{"id":3221,"date":"2015-12-01T01:10:03","date_gmt":"2015-12-01T06:10:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/ministerio-y-caracter\/"},"modified":"2015-12-01T01:10:03","modified_gmt":"2015-12-01T06:10:03","slug":"ministerio-y-caracter","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/ministerio-y-caracter\/","title":{"rendered":"Ministerio y car\u00e1cter"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Ajith Fernando<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">El Ap\u00f3stol Lucas, en el libro de los Hechos, muestra dos aspectos de la llenura del Esp\u00edritu Santo. Uno es la calidad de vida que debe caracterizar a todos los cristianos. El otro es una unci\u00f3n para retos especiales que tambi\u00e9n debe ser propia de los seguidores de Jes\u00fas &#8230;<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <P class=p1 align=justify>La plenitud del Esp\u00edritu es una cualidad que caracteriza a los siervos de Dios. Cuando la iglesia en Jerusal\u00e9n busc\u00f3 personas para asignarles algunas tareas administrativas, el requisito fue que deb\u00edan ser hombres \u00abde buen testimonio, llenos del Esp\u00edritu y de sabidur\u00eda\u00bb (Hch 6.3). Tanto a Esteban como a Bernab\u00e9 se les describe como llenos del Esp\u00edritu (Hch 6.5; 11.24). Que tal cualidad se demanda de todos los cristianos se evidencia en el mandamiento de Pablo \u00absean llenos del Esp\u00edritu\u00bb (Ef 5.18). Pero la plenitud del Esp\u00edritu aparece en Hechos como un requerimiento para elegir a alguien para el servicio, o como una descripci\u00f3n de las personas. Esto muestra que quiz\u00e1s algunos en la iglesia no han sido llenos. Estos son cristianos anormales.&nbsp;<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>De modo que esta primera referencia a la plenitud del Esp\u00edritu nos recuerda que esto es algo que debemos buscar y procurar en nuestra vida, lo cual se espera de todos los cristianos. Esta calificaci\u00f3n se debe tener en cuenta especialmente cuando escogemos personas para oficios en la iglesia. En la iglesia naciente, la plenitud del Esp\u00edritu fue un requisito no solo para las personas que predicaban y ense\u00f1aban sino tambi\u00e9n para quienes realizaban tareas administrativas.&nbsp;<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify><B>Plenitud que forma<\/B><\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Aunque Lucas en su libro de los Hechos no abunda en referencias a la plenitud del Esp\u00edritu como una condici\u00f3n, este t\u00f3pico es uno de los aspectos principales en la ense\u00f1anza de Pablo acerca del Esp\u00edritu. El ap\u00f3stol hace gran \u00e9nfasis en la obra del Esp\u00edritu en la formaci\u00f3n del car\u00e1cter cristiano. El pasaje m\u00e1s familiar es aquel en el que enlista los frutos del Esp\u00edritu (G\u00e1 5.22\u009623). En esta porci\u00f3n de la Biblia no se encuentra la terminolog\u00eda relativa a la plenitud, pero est\u00e1 claramente impl\u00edcita, y lo est\u00e1 especialmente dos vers\u00edculos m\u00e1s adelante cuando Pablo exhorta: \u00absi el Esp\u00edritu nos da vida, andemos guiados por el Esp\u00edritu\u00bb (G\u00e1 5.25). Estas son dos maneras diferentes de describir el estado de ser lleno por el Esp\u00edritu. Su disertaci\u00f3n sobre los dones del Esp\u00edritu en 1 Corintios se interrumpe abruptamente para insertar una pieza sobre la primac\u00eda del amor (1Co 13). \u00c9l utiliza un lenguaje de plenitud cuando afirma que \u00abel amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Esp\u00edritu Santo que nos fue dado\u00bb (Ro 5.5 RVR). La palabra (ekcheo) que aqu\u00ed se traduce como \u00abderramar\u00bb conlleva la idea de abundancia.