{"id":32231,"date":"2016-06-13T11:57:26","date_gmt":"2016-06-13T16:57:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/alegria\/"},"modified":"2016-06-13T11:57:26","modified_gmt":"2016-06-13T16:57:26","slug":"alegria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/alegria\/","title":{"rendered":"\u00a1Alegr\u00eda!"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Todos so&ntilde;amos con una vida plena, alegre, lograda. <\/strong>So&ntilde;amos con la meta, con una vida llena de luz y sin sombras. Queremos ser felices y vivir en paz. Pero la alegr&iacute;a que hoy celebramos no es la de la Navidad, ni la alegr&iacute;a de la Pascua, que tienen que ver con la presencia definitiva, con contemplar y tocar, con la llegada, con el encuentro para siempre. No, la alegr&iacute;a de hoy es incompleta, tal vez como lo es esa felicidad que degustaremos en nuestra vida mortal. Por eso me gusta tanto este domingo que nos habla de la alegr&iacute;a en medio del camino hacia Bel&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"justify\">Es la alegr&iacute;a de la espera, de acercarse, de creer sin ver, sin tener todo controlado, pero confiando, como los ni&ntilde;os. Es una alegr&iacute;a imperfecta que se nos regala caminando, siguiendo la estrella. Es una alegr&iacute;a cotidiana.<\/p>\n<p align=\"justify\">Es verdad que la alegr&iacute;a de la llegada llena el coraz&oacute;n, lo colma, porque nos habla de una realidad eterna e infinita, porque all&iacute; uno ya descansar&aacute; para siempre. Pero hay una alegr&iacute;a en vivir el camino que tiene que ver con la esperanza, con lo m&aacute;s humano que hay en nosotros. Con el deseo y la espera, con el querer retener y el dejar pasar. Con la posibilidad que siempre tenemos de aprovechar el presente o perderlo preocupados por una perfecci&oacute;n que no llega.<\/p>\n<p align=\"justify\">Siempre pienso en el camino de Santiago al llegar a este domingo. Desde el monte del gozo vemos el contorno de las torres de la catedral. Estamos felices, esperanzados, ya llegamos. De la misma manera vislumbramos hoy el pesebre, la ciudad de Bel&eacute;n, las cuevas y vemos a lo lejos a los pastores cuidando sus reba&ntilde;os. Vemos a Mar&iacute;a y a Jos&eacute; en el camino, con su mula. Y a lo lejos el buey y algunas puertas cerradas. Todo est&aacute; preparado, todo pronto llega.<\/p>\n<p align=\"justify\">Hoy la alegr&iacute;a que celebramos es esa alegr&iacute;a del camino. Jos&eacute; y Mar&iacute;a, de camino a Bel&eacute;n. Compartir&iacute;an sus preocupaciones, su incertidumbre, sus sue&ntilde;os. Compartir&iacute;an momentos de descanso y de intimidad. Compartir&iacute;an palabras y silencios.<\/p>\n<p align=\"justify\">Se alegrar&iacute;an de compartir la esperanza de la llegada de Jes&uacute;s, se alegrar&iacute;an de poderse cuidar mutuamente, de poderse animar y rezar juntos pidiendo fuerzas. Se alegrar&iacute;an en su coraz&oacute;n recordando cada uno las palabras del &aacute;ngel que les dijo que eran elegidos, que Dios se hab&iacute;a fijado en ellos. Se alegrar&iacute;a cada uno por el otro. Por estar juntos.<\/p>\n<p align=\"justify\">&iexcl;Cu&aacute;nta alegr&iacute;a habr&iacute;a en ese camino desde Nazaret a Bel&eacute;n! <strong>Sin saber muy bien c&oacute;mo ser&iacute;a el nacimiento, sin saber si iban a ser capaces, sin entender qu&eacute; les pedir&iacute;a Dios despu&eacute;s, al d&iacute;a siguiente, en la siguiente etapa.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Es la de hoy una alegr&iacute;a todav&iacute;a no completa, como esa alegr&iacute;a oculta en cada etapa del camino, en cada paso<\/strong>. Es la alegr&iacute;a de caminar hacia alg&uacute;n sitio, sabiendo que nuestros pasos tienen un sentido. Es la alegr&iacute;a de vivir el momento, de disfrutar de ese instante concreto, de la monta&ntilde;a o de la llanura, de la cuesta, del bosque, o de un paisaje m&aacute;s seco.<\/p>\n<p align=\"justify\">El otro d&iacute;a le&iacute;a: <em>&laquo;La receta de la felicidad consiste en saber disfrutar los instantes&raquo;.<\/em> Es la alegr&iacute;a cotidiana, la que tenemos que cultivar y cuidar cada ma&ntilde;ana. La alegr&iacute;a que no depende tanto de los &eacute;xitos, de los logros, de alcanzar la satisfacci&oacute;n de nuestros deseos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Lo sabemos, satisfacer los deseos trae una felicidad pasajera, incompleta, que nos deja un regusto amargo y de vac&iacute;o cuando pasa. Entonces debe ser que la alegr&iacute;a no consiste en lograr todo lo que nos proponemos.