{"id":32220,"date":"2016-06-13T11:57:01","date_gmt":"2016-06-13T16:57:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lo-que-los-papas-han-dicho-sobre-los-periodistas\/"},"modified":"2016-06-13T11:57:01","modified_gmt":"2016-06-13T16:57:01","slug":"lo-que-los-papas-han-dicho-sobre-los-periodistas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lo-que-los-papas-han-dicho-sobre-los-periodistas\/","title":{"rendered":"Lo que los papas han dicho sobre los&nbsp;periodistas"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Manuel Bru<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">San Francisco de Sales (1567-1622), evidentemente, no fue periodista. Ni siquiera se consideraba en su tiempo este oficio aunque hubiese otros que hoy considerar&iacute;amos sus precedentes (consejeros como l&iacute;deres de opini&oacute;n o heraldos como difusores de noticias). Si es el patrono de los periodistas, adem&aacute;s de los escritores, no fue por su buen ejercicio del ministerio episcopal, o por fundar, junto a Santa Juana Francisca de Chantal, la Orden de la Visitaci&oacute;n. <strong>Algo m&aacute;s tiene que ver con el hecho de ser el autor de la \u201cIntroducci&oacute;n a la vida devota\u201d, que para Benedicto XVI fue \u201cuno de los libros m&aacute;s le&iacute;dos en la edad moderna\u201d; o por escribir el famoso \u201cTratado del amor de Dios\u201d, <\/strong>en cuanto representan obras de divulgaci&oacute;n en las que, adelant&aacute;ndose a nuestro tiempo, expone la noble vocaci&oacute;n de los laicos y la importancia del di&aacute;logo entre fe y raz&oacute;n. Dos temas que, pasados los siglos, resultan actual&iacute;simos, desde el punto de vista subjetivo el primero y objetivo el segundo, a la vocaci&oacute;n period&iacute;stica.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Pero, unido a esto, tenemos que entender que el que fuera proclamado doctor de la Iglesia, con el empe&ntilde;o evangelizador propio del &iacute;mpetu de la Contra-reforma, ide&oacute; todo tipo de medios \u2013como las octavillas que repart&iacute;a de noche por las casas- para la divulgativa respuesta apolog&eacute;tica a las controversias sobre la fe. De tal suerte que, cuando en 1923 P<strong>&iacute;o XI le otorg&oacute; este patronazgo, vio en todos estos m&eacute;ritos un ejemplo a seguir por parte de los escritores y de los periodistas, sobre todo, en el contexto del surgimiento, en esos a&ntilde;os, de la llamada \u201cbuena prensa\u201d cat&oacute;lica,<\/strong> m&aacute;s vinculada al periodismo editorialista de divulgaci&oacute;n de las ideas que al, a&uacute;n incipiente, periodismo moderno informativo. Lo que aparece claro, a partir de la designaci&oacute;n de este patronazgo, es que desde que toma carta de ciudadan&iacute;a el oficio period&iacute;stico, la Iglesia vio en &eacute;l una valiosa vocaci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Para el beato Juan XXIII la labor del periodista se desplegaba en tres \u201cmilitancias\u201d. Si a los periodistas cat&oacute;licos italianos les dice en 1959 que deben \u201cser cultivadores de la verdad, a fin de que &eacute;sta, a menudo conculcada y traicionada por los medios de informaci&oacute;n, pueda triunfar\u201d, como <em>arma veritatis<\/em>; en su enc&iacute;clica <em>Ad Petri cathedram <\/em>del mismo a&ntilde;o<em>, <\/em>les recuerda que adem&aacute;s de propagar lo verdadero, deber&aacute;n guardar \u201cinc&oacute;lume la integridad de las costumbres\u201d, como <em>arma honestitatis; <\/em>inseparable del \u201crealizar el bien\u201d e \u201cirradiar la virtud\u201d, como <em>arma caritatis<\/em>. Para &eacute;l la respuesta a esta vocaci&oacute;n requiere una profunda preparaci&oacute;n, porque \u201cun periodista no se improvisa\u201d. Dirigi&eacute;ndose en 1960 a los periodistas cat&oacute;licos italianos les dec&iacute;a: \u201cReflexionad. <strong>El periodista necesita la delicadeza del m&eacute;dico, la facilidad del literato, la perspicacia del jurista, el sentido de responsabilidad del educador <\/strong>(\u2026) Es necesario conocer el modo y las t&eacute;cnicas de la informaci&oacute;n y, al mismo tiempo, no perder el tiempo en in&uacute;tiles audiciones y lecturas, para que se afine la sensibilidad y se posea el arte de saber escoger, entresacar, y revestir las noticias\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Pablo VI, hijo de periodista, fue el primero en hablar del periodismo como vocaci&oacute;n. Dirigi&eacute;ndose a los periodistas cat&oacute;licos de todo el mundo, en 