&nbsp;<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>En un estudio estad\u00edstico sobre la frecuencia de ciertos temas en las ep\u00edstolas paulinas, pude encontrar cincuenta y cinco referencias en ochenta y un vers\u00edculos que relacionan el ministerio del Esp\u00edritu Santo con el fruto del Esp\u00edritu y otros t\u00f3picos relativos a la santidad en la vida de los creyentes. En Romanos 8 se encuentra la declaraci\u00f3n cl\u00e1sica sobre la capacidad y la obra del Esp\u00edritu para ayudarnos a vivir vidas santas acordes con el mismo Esp\u00edritu, m\u00e1s que con la carne.&nbsp;<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Concluimos, entonces, que cuando la Biblia habla de la plenitud del Esp\u00edritu como una condici\u00f3n, est\u00e1 hablando de un estado en donde el Esp\u00edritu gobierna la vida de las personas de tal manera que su obra se evidencia tanto en su comportamiento como en su ministerio. Existe una urgente necesidad de recobrar este \u00e9nfasis el d\u00eda de hoy. El aspecto del poder que da el Esp\u00edritu para el servicio ha llegado a ser algo muy importante en la iglesia, y el despliegue de este poder ha sido eficaz para atraer a la gente de fuera hacia ella. Esto es algo bueno y deseable. Pero, tal vez por causa de la influencia del mercadeo en la iglesia, este aspecto de la obra del Esp\u00edritu, que atrae a los extra\u00f1os, ha sido enfatizado hasta casi excluir los dem\u00e1s roles suyos como la persona que ayuda a formar el car\u00e1cter.&nbsp;<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify><B>Descuido que deforma<\/B><\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>El resultado de descuidar esta faceta de la obra del Esp\u00edritu es la alta incidencia de fracaso moral y espiritual entre personas con ministerios de mucho poder que manifiestan algunos de los dones milagrosos del Esp\u00edritu. Para m\u00ed ha sido causa de asombro descubrir que algunas personas que parecen estar ejercitando estos dones de manera poderosa, est\u00e1n viviendo vidas inmorales o no evidencian los frutos del Esp\u00edritu. Esta situaci\u00f3n contin\u00faa caus\u00e1ndome perplejidad. Pero una cosa es cierta: cuando la falta de santidad de estos ministros destacados y con \u00abdones\u00bb se conozca, la deshonra para Cristo va a ser inmensa. Todos, incluyendo a aquellos de nosotros cuyos dones b\u00e1sicos son la ense\u00f1anza y la predicaci\u00f3n, necesitamos estar en guardia contra la trampa de Satan\u00e1s que nos adormece para que descuidemos la batalla contra la impiedad y la carencia de santidad. \u00c9l nos convence de que todo lo estamos haciendo muy bien debido al poder aparente que acompa\u00f1a nuestros ministerios.&nbsp;<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>El poder que nos acompa\u00f1a ciertamente no va a permanecer con nosotros por mucho tiempo. Si persistimos en la impiedad, un d\u00eda, de repente, vamos a descubrir que nuestros dones nos han abandonado, y que somos incapaces de seguir adelante con nuestro ministerio. Nuestra vida atrapar\u00e1 a nuestro ministerio, como le ocurri\u00f3 a Sans\u00f3n quien de repente descubri\u00f3 (demasiado tarde) que el poder que ten\u00eda lo hab\u00eda abandonado (Jue16.20). El resultado es deshonra para Dios y verg\u00fcenza para nosotros. Por lo tanto debemos estar continuamente alerta respecto a estas cosas.&nbsp;<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Primera de Corintios 13.1\u00963 menciona grandes dones que generalmente consideramos como muy importantes para la iglesia. Pero Pablo dirige a quienes los han recibido agudas frases de advertencia: son nada si no van acompa\u00f1ados por el amor. La amonestaci\u00f3n de Pablo a Timoteo resulta pertinente en este sentido: \u00abTen cuidado de tu conducta y de tu ense\u00f1anza. Persevera en todo ello, porque as\u00ed te salvar\u00e1s a ti mismo y a los que te escuchen\u00bb (1Ti 4.16). A esta amonestaci\u00f3n le sigue otra sobre la excelencia en el ministerio (vv. 14 y 15). La excelencia es importante, pero si no est\u00e1 respaldada por una vida piadosa, es in\u00fatil.