{"id":32170,"date":"2016-06-13T11:54:58","date_gmt":"2016-06-13T16:54:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/llegan-los-examenes-a-quien-me-encomiendo\/"},"modified":"2016-06-13T11:54:58","modified_gmt":"2016-06-13T16:54:58","slug":"llegan-los-examenes-a-quien-me-encomiendo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/llegan-los-examenes-a-quien-me-encomiendo\/","title":{"rendered":"Llegan los ex\u00e1menes&#8230; \u00bfa qui\u00e9n me&nbsp;encomiendo?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: corazones.org<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">&nbsp;<br \/> &quot;La obediencia es como un cuchillo por el cual se mata la voluntad del hombre y se le ofrece a Dios. Hace que el hombre se valla conformando con el cielo.<br \/> &nbsp;<br \/> Jos&eacute; naci&oacute; el 17 de junio de 1603 en el peque&ntilde;o pueblo italiano llamado Copertino (Lecce). Sus padres eran muy pobres. El ni&ntilde;o vino al mundo en un pobre cobertizo pegado a la casa, porque el pap&aacute;, un humilde carpintero, no hab&iacute;a podido pagar las cuotas que deb&iacute;a de su casa y se la hab&iacute;an embargado.<br \/> &nbsp;<br \/> A los 17 a&ntilde;os pidi&oacute; ser admitido a la orden franciscana pero no fue aceptado. Pidi&oacute; que lo recibieran en los capuchinos y fue aceptado como hermano lego, pero despu&eacute;s de ocho meses fue expulsado porque era en extremo distra&iacute;do. Dejaba caer los platos cuando los llevaba para el comedor. Se le olvidaban los oficios que le hab&iacute;an asignado. Parec&iacute;a que estaba siempre pensando en otras cosas. Por no cumplir bien con sus deberes tuvo que dejar el convento.<br \/> &nbsp;<br \/> Al verse desechado, Jos&eacute; busc&oacute; refugio en casa de un familiar suyo que era rico, quien declar&oacute; que este joven &quot;no era bueno para nada&quot;, y lo ech&oacute; a la calle. Se vio entonces obligado a volver a la miseria y al desprecio de su casa. La mam&aacute; le rog&oacute; insistentemente a un pariente que era franciscano, para que le recibieran al muchacho como mandadero en el convento de los frailes.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Conversi&oacute;n<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Sucedi&oacute; entonces, que en Jos&eacute; se obr&oacute; un cambio que nadie hab&iacute;a imaginado. Lo recibieron los frailes como obrero y lo pusieron a trabajar en el establo y empez&oacute; a desempe&ntilde;arse con notable destreza en todos los oficios que le encomendaban. Pronto con su humildad y su amabilidad, con su esp&iacute;ritu de penitencia y su amor por la oraci&oacute;n, se fue ganando la estimaci&oacute;n y el aprecio de los religiosos, y en 1625, por votaci&oacute;n un&aacute;nime de todos los frailes de esa comunidad, fue admitido como religioso franciscano.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Dificultad en los estudios<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Lo pusieron a estudiar para prepararse al sacerdocio, pero le suced&iacute;a que cuando iba a presentar ex&aacute;menes se trababa todo y no era capaz de responder. Lleg&oacute; uno de los ex&aacute;menes finales y el pobre Fray Jos&eacute; la &uacute;nica frase del evangelio que era capaz de explicar completamente bien era aquella que dice: &quot;Bendito el fruto de tu vientre Jes&uacute;s&quot;. Estaba asustad&iacute;simo, pero al empezar el examen, el jefe de los examinadores dijo: &quot;Voy a abrir el evangelio, y la primera frase que salga, esa ser&aacute; la que tiene que explicar&quot;. Y sali&oacute; precisamente la &uacute;nica frase que Fray Copertino se sab&iacute;a perfectamente: &quot;Bendito sea el fruto de tu vientre &quot;.