{"id":32124,"date":"2016-06-13T11:53:15","date_gmt":"2016-06-13T16:53:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-san-antonio-maria-claret\/"},"modified":"2016-06-13T11:53:15","modified_gmt":"2016-06-13T16:53:15","slug":"hoy-celebramos-a-san-antonio-maria-claret","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-san-antonio-maria-claret\/","title":{"rendered":"Hoy celebramos a &#8230; san Antonio Mar\u00eda&nbsp;Claret"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Santopedia<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Infancia: Antonio Claret y Clar&aacute; naci&oacute; en Sallent (Barcelona, Espa&ntilde;a) el 23 de diciembre de 1807. Era el quinto de once hijos de Juan Claret y Josefa Clar&aacute;. Le bautizaron el d&iacute;a de Navidad. La escasa salud de su madre hizo que se le pusiera al cuidado de una nodriza en Santa Mar&iacute;a de Olot. Una noche en que Antonio se qued&oacute; en la casa paterna se hundi&oacute; la casa de la nodriza muriendo todos en el accidente. Para Claret aquello supuso siempre una se&ntilde;al de la providencia.<br \/> &nbsp;<br \/> La cuna de Claret fue sacudida constantemente por el traqueteo de los telares de madera que su padre ten&iacute;a en los bajos de la casa. Ya desde sus primeros a&ntilde;os Antonio dio muestras de una inteligencia y de buen coraz&oacute;n. A los cinco a&ntilde;os, pensaba en la eternidad: por la noche, sentado en la cama, quedaba impresionado por aquel &quot;siempre, siempre, siempre&quot;. El mismo recordar&iacute;a estas palabras, m&aacute;s tarde, siendo Arzobispo:<br \/> &nbsp;<br \/> &quot;Esta idea de la eternidad qued&oacute; en m&iacute; tan grabada, que, ya sea por lo tierno que empez&oacute; en m&iacute; o ya sea por las muchas veces que pensaba en ella, lo cierto es que es lo que m&aacute;s tengo presente. Esta misma idea es la que m&aacute;s me ha hecho y me hace trabajar a&uacute;n, y me har&aacute; trabajar mientras viva, en la conversi&oacute;n de los pecadores&quot; (Aut. n&ordm; 9)<br \/> &nbsp;<br \/> La guerra popular contra Napole&oacute;n embargaba vivamente el ambiente de la &eacute;poca. Sus soldados pasaban frecuentemente por la villa entre los a&ntilde;os 1808 y 1814. Hasta los sacerdotes del pueblo se hab&iacute;an sumado a la lucha. En 1812 se promulgaba la nueva Constituci&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> Mientras, Antonio jugaba, estudiaba, crec&iacute;a&#8230; Dos amores destacaban ya en el peque&ntilde;o Claret: la Eucarist&iacute;a y la Virgen. Asist&iacute;a con atenci&oacute;n a la misa; dejaba moment&aacute;neamente el juego para visitar a Jes&uacute;s en la iglesia siempre que no ocasionara molestias a sus compa&ntilde;eros; iba con frecuencia, acompa&ntilde;ado de su hermana Rosa, a la ermita de Fusima&ntilde;a y rezaba diariamente el rosario.<br \/> &nbsp;<br \/> Una debilidad de Antonio eran los libros. Se los devoraba. Pocas cosas contribuyeron tanto a la santidad de Antonio como sus lecturas, las primeras lecturas de su infancia. Porque sus lecturas eran escogidas. Pero ya entonces Antonio ten&iacute;a una ilusi&oacute;n: llegar a ser sacerdote y ap&oacute;stol. Sin embargo, su vocaci&oacute;n deber&iacute;a recorrer todav&iacute;a otro itinerario.<br \/> &nbsp;<br \/> Entre los Telares: Toda su adolescencia la pas&oacute; Antonio en el taller de su padre. Pronto consigui&oacute; llegar a ser maestro en el arte textil. Para perfeccionarse en la fabricaci&oacute;n pidi&oacute; a su padre que le permitiera ir a Barcelona, donde la industria estaba atrayendo a numerosos j&oacute;venes. All&iacute; se matricul&oacute; en la Escuela de Artes y Oficios de la Lonja. Trabajaba de d&iacute;a, y de noche estudiaba. Aunque segu&iacute;a siendo un buen cristiano, su coraz&oacute;n estaba centrado en su trabajo. Gracias a su tes&oacute;n e ingenio lleg&oacute; pronto a superar en calidad y belleza las muestras que llegaban del extranjero. Un grupo de empresarios, admirados de su competencia, le propusieron un plan halag&uuml;e&ntilde;o: fundar una compa&ntilde;&iacute;a textil corriendo a cuenta de ellos la financiaci&oacute;n y el montaje de la f&aacute;brica. Pero Antonio, inexplicablemente, se neg&oacute;. Dios andaba por medio.<br \/> &nbsp;<br \/> Unos cuantos hechos le hicieron m&aacute;s sensible el o&iacute;do a la voz de Dios. a) Un amigo a quien estimaba mucho ten&iacute;a el grave vicio del juego. Lleg&oacute; a robarle sus ahorros para jugarlos y cuando los perdi&oacute;, desesperado rob&oacute; una joyas valiosas, las cuales tambi&eacute;n perdi&oacute; en el juego. La polic&iacute;a siguiendo el rastro de las joyas dio con &eacute;l y lo encarcel&oacute;; todos comenzaron a calumniar a Antonio, diciendo que era c&oacute;mplice de su amigo. Esta experiencia empez&oacute; a crear en su coraz&oacute;n un disgusto por el mundo, las amistades y las riquezas.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> b)El segundo hecho que le ocurri&oacute; fue estando un d&iacute;a con unos amigos en la playa, meti&oacute; los pies para refrescarse en el agua, y de pronto una ola gigantesca lo arrastr&oacute; hacia mar adentro, y Antonio que no sab&iacute;a nadar se estaba ahogando. De sus labios solo sali&oacute; un grito &quot;Virgen Santa, salvadme&quot; , y sin saber c&oacute;mo, Antonio estaba en la orilla, sano y salvo y para colmo sus vestidos secos totalmente.<br \/> &nbsp;<br \/> c)El tercer hecho fue el que le ocurri&oacute; al ir a visitar a un amigo a su casa. Cuando lleg&oacute;, el amigo no se encontraba y quien estaba en casa era la esposa. Ella, d&aacute;ndose cuenta de la gallard&iacute;a de Antonio, qued&oacute; cegada con un amor indigno y le dijo: &quot;Antonio, &iexcl;qu&eacute; diferente eres de mi esposo, siempre agrio y despectivo! Quisiera que fu&eacute;ramos buenos amigos&quot;.<br \/> &nbsp;<br \/> Claret huye de la tentaci&oacute;n. &quot;Se&ntilde;ora, vuestro esposo tarda y tengo mucho que hacer&#8230;&quot; Ella intent&oacute; detenerle, pero en vano. Antonio se deshace de ella para no volver m&aacute;s.<br \/> &nbsp;<br \/> Por fin, las palabras del Evangelio: &quot;&iquest;De qu&eacute; le vale al hombre ganar todo el mundo si pierde su alma?&quot;, le impresionaron profundamente.