&nbsp;<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify><B>Apertura a la plenitud<\/B><\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>He descubierto que a veces me permito ciertos actos de condescendencia y descuido que afectan mi compromiso con el Se\u00f1or. Si no me cuido de ellos, puedo terminar arruinando mi vida. Pienso que un comportamiento as\u00ed puede \u00abagraviar al Esp\u00edritu de Dios\u00bb (Ef 4.30). El contexto de este vers\u00edculo se\u00f1ala actitudes y conductas en las que podemos caer y con ellas agraviar al Esp\u00edritu, tales como \u00abconversaciones obscenas\u00bb (4.29), \u00abamargura, ira y enojo, gritos, calumnias, y todo tipo de malicia\u00bb (4.31). Es interesante que otro texto paulino similar exhorta: \u00abno apaguen al Esp\u00edritu\u00bb y contin\u00faa hablando acerca del uso de ciertos dones, \u00abno menosprecien las profec\u00edas\u00bb (1Ts 5.19\u009620). De manera que podemos estorbar la obra del Esp\u00edritu tanto por vivir vidas imp\u00edas, como por no dar libertad para el ejercicio adecuado de los dones espirituales.&nbsp;<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Una clave para mantener la plenitud del Esp\u00edritu y una vida piadosa es gozar de un coraz\u00f3n receptivo al Esp\u00edritu Santo. Si buscamos al Esp\u00edritu \u00e9l nos mostrar\u00e1 cu\u00e1ndo nos estamos moviendo en direcciones peligrosas. Uno de sus ministerios a favor de nosotros es ser nuestro maestro (Jn 14.26), y la Biblia nos afirma que Dios nos guiar\u00e1 por sendas de justicia (Sal 23.3). De seguro, entonces, nos mostrar\u00e1 cu\u00e1ndo nos estamos desviando de sus sendas.&nbsp;<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Otro de los ministerios del Esp\u00edritu es \u00abconvencer al mundo de su error en cuanto al pecado, la justicia y el juicio\u00bb (Jn 16.8). Lo que hace con el mundo lo har\u00e1 ciertamente con los que son suyos. \u00bfC\u00f3mo podemos gozar de un coraz\u00f3n receptivo a la voz del Esp\u00edritu? Pablo exhorta a que nos examinarnos a nosotros mismos antes de participar de la Cena del Se\u00f1or (1Co 11.28). Si esto es as\u00ed, cu\u00e1nto m\u00e1s debemos examinarnos antes de guiar al pueblo de Dios en la adoraci\u00f3n o el testimonio. Otra vez Pablo exhorta: \u00abExam\u00ednense para ver si est\u00e1n en la fe; pru\u00e9bense a s\u00ed mismos. \u00bfNo se dan cuenta de que Cristo Jes\u00fas est\u00e1 en ustedes?\u00bb (2Co 13.5). La oraci\u00f3n del salmista fue: \u00abExam\u00edname, oh Dios, y sondea mi coraz\u00f3n; ponme a prueba y sondea mis pensamientos. F\u00edjate si voy por el mal camino, y gu\u00edame por el camino eterno\u00bb (Sal 139.23\u009624).&nbsp;<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Un tiempo ideal para tal examen es antes de ir a representar a Dios en el ministerio. He descubierto que antes de predicar, muchas veces me punza una sensaci\u00f3n de desesperaci\u00f3n, una preocupaci\u00f3n de que nada estorbe la obra de Dios a trav\u00e9s de m\u00ed. Tal vez haya sido descuidado con alg\u00fan asunto en mi vida, y la perspectiva de la predicaci\u00f3n dirige mi atenci\u00f3n hacia ella. En esos momentos me encuentro en una actitud receptiva, y a menudo el Esp\u00edritu me recuerda actitudes que debo corregir. A veces me doy cuenta que debo hablar con alguien, o escribir una carta. Si no lo puedo hacer antes de predicar, le prometo al Se\u00f1or que lo har\u00e9 posteriormente y entonces sigo prepar\u00e1ndome para la predicaci\u00f3n.