<br \/> &nbsp;<br \/> Lleg&oacute; al fin el examen definitivo en el cual se decid&iacute;a qui&eacute;nes ser&iacute;an ordenados. Y los primeros diez que examin&oacute; el obispo respondieron tan maravillosamente bien todas las preguntas, que el obispo suspendi&oacute; el examen diciendo: &quot;&iquest;Para qu&eacute; seguir examinando a los dem&aacute;s si todos se encuentran tan formidablemente preparados?&quot;. Jos&eacute;, que era el pr&oacute;ximo en turno y estaba atemorizado, se libr&oacute; de tener que pasar el examen.<br \/> &nbsp;<br \/> Es por eso que nuestro santo es el patr&oacute;n de los estudiantes, especialmente de los que, como el,&nbsp; encuentran dificultades en sus estudios. El santo se complace en ayudarles. En su santuario en Osimo sigue creciendo la documentaci&oacute;n que testifica su intercesi&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Sacerdote de oraci&oacute;n y penitencia<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Fue ordenado sacerdote el 18 de marzo de 1628 y se dedic&oacute; a tratar de ganar almas por medio de la oraci&oacute;n y de la penitencia. Sab&iacute;a que no ten&iacute;a cualidades especiales para predicar ni para ense&ntilde;ar, pero entonces supl&iacute;a estas deficiencias ofreciendo grandes penitencias y muchas oraciones por los pecadores. Jam&aacute;s com&iacute;a carne ni beb&iacute;a ninguna clase de licor. Ayunaba a pan y agua muchos d&iacute;as. Se dedicaba con gran esfuerzo, consagrado a los trabajos manuales del convento (que era para lo &uacute;nico que se sent&iacute;a capacitado).<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<div class=\"multipage_separator\">\n &nbsp;\n<\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/><strong>Extasis y milagros<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Sus &eacute;xtasis, curaciones milagrosas y sucesos sobrenaturales eran tan frecuentes que no se conocen en semejante cantidad en ning&uacute;n otro santo.<br \/> &nbsp;<br \/> Levitaci&oacute;n. Se conoce de mas de 200 santos que experimentaron levitaci&oacute;n. Este don extraordinario consiste en la elevaci&oacute;n del cuerpo humano sin la participaci&oacute;n de ninguna fuerza f&iacute;sica. Se ha considerado como un regalo que Dios hace a ciertas almas muy espirituales. San Jos&eacute; de Copertino tuvo numeros&iacute;simas levitaciones, es decir volaba por los aires.<br \/> &nbsp;<br \/> Un domingo, fiesta del Buen Pastor, se encontr&oacute; un corderito, lo ech&oacute; al hombro, y al pensar en Jes&uacute;s Buen Pastor, se fue elevando por los aires.&nbsp; Quedaba en &eacute;xtasis con mucha frecuencia durante la santa Misa, o cuando&nbsp; rezaba los Salmos. Durante los 17 a&ntilde;os que estuvo en el convento de Grotella, sus compa&ntilde;eros de comunidad lo observaron 70 veces en &eacute;xtasis. El m&aacute;s famoso sucedi&oacute; cuando diez obreros deseaban llevar una pesada cruz a una alta monta&ntilde;a y no lo lograban. Entonces Fray Jos&eacute; se elev&oacute; por los aires con la cruz y la llev&oacute; hasta la cima del monte.<br \/> &nbsp;<br \/> Cuando estaba en &eacute;xtasis lo pinchaban con agujas, le daban golpes con palos, y hasta le acercaban a sus dedos velas encendidas y no sent&iacute;a nada. Lo &uacute;nico que lo hac&iacute;a volver en s&iacute;, era o&iacute;r la voz de su superior que lo llamaba a que fuera a cumplir con sus deberes. Cuando regresaba de sus &eacute;xtasis ped&iacute;a perd&oacute;n a sus compa&ntilde;eros dici&eacute;ndoles: &quot;Exc&uacute;senme por estos ataques de mareos que me dan&quot;.