<br \/> &nbsp;<br \/> Los telares se pararon en seco, y Antonio se fue a consultar a los oratorianos de San Felipe Neri. Por fin tom&oacute; la decisi&oacute;n de hacerse cartujo y as&iacute; se lo comunic&oacute; a su padre. Su decisi&oacute;n de ser sacerdote lleg&oacute; a o&iacute;dos del obispo de Vic D. Pablo de Jes&uacute;s Corcuera que quiso conocerle. Antonio sal&iacute;a de Barcelona a principios de septiembre de 1829 camino de Sallent y Vic. Ten&iacute;a 21 a&ntilde;os y estaba decidido a ser sacerdote.<br \/> &nbsp;<br \/> En el Seminario En el seminario de Vic, forja de ap&oacute;stoles, Claret se form&oacute; como seminarista externo viviendo como f&aacute;mulo de Don Forti&agrave; Bres, mayordomo del palacio episcopal. Pronto iba a destacar por su piedad y por su aplicaci&oacute;n. Eligi&oacute; como su confesor y director al oratoriano P. Pere Bac. Despu&eacute;s de un a&ntilde;o lleg&oacute; el momento de llevar a cabo su decisi&oacute;n de entrar en la cartuja de Montealegre, y hacia all&iacute; sali&oacute;, pero una tormenta de verano que lo sorprendi&oacute; en el camino dio al traste con sus planes. Tal vez Dios no le quer&iacute;a de cartujo. Dio media vuelta y retorn&oacute; a Vic.<br \/> &nbsp;<br \/> Este hecho nos muestra la apertura tan grande de San Antonio a las inspiraciones del Esp&iacute;ritu Santo y a las obras y se&ntilde;ales de Dios.<br \/> &nbsp;<br \/> Al siguiente a&ntilde;o, Antonio pas&oacute; la prueba de fuego de la castidad en una tentaci&oacute;n que le sobrevino un d&iacute;a en que yac&iacute;a enfermo en la cama. Vio que la Virgen se le aparec&iacute;a y, mostr&aacute;ndole una corona, le dec&iacute;a: &quot;Antonio, esta corona ser&aacute; tuya si vences&quot;. De repente, todas las im&aacute;genes obsesivas desaparecieron. Siempre la Virgen Sant&iacute;sima sale a la defensa y auxilio de sus hijos.<br \/> &nbsp;<br \/> Bajo la acertada gu&iacute;a del obispo Corcuera el ambiente del Seminario era &oacute;ptimo. En &eacute;l trab&oacute; amistad con Jaime Balmes, que se ordenar&iacute;a de Di&aacute;cono en la misma ceremonia en que Claret se orden&oacute; de Subdi&aacute;cono. Fue en esta &eacute;poca cuando Claret entr&oacute; en un profundo contacto con la Biblia, que le impulsar&iacute;a a un insaciable esp&iacute;ritu apost&oacute;lico y misionero.<br \/> &nbsp;<br \/> Sacerdote: A los 27 a&ntilde;os, el 13 de junio de 1835, el obispo de Solsona, Fray Juan Jos&eacute; de Tejada, ex-general de los Mercedarios, le confer&iacute;a, por fin, el sagrado orden del Presbiterado, junto con otros compa&ntilde;eros seminaristas. Su primera misa la celebr&oacute; en la parroquia de Sallent el d&iacute;a 21 de junio, con gran satisfacci&oacute;n y alegr&iacute;a de su familia. Su primer destino fue precisamente Sallent, su ciudad natal.<br \/> &nbsp;<br \/> A la muerte de Fernando VII la situaci&oacute;n pol&iacute;tica espa&ntilde;ola se hab&iacute;a agravado. Los constitucionales, imitadores de la Revoluci&oacute;n francesa, se hab&iacute;an adue&ntilde;ado del poder. En las Cortes de 1835 se aprobaba la supresi&oacute;n de todos los Institutos religiosos. Se incautaron y subastaron los bienes de la Iglesia y se azuz&oacute; al pueblo para la quema de conventos y matanza de frailes. Contra este desorden pronto se levantaron las provincias de Navarra, Catalu&ntilde;a y el Pa&iacute;s Vasco, estallando la guerra civil entre carlistas e isabelinos.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> Pero Claret no era pol&iacute;tico. Era un ap&oacute;stol. Y se entreg&oacute; en cuerpo y alma a los quehaceres sacerdotales a pesar de las enormes dificultades que le supon&iacute;a el ambiente hostil de su ciudad natal. Su caridad no ten&iacute;a l&iacute;mites. Por eso, los horizontes de una parroquia no satisfac&iacute;an el ansia apost&oacute;lica de Claret. Consult&oacute; y decidi&oacute; ir a Roma a inscribirse en &quot;Propaganda Fide&quot;, con objeto de ir a predicar el Evangelio a tierras de infieles&#8230; Corr&iacute;a el mes de septiembre de 1839. Ten&iacute;a 31 a&ntilde;os.<br \/> &nbsp;<br \/> En Roma busca su identidad misionera: Con un hatillo y sin dinero, a pie, un joven cura atraves&oacute; los Pirineos camino de la ciudad eterna. Llegado a Marsella tom&oacute; un vapor a Roma. Ya en la ciudad eterna, Claret hizo los ejercicios espirituales con un padre de la Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s. Y se sinti&oacute; llamado a ingresar como novicio jesuita; hab&iacute;a ido a Roma para ofrecerse como misionero del mundo, pero Dios parec&iacute;a no quererle ni misionero &quot;ad gentes&quot; ni tampoco jesuita. Una enfermedad -un fuerte dolor en la pierna derecha- le hizo comprender que su misi&oacute;n estaba en Espa&ntilde;a. Despu&eacute;s de tres meses abandon&oacute; el noviciado por consejo del P. Roothaan.<br \/> &nbsp;<br \/> Regresado a Espa&ntilde;a, fue destinado provisionalmente a Viladrau, pueblecito entonces de le&ntilde;adores, en la provincia de Gerona. En calidad de Regente (el p&aacute;rroco era un anciano impedido) emprendi&oacute; su ministerio con gran celo. Tuvo que hacer tambi&eacute;n de m&eacute;dico, porque no lo hab&iacute;a ni en el pueblo ni en sus contornos, utilizando yerbas y ung&uuml;entos medicinales para aliviar las penas de los que ven&iacute;an a verle.<br \/> &nbsp;<br \/> Misionero Apost&oacute;lico en Catalu&ntilde;a: Como Claret no hab&iacute;a nacido para permanecer en una sola parroquia, su esp&iacute;ritu le empuj&oacute; hacia horizontes m&aacute;s vastos. En julio de 1841, cuando contaba con 33 a&ntilde;os recibi&oacute; de Roma el t&iacute;tulo de Misionero Apost&oacute;lico. Por fin era alguien destinado al servicio de la Palabra, al estilo de los ap&oacute;stoles. Esta clase de misioneros hab&iacute;a desaparecido desde San Juan de Avila. A partir de entonces su trabajo fue misionar. Vic iba a ser su residencia. Claret, siempre a pie, con un mapa de hule, su hatillo y su breviario, caminaba por la nieve o en medio de las tormentas, hundido entre barrancos y lodazales. Se juntaba con arrieros y comerciantes y les hablaba del Reino de Dios. Y los convert&iacute;a. Sus huellas quedaron grabadas en todos los caminos. Las catedrales de Solsona, Gerona, Tarragona, L&eacute;rida, Barcelona y las iglesias de otras ciudades se abarrotaban de gente cuando hablaba el P. Claret.