&nbsp;<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify><B>Ejemplos de llenura<\/B><\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Un reconocido predicador de los Estados Unidos cuando se le pregunt\u00f3 acerca de su predicaci\u00f3n, dijo que a menudo el domingo por la ma\u00f1ana dejaba su autom\u00f3vil en el estacionamiento de la iglesia, y antes de bajar del veh\u00edculo le pide perd\u00f3n a su esposa por algo indebido que haya hecho. \u00c9l sabe que necesita arreglar esa situaci\u00f3n antes de presentarse ante Dios en el p\u00falpito. Una vez en que el doctor D. L. Moody estaba predicando vio entre la concurrencia a una persona con quien no estaba en armon\u00eda. Le pidi\u00f3 a los presentes que se pusieran de pie, anunci\u00f3 un canto y mientras la gente cantaba fue e hizo las paces con esa persona. Entonces regres\u00f3 al p\u00falpito y continu\u00f3 con la predicaci\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Despu\u00e9s de retirarse como director de sus orfanatos, George Muller (1805 \u0096 1898) se embarc\u00f3 en un ministerio evangelizador itinerante a la edad de setenta a\u00f1os, y continu\u00f3 en \u00e9l hasta que tuvo ochenta y siete. Durante esos diecisiete a\u00f1os recorri\u00f3 320.000 kil\u00f3metros, ministr\u00f3 en cuarenta y dos pa\u00edses, y predic\u00f3 a cerca de tres millones de personas. Estas cifras son asombrosas considerando que esto ocurri\u00f3 antes de que existieran los aviones y los sistemas de amplificaci\u00f3n de la voz.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Alguien le pregunt\u00f3 al se\u00f1or Muller cu\u00e1l era el secreto de su larga vida. Le dio tres razones. La segunda de ellas fue el gozo y la alegr\u00eda que sent\u00eda en Dios y en su trabajo. La tercera fue la renovaci\u00f3n que recib\u00eda de las Escrituras y el constante poder recuperador que ellas ejerc\u00edan en su ser. La primera de las razones es pertinente a este estudio: \u00abLa pr\u00e1ctica de mantener siempre una conciencia libre de ofensas a Dios y a los hombres&nbsp;<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Alud\u00eda as\u00ed a la declaraci\u00f3n del ap\u00f3stol Pablo ante Felix (Hch 24.16). Esta pr\u00e1ctica la hacemos con gran dedicaci\u00f3n. Es una carga inmensa el ir por la vida con asuntos espirituales sin arreglar. La carga del sentimiento de culpa agota nuestras energ\u00edas y nos deja d\u00e9biles y carentes de la plenitud del Esp\u00edritu.&nbsp;<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Yo me temo que el comportamiento de la generaci\u00f3n actual de l\u00edderes cristianos es tal, que le estamos dando a la pr\u00f3xima generaci\u00f3n un ejemplo muy pobre de piedad. Si no detenemos esta tendencia podr\u00edamos ser responsables de un brote de cinismo entre la generaci\u00f3n m\u00e1s joven, en donde las doctrinas ya no sean honradas debido a que la generaci\u00f3n anterior no las adorn\u00f3 con vidas santas (Tit 2.10). Esta situaci\u00f3n podr\u00eda&nbsp;dar origen a otra edad de oscurantismo, en la cual un nominalismo excesivo y una voluntad sin poder infectar\u00edan a la Iglesia.&nbsp;<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Las palabras de un sencillo coro expresan el clamor que debe existir en el coraz\u00f3n de cada ministro del evangelio:<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Que la belleza de Jes\u00fas brille en m\u00ed:&nbsp;Toda su maravillosa compasi\u00f3n y pureza&nbsp;Oh, Esp\u00edritu Divino, refina mi naturaleza&nbsp;Hasta que su belleza se pueda ver en m\u00ed.