{"id":32141,"date":"2016-06-13T11:53:53","date_gmt":"2016-06-13T16:53:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-san-jeronimo\/"},"modified":"2016-06-13T11:53:53","modified_gmt":"2016-06-13T16:53:53","slug":"hoy-celebramos-a-san-jeronimo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-san-jeronimo\/","title":{"rendered":"Hoy celebramos a&#8230; san&nbsp;Jer\u00f3nimo"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Mercab\u00e1<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Su verdadero nombre era Eusebio, que hab&iacute;a heredado de su padre. Jer&oacute;nimo es s&oacute;lo un sobrenombre, que la posteridad retuvo sin embargo para designar al ilustre sabio.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Naci&oacute; en Estrid&oacute;n, en los confines de la Dalmacia y de la Panonia, dentro de una familia cristiana y opulenta. A la edad de l8 a&ntilde;os, todav&iacute;a catec&uacute;meno, se traslada a Roma, donde es bautizado por el Papa Liberio en persona.<br \/> &nbsp;<br \/> De retorno a Aquilea, disgustos dom&eacute;sticos, esencialmente por la conducta de su hermana, lo llevan a alejarse del pa&iacute;s e irse al Oriente. No llevaba m&aacute;s que su biblioteca, que enriqueci&oacute; todav&iacute;a m&aacute;s en el curso de un largo viaje por Tracia, por Galacia y la Capadocia antes de llegar a Antioqu&iacute;a. Obligado por la fatiga a descansar varios meses en esta ciudad, aprovech&oacute; todav&iacute;a este descanso para estudiar las Sagradas Escrituras, en particular en la escuela de Apolinar, Obispo de Laodicea (a&ntilde;o 372).<br \/> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br \/> Sin embargo, en Antioqu&iacute;a la querella de las hip&oacute;stasis y la competencia por la sede patriarcal divid&iacute;an a la Cristiandad. Obligando a intervenir, y ciudadoso de hacerlo sin ir a errar, Jer&oacute;nimo escribi&oacute; al Papa D&aacute;maso pidi&eacute;ndole resolviera la doble cuesti&oacute;n dogm&aacute;tica y disciplinaria. Luego fue &eacute;l mismo a Antioqu&iacute;a, y a instancias del obispo Paulino consisti&oacute; en recibir el presbiterado sin incardinarse en alguna iglesia ni comprometerse a ejercer el ministerio sacerdotal, para poder volver al desierto en cualquier momento (a&ntilde;o 377).<br \/> &nbsp;<br \/> De all&iacute; pas&oacute; a Constantinopla para reunirse con San Gregorio de Nacianzo y San Gregorio de Nisa. Luego, en compa&ntilde;ia de Paulino y de Epifanio emprendi&oacute; el camino de Roma (a&ntilde;o de 380).<br \/> &nbsp;<br \/> En el concilio de 382 Jer&oacute;nimo destac&oacute; por la extensi&oacute;n de su saber y la seguridad de su doctrina, a tal punto que el Papa D&aacute;maso decidi&oacute; tomarlo como secretario.<br \/> &nbsp;<br \/> Es entonces cuando emprende sus trabajos sobre la Sagrada Escritura, cuya abundancia y calidad pasman. Su reputaci&oacute;n de ciencia y de santidad atrajo a toda una &eacute;lite de la sociedad romana, en particular damas nobles con las que deb&iacute;a mantener desde entonces una correspondecia que siempre ser&aacute; un monumento de explicaciones escritur&iacute;sticas y de alta espiritualidad: Marcela, Paula, Fabiola, Lea, etc. . .<br \/> &nbsp;<br \/> Pero, a la muerte del Papa D&aacute;masco (a&ntilde;o 384), las envidias y los rencores, hasta entonces contenidos, estallaron contra Jer&iacute;nimo, cuyas violentas invectivas contra los abusos y los des&oacute;rdenes lo hab&iacute;an hecho antip&aacute;tico. Asqueado, resolvi&oacute; alejarse de la Roma \u201cen que no se tiene derecho de ser santo en paz\u201d. Y con un peque&ntilde;o grupo de amigos fieles, y entre ellos su propio hermano Pauliniano, parti&oacute; para Chipre y Antioqu&iacute;a, con la intenci&oacute;n de llegar a Tierra Santa y quiz&aacute; de instalarse en ella. Despu&eacute;s de una primera visita a Bel&eacute;n y a Jerusal&eacute;n, hizo un viaje a Egipto, para edificarse a la vista de los anacoretas, y hasta Alejandr&iacute;a para consultar al santo D&iacute;dimo, poseedor de preciosas tradiciones de la doctrina apost&oacute;lica. Luego, retorn&oacute; definitivamente a Bel&eacute;n, donde, gracias a la esplendidez de Paula, se construyeron dos monasterios cerca de la gruta de la Natividad. Uno para Jer&oacute;nimo y los monjes que muy pronto se le unieron; el otro para Paula misma y sus piadosas compa&ntilde;eras. Aqu&iacute; y all&aacute; se inici&oacute; una vida religiosa consagrada a la oraci&oacute;n, a la penitencia, luego al estudio y a la meditaci&oacute;n de la Sagrada Escritura (387).