{"id":32123,"date":"2016-06-13T11:53:11","date_gmt":"2016-06-13T16:53:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-san-frutos-santa-engracia-y-al-otro-san-valentin\/"},"modified":"2016-06-13T11:53:11","modified_gmt":"2016-06-13T16:53:11","slug":"hoy-celebramos-a-san-frutos-santa-engracia-y-al-otro-san-valentin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-san-frutos-santa-engracia-y-al-otro-san-valentin\/","title":{"rendered":"Hoy celebramos a&#8230; san Frutos, santa Engracia y al &#8220;otro&#8221; san&nbsp;Valent\u00edn"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Santopedia<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Los cuerpos de San Frutos, Santa Engracia y San Valent&iacute;n, venerados por los cristianos segovianos, se conservaron en la ermita de San Frutos, cerca de la actual Sep&uacute;lveda, desde comienzos del siglo VIII hasta el siglo XI.<br \/> &nbsp;<br \/> El rey Alfonso VI concedi&oacute; esta ermita al monasterio de San Sebasti&aacute;n de Silos \u2014hoy Santo Domingo de Silos- para que la cuidasen y facilitasen la creciente devoci&oacute;n del pueblo; se hizo escritura en el 1076. Los monjes recomponen la ermita como de nuevo y la habilitan para que puedan vivir en ella algunos monjes. Terminadas las obras en el a&ntilde;o 1100, la consagra D. Bernardo, el primer Arzobispo de Toledo. Est&aacute; construida sobre roca escarpada, como cortada a pico, a orillas del r&iacute;o Durat&oacute;n, afluente del Duero. En ese nuevo lugar se depositan las reliquias de los tres santos.<br \/> &nbsp;<br \/> Restaurada Segovia y restituida a su dignidad episcopal, se pasan a su catedral la mitad de las reliquias desde el monasterio de Silos, con autorizaci&oacute;n y mandato del Arzobispo de Toledo, en el 1125.<br \/> &nbsp;<br \/> Tan celosamente se guardan que se pierde el sitio donde fueron depositadas hasta que se encontraron milagrosamente, en tiempos del celoso obispo D. Juan Arias de &Aacute;vila.<br \/> &nbsp;<br \/> En el a&ntilde;o 1558 se depositaron finalmente en la nueva catedral. All&iacute;, en el trascoro, reposan los restos del Patrono de la Ciudad, teniendo por fondo el retablo que traz&oacute; Ventura Rodr&iacute;guez para el palacio de Riofr&iacute;o y que Carlos III don&oacute; para la catedral segoviana.<br \/> &nbsp;<br \/> &iquest;Qui&eacute;n fue el hombre que desde catorce siglos atr&aacute;s es polo de atracci&oacute;n de tantas generaciones de segovianos?<br \/> &nbsp;<br \/> Naci&oacute; Frutos, en el a&ntilde;o 642, en el seno de una familia rica que tuvo otros dos hijos con los nombres de Valent&iacute;n y Engracia. Debi&oacute; ser una familia de profundas convicciones cristianas que supieron, con la misma vida, inculcarlas a sus hijos. Sin que se sepa la causa, murieron los dos. Ahora los tres j&oacute;venes son herederos de unos bienes y comienzan a conocer en la pr&aacute;ctica la dureza que supone el ser fieles a los principios. Parece ser que tanto tedio provocaron en ellos los vicios, maldades, desenfrenos, asechanzas y envidias de su entorno humano, que Frutos les propone un cambio radical de vida. Los tres, con la misma libertad y libre determinaci&oacute;n deciden vender sus bienes y los dan a los pobres. Dejaron la ciudad del acueducto romano y quieren comenzar una vida de la soledad, oraci&oacute;n y penitencia por los pecados de los hombres. A la orilla del r&iacute;o Durat&oacute;n les pareci&oacute; encontrar el lugar adecuado para sus prop&oacute;sitos. Hacen tres ermitas separadas para lograr la deseada soledad y dedicar el tiempo de su vida de modo definitivo al trato con Dios.