerinto, el enemigo de la verdad, caigan sobre su cabeza y nos aplasten!&quot;.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> Dice San Ireneo que fue informado de este incidente por el propio San Policarpio el disc&iacute;pulo personal de San Juan. Por su parte, Clemente de Alejandr&iacute;a relata que en cierta ciudad cuyo nombre omite, San Juan vio a un apuesto joven en la congregaci&oacute;n y, con el &iacute;ntimo sentimiento de que mucho de bueno podr&iacute;a sacarse de &eacute;l, lo llev&oacute; a presentar al obispo a quien &eacute;l mismo hab&iacute;a consagrado. &quot;En presencia de Cristo y ante esta congregaci&oacute;n, recomiendo este joven a tus cuidados&quot;. De acuerdo con las recomendaciones de San Juan, el joven se hosped&oacute; en la casa del obispo, quien le dio instrucciones, le mantuvo dentro de la disciplina y a la larga lo bautiz&oacute; y lo confirm&oacute;. Pero desde entonces, las atenciones del obispo se enfriaron, el ne&oacute;fito frecuent&oacute; las malas compa&ntilde;&iacute;as y acab&oacute; por convertirse en un asaltante de caminos.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Transcurri&oacute; alg&uacute;n tiempo, y San Juan volvi&oacute; a aquella ciudad y pidi&oacute; al obispo: &quot;Devu&eacute;lveme ahora el cargo que Jesucristo y yo encomendamos a tus cuidados en presencia de tu iglesia&quot;. El obispo se sorprendi&oacute; creyendo que se trataba de alg&uacute;n dinero que se le hab&iacute;a confiado, pero San Juan explic&oacute; que se refer&iacute;a al joven que le hab&iacute;a presentado y entonces el obispo exclam&oacute;: &quot;&iexcl;Pobre joven! Ha muerto&quot;. &quot;&iquest;De qu&eacute; muri&oacute;, pregunt&oacute; San Juan. &quot;Ha muerto para Dios, puesto que es un ladr&oacute;n&quot; , fue la respuesta. Al o&iacute;r estas palabras, el anciano Ap&oacute;stol pidi&oacute; un caballo y un gu&iacute;a para dirigirse hacia las monta&ntilde;as donde los asaltantes de caminos ten&iacute;an su guarida.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Tan pronto como se adentr&oacute; por los tortuosos senderos de los montes, los ladrones le rodearon y le apresaron. &quot;&iexcl;Para esto he venido!&quot;, grit&oacute; San Juan. &quot;&iexcl;Llevadme con vosotros!&quot; Al llegar a la guarida, el joven renegado reconoci&oacute; al prisionero y trat&oacute; de huir, lleno de verg&uuml;enza, pero Juan le grit&oacute; para detenerle: &quot;&iexcl;Muchacho! &iquest;Por qu&eacute; huyes de m&iacute;, tu padre, un viejo y sin armas? Siempre hay tiempo para el arrepentimiento. Yo responder&eacute; por ti ante mi Se&ntilde;or Jesucristo y estoy dispuesto a dar la vida por tu salvaci&oacute;n. Es Cristo quien me env&iacute;a&quot;. El joven escuch&oacute; estas palabras inm&oacute;vil en su sitio; luego baj&oacute; la cabeza y, de pronto, se ech&oacute; a llorar y se acerc&oacute; a San Juan para implorarle, seg&uacute;n dice Clemente de Alejandr&iacute;a, una segunda oportunidad. Por su parte, el Ap&oacute;stol no quiso abandonar la guarida de los ladrones hasta que el pecador qued&oacute; reconciliado con la Iglesia.<br \/> &nbsp;<br \/> Aquella caridad que inflamaba su alma, deseaba infundirla en los otros de una manera constante y afectuosa. Dice San Jer&oacute;nimo en sus escritos que, cuando San Juan era ya muy anciano y estaba tan debilitado que no pod&iacute;a predicar al pueblo, se hac&iacute;a llevar en una silla a las asambleas de los fieles de Efeso y siempre les dec&iacute;a estas mismas palabras: &quot;Hijitos m&iacute;os, amaos entre vosotros . . .&quot; Alguna vez le preguntaron por qu&eacute; repet&iacute;a siempre la frase, respondi&oacute; San Juan: &quot;Porque &eacute;se es el mandamiento del Se&ntilde;or y si lo cumpl&iacute;s ya habr&eacute;is hecho bastante&quot;.<br \/> &nbsp;<br \/> San Juan muri&oacute; pac&iacute;ficamente en Efeso hacia el tercer a&ntilde;o del reinado de Trajano, es decir hacia el a&ntilde;o cien de la era cristiana, cuando ten&iacute;a la edad de noventa y cuatro a&ntilde;os, de acuerdo con San Epifanio.<br \/> &nbsp;<br \/> Seg&uacute;n los datos que nos proporcionan San Gregorio de Nissa, el Breviarium sirio de principios del siglo quinto y el Calendario de Cartago, la pr&aacute;ctica de celebrar la fiesta de San Juan el Evangelista inmediatamente despu&eacute;s de la de San Esteban, es antiqu&iacute;sima. En el texto original del Hieronymianum, (alrededor del a&ntilde;o 600 P.C.), la conmemoraci&oacute;n parece haber sido anotada de esta manera: &quot;La Asunci&oacute;n de San Juan el Evangelista en Efeso y la ordenaci&oacute;n al episcopado de Santo Santiago, el hermano de Nuestro Se&ntilde;or y el primer jud&iacute;o que fue ordenado obispo de Jerusal&eacute;n por los Ap&oacute;stoles y que obtuvo la corona del martirio en el tiempo de la Pascua&quot;. Era de esperarse que en una nota como la anterior, se mencionaran juntos a Juan y a Santiago, los hijos de Zebedeo; sin embargo, es evidente que el Santiago a quien se hace referencia, es el otro, el hijo de Alfeo.