<br \/> &nbsp;<br \/> Perfecion&aacute;ndose en el estudio del hebreo y el griego, Jer&oacute;nimo emprendi&oacute; y llev&oacute; a cabo varias obras: traduciones, ex&eacute;gesis, historia, de todo lo cual lo m&aacute;s importante es una visi&oacute;n latina del Antiguo Testamento, hecha directamente sobre el texto original, en la que emple&oacute; l5 a&ntilde;os: traducci&oacute;n que pas&oacute; a la posteridad y que fue adaptada por la autoridad eclesi&aacute;stica bajo el nombre de Vulgara.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> Una disputaa sobre la doctrina de Or&iacute;genes contrapuso a Jer&oacute;nimo con su compatriota y amogo m&aacute;s querido, Rufino, y luego con el Patriarca Juan de Jerusal&eacute;n, tras del cual Rufino se proteg&iacute;a prudentemente. Al colocarse entonces al lado de Epifanio de Salamina, que lleg&oacute; expresamente para combatir el origenismo, Jer&oacute;nimo se vio de cierta manera excomulgado: a &eacute;l y a sus monjes sse le prohibi&oacute; la entrada a la Iglesia de Bel&eacute;n y a la gruta de la Natividad. A fin de asegurar el culto para la comunidad, hizo ordenar sacerdote a su hermano Pauliniano, pero por las manos de Epifanio, lo que fue considerado como una invasi&oacute;n en la jurisdicci&oacute;n del obispo del lugar, y agrav&oacute; todav&iacute;a m&aacute;s el conflicto.<br \/> &nbsp;<br \/> Esto no le impidi&oacute; al sabio proseguir sus trabajos. Pero los escritos de esta &eacute;poca, en particular las cartas, dejan traslucir con frecuencia la amargura y la pena. La reconciliaci&oacute;n con Rufino se efectu&oacute; sin embargo antes de que &eacute;ste salierad de Palestina (a&ntilde;o 397), y con Juan de Jerusal&eacute;n un poco m&aacute;s tarde.<br \/> &nbsp;<br \/> Los &uacute;ltimos a&ntilde;os de San Jer&oacute;nimo fueron de tristeza por crueles duelos: disc&iacute;pulos y amigos los m&aacute;s &iacute;ntimos, santas mujeres que lo hab&iacute;an sostenido en sus trabajos: Paula, Pammachius, Marcela. Luego. La toma de Roma por Alarico (a&ntilde;o 4l0), aparte de la herida que hizo en su coraz&oacute;n de romano, fue la se&ntilde;al del desorden en todo el imperio, que lanz&oacute; hacia Palestina y los hospicios de los monasterios legiones de fugitivos que era menester socorrer y consolar. En fin, la salud del viejo sabio declinaba: no pudiendo ya escribir personalmente, dictaba, pero no siempre ten&iacute;a escribanos a satisfacci&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> La herej&iacute;a pelagiana vino a agravar todav&iacute;a m&aacute;s sus pruebas. Pelagio mismo, durante una estancia en Jerusal&eacute;n, hab&iacute;a simpatizado con los monjes de Bel&eacute;n. Este recuerdo le inspir&oacute; primeramente a Jer&oacute;nimo algunos miramientos para con el heresiarca; pero muy pronto tuvo que decidirse a denunciar su \u201cdoctrina imp&iacute;a y criminal\u201d. Los sectarios, furiosos, hicieron irrupci&oacute;nen los monasterios y los incendiaron despu&eacute;s de haber vejado a los monjes y a las monjas. En el preciso momento Jer&oacute;nimo escap&oacute; de morir (a&ntilde;o 4l6).<br \/> &nbsp;<br \/> Despu&eacute;s de la muerte de Eustochium (a&ntilde;o 4l9), hija de Paula, y que le hab&iacute;a sucedido a la cabeza del monasterio femenino de Bel&eacute;n, San Jer&oacute;nimo, de edad de 85 a&ntilde;os, r&aacute;pidamente acab&oacute; de agotarse. Algunas cartas datan todav&iacute;a de los &uacute;ltimos meses, dirigidas a obispos y una de ellas al Papa Bonifacio, para animarlo en la lucha contra las herej&iacute;as y especialemente contra el pelagianismo.<br \/> &nbsp;<br \/> Muni&oacute; el 30 de septiembre del a&ntilde;o 420.<\/p>\n<p align=\"justify\"><em><strong>Puedes leer la nota entera en <a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.mercaba.org\/TESORO\/JERONIMO\/jeronimo-01.htm\">Mercab&aacute;.org<\/a><\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Mercab\u00e1 Su verdadero nombre era Eusebio, que hab&iacute;a heredado de su padre. 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