<br \/> &nbsp;<br \/> Caminando hacia Golmes le invitaron a detenerse porque sudaba; &eacute;l respond&iacute;a con humor: &quot;Yo soy como los perros, que sacan la lengua pero nunca se cansan&quot;.<br \/> &nbsp;<br \/> &quot;Padre, confiese a mi borrico&quot; -le dijo un arriero con tono burl&oacute;n. &quot;Quien se ha de confesar eres t&uacute; -respondi&oacute; Claret- que llevas 7 a&ntilde;os sin hacerlo y te hace buena falta&quot;. Y aquel hombre se confes&oacute;.<br \/> &nbsp;<br \/> En otra ocasi&oacute;n sac&oacute; de apuros a un pobre hombre, contrabandista, convirtiendo en alubias un fardo de tabaco ante unos carabineros que les echaron el alto. La mayor sorpresa se la llev&oacute; el buen hombre cuando, al llegar a su casa, observ&oacute; que el fardo de alubias se hab&iacute;a convertido de nuevo en tabaco. Son algunas de las &quot;florecillas claretianas&quot; de aquella &eacute;poca.<br \/> &nbsp;<br \/> Otros hechos prodigiosos se cuentan, pero sobre todo se destacaba su virtud de penetrar las conciencias. Ten&iacute;a enemigos que le calumniaban y que procuraban impedir su labor misionera teniendo que salir en su defensa el arzobispo de Tarragona. Pero su temple era de acero. Todo lo resist&iacute;a y sal&iacute;a airoso de todas las emboscadas que le tend&iacute;an.<br \/> &nbsp;<br \/> Adem&aacute;s de la predicaci&oacute;n, el P. Claret se dedicaba a dar Ejercicios Espirituales al clero y a las religiosas, especialmente en verano. En 1844 , por ejemplo, los daba a las Carmelitas de la Caridad de Vic, asistiendo a ellos Santa Joaquina Vedruna.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> Durante este tiempo tambi&eacute;n public&oacute; numerosos folletos y libros. De entre ellos cabe destacar el &quot;Camino Recto&quot;, publicado en 1843 por primera vez y que ser&iacute;a el libro de piedad m&aacute;s le&iacute;do del siglo XIX. Ten&iacute;a 35 a&ntilde;os. En 1847 fundaba junto con su amigo Jos&eacute; Caixal, futuro obispo de Seu D&#8217;Urgel y Antonio Palau la &quot;Librer&iacute;a Religiosa&quot;. Ese mismo a&ntilde;o fundaba la Archicofrad&iacute;a del Coraz&oacute;n de Mar&iacute;a y escrib&iacute;a los estatutos de La Hermandad del Sant&iacute;simo e Inmaculado Coraz&oacute;n de Mar&iacute;a y Amantes de la Humanidad, compuesta por sacerdotes y seglares, hombres y mujeres.<br \/> &nbsp;<br \/> Ap&oacute;stol de las Islas Canarias: ( marzo 1848 &#8211; mayo 1849) El 6 de marzo de 1848 sal&iacute;a de C&aacute;diz para las islas Canarias con el reci&eacute;n nombrado obispo D. Buenaventura Codina. Ten&iacute;a 40 a&ntilde;os. Y es que tras la nueva rebeli&oacute;n armada de 1847 ya no era posible dar misiones en Catalu&ntilde;a. Desde el Puerto de la Luz de Gran Canaria hasta los &aacute;speros arenales de Lanzarote reson&oacute; la convincente voz de Claret. Mision&oacute; Telde, Ag&uuml;imes, Arucas, G&aacute;ldar, Gu&iacute;a, Firgas, Teror&#8230; El milagro de Catalu&ntilde;a se repiti&oacute; de nuevo. Claret tuvo que predicar en las plazas, sobre los tablados, al campo libre, entre multitudes que lo acosaban. A pesar de una pulmon&iacute;a no ces&oacute; en su intenso trabajo. En Lanzarote da misiones en Teguise y Arrecife.<br \/> &nbsp;<br \/> Gast&oacute; 15 meses de su vida en las Canarias, y dej&oacute; atr&aacute;s conversiones, prodigios, profec&iacute;as y leyendas. Los canarios vieron partir con l&aacute;grimas en los ojos un d&iacute;a a su &quot;padrito&quot; y lo despidieron clemente, se neg&oacute;. Dios anuacute;ltimos d&iacute;as de mayo de 1849. A&uacute;n perdura su recuerdo.<br \/> &nbsp;<br \/> &quot;Estos canarios me tienen robado el coraz&oacute;n&#8230; ser&aacute; para m&iacute; muy sensible el d&iacute;a en que los tendr&eacute; que dejar para ir a misionar a otros lugares, seg&uacute;n mi ministerio&quot; (Carta al obispo de Vic, 27 de sept.).<br \/> &nbsp;<br \/> S. Antonio M. Claret es Copatrono de la Di&oacute;cesis de Canarias junto con la Virgen del Pino.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Fundador y director espiritual<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Poco despu&eacute;s, el 16 de julio de 1849, a las tres de la tarde en una celda del seminario de Vic fundaba San Antonio Mar&iacute;a Claret la Congregaci&oacute;n de los Misioneros Hijos del Inmaculado Coraz&oacute;n de Mar&iacute;a. Ten&iacute;a 41 a&ntilde;os. Eran los Cofundadores los PP. Esteban Sala, Jos&eacute; Xifr&eacute;, Manuel Vilar&oacute;, Domingo F&aacute;bregas y Jaime Clotet.<br \/> &nbsp;<br \/> &quot;Hoy comienza una gran obra&quot; -dijo el P. Claret.<br \/> &nbsp;<br \/> &iquest;C&oacute;mo ser&aacute;n los Hijos del Inmaculado Coraz&oacute;n de Mar&iacute;a?<br \/> &nbsp;<br \/> &quot;Un hijo del Inmaculado Coraz&oacute;n de Mar&iacute;a es un hombre que arde en caridad y que abrasa por donde pasa; que desea eficazmente y procura por todos los medios encender a todo el mundo en el fuego del divino amor. Nada le arredra; se goza en las privaciones; aborda los trabajos; abraza los sacrificios; se complace en las calumnias y se alegra en los tormentos. No piensa sino c&oacute;mo seguir&aacute; e imitar&aacute; a Jesucristo en trabajar, sufrir y en procurar siempre y &uacute;nicamente la mayor gloria de Dios y la salvaci&oacute;n de las almas&quot;<br \/> &nbsp;<br \/> El Padre Claret sab&iacute;a que era impulsado por Dios; y Dios le revel&oacute; tres cosas:<br \/> &nbsp;<br \/> 1) Que la Congregaci&oacute;n se extender&iacute;a por todo el mundo. 2) Que durar&iacute;a hasta el fin de los tiempos. 3) Que todos los que murieran en la Congregaci&oacute;n se salvar&iacute;an.<br \/> &nbsp;<br \/> En la espl&eacute;ndida floraci&oacute;n de nuevos institutos religiosos que se oper&oacute; en el siglo XIX, fue el confesor real el m&aacute;s decidido colaborador que se encontraron casi todos los fundadores y fundadoras de su tiempo. Con la Madre Par&iacute;s ya hab&iacute;a fundado en Cuba el a&ntilde;o 1855 el Instituto de Religiosas de Mar&iacute;a Inmaculada, llamadas misioneras claretianas, para la educaci&oacute;n de las ni&ntilde;as.