<\/P><br \/>\n<P class=p6 align=justify>Por supuesto que un ministerio que sea eficaz a largo plazo es el resultado de una vida caracterizada por la plenitud del Esp\u00edritu. Jes\u00fas invit\u00f3: \u00abSi alguno tiene sed, venga a m\u00ed y beba. El que cree en m\u00ed, como dice la Escritura, de su interior correr\u00e1n r\u00edos de agua viva\u00bb Y Juan explica: \u00abEsto dijo del Esp\u00edritu que hab\u00edan de recibir los que creyesen en \u00e9l\u00bb (Jn 7.37\u009639). Una de las principales razones de la alta incidencia de personas agotadas en el ministerio en nuestros d\u00edas podr\u00eda ser que estamos ministrando con nuestras propias fuerzas y no con los inagotables recursos del Esp\u00edritu.&nbsp;<\/P><br \/>\n<P class=p6 align=justify>Susan Pearlman, una l\u00edder en el ministerio de jud\u00edos para Jes\u00fas, dijo una vez: \u00abLa gente se quema cuando es la mecha y no el aceite que arde\u00bb. Pienso que el mayor temor que yo mismo siento es el de perder esta plenitud del Esp\u00edritu por la cual fluye un ministerio aut\u00e9ntico. A primera instancia la gente no notar\u00e1 que estoy ministrando en la carne. Pienso que gozo de suficiente conocimiento, experiencia y capacidad para poder enga\u00f1ar a la gente por un considerable per\u00edodo de tiempo. Y, a\u00fan, si lo notan, probablemente no har\u00e1n menci\u00f3n de ello. Pero en t\u00e9rminos de eficacia en el Reino, ser\u00e9 un desechado, descalificado para el servicio que recibe la aprobaci\u00f3n de Dios. Es un consuelo saber que el ap\u00f3stol Pablo tambi\u00e9n vivi\u00f3 con ese temor. \u00c9l lo mencion\u00f3: \u00abM\u00e1s bien golpeo mi cuerpo y lo domino, no sea que, despu\u00e9s de haber predicado a otros, yo mismo quede descalificado\u00bb (1Co 9.27).&nbsp;<\/P><br \/>\n<P class=p6 align=justify><B>La inmediatez del Esp\u00edritu&nbsp;<\/B><\/P><br \/>\n<P class=p6 align=justify><B><\/B>Deber\u00eda agregar un punto m\u00e1s a esta discusi\u00f3n sobre la calidad de vida de quienes est\u00e1n llenos del Esp\u00edritu. Jes\u00fas afirm\u00f3 que para los disc\u00edpulos ser\u00eda mejor que \u00e9l se fuera, porque entonces as\u00ed vendr\u00eda el Consolador (Jn 16.7). Los vers\u00edculos que siguen describen la tarea del Esp\u00edritu de convencer al mundo. Pero yo pienso que podr\u00edamos inferir que una de las bendiciones a las cuales hac\u00eda referencia Jes\u00fas con la venida del Esp\u00edritu fue la inmediatez de su presencia. \u00c9l estar\u00e1 con nosotros no s\u00f3lo a veces (como fue el caso de los disc\u00edpulos cuando estuvo con ellos en la tierra) sino constantemente. La presencia de Dios parece ser uno de los rasgos del Nuevo Pacto que previeron Jerem\u00edas y otros de los profetas, cuando todo el pueblo de Dios tendr\u00eda la ley escrita en su coraz\u00f3n y conocer\u00eda al Se\u00f1or \u00edntimamente (Jr 31.31\u009634; vea Ez11.18\u009620).&nbsp;<\/P><br \/>\n<P class=p6 align=justify>En la era del Antiguo Testamento, la inmediatez del Esp\u00edritu fue la experiencia de solo unos pocos privilegiados. El Nuevo Testamento describe un nuevo nivel en la intimidad de nuestra relaci\u00f3n con Dios a trav\u00e9s del Esp\u00edritu (Ro 8.9, 11; 1Co 3.16; 6.19; 2Co 13.14; Fil 2.1). \u00c9l da testimonio a nuestro esp\u00edritu, d\u00e1ndonos la seguridad de que somos hijos de Dios (Ro 8.15\u009616). Dios no es un ser distante con quien cultivamos una relaci\u00f3n en el plano intelectual solamente. Tenemos de \u00e9l una vivencia real. Experimentamos su poder en nuestra vida cotidiana (Lc 24.49; Hch 1.8). En efecto, el libro de los Hechos expone que al Esp\u00edritu se le recibi\u00f3 no s\u00f3lo por una creencia intelectual, sino como alguien a quien se experimentaba personalmente (Hch 8.17\u009619; 19.6). Los Hechos relatan situaciones en que los creyentes supieron con claridad que el Esp\u00edritu les hab\u00eda hablado para dar gu\u00eda y direcci\u00f3n (Hch 13.2\u00964; 16.6\u00967). A veces esta gu\u00eda ven\u00eda mediante el ejercicio de un don espiritual, como lo mostr\u00f3 el ministerio del profeta Agabo (Hch 11.27\u009628; 21.10\u009611; vea tambi\u00e9n 1Co 12 y 14).