<br \/> &nbsp;<br \/> A partir de aqu&iacute; se tiene noticias de Frutos cuando el estallido de la invasi&oacute;n musulmana y su r&aacute;pida dominaci&oacute;n del reino visigodo. Frutos, en su deseo de servir a Dios, intervino de alguna manera \u2014y con vivo deseo de martirio- en procurar la conversi&oacute;n de algunos mahometanos que se aproximaron a su entorno; defendi&oacute; a grupos de cristianos que hu&iacute;an de los guerreros invasores; dio &aacute;nimos, sec&oacute; l&aacute;grimas y alent&oacute; los esp&iacute;ritus de quienes se desplazaban al norte; fue protagonista de algunos sucesos sobrenaturales y muri&oacute; en la paz del Se&ntilde;or, con el halo de santo, el a&ntilde;o 715.<br \/> &nbsp;<br \/> La misma historia refiere que sus hermanos Valent&iacute;n y Engracia fueron de los m&aacute;rtires decapitados por los sarracenos y sus cuerpos colocados con el del Santo.<br \/> &nbsp;<br \/> Lo que se sabe hoy del entorno en que viven y mueren estos santos facilita cubrir las lagunas o los interrogantes que pueden presentarse. La invasi&oacute;n musulmana, su r&aacute;pido avance por el reino hispano-visigodo y el martirio de cristianos tuvieron su g&eacute;nesis. La unidad del reino tan lograda por la conversi&oacute;n del arrianismo a la fe cat&oacute;lica de Recaredo en el 589 presentaba ahora una falsa cohesi&oacute;n por su fragilidad. Los clanes de nobles, civiles y eclesi&aacute;sticos, con intereses pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos contrapuestos, tratan de controlar cada uno alternativamente el trono de Toledo y son una fuente continua de conflictos. La nobleza que en un principio recibi&oacute; unos territorios para ejercer en ellos funciones administrativas, fiscales y militares, al hacerse hereditarias, quedan pr&aacute;cticamente privatizadas con detrimento progresivo de las funciones p&uacute;blicas caracter&iacute;sticas de un estado centralizado y llevan a la fragmentaci&oacute;n del poder del monarca. La clase arist&oacute;crata asienta a&uacute;n m&aacute;s la diferencia social con el pueblo cada vez m&aacute;s pobre, indefenso, desorientado, abandonado y hastiado del lujo de sus se&ntilde;ores.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Hay que a&ntilde;adir desastres naturales que asolan el pa&iacute;s especialmente desde el reinado de Kindasvinto (642-653) como epidemias que diezmaban a la poblaci&oacute;n, plagas de langostas, sequ&iacute;a, pestes y despoblamiento. El vicio, la amoralidad y desenfreno reina en la sociedad al amparo de lo que sucede en las casas de la nobleza. A la muerte de Witiza, los partidarios de Akhila, su hijo primog&eacute;nito, no consiguen ponerlo en el trono ocupado por D. Rodrigo, duque de la B&eacute;tica, y piden ayuda a los bereberes. El desastre de Guadalete del 711 hizo que lo que fue una simple ayuda de los moros capitaneados por Tariq se convirtiera en toda una invasi&oacute;n y conquista posterior que colma los planes estrat&eacute;gicos del Islam por la decrepitud que se hab&iacute;a ido gestando en el interior del reino visigodo.<\/p>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Santopedia Los cuerpos de San Frutos, Santa Engracia y San Valent&iacute;n, venerados por los cristianos segovianos, se conservaron en la ermita de San Frutos, cerca de la actual Sep&uacute;lveda, desde comienzos del siglo VIII hasta el siglo XI. &nbsp; El rey Alfonso VI concedi&oacute; esta ermita al monasterio de San Sebasti&aacute;n de Silos \u2014hoy &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-san-frutos-santa-engracia-y-al-otro-san-valentin\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHoy celebramos a&#8230; san Frutos, santa Engracia y al &#8220;otro&#8221; san&nbsp;Valent\u00edn\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-32123","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32123","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=32123"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32123\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=32123"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=32123"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=32123"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}