1963, les dec&iacute;a: \u201clo mismo que el sacerdote, vosotros est&aacute;is al servicio de la verdad; como &eacute;l, sois para los dem&aacute;s, no para vosotros mismos. Vocaci&oacute;n de servicio, con todo lo que lleva consigo de sacrificio, de fecundidad tambi&eacute;n, de grandeza y de belleza\u201d. Y dirigi&eacute;ndose ese mismo a&ntilde;o a los periodistas italianos explicaba as&iacute; esta vocaci&oacute;n prof&eacute;tica: \u201cS<strong>ois maestros, hoy, para la gran mayor&iacute;a de vuestros compatriotas; sois, por lo tanto, educadores; decimos m&aacute;s, sois <em>profetas,<\/em><\/strong> pues, como todos los seglares cristianos, seg&uacute;n la doctrina de la constituci&oacute;n conciliar sobre la Iglesia, est&aacute;is comprometidos en un testimonio espec&iacute;fico, que tiene una <em>cierta nota espec&iacute;fica y una particular eficacia por el hecho de que se lleva a cabo en las condiciones comunes del siglo (Lumen Gentium, n.35). <\/em><\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\">Vuestro testimonio consiste en estar al servicio de la <em>palabra, <\/em>que en todas sus expresiones creadas debe ser eco fiel de la Palabra eterna e increada, el Verbo del Padre, la luz de nuestras inteligencias, la Verdad que tanto nos sublima\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\"> A&ntilde;os m&aacute;s tarde, en 1967, propon&iacute;a a los periodistas reconocer en su interior \u201cdos energ&iacute;as\u201d secretas: la primera, el amor-simpat&iacute;a por el pueblo, \u201cno el amor de su aplauso (que puede envanecer); no el amor de su favor (que puede envilecer), sino el amor de su bien\u201d. La otra energ&iacute;a es la belleza de la bondad, porque \u201ccuando vosotros, escritores y artistas, sab&eacute;is sacar de las vicisitudes humanas, por humildes y tristes que sean, un acento de bondad, s&uacute;bitamente un rayo de belleza inunda vuestra obra. No es os pide que os convirt&aacute;is en moralistas de una tesis fija, sino que se pone confianza en vuestra habilidad de hacer entrever el campo de luz que hay tras el misterio de la vida humana\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\"> En el &uacute;nico discurso a los periodistas de su brev&iacute;simo pontificado, Juan Pablo I record&oacute; que no hay comunicaci&oacute;n sin comunicabilidad, y no hay comunicabilidad sin empat&iacute;a. Si la primera es una capacidad a desarrollar, la segunda es un valor a implementar en la vida del periodista.<\/p>\n<p align=\"justify\"> En su primer encuentro con los periodistas el beato Juan Pablo II se atrevi&oacute;, como &eacute;l mismo dijo, a utilizar el t&eacute;rmino vocaci&oacute;n: \u201cvuestra profesi&oacute;n, tan exigente y a veces tan agotadora, me atrever&iacute;a a decir vuestra vocaci&oacute;n, tan actual y tan hermosa\u201d. En un discurso a los miembros de la Uni&oacute;n Cat&oacute;lica de la Prensa Italiana (1983), recogi&oacute; as&iacute; el legado magisterial de la Iglesia sobre esta vocaci&oacute;n: \u201cSeg&uacute;n ha se&ntilde;alado repetidamente el magisterio pontificio durante estos decenios, la <strong>profesi&oacute;n period&iacute;stica debe ser entendida como una misi&oacute;n de informaci&oacute;n y formaci&oacute;n de la opini&oacute;n p&uacute;blica, en cuyo origen se sit&uacute;a un impulso fuertemente interior, que podr&iacute;amos llamar vocaci&oacute;n.<\/strong> Tal misi&oacute;n, es decir cometido cualificado, mientras reclama del sujeto un compromiso personal que moviliza sus mejores facultades, exige por su naturaleza, ejerce al abrigo de toda arbitrariedad, y se canaliza en la corriente de un <em>ministerium<\/em>, de un servicio -como se dice en el argot tambi&eacute;n de algunas prestaciones period&iacute;sticas- constantemente anclado en los criterios de la veracidad, objetividad y claridad\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\"> En el documento \u201c&Eacute;tica en las comunicaciones sociales\u201d (2000), se dice que la vocaci&oacute;n prof&eacute;tica del periodista consiste en \u201cclamar contra los falsos dioses e &iacute;dolos de nuestro tiempo -el materialismo, el hedonismo, el consumismo, el nacionalismo extremo y otros-, ofreciendo a todos un cuerpo de verdades morales basadas en la dignidad y los derechos humanos, la opci&oacute;n preferencial por los pobres, el destino universal de los bienes, el amor a los enemigos y el respeto incondicional a toda vida humana, desde la concepci&oacute;n hasta la muerte natural, buscando la realizaci&oacute;n m&aacute;s