<br \/> &nbsp;<br \/> Bajo su direcci&oacute;n espiritual se incluyen Santa Micaela del Sant&iacute;simo Sacramento, fundadora de las Adoratrices, y Santa Joaquina de Vedruna, fundadora de las Carmelitas de la Caridad.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> Intervino directa o indirectamente en otras fundaciones. Se relacion&oacute; con Joaqu&iacute;m Masmitj&agrave;, fundador de las Hijas del Sant&iacute;simo e Inmaculado Coraz&oacute;n de Mar&iacute;a, con D. Marcos y D&ntilde;a. Gertrudis Castanyer fundadores de las Religiosas Filipenses, con Mar&iacute;a del Sagrado Coraz&oacute;n fundadora de las Siervas de Jes&uacute;s, con Ana Mogas fundadora de las Franciscanas de la Divina Pastora. Le encontramos con Fracesc Coll fundador de las Dominicas de la Anunciata. Tambi&eacute;n tuvo parte en la fundaci&oacute;n de las Esclavas del Coraz&oacute;n de Mar&iacute;a, de la M. Esperanza Gonz&aacute;lez. Y habr&iacute;a que a&ntilde;adir su influjo en la Compa&ntilde;&iacute;a de Santa Teresa, Religiosas de Cristo Rey, etc.<br \/> &nbsp;<br \/> Todas estas instituciones nacieron o germinaron gracias al P.Claret.<br \/> &nbsp;<br \/> Arzobispo de Santiago de Cuba: (1851-1857) Un hecho de capital importancia puso pronto en peligro su reci&eacute;n fundado Instituto. El P. Claret era nombrado Arzobispo de Santiago de Cuba. Acept&oacute; el cargo despu&eacute;s de todos los intentos de renuncia el 4 de octubre de 1849 y el d&iacute;a 6 de octubre de 1850 era consagrado obispo en la catedral de Vic. Ten&iacute;a 42 a&ntilde;os. Antes de embarcarse para Cuba y despu&eacute;s de ir a Madrid a recibir el palio y la gran cruz de Isabel la Cat&oacute;lica efectu&oacute; tres visitas: a la Virgen del Pilar, en Zaragoza, a la Virgen de Montserrat y a la Virgen de Fusima&ntilde;a, en Sallent, su Patria chica. Y a&uacute;n le dio tiempo, antes de partir, para fundar las &quot;Religiosas en sus Casas o las Hijas del Inmaculado Coraz&oacute;n de Mar&iacute;a, actual Filiaci&oacute;n Cordimariana.&quot; En el puerto de Barcelona un inmenso gent&iacute;o despidi&oacute; al Arzobispo Claret con una apote&oacute;sica manifestaci&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> En el viaje hacia La Habana aprovech&oacute; para dar una misi&oacute;n a bordo para todos los pasajeros, oficialidad y tripulaci&oacute;n. Y al fin&#8230; Cuba. Seis a&ntilde;os gastar&iacute;a Claret en la di&oacute;cesis de Santiago de Cuba, trabajando incansablemente, misionando, sembrando el amor y la justicia en aquella isla en la que la discriminaci&oacute;n racial y la injusticia social reinaban por doquier.<br \/> &nbsp;<br \/> Fue un Arzobispo evangelizador por excelencia. Renov&oacute; todos los aspectos de la vida de la iglesia: sacerdotes, seminario, educaci&oacute;n de ni&ntilde;os, abolici&oacute;n de la esclavitud&#8230; En cinco a&ntilde;os realiz&oacute; cuatro veces la visita pastoral de la di&oacute;cesis. El pueblo de Baracoa, por ejemplo, ten&iacute;a 62 a&ntilde;os que no ve&iacute;a obispo alguno.<br \/> &nbsp;<br \/> Se enfrent&oacute; a los capataces, les arranc&oacute; el l&aacute;tigo de las manos&#8230; Un d&iacute;a reprendi&oacute; a un rico propietario que maltrataba a los pobres negros que trabajaban en su hacienda. Viendo que aquel hombre no estaba dispuesto a cambiar de conducta, el Arzobispo intent&oacute; darle una lecci&oacute;n. Tom&oacute; dos trozos de papel, uno blanco y otro negro. Les prendi&oacute; fuego y pulveriz&oacute; las cenizas en la palma de su mano. &quot;Se&ntilde;or, -le dijo- &iquest;podr&iacute;a decir qu&eacute; diferencia hay entre las cenizas de estos dos papeles? Pues as&iacute; de iguales somos los hombres ante Dios&quot;.<br \/> &nbsp;<br \/> El P. Claret ten&iacute;a una capacidad inventiva que denotaba un ingenio poco com&uacute;n. En Holgu&iacute;n se organizaron fiestas populares. El n&uacute;mero fuerte del programa era el lanzamiento de un globo tripulado por un hombre. El artefacto aerost&aacute;tico era de los primeros que se ensayaban en aquellos tiempos. No tuvo &eacute;xito; comenz&oacute; a elevarse, pero el piloto perdi&oacute; el control y cay&oacute; en un peque&ntilde;o barranco. El Arzobispo estudi&oacute; el problema y un d&iacute;a sorprendi&oacute; a todos: &quot;Hoy he dado con el sistema de la direcci&oacute;n de los globos&quot;. Y les mostr&oacute; un dise&ntilde;o, que todav&iacute;a hoy se conserva.<br \/> &nbsp;<br \/> Era un hombre pr&aacute;ctico. Fund&oacute; en todas las parroquias instituciones religiosas y sociales para ni&ntilde;os y para mayores; cre&oacute; escuelas t&eacute;cnicas y agr&iacute;colas, estableci&oacute; y propag&oacute; por toda Cuba las Cajas de Ahorros, fund&oacute; asilos, visit&oacute; cuatro veces todas las ciudades, pueblos y rancher&iacute;as de su inmensa di&oacute;cesis. Siempre a pie o a caballo.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> Pero ni siquiera en Cuba le dejaron en paz sus enemigos. La tormenta de atentados lleg&oacute; al c&uacute;lmen en Holgu&iacute;n, donde fue herido gravemente por un sicario a sueldo de sus enemigos, al que hab&iacute;a sacado poco antes de la c&aacute;rcel, cuando sal&iacute;a de la iglesia. El P. Claret, casi agonizando, pidi&oacute; que perdonaran al criminal. A pesar de todo, sus enemigos siguieron sin perderle de vista.<br \/> &nbsp;<br \/> Estas son las palabras del propio Santo: &quot;Yo baj&eacute; del p&uacute;lpito fervoros&iacute;simo, cuando he aqu&iacute; que al concluir la funci&oacute;n, hab&iacute;a mucha gente y todos me saludaban. Se acerc&oacute; un hombre, como si me quisiera besar el anillo; pero al instante alarg&oacute; el brazo, armado con una navaja de afeitar, y descarg&oacute; el golpe con todas su fuerza. Pero yo llevaba la cabeza inclinada y con el pa&ntilde;uelo que ten&iacute;a en la mano derecha me tapaba la boca, en lugar de cortarme el cuello, como intentaba, me raj&oacute; la cara, o mejilla izquierda, desde la frente a la oreja hasta la punta de la barba, y de escape me cogi&oacute; el brazo derecho.<br \/> &nbsp;<br \/> Hecha la primera cura, me llevaron a la casa. No puedo yo explicar el placer, el gozo y alegr&iacute;a que sent&iacute;a mi alma al ver que hab&iacute;a logrado lo que tanto deseaba, que era derramar la sangre por el amor de Jes&uacute;s y de Mar&iacute;a y poder sellar con la sangre de mis venas las verdades Evang&eacute;licas.