{"id":32162,"date":"2016-06-13T11:54:39","date_gmt":"2016-06-13T16:54:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/los-empresarios-tambien-pueden-ser-santos\/"},"modified":"2016-06-13T11:54:39","modified_gmt":"2016-06-13T16:54:39","slug":"los-empresarios-tambien-pueden-ser-santos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/los-empresarios-tambien-pueden-ser-santos\/","title":{"rendered":"Los empresarios tambi\u00e9n pueden ser&nbsp;santos"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Portaluz<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">&Eacute;l era un empresario industrial que se consolid&oacute; en el boom econ&oacute;mico de Italia a fines de la d&eacute;cada de los cincuenta. Tambi&eacute;n un hombre generoso, respetado por todos en Mil&aacute;n (Italia). Pero en alg&uacute;n momento de su vida, nada de eso fue suficiente: sent&iacute;a que Dios le estaba pidiendo algo m&aacute;s. Por ello decidi&oacute; venderlo todo para construir un hospital en el Amazonas e ir a pasar all&iacute; el resto de sus d&iacute;as, pobre entre los pobres.<br \/> &nbsp;<br \/> As&iacute; se resume la vibrante historia del empresario Marcello Candia, reconocido oficialmente como venerable por la Iglesia Cat&oacute;lica. La oficina de prensa del Vaticano, anunci&oacute; este 9 de julio que -el martes 8 durante una audiencia concedida al cardenal Angelo Amato- el Papa Francisco autoriz&oacute; el decreto que reconoce las virtudes heroicas de Candia, junto con las de otros seis siervos de Dios. Avanza as&iacute; la causa de beatificaci&oacute;n de este gran misionero laico del siglo XX, que comenz&oacute; a ser alentada en Mil&aacute;n por el cardenal Carlo Maria Martini en 1991.<br \/> &nbsp;<br \/> Marcello naci&oacute; en Portici en 1916 como hijo del doctor Camillo Candia, gestor en Italia de la producci&oacute;n industrial de &aacute;cido carb&oacute;nico (usos industriales en bebidas, hielo seco, laboratorios u hospitales, entre otros).<br \/> &nbsp;<br \/> Un emprendedor enamorado de Cristo<br \/> &nbsp;<br \/> Con estudios en qu&iacute;mica adquiridos en Mil&aacute;n se prepar&oacute; Marcello para seguir los pasos de su padre. Se forj&oacute; en los dif&iacute;ciles a&ntilde;os de la reconstrucci&oacute;n econ&oacute;mica de Italia tras las guerras mundiales y a la par que obten&iacute;a &eacute;xitos con sus empresas, maduraba su participaci&oacute;n en m&uacute;ltiples obras ben&eacute;ficas. Ten&iacute;a especial cari&ntilde;o y preocupaci&oacute;n por los misioneros. Pero el punto de inflexi&oacute;n en su historia llegar&iacute;a s&oacute;lo en los a&ntilde;os cincuenta, cuando durante un viaje a Brasil, conoci&oacute; al padre Ar&iacute;stide Pirovano, misionero del PIME (Pontificio Instituto para Misiones Extranjeras) y obispo de Amap&agrave; (Amazon&iacute;a de Brasil, frontera con Guayana Francesa). Junto a &eacute;l conoci&oacute; en profundidad a los pobres que habitan el coraz&oacute;n de la Amazon&iacute;a y al reconocer el rostro de Cristo sufriente en ellos, decidi&oacute; vender todos sus bienes para construir un hospital en Macap&agrave; que estuviera al servicio de esos hijos de Dios abandonados por el Estado. Las obras se iniciaron en 1961, pero Marcello tuvo que esperar otros cuatro a&ntilde;os antes de partir a Brasil\u2026 un grave incendio en sus industrias afincadas en Italia lo hab&iacute;an casi arruinado. No s&oacute;lo el proyecto en Brasil peligraba, sino tambi&eacute;n la subsistencia de sus trabajadores y sus familias italianos. Podr&iacute;a igual haber financiado su anhelo vendiendo todo, pero empoderado en una &eacute;tica cristiana, el empresario Candia no se ir&iacute;a hasta solucionarlo todo.