perfecta del Reino en este mundo\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Se trata por tanto de una vocaci&oacute;n que se inscribe entre aquellas vocaciones en y desde la Iglesia destinadas a la transformaci&oacute;n seg&uacute;n el Evangelio de las cosas temporales, como vocaciones primordialmente (aunque no exclusivamente) laicales. En el mensaje final de la X Asamblea General del S&iacute;nodo de los Obispos de 2001, se dice, en el contexto de lo que el Papa Juan Pablo II llam&oacute; los are&oacute;pagos modernos, particularmente en el universo de los medios de comunicaci&oacute;n, que los laicos \u201ccontin&uacute;en rellenando el foso que separa la fe de la cultura. Que se re&uacute;nan en un apostolado organizado para estar en primera l&iacute;nea en esta lucha necesaria por la justicia y la solidaridad, que da esperanza y sentido a este mundo\u201d.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> Una lucha que, de alg&uacute;n modo, compete hoy en d&iacute;a a todos. Benedicto XVI, consciente de que \u201ces necesario una <em>info-&eacute;tica, <\/em>as&iacute; como existe la <em>bio-&eacute;tica <\/em>en el campo de la medicina y de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica\u201d, porque \u201chay que evitar que los medios de comunicaci&oacute;n social se conviertan en meg&aacute;fono del materialismo econ&oacute;mico y del relativismo &eacute;tico\u201d, consider&oacute; prioritario proponer \u201cla b&uacute;squeda y la presentaci&oacute;n de la verdad sobre el hombre\u201d como \u201cla vocaci&oacute;n m&aacute;s alta de la comunicaci&oacute;n social\u201d, como \u201ctarea entusiasmante confiada, en primer lugar, a los responsables y operadores del sector\u201d. Pero una tarea que \u2013y esto era ya evidente cuando lo escribi&oacute; en el a&ntilde;o 2008-, \u201csin embargo, nos corresponde en cierto modo a todos, porque en esta &eacute;poca de globalizaci&oacute;n todos somos usuarios y a la vez operadores de comunicaciones sociales\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\"> El Papa Francisco, con su inconfundible sensibilidad humana y social, ha considerado el mandamiento del amor al pr&oacute;jimo desde su realizaci&oacute;n concreta en el horizonte de la vocaci&oacute;n del comunicador. Lo hizo ya en su primer discurso a los periodistas al indicar que al profesional de la comunicaci&oacute;n se le pide \u201cestudio, sensibilidad y experiencia, como en tantas otras profesiones, pero implica una atenci&oacute;n especial respecto a la verdad, la bondad y la belleza\u201d. Para entender esta prioridad, tenemos que remontarnos a su magisterio cuando a&uacute;n era Cardenal Bergoglio. Especialmente a una conferencia pronunciada en Buenos Aires en 2002 bajo en sugestivo t&iacute;tulo \u201cComunicador: &iquest;qui&eacute;n es tu pr&oacute;jimo?\u201d. En ella dec&iacute;a que \u201caproximarse en la comunicaci&oacute;n\u201d consiste en que si \u201cbien, verdad y belleza son inseparables cuando nos comunicamos\u201d, lo son (inseparables) \u201cpor presencia o tambi&eacute;n por ausencia, y -en este &uacute;ltimo caso- el bien no ser&aacute; bien, la verdad no ser&aacute; verdad ni la belleza ser&aacute; belleza\u201d. Y \u201cas&iacute; como a nivel &eacute;tico, aproximarse bien es aproximarse para ayudar y no para lastimar, y a nivel de la verdad, aproximarse bien implica transmitir informaci&oacute;n veraz, a nivel est&eacute;tico, aproximarse bien es comunicar la integridad de una realidad, de manera arm&oacute;nica y con claridad. Aproximarse mal en cambio es aproximarse con una est&eacute;tica desintegradora, que escamotea algunos aspectos del problema o que los manipula creando desarmon&iacute;a y que oscurece la realidad, la afea y la denigra\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Parece claro que los papas contempor&aacute;neos a la \u201csociedad de la informaci&oacute;n\u201d tienen una alt&iacute;sima estima a la vocaci&oacute;n period&iacute;stica y, al mismo tiempo, se&ntilde;alan un no menos alto reclamo a la responsabilidad social que esta vocaci&oacute;n comporta. Un legado inmenso para un inabarcable potencial de servicio bajo la protecci&oacute;n de un santo para el que el pan de la verdad, aunque escrita en una arrugada octavilla, merec&iacute;a tambi&eacute;n el beso sagrado del pan de los pobres.<br \/> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Manuel Bru San Francisco de Sales (1567-1622), evidentemente, no fue periodista. 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