<br \/> &nbsp;<br \/> En la curaci&oacute;n de las heridas ocurrieron tres cosas prodigiosas: la primera fue la curaci&oacute;n moment&aacute;nea de una f&iacute;stula que los facultativos hab&iacute;an dicho que durar&iacute;a. Con el corte de la herida se rompieron completamente las gl&aacute;ndulas salivales. Ten&iacute;an que operarme al d&iacute;a siguiente. Yo me encomend&eacute; a la Sant&iacute;sima Virgen Mar&iacute;a, me ofrec&iacute; y resign&eacute; a la voluntad de Dios, y al instante qued&eacute; curado.<br \/> &nbsp;<br \/> El segundo prodigio fue que la cicatriz del brazo qued&oacute; como una imagen de la Virgen Dolorosa, de medio cuerpo, y adem&aacute;s de relieve ten&iacute;a colores blanco y morado. Se fue desvaneciendo con los a&ntilde;os.<br \/> &nbsp;<br \/> El tercer prodigio fue el pensamiento de la Academia de San Miguel, pensamiento que tuve en los primeros d&iacute;as de hallarme en cama y que fue aprobada por el Papa P&iacute;o IX.&quot;<br \/> &nbsp;<br \/> Los cat&oacute;licos de Cuba lo recuerdan con profundo cari&ntilde;o y veneraci&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> Confesor de la Reina Isabel II y Misionero en la Corte y en Espa&ntilde;a: (1857-1868). Al cabo de seis a&ntilde;os en Cuba un d&iacute;a le entregaron un despacho urgente del capit&aacute;n general de La Habana en el que se le comunicaba que su Majestad la Reina Isabel II le llamaba a Madrid. Era el 18 de marzo de 1857.<br \/> &nbsp;<br \/> Llegado a Madrid, supo el P. Claret que su cargo era definitivamente el de confesor de la Reina. Contrariado acept&oacute;, pero poniendo tres condiciones: no vivir en palacio, no implicarle en pol&iacute;tica y no guardar antesalas teniendo libertad de acci&oacute;n apost&oacute;lica.<br \/> &nbsp;<br \/> Ten&iacute;a 49 a&ntilde;os cuando regres&oacute; de Cuba. Pero Claret no hab&iacute;a nacido para cortesano. En los 11 a&ntilde;os que permaneci&oacute; en Madrid, su actividad apost&oacute;lica en la Corte fue intensa y continuada. Pocas fueron las iglesias y conventos donde su voz no resonara con fuerza y convicci&oacute;n. Desde la iglesia de Italianos, situada en la actual ampliaci&oacute;n de las Cortes y desde la iglesia de Montserrat, donde est&aacute; situado actualmente el Teatro Monumental, desarroll&oacute; una imparable actividad. Principalmente se hizo notar en sus misiones al pueblo y en sus ejercicios al clero.<br \/> &nbsp;<br \/> Restaur&oacute; El Escorial y organiz&oacute; en &eacute;l un centro de estudio.<br \/> &nbsp;<br \/> &quot;Pero en la corte me sent&iacute;a como un p&aacute;jaro enjaulado&#8230; como perro atado&#8230; Tengo unos deseos tan grandes de salir de Madrid para ir a predicar por todo el mundo que no lo puedo explicar&#8230; S&oacute;lo Dios sabe lo que sufro&#8230; Cada d&iacute;a tengo que hacer actos de resignaci&oacute;n conform&aacute;ndome a la voluntad de Dios&#8230;&quot;<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> &quot;No tengo reposo, ni mi alma halla consuelo sino corriendo y predicando&quot;<br \/> &nbsp;<br \/> Los viajes con la Reina. Mientras la acompa&ntilde;aba en sus giras por Espa&ntilde;a aprovechaba tambi&eacute;n para desarrollar un intenso apostolado. A primeros de junio de 1858 la real caravana rodaba por las llanuras de la Mancha, Alicante, Albacete, Valencia&#8230; y en julio por Castilla, Le&oacute;n, Asturias y Galicia.<br \/> &nbsp;<br \/> El recorrido por el sur fue de un entusiasmo extraordinario, llegando a predicar en un solo d&iacute;a 14 sermones. El Reino de Dios era anunciado y el pueblo respond&iacute;a con generosidad. &quot;En estos viajes, la Reina re&uacute;ne a la gente y yo les predico&quot;.<br \/> &nbsp;<br \/> &quot;Oh Virgen Y Madre de Dios&#8230; soy hijo y misionero vuestro formado en la fragua de vuestra misericordia y amor&#8230;<br \/> &nbsp;<br \/> Presidente del Monasterio de El Escorial: La Reina le nombr&oacute; Presidente del Real Monasterio de El Escorial para su restauraci&oacute;n, dado su lastimoso estado a ra&iacute;z de la ley de exclaustraci&oacute;n de 1835. Desempe&ntilde;&oacute; este cargo desde el a&ntilde;o 1859 hasta el a&ntilde;o 1868. Corto tiempo, pero suficiente para dar muestras de su talento organizador. Se repararon las torres y alas del edificio, as&iacute; como la gran bas&iacute;lica. Se restauraron el coro y los altares, se instalaron dos &oacute;rganos, se adquiri&oacute; material cient&iacute;fico para los gabinetes de F&iacute;sica y laboratorios de Qu&iacute;mica, se restaur&oacute; la destartalada biblioteca y se construy&oacute; otra nueva; se repoblaron los jardines, se plantaron gran cantidad de &aacute;rboles frutales y de jard&iacute;n. Con todo, el Arzobispo pon&iacute;a anualmente en manos de la Reina un buen super&aacute;vit. Parec&iacute;a un milagro.<br \/> &nbsp;<br \/> Con la restauraci&oacute;n material emprendi&oacute; la espiritual. Cre&oacute; una verdadera Universidad eclesi&aacute;stica, con los estudios de humanidades y lenguas cl&aacute;sicas, lenguas modernas, ciencias naturales, arqueolog&iacute;a, escolan&iacute;a y banda de m&uacute;sica. Estudios de Filosof&iacute;a y Teolog&iacute;a, con Patr&iacute;stica, Liturgia Moral y ciencias B&iacute;blicas, lenguas caldaica, hebrea, ar&aacute;biga, etc. Hizo de este monasterio uno de los mejores centros de Espa&ntilde;a. Y gracias a su af&aacute;n recuper&oacute; su esplendor la octava maravilla del mundo.<br \/> &nbsp;<br \/> Ap&oacute;stol de la prensa: &quot;Antonio, escribe&quot;, -le dijeron Cristo y la Virgen-.<br \/> &nbsp;<br \/> Como una enorme y sensible pantalla de radar, Claret escrutaba continuamente los signos de los tiempos: &quot;Uno de los medios que la experiencia me ha ense&ntilde;ado ser m&aacute;s poderoso para el bien es la imprenta, -dec&iacute;a-, as&iacute; como es el arma m&aacute;s poderosa para el mal cuando se abusa de ella&quot;.