<br \/> &nbsp;<br \/> Los animales sent&iacute;an por &eacute;l un especial cari&ntilde;o. Pasando por un campo, se pon&iacute;a a rezar y las ovejas se iban reuniendo a su alrededor y escuchaban muy atentas sus oraciones. Las golondrinas en grandes bandadas volaban alrededor de su cabeza y lo acompa&ntilde;aban por cuadras y cuadras.<br \/> &nbsp;<br \/> Como estos sucesos tan raros pod&iacute;an producir verdaderos movimientos de exagerado fervor entre el pueblo, los superiores le prohibieron celebrar misa en p&uacute;blico, ir a rezar en comunidad con los dem&aacute;s religiosos, asistir al comedor cuando estaban los otros all&iacute;, y concurrir a las procesiones u otras reuniones p&uacute;blicas de devoci&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> Un d&iacute;a lleg&oacute; el embajador de Espa&ntilde;a con la esposa y mandaron llamar a Fray Jos&eacute; para hacerle una consulta espiritual. Este lleg&oacute; corriendo. Pero cuando ya iba a empezar a hablar con ellos, vio un cuadro de la Virgen que estaba en lo m&aacute;s alto del edificio, y dando su t&iacute;pico peque&ntilde;o grito, se fue elevando por el aire hasta quedar frente al rostro de la sagrada imagen. El embajador y su esposa contemplaban emocionados semejante suceso que jam&aacute;s hab&iacute;an visto. El santo rez&oacute; unos momentos. Luego descendi&oacute; suavemente al suelo, y como avergonzado, subi&oacute; corriendo a su habitaci&oacute;n, y ya no baj&oacute; m&aacute;s en ese d&iacute;a.<br \/> &nbsp;<br \/> En Osimo, donde el santo pas&oacute; sus &uacute;ltimos seis a&ntilde;os, un d&iacute;a los dem&aacute;s religiosos lo vieron elevarse hasta una estatua de la Virgen Mar&iacute;a que estaba a tres metros y medio de altura, y darle un beso al Ni&ntilde;o Jes&uacute;s, y all&iacute; junto a la Madre y al Ni&ntilde;o se qued&oacute; un buen rato rezando con intensa emoci&oacute;n, suspendido por los aires.<br \/> &nbsp;<br \/> El d&iacute;a de la Asunci&oacute;n de la Virgen en el a&ntilde;o 1663, un mes antes de su muerte, celebr&oacute; su &uacute;ltima misa. Y estando celebrando qued&oacute; suspendido por los aires como si estuviera con el mismo Dios en el cielo. Muchos testigos presenciaron este suceso.<br \/> &nbsp;<br \/> Muchos enemigos empezaron a decir que todo esto eran meros inventos y lo acusaban de enga&ntilde;ador. Fue enviado al Superior General de los Franciscanos en Roma y este al darse cuenta que era tan piadoso y tan humilde, reconoci&oacute; que no estaba fingiendo nada. Lo llevaron luego donde el Sumo Pont&iacute;fice Urbano VIII el cual deseaba saber si era cierto o no lo que le contaban de los &eacute;xtasis y de las levitaciones del frailecito. Y estando hablando con el Papa, qued&oacute; Jos&eacute; en &eacute;xtasis y se fue elevando por el aire.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<div class=\"multipage_separator\">\n &nbsp;\n<\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> El Duque de Hanover, que era protestante, al ver a Jos&eacute; en &eacute;xtasis, se convirti&oacute; al catolicismo.<br \/> &nbsp;<br \/> En la vida de San Jos&eacute; de Copertino podemos ver cantidad de dones con los que el Se&ntilde;or adorn&oacute; su humilde y piadosa alma. Es un santo en el que Dios derram&oacute; tanta abundancia de dones sobrenaturales que son incontables.