&nbsp;<\/P><br \/>\n<P class=p6 align=justify>A trav\u00e9s de los siglos los cristianos de varias tradiciones teol\u00f3gicas en la Iglesia han experimentado este sentido de inmediatez de Dios a trav\u00e9s del Esp\u00edritu Santo. Pero ocasionalmente una \u00e1rida ortodoxia (o heterodoxia) invadi\u00f3 la Iglesia y actu\u00f3 como una manta mojada que sofoc\u00f3 tal experiencia. Los avivamientos a trav\u00e9s de los a\u00f1os se produjeron cuando los cristianos experimentaron esta inmediatez del Esp\u00edritu, fresca y renovadora, y se asumi\u00f3 una posici\u00f3n de vanguardia en la vida cristiana. En los \u00faltimos tres siglos esto ocurri\u00f3 mediante los avivamientos wesleyanos y carism\u00e1ticos.&nbsp;<\/P><br \/>\n<P class=p6 align=justify>Ciertamente se ha abusado con la creencia en las bendiciones de la inmediatez del Esp\u00edritu. Algunos cristianos han afirmado que Dios les dio ciertos mensajes que fueron, muy probablemente, creaci\u00f3n de su propia imaginaci\u00f3n. Y a veces esta pr\u00e1ctica ha hecho mucho da\u00f1o. Pero el ejercicio pervertido de un don no debe conducir a no usarlo. Los problemas nos deben llevar a desarrollar normas para su uso apropiado, que es lo que&nbsp;Pablo ense\u00f1\u00f3 a la iglesia en Corintios (cap\u00edtulos 12 y 14).&nbsp;<\/P><br \/>\n<P class=p6 align=justify>Uno de los resultados de experimentar la inmediatez del Esp\u00edritu es una nueva vitalidad en la adoraci\u00f3n. Los primeros cristianos lo demostraron en la manera en que adoraron a Dios el d\u00eda de Pentecost\u00e9s (Hch 2.1\u009612). Precisamente despu\u00e9s de que Pablo exhortara a los efesios a ser llenos del Esp\u00edritu (Ef 5.18), agreg\u00f3: \u00abAn\u00edmense unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales. Canten y alaben al Se\u00f1or con el coraz\u00f3n, dando siempre gracias a Dios el Padre por todo, en el nombre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u00bb (Ef 5.19\u009620). Se ha dicho que los hogares de los primeros metodistas se pod\u00edan reconocer por el sonido de los cantos. En el d\u00eda de hoy toda la Iglesia ha sido estimulada a pensar de&nbsp;nuevo en la vitalidad de la adoraci\u00f3n como resultado del avivamiento carism\u00e1tico. Este ha dotado a la Iglesia en todo el mundo con una inmensa cantidad de m\u00fasica nueva (una buena y otra no tanto).&nbsp;<\/P><br \/>\n<P class=p6 align=justify>Tomado del libro Ministerio dirigido por Jes\u00fas, publicado por Editorial Patmos \u00a92005. Se usa con permiso. Todos los derechos reservados. Apuntes Pastorales XXV-2, derechos reservados. <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Ajith Fernando El Ap\u00f3stol Lucas, en el libro de los Hechos, muestra dos aspectos de la llenura del Esp\u00edritu Santo. Uno es la calidad de vida que debe caracterizar a todos los cristianos. El otro es una unci\u00f3n para retos especiales que tambi\u00e9n debe ser propia de los seguidores de Jes\u00fas &#8230; La plenitud &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/ministerio-y-caracter\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMinisterio y car\u00e1cter\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-3221","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3221","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3221"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3221\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3221"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3221"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3221"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}