<br \/> &nbsp;<br \/> Escribi&oacute; unas 96 obras propias (15 libros y 81 op&uacute;sculos) y otras 27 editadas, anotadas y a veces traducidas por &eacute;l. S&oacute;lo si se tiene en cuenta su extrema laboriosidad y las fuerzas que Dios le daba, se puede comprender el hecho de que escribiera tanto llevando una dedicaci&oacute;n tan intensa al ministerio apost&oacute;lico. Claret no era solamente escritor. Era propagandista. Divulg&oacute; con profusi&oacute;n los libros y hojas sueltas. En cuanto a su difusi&oacute;n alcanz&oacute; cifras verdaderamente importantes.<br \/> &nbsp;<br \/> Jam&aacute;s cobraba nada de la edici&oacute;n y venta de sus libros; al contrario, invert&iacute;a en ello grandes sumas de dinero. &iquest;De d&oacute;nde lo sacaba? De lo que obten&iacute;a por sus cargos y de los donativos.<br \/> &nbsp;<br \/> &quot;No todos pueden escuchar sermones&#8230; pero todos pueden leer&#8230;&quot; &quot;El predicador se cansa&#8230; el libro siempre est&aacute; a punto&#8230; Son los libros la comida del alma&#8230;&quot;<br \/> &nbsp;<br \/> Entre el centenar de obras de todos tama&ntilde;os que escribi&oacute;, destacan: &quot;Avisos&quot; a toda clase de personas. &quot;El camino recto&quot; &quot;El catecismo explicado&quot; &quot;El colegial instruido&quot;<br \/> &nbsp;<br \/><strong>&quot;Los libros son la mejor limosna&quot;<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> En el a&ntilde;o 1848 hab&iacute;a fundado la Librer&iacute;a Religiosa junto al Dr.Caixal, futuro obispo de Seo de Urgel, precedida por la &quot;Hermandad espiritual de los libros buenos&quot;, que durante los a&ntilde;os que estuvo bajo su direcci&oacute;n hasta su ida a Cuba imprimi&oacute; gran cantidad de libros, op&uacute;sculos y hojas volantes, con un promedio anual de m&aacute;s de medio mill&oacute;n de impresos. En el primer decenio de la fundaci&oacute;n recibi&oacute; la felicitaci&oacute;n personal del Papa P&iacute;o IX.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> A&uacute;n sacerdote fund&oacute; la Hermandad del Sant&iacute;simo e Inmaculado Coraz&oacute;n de Mar&iacute;a, cuya finalidad era la de mantener permanentemente la difusi&oacute;n de los libros y constituy&oacute; uno de los primeros ensayos de apostolado seglar activo por estar integrada por sacerdotes y seglares de ambos sexos.<br \/> &nbsp;<br \/> Una de sus obras m&aacute;s geniales fue la fundaci&oacute;n de la Academia de San Miguel (1858). En ella pretend&iacute;a agrupar las fuerzas vivas de las artes pl&aacute;sticas, el periodismo y las organizaciones cat&oacute;licas; artistas, literatos y propagandistas de toda Espa&ntilde;a para la causa del Se&ntilde;or. Gracias a su prestigio consigui&oacute; reunir en ella las figuras m&aacute;s representativas del campo cat&oacute;lico espa&ntilde;ol. En nueve a&ntilde;os se difundieron gratuitamente numerosos libros, se prestaron otros muchos y se reparti&oacute; un n&uacute;mero incalculable de hojas sueltas.<br \/> &nbsp;<br \/> Y fund&oacute; las bibliotecas populares en Cuba y en Espa&ntilde;a. M&aacute;s de un centenar llegaron a funcionar en Espa&ntilde;a en los &uacute;ltimos a&ntilde;os de su vida.<br \/> &nbsp;<br \/> Bien merece el P.Claret el t&iacute;tulo de ap&oacute;stol de la prensa.<br \/> &nbsp;<br \/> Un hombre Santo: La suntuosidad cortesana no impidi&oacute; al P. Claret vivir como el religioso m&aacute;s observante. Cada d&iacute;a dedicaba mucho tiempo a la oraci&oacute;n. Su austeridad era proverbial y su sobriedad para las comidas y bebidas, admirable.<br \/> &nbsp;<br \/> Este era su horario. Dorm&iacute;a apenas seis horas levant&aacute;ndose a las tres de la ma&ntilde;ana. Antes que se levantaran los dem&aacute;s ten&iacute;a dos horas de oraci&oacute;n y lectura de la Biblia, luego otra hora con ellos, celebraba su Eucarist&iacute;a y o&iacute;a otra en acci&oacute;n de gracias, desde el desayuno hasta las diez confesaba y luego escrib&iacute;a. Lo que peor soportaba era la hora de audiencia hacia las doce. Por la tarde predicaba, visitaba hospitales, c&aacute;rceles, colegios y conventos.<br \/> &nbsp;<br \/> Su pobreza era ejemplar. Un d&iacute;a se llev&oacute; un susto al llevarse la mano al bolsillo. Le pareci&oacute; haber encontrado una moneda, pero enseguida se repuso, no era una moneda, sino una medalla. En una ocasi&oacute;n no teniendo otra cosa para poder auxiliar a un pobre empe&ntilde;&oacute; su cruz arzobispal.<br \/> &nbsp;<br \/> San Antonio era un verdadero m&iacute;stico. Varias veces se le vio en estado de profundo ensimismamiento ante el Se&ntilde;or. Un d&iacute;a de Navidad, en la iglesia de las adoratrices de Madrid, dijo haber recibido al Ni&ntilde;o Jes&uacute;s en sus brazos.<br \/> &nbsp;<br \/> En Intimidad con el Se&ntilde;or: La clave de toda la espiritualidad de San Antonio es el amor al Sant&iacute;simo Sacramento, que devor&oacute; su coraz&oacute;n durante toda su vida. Este amor es el que le hace transformarse en Cristo, en Cristo paciente y sacrificado.<br \/> &nbsp;<br \/> Desde ni&ntilde;o acud&iacute;a con frecuencia a la Santa Misa, reconociendo a Cristo realmente presente en la Eucarist&iacute;a, fuente de toda su vida.<br \/> &nbsp;<br \/> Dice San Antonio: &quot;Sent&iacute;a c&oacute;mo el Se&ntilde;or me llamaba y me conced&iacute;a el poder identificarme con El. Le ped&iacute;a que hiciese siempre su voluntad.<br \/> &nbsp;<br \/> La vivencia de la presencia de Jes&uacute;s en la Eucarist&iacute;a, en la celebraci&oacute;n de la Misa o en la adoraci&oacute;n de Jes&uacute;s Sacramentado era tan profunda que no la sab&iacute;a explicar. Sent&iacute;a y siento su presencia tan viva y cercana que me resulta violento separarme del Se&ntilde;or para continuar mis tareas ordinarias&quot;.<br \/> &nbsp;<br \/> Un privilegio incomparable del que fue objeto fue la conservaci&oacute;n de las especies sacramentales de una comuni&oacute;n a otra durante nueve a&ntilde;os. As&iacute; lo escribi&oacute; en su Autobiograf&iacute;a:<br \/> &nbsp;<br \/> &quot;El d&iacute;a 26 de agosto de 1861, hall&aacute;ndome en oraci&oacute;n en la iglesia del Rosario de La Granja, a las siete de la tarde, el Se&ntilde;or me concedi&oacute; la gracia grande de la conservaci&oacute;n de las especies sacramentales, y tener siempre d&iacute;a y noche el sant&iacute;simo sacramento en mi pecho. Desde entonces deb&iacute;a estar con mucho m&aacute;s devoci&oacute;n y recogimiento interior. Tambi&eacute;n ten&iacute;a que orar y hacer frente a todos los males de Espa&ntilde;a, como as&iacute; me lo manifestaba el Se&ntilde;or en otras oraciones.