<br \/> &nbsp;<br \/> Viviendo con los pobres de los pobres<br \/> &nbsp;<br \/> En Brasil sigui&oacute; siempre los consejos que le dio el entonces cardenal arzobispo Giovanni Battista Montini: &quot;Haz todo de tal forma que no seas necesario&quot;. Por ello cedi&oacute; a los Camilianos el gran hospital que hab&iacute;a construido, porque no deb&iacute;a siquiera suponerse que aquello era su nueva empresa. De s&iacute; mismo dec&iacute;a: &quot;Me basta el Bautismo para ser un misionero&quot;\u2026 Un bautismo que le llev&oacute; a preferir los suburbios m&aacute;s extremos. As&iacute;, cuando el hospital en Macap&agrave; entr&oacute; en contacto con el drama de los leprosos, que hasta ese instante eran marginados sociales, se fue a vivir en medio de ellos en Marituba. Y se embarc&oacute; all&iacute; en un nuevo proyecto: transformar esa que calific&oacute; como \u201cantesala del infierno&quot; en un lugar de dignidad para los hijos de Dios. Fue en Marituba, con sus leprosos, que en 1981 tuvieron la alegr&iacute;a de recibir la visita del hoy santo Papa Juan Pablo II.<br \/> &nbsp;<br \/> Marcello Candia fue llevado a Italia cuando ya estaba gravemente enfermo donde muri&oacute; a las pocas semanas el 31 de agosto de 1983.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> Camino de santidad<br \/> &nbsp;<br \/> Desde entonces hasta hoy ya muchos conocen en Italia el testimonio de amor a Cristo vivido por Marcello, especialmente por el libro \u201cEl que era rico\u201d de Giorgio Torelli publicado a finales de los a&ntilde;os setenta. &quot;Argumentan que las opciones para el progreso deben ser s&oacute;lo y siempre pol&iacute;ticas, no de los individuos\u201d-dice Candia en el libro, refiri&eacute;ndose al clima que enfrent&oacute; en sus a&ntilde;os de empresario y misionero-. Y entonces yo respondo: de acuerdo, pero esa afirmaci&oacute;n habla de una inteligencia que yo no tengo. Yo s&oacute;lo s&eacute; hacer una cosa, quiz&aacute;s es un eventual talento: arrodillarme ante quien reconozco como mi hermano. Perm&iacute;tanme hacerlo, mientras maduran sus acciones pol&iacute;ticas. Mi hermano necesita hoy, no puede esperar. Junto a ese hombre espero por usted&quot;.<br \/> &nbsp;<br \/> &quot;El Se&ntilde;or -continu&oacute; Candia en esa entrevista que el libro rese&ntilde;a- me dio a entender en profundidad el Evangelio cuando lo le&iacute; en la Amazon&iacute;a. En Italia ya lo hab&iacute;a le&iacute;do muchas veces, pero aqu&iacute; finalmente comprend&iacute; bien la frase del Se&ntilde;or: &laquo;Lo qu&eacute; hiciste a uno de estos peque&ntilde;itos me lo haces a m&iacute;&raquo;.&nbsp; As&iacute; que si usted me pregunta si lo que damos es lo que recibimos\u2026 Debo decir que es mucho m&aacute;s lo que recibimos, porque aqu&iacute; \u2013como nunca antes en mi vida- he comprendido el Evangelio&quot;.<br \/> &nbsp;<br \/><em><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.portaluz.org\/los-empresarios-tambien-pueden-ser-santos-680.htm\"><strong>Art&iacute;culo <\/strong><\/a>originalmente publicado por Portaluz<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Portaluz &Eacute;l era un empresario industrial que se consolid&oacute; en el boom econ&oacute;mico de Italia a fines de la d&eacute;cada de los cincuenta. Tambi&eacute;n un hombre generoso, respetado por todos en Mil&aacute;n (Italia). 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