{"id":32131,"date":"2016-06-13T11:53:29","date_gmt":"2016-06-13T16:53:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-madre-laura-de-santa-catalina-de-siena\/"},"modified":"2016-06-13T11:53:29","modified_gmt":"2016-06-13T16:53:29","slug":"hoy-celebramos-a-madre-laura-de-santa-catalina-de-siena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-madre-laura-de-santa-catalina-de-siena\/","title":{"rendered":"Hoy celebramos a&#8230; Madre Laura de Santa Catalina de&nbsp;Siena"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Santopedia<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> La Santa Laura de Santa Catalina de Siena (Madre Laura Montoya Upegui), estando en la Bas&iacute;lica de San Pedro en el mes de noviembre del a&ntilde;o 1930, despu&eacute;s de una viva oraci&oacute;n eucar&iacute;stica escribe: &laquo;Tuve fuerte deseo de tener tres largas vidas: La una para dedicarla a la adoraci&oacute;n, la otra para pasarla en las humillaciones y la tercera para las misiones; pero al ofrecerle al Se&ntilde;or estos imposibles deseos, me pareci&oacute; demasiado poco una vida para las misiones y le ofrec&iacute; el deseo de tener un mill&oacute;n de vidas para sacrificarlas en las misiones entre infieles! Mas, &iexcl;he quedado muy triste! y le he repetido mucho al Se&ntilde;or de mi alma esta saetilla: &iexcl;Ay! Que yo me muero al ver que nada soy y que te quiero!&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Esta gran mujer que as&iacute; escribe, la Madre Laura Montoya, maestra de misi&oacute;n en Am&eacute;rica Latina, servidora de la verdad y de la luz del Evangelio, naci&oacute; en Jeric&oacute;, Antioquia, peque&ntilde;a poblaci&oacute;n colombiana, el 26 de Mayo de 1874, en el hogar de Juan de la Cruz Montoya y Dolores Upegui, una familia profundamente cristiana. Recibi&oacute; las aguas regeneradoras del Bautismo cuatro horas despu&eacute;s de su nacimiento.<\/p>\n<p align=\"justify\"> El sacerdote le dio el nombre de Mar&iacute;a Laura de Jes&uacute;s. Dos a&ntilde;os ten&iacute;a Laura cuando su padre fue asesinado, en cruenta guerra fratricida por defender la religi&oacute;n y la patria. Dej&oacute; a su esposa y sus tres hijos en orfandad y dura pobreza, a causa de la confiscaci&oacute;n de los bienes por parte de sus enemigos. De labios de su madre, Laura aprendi&oacute; a perdonar y a fortalecer su car&aacute;cter con cristianos sentimientos.<br \/> &nbsp;<br \/> Desde sus primeros a&ntilde;os, su vida fue de incomprensiones y dolores. Supo lo que es sufrir como pobre hu&eacute;rfana, mendigando cari&ntilde;o entre sus mismos familiares. Aceptando con amor el sacrificio, fue dominando las dificultades del camino. La acci&oacute;n del Esp&iacute;ritu de Dios y la lectura espiritual especialmente de la Sagrada Escritura, la llevaron por los caminos de la oraci&oacute;n contemplativa, penitencia y el deseo de hacerse religiosa en el claustro carmelitano. Ten&iacute;a sed de Dios y quer&iacute;a ir a El \u201ccomo bala de ca&ntilde;&oacute;n \u201d.<br \/> &nbsp;<br \/> Esta mujer admirable crece sin estudios, por las dificultades de pobreza e itinerancia a causa de su orfandad, hasta la edad de 16 a&ntilde;os cuando ingresa en la Normal de Institutoras de Medell&iacute;n, para ser maestra elemental y de esta manera ganarse el sustento diario. Sin embargo, llega a ser una erudita en su tiempo, una pedagoga connotada, formadora de cristianas generaciones, escritora castiza de alto vuelo y sabroso estilo, m&iacute;stica profunda por su experiencia de oraci&oacute;n contemplativa.<br \/> &nbsp;<br \/> En 1914, apoyada por monse&ntilde;or Maximiliano Crespo, obispo de Santa Fe de Antioquia, funda una familia religiosa: Las Misioneras de Mar&iacute;a Inmaculada y Santa Catalina de Siena, obra religiosa que rompe moldes y estructuras insuficientes para llevar a cabo su ideal misionero seg&uacute;n lo expresa en su Autobiograf&iacute;a: Necesitaba mujeres intr&eacute;pidas, valientes, inflamadas en el amor de Dios, que pudieran asimilar su vida a la de los pobres habitantes de la selva, para levantarlos hacia Dios<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Maestra catequista de los indios<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Su profesi&oacute;n de maestra la llev&oacute; por varias poblaciones de Antioquia y luego al Colegio de La Inmaculada en Medell&iacute;n. En su magisterio no se contenta con el saber humano sino que expone magistralmente la doctrina del Evangelio. Forma con la palabra y el ejemplo el coraz&oacute;n de sus disc&iacute;pulas, en el amor a la Eucarist&iacute;a y en los valores cristianos.