&quot;<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> Esta presencia, casi sensible, de Jes&uacute;s en el P. Claret debi&oacute; ser tan grande, que lleg&oacute; a exclamar: &quot;En ning&uacute;n lugar me encuentro tan recogido como en medio de las muchedumbres&quot;.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Devoci&oacute;n a la Virgen Mar&iacute;a, Madre y Maestra<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Desde ni&ntilde;o, la devoci&oacute;n y el amor a la Sant&iacute;sima Virgen marcaron la vida de San Antonio. La Virgen Sant&iacute;sima era para &eacute;l la estrella que le guiaba en su vida. Siempre la visitaba en el altar de su parroquia y se imaginaba que sus oraciones sub&iacute;an al cielo por unos &quot;hilos misteriosos&quot;. Le gustaba visitar a la Sant&iacute;sima Virgen en su santuario de Fusima&ntilde;a.<br \/> &nbsp;<br \/> De ni&ntilde;o, todos los d&iacute;as rezaba una parte del Santo Rosario y cuando mayor lo rezaba completo, los quince misterios todos los d&iacute;as. Era gran devoto del Santo Rosario a tal punto que la Virgen le dijo un d&iacute;a: &quot;T&uacute; ser&aacute;s el Domingo de estos tiempos. Promueve el Santo Rosario&quot;<br \/> &nbsp;<br \/> Pasaba largo tiempo frente a una imagen de la Virgen haciendo sus oraciones y rezos, y habl&aacute;ndole con cordialidad y confianza, porque estaba convencido de que la Sant&iacute;sima Virgen lo escuchaba&#8230;<br \/> &nbsp;<br \/> En obsequio a la Virgen Mar&iacute;a se absten&iacute;a no s&oacute;lo de pecados mortales, sino hasta de veniales, de faltas e imperfecciones, y a&uacute;n se absten&iacute;a de cosas l&iacute;citas, solo para mortificarse y abstenerse de alguna cosa en obsequio a Mar&iacute;a Sant&iacute;sima.<br \/> &nbsp;<br \/> El amaba a Mar&iacute;a, pero Mar&iacute;a le amaba m&aacute;s a &eacute;l, pues siempre le conced&iacute;a lo que ped&iacute;a y a&uacute;n cosas que nunca pidi&oacute;, le concedi&oacute;. La Virgen Sant&iacute;sima lo libr&oacute; de enfermedades, de peligros y aun de la muerte muchas veces, por mar o por tierra; le libr&oacute; de tentaciones y de ocasiones de pecar.<br \/> &nbsp;<br \/> Dec&iacute;a el Santo: &quot;Ya veis cuanto importa ser devoto de Mar&iacute;a Sant&iacute;sima. Ella os librar&aacute; de males y desgracias de cuerpo y alma. Ella os alcanzar&aacute; los bienes terrenales y eternos. &#8230;Rezadle el Santo Rosario todos los d&iacute;as con devoci&oacute;n y fervor y ver&eacute;is como Mar&iacute;a Sant&iacute;sima ser&aacute; vuestra Madre, vuestra abogada, vuestra medianera, vuestra maestra, vuestro todo despu&eacute;s de Jes&uacute;s&quot;.<br \/> &nbsp;<br \/> En otro lado dice: &quot;Ni en mi vida personal, ni en mis andanzas misioneras pod&iacute;a olvidarme de la figura maternal de Mar&iacute;a. Ella es todo coraz&oacute;n y toda amor. Siempre la he visto como Madre del Hijo amado y esto la hace Madre m&iacute;a, Madre de la Iglesia, Madre de todos. Mi relaci&oacute;n con Mar&iacute;a siempre ha sido muy &iacute;ntima y a la vez cercana y familiar, de gran confianza. Yo me siento formado y modelado en la fragua de su amor de Madre, de su Coraz&oacute;n lleno de ternura y amor. Por eso me siento un instrumento de su maternidad divina. Ella est&aacute; siempre presente en mi vida y en mi predicaci&oacute;n misionera. Para m&iacute;, Mar&iacute;a, su Coraz&oacute;n Inmaculado, ha sido siempre y es mi fuerza, mi gu&iacute;a, mi consuelo, mi modelo, mi Maestra, mi todo despu&eacute;s de Jes&uacute;s&quot;.<br \/> &nbsp;<br \/> &quot;Oh Virgen Madre de Dios&#8230; soy hijo y misionero vuestro, formado en la fragua de vuestra misericordia y amor&#8230;<br \/> &nbsp;<br \/> Un hombre perseguido: No es de extra&ntilde;ar que un hombre de la influencia del P. Claret, que arrastraba a las multitudes, atrajera tambi&eacute;n las iras de los enemigos de la Iglesia. Pero las amenazas y los atentados se iban frustrando uno a uno, porque la Providencia velaba sobre &eacute;l que se alegraba en las persecuciones. Fueron numerosos los atentados personales que sufri&oacute; en vida. La mayor parte frustrados por la conversi&oacute;n de los asesinos.<br \/> &nbsp;<br \/> Pero fue peor la campa&ntilde;a difamatoria que se organiz&oacute; a gran escala por toda Espa&ntilde;a para desacreditarlo ante las gentes sencillas. Se le acus&oacute; de influir en la pol&iacute;tica, de pertenecer a la famosa &quot;camarilla&quot; de la Reina con Sor Patrocinio, Marfori y otros, de ser poco inteligente, de ser obsceno en sus escritos refiri&eacute;ndose a &quot;La Llave de Oro&quot;, de ser ambicioso y a&uacute;n de ladr&oacute;n. Pero Claret supo callar, contento de sufrir algo por Cristo.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> Ante el reconocimiento del Reino de Italia: El 15 de julio de 1865, el gobierno en pleno se reun&iacute;a en La Granja para arrancar a la Reina su firma sobre el reconocimiento del Reino de Italia, que equival&iacute;a a la aprobaci&oacute;n del expolio de los Estados pontificios.<br \/> &nbsp;<br \/> El P. Claret ya hab&iacute;a advertido a la Reina que la aprobaci&oacute;n de este atropello era, a su parecer, un grave delito, y la amenaz&oacute; con retirarse si lo firmaba. La Reina, enga&ntilde;ada, firm&oacute;. Claret no quiso ser c&oacute;mplice permaneciendo en la corte. Or&oacute; ante el Cristo del Perd&oacute;n, en la iglesia de La Granja, y escuch&oacute; estas palabras: &quot;Antonio, ret&iacute;rate&quot;.<br \/> &nbsp;<br \/> Transido de dolor al verse obligado a abandonar a la Reina en aquella situaci&oacute;n, se dirigi&oacute; a Roma. All&iacute; el Papa P&iacute;o IX le consol&oacute; y le orden&oacute; que volviera otra vez a la corte. La familia real se alegr&oacute; inmensamente de su retorno. Pero una nueva tempestad de calumnias y de ataques se desencaden&oacute; contra &eacute;l. Se puede decir de Claret que fue uno de los hombres p&uacute;blicos m&aacute;s perseguidos del siglo XIX.