<br \/> &nbsp;<br \/> Fue elegido por sus Superiores a exorcizar demonios, lo cual el se consideraba indigno de hacer, y utilizaba esta frase: &quot;Sal de esta persona si lo deseas, pero no lo hagas por mi, sino por la obediencia que le debo a mis superiores&quot;. Y los demonios sal&iacute;an.<br \/> &nbsp;<br \/> Tambi&eacute;n ten&iacute;a el don de leer los Corazones, era buen confesor y cuando un alma se acercaba a confesarse el se pod&iacute;a dar cuenta de lo que a esta alma le atormentaba.<br \/> &nbsp;<br \/> El don de Bilocaci&oacute;n, (estar en dos lugares al mismo tiempo). Cuando su madre estaba muriendo en el peque&ntilde;o pueblo de Copertino, Jos&eacute; se encontraba en As&iacute;s y percibi&oacute; la necesidad de su madre. Una gran luz entr&oacute; por el cuarto de la se&ntilde;ora, era San Jos&eacute; de Copertino que hab&iacute;a llegado. Su madre al verlo exclam&oacute; !oh Padre Jos&eacute;, oh mi hijo!, y muri&oacute; instant&aacute;neamente. Cuando sus superiores le preguntaron por qu&eacute; estaba llorando tan amargamente, el contest&oacute; porque su madre acababa de morir. Hay muchos que atestiguan que el Padre Jos&eacute; asisti&oacute; a su madre en Copertino.<br \/> &nbsp;<br \/> Multiplicaba panes, miel, vino, y cualquier comida que se le pon&iacute;a en frente.<br \/> &nbsp;<br \/> El don de Sanaci&oacute;n Le recobr&oacute; la vista aun ciego al ponerle su capa sobre la cabeza. Los mancos y cojos eran sanados al besar ellos el crucifijo que &eacute;l pon&iacute;a delante de ellos. Hubo una plaga de fiebre muy alta y los enfermos eran curados al hacerle la se&ntilde;al de la Cruz sobre su frente, baj&aacute;ndole la fiebre hasta la temperatura normal. Con la se&ntilde;al de la cruz, resucitaba muertos.<br \/> &nbsp;<br \/> Tuvo el don de profec&iacute;a, predijo el d&iacute;a y la hora de la muerte de los Papas Urbano VIII e Inocencio X.&nbsp; Predijo el ascenso al trono de Juan Casimir.<br \/> &nbsp;<br \/> Tuvo tambi&eacute;n el don de tocar corazones hacia la conversi&oacute;n. El m&aacute;s conocido ejemplo fue el de el Pr&iacute;ncipe John Federick, un luterano, que a los 25 a&ntilde;os de edad fue a As&iacute;s con dos escoltas, uno cat&oacute;lico y otro protestante. Entraron a la iglesia donde el Padre Jos&eacute; celebraba la santa misa y, a la hora de la consagraci&oacute;n, cuando el padre quiso partir la hostia; esta estaba tan dura como una piedra y tuvo que devolverla a la patena. El Padre Jos&eacute; comenz&oacute; a llorar de dolor y a levitar a unos tres pies de altura. Cuando regres&oacute; al altar trat&oacute; otra vez de partir la hostia y, haciendo gran esfuerzo lo logr&oacute;.<br \/> &nbsp;<br \/> M&aacute;s tarde cuando los superiores le preguntaron por qu&eacute; hab&iacute;a demorado tanto para partirla, &eacute;l respondi&oacute;: &quot;Mis queridos hermanos, la gente que asisti&oacute; hoy a misa tienen el coraz&oacute;n demasiado duro, por eso el Cordero de Dios se endureci&oacute; en mis manos y no pod&iacute;a yo partir la Hostia Consagrada.&quot;<br \/> &nbsp;<br \/> Al d&iacute;a siguiente regres&oacute; el pr&iacute;ncipe con los dos hombres a la misa y, cuando el Padre Jos&eacute; elev&oacute; la Hostia, la cruz de la Sagrada Hostia cambi&oacute; a negra. Caus&aacute;ndole gran dolor y llorando empez&oacute; a levitar junto con la Sagrada Hostia por 15 minutos. El milagro del Padre Jos&eacute; levitando con la Hostia en alto conmovi&oacute; el coraz&oacute;n del pr&iacute;ncipe a convertirse a la Fe Cat&oacute;lica, igual que sus acompa&ntilde;antes.