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> La frase &quot;Asunci&oacute;n de San Juan&quot;, resulta interesante puesto que se refiere claramente a la &uacute;ltima parte de las ap&oacute;crifas &quot;Actas de San Juan&quot;. La err&oacute;nea creencia de que San Juan, durante los &uacute;ltimos d&iacute;as de su vida en &Eacute;feso, desapareci&oacute; sencillamente, como si hubiese ascendido al cielo en cuerpo y alma puesto que nunca se encontr&oacute; su cad&aacute;ver, una idea que surgi&oacute; sin duda de la afirmaci&oacute;n de que aquel disc&iacute;pulo de Cristo &quot;no morir&iacute;a&quot;, tuvo gran difusi&oacute;n aceptaci&oacute;n a fines del siglo II. Por otra parte, de acuerdo con los griegos, el lugar de su sepultura en Efeso era bien conocida y aun famosa por los milagro que se obraban all&iacute;.<br \/> &nbsp;<br \/> El &quot;Acta Johannis&quot;, que ha llegado hasta nosotros en forma imperfecta y que ha sido condenada a causa de sus tendencias her&eacute;ticas, por autoridades en la materia tan antiguas como Eusebio, Epifanio, Agust&iacute;n y Toribio de Astorga, contribuy&oacute; grandemente a crear una leyenda. De estas fuentes o, en todo caso, del pseudo Abd&iacute;as, procede la historia en base a la cual se representa con frecuencia a San Juan con un c&aacute;liz y una v&iacute;bora. Se cuenta que Aristodemus, el sumo sacerdote de Diana en Efeso, lanz&oacute; un reto a San Juan para que bebiese de una copa que conten&iacute;a un l&iacute;quido envenenado. El Ap&oacute;stol tom&oacute; el veneno sin sufrir da&ntilde;o alguno y, a ra&iacute;z de aquel milagro, convirti&oacute; a muchos, incluso al sumo sacerdote. En ese incidente se funda tambi&eacute;n sin duda la costumbre popular que prevalece sobre todo en Alemania, de beber la Johannis-Minne, la copa amable o poculum charitatis, con la que se brinda en honor de San Juan. En la ritualia medieval hay numerosas f&oacute;rmulas para ese brindis y para que, al beber la Johannis-Minne, se evitaran los peligros, se recuperara la salud y se llegara al cielo.<br \/> &nbsp;<br \/> San Juan es sin duda un hombre de extraordinaria y al mismo tiempo de profundidad m&iacute;stica. Al amarlo tanto, Jes&uacute;s nos ense&ntilde;a que esta combinaci&oacute;n de virtudes debe ser el ideal del hombre, es decir el requisito para un hombre plenamente hombre. Esto choca contra el modelo de hombre machista que es objeto de falsa adulaci&oacute;n en la cultura, un hombre preso de sus instintos bajos. Por eso el arte tiende a representar a San Juan como una persona suave, y, a diferencia de los dem&aacute;s Ap&oacute;stoles, sin barba. Es necesario recuperar a San Juan como modelo: El hombre capaz de recostar su cabeza sobre el coraz&oacute;n de Jes&uacute;s, y precisamente por eso ser valiente para estar al pie de la cruz como ning&uacute;n otro. Por algo Jes&uacute;s le llamaba &quot;hijo del trueno&quot;. Quiz&aacute;s antes para mal, pero una vez transformado en Cristo, para mayor gloria de Dios.<br \/> &nbsp;<br \/> Fuente Bibliogr&aacute;fica: Vidas de los Santos de Butler, Vol. IV.<br \/> &nbsp;<br \/><em><strong><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.santopedia.com\/santos\/san-juan-evangelista-y-apostol\">Art&iacute;culo<\/a> publicado originalmente por Santopedia<\/strong><\/em><\/p>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Santopedia San Juan Evangelista, a quien se distingue como &quot;el disc&iacute;pulo amado de Jes&uacute;s&quot; y a quien a menudo le llaman &quot;el divino&quot; (es decir, el &quot;Te&oacute;logo&quot;) sobre todo entre los griegos y en Inglaterra, era un jud&iacute;o de Galilea, hijo de Zebedeo y hermano de Santiago el Mayor, con quien desempe&ntilde;aba el oficio &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-san-juan-evangelista-y-apostol\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHoy celebramos a &#8230; San Juan evangelista y&nbsp;ap\u00f3stol\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-32071","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32071","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=32071"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32071\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=32071"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=32071"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=32071"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}