<br \/> &nbsp;<br \/> Desterrado: El 18 de septiembre de 1868, la revoluci&oacute;n, ya en marcha, era incontenible. Veinti&uacute;n ca&ntilde;onazos de la fragata Zaragoza, en la bah&iacute;a de C&aacute;diz, anunciaron el destronamiento de la Reina Isabel II. Con la derrota del ej&eacute;rcito isabelino en Alcolea ca&iacute;a Madrid, y la revoluci&oacute;n, como un reguero de p&oacute;lvora, se extendi&oacute; por toda Espa&ntilde;a.<br \/> &nbsp;<br \/> El d&iacute;a 30, la familia real, con algunos adictos y su confesor, sal&iacute;a para el destierro en Francia. Primero hacia Pau, luego Par&iacute;s. El P. Claret ten&iacute;a 60 a&ntilde;os.<br \/> &nbsp;<br \/> Los desmanes y quema de iglesias se prodigaron, cumpli&eacute;ndose otra de las profec&iacute;as del P. Claret: la Congregaci&oacute;n tendr&aacute; su primer m&aacute;rtir en esta revoluci&oacute;n. En La Selva del Camp ca&iacute;a asesinado el P.Crusats.<br \/> &nbsp;<br \/> El 30 de marzo de 1869 Claret se separaba definitivamente de la Reina y se iba a Roma.<br \/> &nbsp;<br \/> Padre del Concilio Vaticano I: El d&iacute;a 8 de diciembre de 1869 comenzaron a llegar a Roma 700 obispos de todo el mundo, superiores de &oacute;rdenes religiosas, arzobispos, primados, patriarcas y cardenales. Comenzaba el Concilio Ecum&eacute;nico Vaticano I. All&iacute; estaba el P. Claret.<br \/> &nbsp;<br \/> Uno de los temas m&aacute;s debatidos fue la infalibilidad pontificia en cuestiones de fe y costumbres. La voz de Claret reson&oacute; en la bas&iacute;lica vaticana:<br \/> &nbsp;<br \/> &quot;Llevo en mi cuerpo las se&ntilde;ales de la pasi&oacute;n de Cristo, -dijo, aludiendo a las heridas de Holgu&iacute;n-; ojal&aacute; pudiera yo, confesando la infalibilidad del Papa, derramar toda mi sangre de una vez&quot;.<br \/> &nbsp;<br \/> Es el &uacute;nico Padre asistente a aquel Concilio que ha llegado a los altares.<br \/> &nbsp;<br \/> El ocaso de sus d&iacute;as: El 23 de julio de 1870, en compa&ntilde;&iacute;a del P. Xifr&eacute;, Superior General de la Congregaci&oacute;n, llegaba el Arzobispo Claret a Prades, en el Pirineo franc&eacute;s. La Comunidad de misioneros en el destierro, en su mayor&iacute;a j&oacute;venes estudiantes, recibi&oacute; con gran gozo al fundador, ya enfermo. El sab&iacute;a que su muerte era inminente. Pero ni siquiera en el ambiente pl&aacute;cido de aquel retiro le dejaron en paz sus enemigos. El d&iacute;a 5 de agosto se recibi&oacute; un aviso. Quer&iacute;an apresar al se&ntilde;or Arzobispo. Incluso en el destierro y enfermo, el P. Claret tuvo que huir. Se refugi&oacute; en el cercano monasterio cisterciense de Fontfroide. En aquel cenobio, cerca de Narbona, fue acogido con gran alegr&iacute;a por sus moradores.<br \/> &nbsp;<br \/> &quot;Me parece que ya he cumplido mi misi&oacute;n, en Par&iacute;s y en Roma he predicado la ley de Dios&#8230; En Par&iacute;s como capital del mundo, en Roma capital del catolicismo, lo he hecho de palabra y por escrito, he observado la santa pobreza&#8230;<br \/> &nbsp;<br \/> Su salud estaba completamente minada. El P. Clotet no se separ&oacute; de su lado y anot&oacute; las incidencias de la enfermedad. El d&iacute;a 4 de octubre tuvo un ataque de apoplej&iacute;a.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> El d&iacute;a 8 recibi&oacute; los &uacute;ltimos sacramentos e hizo la profesi&oacute;n religiosa como Hijo del Coraz&oacute;n de Mar&iacute;a, a manos del P. Xifr&eacute;.<br \/> &nbsp;<br \/> Lleg&oacute; el d&iacute;a 24 de octubre por la ma&ntilde;ana. Todos los religiosos se hab&iacute;an arrodillado alrededor de su lecho de muerte. Junto a &eacute;l, los Padres Clotet y Puig. Entre oraciones Claret entreg&oacute; su esp&iacute;ritu en manos del Creador. Eran las 8:45 de la ma&ntilde;ana y ten&iacute;a 62 a&ntilde;os.<br \/> &nbsp;<br \/> Su cuerpo fue depositado en el cementerio monacal con una inscripci&oacute;n de Gregorio VII que rezaba: &quot;Am&eacute; la justicia y odi&eacute; la iniquidad, por eso muero en el destierro&quot;.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Glorificado<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Los restos del P. Claret fueron trasladados m&aacute;s tarde a Vic, en 1897, donde se veneran. El 25 de febrero de 1934 la Iglesia le inscribi&oacute; en el n&uacute;mero de los beatos. El humilde misionero apareci&oacute; a la veneraci&oacute;n del mundo en la gloria de Bernini. Las campanas de la Bas&iacute;lica Vaticana pregonaron su gloria.<br \/> &nbsp;<br \/> Y el 7 de mayo de 1950 el Papa P&iacute;o XII lo proclam&oacute; SANTO. Estas fueron sus palabras aquel memorable d&iacute;a:<br \/> &nbsp;<br \/> &quot;San Antonio Mar&iacute;a Claret fue un alma grande, nacida como para ensamblar contrastes: pudo ser humilde de origen y glorioso a los ojos del mundo. Peque&ntilde;o de cuerpo, pero de esp&iacute;ritu gigante. De apariencia modesta, pero capac&iacute;simo de imponer respeto incluso a los grandes de la tierra. Fuerte de car&aacute;cter, pero con la suave dulzura de quien conoce el freno de la austeridad y de la penitencia. Siempre en la presencia de Dios, a&uacute;n en medio de su prodigiosa actividad exterior. Calumniado y admirado, festejado y perseguido. Y, entre tantas maravillas, como una luz suave que todo lo ilumina, su devoci&oacute;n a la Madre de Dios&quot;.<\/p>\n<p align=\"justify\"><em><strong>(fuente: corazones.org)<\/strong><\/em><\/p>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Santopedia Infancia: Antonio Claret y Clar&aacute; naci&oacute; en Sallent (Barcelona, Espa&ntilde;a) el 23 de diciembre de 1807. Era el quinto de once hijos de Juan Claret y Josefa Clar&aacute;. Le bautizaron el d&iacute;a de Navidad. La escasa salud de su madre hizo que se le pusiera al cuidado de una nodriza en Santa Mar&iacute;a &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-san-antonio-maria-claret\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHoy celebramos a &#8230; san Antonio Mar\u00eda&nbsp;Claret\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-32124","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32124","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=32124"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32124\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=32124"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=32124"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=32124"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}