{"id":32186,"date":"2016-06-13T11:55:40","date_gmt":"2016-06-13T16:55:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/canonizaciones-la-corte-de-los-milagros-en-roma\/"},"modified":"2016-06-13T11:55:40","modified_gmt":"2016-06-13T16:55:40","slug":"canonizaciones-la-corte-de-los-milagros-en-roma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/canonizaciones-la-corte-de-los-milagros-en-roma\/","title":{"rendered":"Canonizaciones: La corte de los milagros en&nbsp;Roma"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Guillaume de Pr\u00e9mare<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">El d&iacute;a de la doble canonizaci&oacute;n de nuestros santos papas, una gran burguesa, figura del patronato franc&eacute;s, puso este mensaje en Twitter: \u201cImpresionante esta necesidad de irracionalidad ciega llenada por la religi&oacute;n. Roma hoy: la corte de los milagros\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/> Me he dicho que este tweet no traduce tanto un desprecio por la religi&oacute;n como un desprecio por la expresi&oacute;n popular de la religi&oacute;n. Pon a esta mujer de mundo en la mesa de un monse&ntilde;or que refleje su condici&oacute;n o de un \u201cdominico de coraz&oacute;n\u201d en una de esas camarillas romanas y seguramente la gran dama encontrar&aacute; ah&iacute; una religi&oacute;n mundana muy respetable.<br \/> &nbsp;<br \/> Sin embargo, hay que reconocer que nuestra gran burguesa ha podido rendir el homenaje m&aacute;s bello que pueda haber en el acontecimiento de la plaza de San Pedro. La \u201ccorte de los milagros\u201d, dice. Qu&eacute; oportuna expresi&oacute;n: bravo, querida se&ntilde;ora, &iexcl;lo hab&eacute;is comprendido todo!<br \/> &nbsp;<br \/> La corte de los milagros es un refugio; un refugio para mendigos, cojos, lisiados, ciegos, deformes, piltrafas, reclusos, bohemios, hijas de v&aacute;ndalos, chicas de vida f&aacute;cil y salteadores de caminos. Este es el santo cortejo de los holgazanes que se aferraban a la t&uacute;nica de Jes&uacute;s por los caminos de Galilea. &iexcl;Este es el pueblo de Dios, este es el pueblo santo!<br \/> &nbsp;<br \/> Pero \u201cyo no soy un mendigo\u201d, me dir&aacute;s. &iexcl;Oh, claro que lo eres! Eres un mendigo cada vez que depositas tus sufragios al pie de una estatua para la curaci&oacute;n de tu hijo, eres un mendigo cada vez que escondes tus sucias miserias entre rosas de santa Teresita; eres un mendigo cada vez que depositas tu debilidad espiritual a los pies del tabern&aacute;culo, cada vez que vuelves maltrecho al confesionario, cada vez que pones tus labios sobre una peque&ntilde;a cruz de madera o en un rosario cuya historia sagrada s&oacute;lo conoc&eacute;is t&uacute;, el buen Dios y sus santos.<br \/> &nbsp;<br \/> &iquest;De d&oacute;nde viene esta \u201cnecesidad de irracionalidad ciega\u201d de la que habla nuestra gran burguesa? Viene de la miseria. Viene de la miseria y es la puerta de entrada a la misericordia.<br \/> &nbsp;<br \/> Esta expresi&oacute;n de lo sobrenatural \u2013que algunos llaman lo \u201cmaravilloso\u201d- es la teolog&iacute;a del pueblo, la religi&oacute;n del pueblo. El domingo 27 de abril, la Iglesia habl&oacute; el lenguaje del pueblo. El Papa hizo los gestos del pueblo, abrazando los relicarios, poniendo su mano derecha sobre la estatua de la Virgen antes de persignarse.<br \/> &nbsp;<br \/> La Iglesia no ha hablado el lenguaje del mundo ni de las cenas en la ciudad. La Iglesia ha mostrado al mundo las cinco llagas de Cristo, las que Tom&aacute;s toca para creer, las que el pueblo contempla en todas las cruces del mundo, esas por las que somos curados. Al hablar de sus santos, la Iglesia ha hablado del cielo, de nuestro destino eterno. La Iglesia ha hablado la lengua de la miseria de los hombres y de la misericordia de Dios.<br \/> &nbsp;<br \/> &iquest;Es para nuestros contempor&aacute;neos este lenguaje audible, legible, cre&iacute;ble, como se dice? A la manera del mundo, racionalmente, no lo es. &iquest;Os dais cuenta de que la Iglesia ha ido precisamente a exhumar el f&eacute;retro de Juan XXIII, a levantar la tapa, para exponer a la veneraci&oacute;n de los fieles este cuerpo fr&iacute;o desde hace m&aacute;s de 50 a&ntilde;os?<br \/> &nbsp;<br \/> Este lenguaje del pueblo, estos gestos del pueblo, la Iglesia los ha mostrado ante el mundo, naturalmente, como una evidente evidencia, como suspendida en el tiempo, en un lenguaje antiguo que es el &uacute;nico que todav&iacute;a habla, en su tradici&oacute;n gregoriana.<br \/> &nbsp;<br \/> Cientos de millones de personas lo han visto y o&iacute;do gracias a la televisi&oacute;n. &iquest;Cu&aacute;ntos corazones soberbios se han endurecido todav&iacute;a m&aacute;s? &iquest;Cu&aacute;ntas almas de mendigos ha tocado Cristo? No lo s&eacute;. Pero lo que s&iacute; s&eacute; es que la Iglesia es un refugio para los mendigos de todos los tiempos, la Iglesia es realmente \u201cla corte de los milagros\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/><em>Cr&oacute;nica difundida por <\/em>Radio Esp&eacute;rance<em> el 2 de mayo de 2014<\/em><br \/> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Guillaume de Pr\u00e9mare El d&iacute;a de la doble canonizaci&oacute;n de nuestros santos papas, una gran burguesa, figura del patronato franc&eacute;s, puso este mensaje en Twitter: \u201cImpresionante esta necesidad de irracionalidad ciega llenada por la religi&oacute;n. Roma hoy: la corte de los milagros\u201d. &nbsp; Me he dicho que este tweet no traduce tanto un desprecio &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/canonizaciones-la-corte-de-los-milagros-en-roma\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCanonizaciones: La corte de los milagros en&nbsp;Roma\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-32186","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32186","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=32186"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32186\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=32186"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=32186"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=32186"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}