{"id":32122,"date":"2016-06-13T11:53:09","date_gmt":"2016-06-13T16:53:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/que-diferencia-hay-entre-santos-y-beatos\/"},"modified":"2016-06-13T11:53:09","modified_gmt":"2016-06-13T16:53:09","slug":"que-diferencia-hay-entre-santos-y-beatos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/que-diferencia-hay-entre-santos-y-beatos\/","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 diferencia hay entre santos y&nbsp;beatos?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Toscana Oggi<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong><em>La distinci&oacute;n que hace la Iglesia entre beatificaci&oacute;n y santificaci&oacute;n me parece in&uacute;til. Un Beato, reconocido oficialmente como tal, &iquest;no es ya Santo? &iquest;Como, por lo dem&aacute;s, no son santas, aunque no se reconozcan, todas las personas que, despu&eacute;s de la muerte, son acogidas en el Cielo?<\/em><\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Resumen de la respuesta del padre Valerio Mauro, profesor de Teolog&iacute;a Sacramental, realizado por Aleteia:<br \/> &nbsp;<br \/> Los santos no \u201cest&aacute;n m&aacute;s en el cielo\u201d que los beatos ni tienen una categor&iacute;a mayor, sino que la distinci&oacute;n tiene que ver con la difusi&oacute;n de su culto dentro de la Iglesia. Para comprenderlo, ser&iacute;a oportuna una mirada a la historia del proceso de la canonizaci&oacute;n a lo largo de los siglos.<br \/> &nbsp;<br \/> Los primeros indicios de una oraci&oacute;n p&uacute;blica dirigida a los santos son a los m&aacute;rtires, ligados a una comunidad particular. Pensemos en las santas tradicionales como Luc&iacute;a, &Aacute;gata, Cecilia, o bien a los ap&oacute;stoles, cuyo martirio en una ciudad ha dado lugar a un culto preciso. De manera singular, la muerte de los santos Pedro y Pablo en Roma decidi&oacute; el papel eclesial &uacute;nico del obispo de esa ciudad. Paralelamente, el culto hacia la Virgen Mar&iacute;a se liga a manifestaciones particulares en ese o aquel lugar.<br \/> &nbsp;<br \/> En s&iacute;ntesis, el culto hacia los santos nace ligado a un lugar y a una comunidad local. S&oacute;lo con el tiempo se extiende a otras comunidades. Los primeros santos no m&aacute;rtires de los que se conoce un culto son Antonio, padre del monaquismo, y Mart&iacute;n de Tours, el primer santo no m&aacute;rtir del que tenemos un oficio lit&uacute;rgico.<br \/> &nbsp;<br \/> El culto p&uacute;blico hacia un santo o una santa era confiada a la aclamaci&oacute;n popular, o bien a una decisi&oacute;n episcopal: el momento decisivo era el traslado del cuerpo a un altar, que se convert&iacute;a en el centro del culto dirigido a &eacute;l.<br \/> &nbsp;<br \/> En la Edad Media, la Iglesia empieza a regular de modo formal y universal e reconocimiento de un culto lit&uacute;rgico hacia los santos. Estamos en un periodo de creciente autoridad del papa en la Iglesia, y asistimos a varias intervenciones de los pont&iacute;fices. En el siglo XIII, Gregorio IX reserva las canonizaciones al papa, instituyendo el proceso para el reconocimiento de la santidad de un cristiano (Francisco de As&iacute;s fue el primer caso en el que se llev&oacute; a cabo una investigaci&oacute;n sobre su vida y milagros).<br \/> &nbsp;<br \/> En 1588, Sixto V funda la Sagrada Congregaci&oacute;n de los ritos, encarg&aacute;ndole que examinara varios casos. Con Urbano VIII y Benedetto XIV se elaboraron normas a&uacute;n m&aacute;s precisas, definiendo la distinci&oacute;n entre beatos y santos: el beato goza solamente de un culto p&uacute;blico local, el santo en cambio es propuesto al culto de la Iglesia universal.<br \/> &nbsp;<br \/> La distinci&oacute;n formal entre beato y santo, por tanto, no tiene que ver con su presencia en el cielo, sino con la difusi&oacute;n de su culto.<br \/> &nbsp;<br \/> Seg&uacute;n la teolog&iacute;a cat&oacute;lica, que se desarroll&oacute; en la Edad Media, en la declaraci&oacute;n de santidad o \u201ccanonizaci&oacute;n\u201d, el papa compromete su ministerio petrino y se pronuncia de manera segura para nuestra fe, proponiendo a la Iglesia universal un culto p&uacute;blico y leg&iacute;timo hacia ese santo o santa.<br \/> &nbsp;<br \/> En 1983, el papa Juan Pablo II aprob&oacute; nuevas normas, reorganizando el proceso a trav&eacute;s del cual un cristiano puede ser reconocido digno de un culto p&uacute;blico y por tanto canonizado (Constituci&oacute;n apost&oacute;lica <em>Divinus perfectionis magister<\/em>).<br \/> &nbsp;<br \/> Ahora, cuando nace una devoci&oacute;n popular hacia una persona, muerta en olor de santidad, se abre un proceso diocesano, a trav&eacute;s del cual se examinan su vida, la heroicidad de sus virtudes, sus escritos y la devoci&oacute;n popular hacia &eacute;l. Una comisi&oacute;n aparte se encarga de validar el milagro pedido para la beatificaci&oacute;n. Se necesita un segundo milagro para la canonizaci&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> En resumen: la distinci&oacute;n entre beato y santo est&aacute; ligada hist&oacute;ricamente a la difusi&oacute;n de su culto. En nuestros tiempos los l&iacute;mites se han desdibujado, tambi&eacute;n gracias a las enormes posibilidades de comunicaci&oacute;n. Por ejemplo, el padre P&iacute;o de Pietrelcina hab&iacute;a suscitado a su alrededor una devoci&oacute;n universal ya antes de ser reconocido beato.<br \/> &nbsp;<br \/> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Toscana Oggi La distinci&oacute;n que hace la Iglesia entre beatificaci&oacute;n y santificaci&oacute;n me parece in&uacute;til. 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