<\/p>\n<p align=\"justify\"> En un momento de su trayectoria como maestra, se siente llamada a realizar lo que ella llamaba \u201cla Obra de los indios\u201d: En 1907 estando en la poblaci&oacute;n de Marinilla, escribe: \u201cme vi en Dios y como que me arropaba con su paternidad haci&eacute;ndome madre, del modo m&aacute;s intenso, de los infieles. Me dol&iacute;an como verdaderos hijos\u201d. Este fuego de amor la impulsa a un trabajo heroico al servicio de los ind&iacute;genas de las selvas de Am&eacute;rica.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> Busca recursos humanos, fomenta el celo misionero entre sus disc&iacute;pulas, escoge cinco compa&ntilde;eras a quienes prende el fuego apost&oacute;lico de su propia alma. Aceptando de antemano los sacrificios, humillaciones, pruebas y contradicciones que se ven venir, acompa&ntilde;adas por su madre Doloritas Upegui, el grupo de \u201cMisioneras catequistas de los indios\u201d sale de Medell&iacute;n hacia Dabeiba el 5 de Mayo de 1914. Parten hacia lo desconocido, para abrirse paso en la tupida selva. Van, no con la fuerza de las armas, sino con la debilidad femenina apoyada en el Crucifijo y sostenida por un gran amor a Mar&iacute;a la Madre y Maestra de esta Obra misionera.<\/p>\n<p align=\"justify\"> \u201cElla, la Se&ntilde;ora Inmaculada me atrajo de tal modo, que ya me es imposible pensar siquiera en que no sea Ella como el centro de mi vida\u201d. La celda carmelitana, objeto de sus ansias en el tiempo de su juventud, le pareci&oacute; demasiado fr&iacute;a ante aquellas selvas pobladas de seres humanos sumidos en la infidelidad, pero amados tiernamente por Dios. \u201cSiento la suprema impotencia de mi nada y el supremo dolor de verte desconocido, como un peso que me agobia\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/> Comprende la dignidad humana y la vocaci&oacute;n divina del ind&iacute;gena. Quiere insertarse en su cultura, vivir como ellos en pobreza, sencillez y humildad y de esta manera derribar el muro de discriminaci&oacute;n racial que manten&iacute;an algunos l&iacute;deres civiles y religiosos de su tiempo. La solidez de su virtud fue probada y purificada por la incomprensi&oacute;n y el desprecio de los que la rodeaban, por los prejuicios y las acusaciones de algunos prelados de la iglesia que no comprendieron en su momento, aquel estilo de ser \u201creligiosas cabras\u201d, seg&uacute;n su expresi&oacute;n, llevadas por el anhelo de extender la fe y el conocimiento de Dios hasta los m&aacute;s remotos e inaccesibles lugares, brindando una catequesis vivencial del Evangelio.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Su Obra misionera rompi&oacute; esquemas, para lanzar a la mujer como misionera en la vanguardia de la evangelizaci&oacute;n en Am&eacute;rica latina. El quemante \u201cSITIO\u201d- Tengo sed- de Cristo en la Cruz , la impulsa a saciar esta sed del crucificado :\u201d&iexcl;Cu&aacute;nta sed tengo! &iexcl;Sed de saciar la vuestra Se&ntilde;or! Al comulgar nos hemos juntado dos sedientos: Vos de la gloria de vuestro Padre y yo de la de vuestro coraz&oacute;n Eucar&iacute;stico! Vos de venir a m&iacute;, y yo de ir a Vos\u201d<br \/> &nbsp;<br \/> Mujer de avanzada, elige como celda la selva enmara&ntilde;ada y como sagrario la naturaleza andina, los bosques y ca&ntilde;adas, la exuberante vegetaci&oacute;n en donde encuentra a Dios. Escribe a las Hermanas: \u201dNo tienen sagrario pero tienen naturaleza; aunque la presencia de Dios es distinta, en las dos partes est&aacute; y el amor debe saber buscarlo y hallarlo en donde quiera que se encuentre.