<br \/> &nbsp;<br \/> El Padre Jos&eacute; nunca acept&oacute; ning&uacute;n m&eacute;rito por sus milagros, siempre se los acreditaba a su Madre Mar&iacute;a, a la cual siempre tuvo una gran devoci&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> El Papa Benedicto XIV que era riguros&iacute;simo al aceptar milagros, estudi&oacute; cuidadosamente la vida de Jos&eacute; de Copertino y declar&oacute;: &quot;todos estos hechos no se pueden explicar sin una intervenci&oacute;n muy especial de Dios&quot;.<br \/> &nbsp;<br \/> Nadie se hace santo por tener dones sino por entregarlos amorosamente al servicio de Dios.&nbsp; Veamos pues la virtud de San Jos&eacute; de Copertino<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<div class=\"multipage_separator\">\n &nbsp;\n<\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> La humildad del Padre Jos&eacute; era constantemente probada. Un d&iacute;a un hombre arrogante le dijo: &quot;Imp&iacute;o, hip&oacute;crita, no por ti, pero por el h&aacute;bito de religioso que llevas tengo que respetarte. Yo creer&iacute;a en todo lo que haces si con la se&ntilde;al de la cruz sobre mi yaga me sanas&quot;. El contest&oacute;: &quot;Todo lo que has dicho de mi es completamente cierto y haciendo la se&ntilde;al de la Cruz sobre las llagas quedaron sanadas totalmente.<br \/> &nbsp;<br \/> Ejercit&oacute; totalmente el abandono y la obediencia, ve&iacute;a en la voz del superior, la voz del Se&ntilde;or y gozosamente obedec&iacute;a. Por medio de su obediencia le entregaba a Dios no solamente su h&aacute;bitos sino tambi&eacute;n su carne y deseos. Dec&iacute;a: &quot;La obediencia es como un cuchillo por el cual se mata la voluntad del hombre y se le ofrece a Dios. Hace que el hombre se valla confortando con el cielo.<br \/> &nbsp;<br \/> Los &uacute;ltimos a&ntilde;os de su vida, Jos&eacute; fue enviado por sus superiores a conventos muy alejados donde nadie pudiera hablar con &eacute;l. Estuvo en N&aacute;poles, As&iacute;s, donde vive en el Sacro Convento por 14 a&ntilde;os, en Petrarubbia y Fossombrone.&nbsp; Finalmente llega al convento de San Francisco en Osimo. La gente descubr&iacute;a d&oacute;nde estaba y all&aacute; corr&iacute;an. El sufri&oacute; meses de aridez y sequedad espiritual (como Jes&uacute;s en Getseman&iacute;) pero despu&eacute;s a base de mucha oraci&oacute;n y de continua meditaci&oacute;n, retornaba otra vez a la paz de su alma. A los que le consultaban problemas espirituales les daba siempre un remedio:&quot;Rezar, no cansarse nunca de rezar. Que Dios no es sordo ni el cielo es de bronce. Todo el que le pide recibe&quot;.<br \/> &nbsp;<br \/> Jos&eacute; de Copertino muri&oacute; el 18 de septiembre de 1663 a la edad de 60 a&ntilde;os.<br \/> &nbsp;<br \/> Fue beatificado en 1753 por Benedicto XIV, y canonizado en el 1767 por Clemente XIII.<br \/> &nbsp;<br \/> Su cuerpo est&aacute; expuesto para la veneraci&oacute;n en su santuario en Osimo<br \/> &nbsp;<br \/> !Que Dios nos ense&ntilde;e con estos hechos tan maravillosos, que El siempre enaltece a los que son humildes y los llena de gracias y de bendiciones.!<br \/> &nbsp;<br \/><em><strong><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.corazones.org\/santos\/jose_copertino.htm\">Art&iacute;culo<\/a> originalmente publicado por corazones.org<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: corazones.org &nbsp; &quot;La obediencia es como un cuchillo por el cual se mata la voluntad del hombre y se le ofrece a Dios. 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