\u201d<br \/> &nbsp;<br \/> Redacta para ellas las \u201cVoces M&iacute;sticas\u201d, inspirada en la contemplaci&oacute;n de la naturaleza, y otros libros como el Directorio o gu&iacute;a de perfecci&oacute;n, que ayudan a las Hermanas a vivir en armon&iacute;a entre la vida apost&oacute;lica y la contemplativa. Su Autobiograf&iacute;a es su obra cumbre, libro de confidencias &iacute;ntimas, experiencia de sus angustias, desolaciones e ideales, vibraciones de su alma al contacto con la divinidad, vivencias de su lucha tit&aacute;nica por llevar a cabo su vocaci&oacute;n misionera. All&iacute; muestra su \u201cpedagog&iacute;a del amor\u201d, pedagog&iacute;a acomodada a la mente del ind&iacute;gena, que le permite adentrarse en la cultura y el coraz&oacute;n del indio y del negro de nuestro continente.<br \/> &nbsp;<br \/> La Madre Laura centra su Eclesiolog&iacute;a en el amor y la obediencia a la Iglesia. Vive para la Iglesia a quien ama entra&ntilde;ablemente, y para extender sus fronteras no mide dificultades, sacrificios, humillaciones y calumnias.<br \/> &nbsp;<br \/> Esta infatigable misionera, pas&oacute; nueve a&ntilde;os en silla de ruedas sin dejar su apostolado de la palabra y de la pluma. Despu&eacute;s de una larga y penosa agon&iacute;a, muri&oacute; en Medell&iacute;n el 21 de octubre de 1949. A su muerte dej&oacute; extendida su Congregaci&oacute;n de Misioneras en 90 casas distribuidas en tres pa&iacute;ses, con un n&uacute;mero de 467 religiosas. En la actualidad las Misioneras trabajan en 19 pa&iacute;ses distribuidas en Am&eacute;rica, &Aacute;frica y Europa.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> Por todo lo que vivi&oacute; hizo y significo la Madre Laura en su &eacute;poca y por todo lo que seguir&aacute; significando para la sociedad, la Congregaci&oacute;n y la Iglesia, hoy la Congregaci&oacute;n por ella fundada se llena de alegr&iacute;a al ver concretizado y culminado su proceso de Beatificaci&oacute;n, abierto el 4 de julio de 1963, en la capilla de la Curia Arquidiocesana de Medell&iacute;n, en el cual se nombr&oacute; el tribunal eclesi&aacute;stico para buscar diligentemente los escritos de la Sierva de Dios Laura Montoya Upegui, instruir el proceso informativo sobre su fama de santidad, virtudes en general y posibles milagros realizados por la Sierva de Dios.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Hoy este proceso que duro cuarenta a&ntilde;os ha llegado a su culminaci&oacute;n, cuando en Roma el pasado 7 de julio, en la sala Clementina, SS. Juan Pablo II, en presencia de los miembros de la Congregaci&oacute;n para las Causas de los Santos y de los Postuladores de las respectivas causas, promulgo el decreto de beatificaci&oacute;n de la Madre Laura Montoya Upegui.<br \/> &nbsp;<br \/> Fechas en el proceso de beatificaci&oacute;n de la Madre Laura:<br \/> &nbsp;<br \/> 1964: 14 de mayo: inicio oficial del proceso de beatificaci&oacute;n 1968: 11 de julio: Aprobaci&oacute;n pontificia de la congregaci&oacute;n 1973: Juan Pablo II la declara Sierva de Dios 1991: 22 de enero: El Papa Juan Pablo II la declara Venerable 2003: 7 de julio: El Papa promulga el decreto sobre el milagro 2004: 25 de abril: El Papa Juan Pablo II la proclama Beata<br \/><em><strong>&nbsp;<br \/> (Fuente: catholic.net)<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Santopedia La Santa Laura de Santa Catalina de Siena (Madre Laura Montoya Upegui), estando en la Bas&iacute;lica de San Pedro en el mes de noviembre del a&ntilde;o 1930, despu&eacute;s de una viva oraci&oacute;n eucar&iacute;stica escribe: &laquo;Tuve fuerte deseo de tener tres largas vidas: La una para dedicarla a la adoraci&oacute;n, la otra para pasarla &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-madre-laura-de-santa-catalina-de-siena\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHoy celebramos a&#8230; Madre Laura de Santa Catalina de&nbsp;Siena\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-32131","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32131","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=32131"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32131\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=32131"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=32131"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=32131"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}