<\/p>\n<p align=\"justify\">No. La alegr&iacute;a cotidiana es otra cosa como nos explica el Padre Kentenich: <em>&laquo;Es la fuerte conciencia de la conformidad con la voluntad divina. Debemos esmerarnos en la educaci&oacute;n a la alegr&iacute;a. Tambi&eacute;n en la dura persecuci&oacute;n&raquo;<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\" title=\"\"><strong>[1]<\/strong><\/a>. <\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">Consiste en estar felices en los momentos buenos y en los malos, en la salud y en la enfermedad, en la prosperidad y en la adversidad. &iquest;Es posible? El coraz&oacute;n tiembla al pensar en la cruz. La alegr&iacute;a cotidiana crece en la dificultad y en el dolor. Es una alegr&iacute;a serena, que sabe confiar y abandonarse.<\/p>\n<p align=\"justify\">El Padre Kentenich pone como modelo a Mar&iacute;a: <em>&laquo;En el sufrimiento estuvo fundada en Dios, goz&oacute; de la alegr&iacute;a cotidiana. Ella supo decir con toda claridad y nitidez: -H&aacute;gase en m&iacute; seg&uacute;n tu palabra. En esa &ldquo;esclava del Se&ntilde;or&rdquo; reside para Ella la fuente de su alegr&iacute;a tambi&eacute;n en el m&aacute;s profundo sufrimiento. &ldquo;Dependo absolutamente de Dios. &Eacute;l tiene derechos de soberan&iacute;a absoluta sobre m&iacute;&rdquo;. Si tuvi&eacute;ramos esa conciencia de criaturas estar&iacute;amos siempre cobijados en el agrado de Dios&raquo;<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\" title=\"\"><strong>[2]<\/strong><\/a>. <\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">A veces nos parece una alegr&iacute;a inalcanzable. Esa alegr&iacute;a de los santos, de aquellos que est&aacute;n en otro nivel. &iquest;Es realmente inalcanzable? A veces dudamos. Cuando todo nos va bien en la vida estamos alegres. Cuando algo se tuerce nos ponemos tristes. &iquest;Es posible que esa alegr&iacute;a cotidiana perdure?<\/p>\n<p align=\"justify\">Con humildad tenemos que confesar que muchas veces no permanecemos alegres. La tristeza nos invade. Una nostalgia de para&iacute;so. El deseo de querer que el amor sea eterno y siempre perfecto.<\/p>\n<p align=\"justify\">Pero es verdad que el camino da sentido al cansancio porque sabemos que vamos hacia alg&uacute;n sitio. La meta, los grandes ideales, son los que ensanchan el alma y no nos dejan conformarnos con lo que tenemos. Siempre podemos seguir caminando, hacer una etapa m&aacute;s, dar algo m&aacute;s. Aunque el horizonte sea oscuro, vendr&aacute; la luz en alg&uacute;n momento.<\/p>\n<p align=\"justify\">La alegr&iacute;a de la espera en cada momento, el tener el coraz&oacute;n abierto a lo que ese d&iacute;a Dios quiera regalarnos. La alegr&iacute;a de so&ntilde;ar con la meta pero disfrutando la etapa, aunque esa etapa est&eacute; te&ntilde;ida de dolor. La alegr&iacute;a de ir con alguien compartiendo el cansancio y la esperanza, el dolor y la nostalgia. La incertidumbre, la aventura, la ilusi&oacute;n de acercarse.<\/p>\n<p align=\"justify\">Es como en Ema&uacute;s. Jes&uacute;s est&aacute; en el hogar de Ema&uacute;s, en la fracci&oacute;n del pan, pero tambi&eacute;n camin&oacute; con ellos cuando iban derrotados, se hizo el encontradizo, se ajust&oacute; a su paso y ardi&oacute; su coraz&oacute;n en medio del camino mientras les hablaba.<br \/>\nEs la alegr&iacute;a del s&iacute; sencillo y confiado, dado en el camino, confiando siempre. El s&iacute; del abandono en el coraz&oacute;n de Dios, en el hueco de su mano. Es la alegr&iacute;a de caminar sin tenerlo todo controlado. Con el alma abierta a lo que Dios quiera regalarnos. <strong>Con el coraz&oacute;n anhelando la plenitud y disfrutando el hoy como un regalo<\/strong>.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Hacemos cursos de autoayuda para encontrarnos mejor con nosotros mismos, m&aacute;s alegres y en paz.<\/strong> Intentamos que nos digan c&oacute;mo disponer el orden de las cosas en nuestra casa, para encontrar nuestro centro. Nos dan pautas para manejar mejor las emociones y esos pensamientos que nos quitan la paz. Nos ayudan a llevar mejor nuestras relaciones, esa tarea tan fascinante y a veces tan dif&iacute;cil.<\/p>\n<p align=\"justify\">Quisi&eacute;ramos que todo estuviera siempre en armon&iacute;a y nos indignamos cuando las cosas no resultan perfectas. Queremos esa paz de <em>&laquo;Nirvana&raquo;,<\/em> que no es una paz cristiana, porque en ella nos desentendemos de nuestro mundo, de aquellos que descansan en nosotros para buscar paz interior. Nos aislamos y nos alejamos de los que puedan perturbar nuestra tranquilidad.<\/p>\n<p align=\"justify\">La persona que experimenta el&nbsp;<em>&laquo;Nirvana&raquo;<\/em>&nbsp;se compara con un fuego apagado. Sin vida, sin esperanza. Definitivamente no es la paz que trae Cristo. &Eacute;l vino a encender un fuego en nuestros corazones y en ese fuego quiere que descansemos en su pecho.<br \/>\nPero lo cierto es que nos gustar&iacute;a poder sonre&iacute;r siempre, porque significar&iacute;a que estamos alegres y llenos. Un adagio &aacute;rabe nos recuerda algo esencial:<em> &laquo;No es la felicidad la que te hace sonre&iacute;r, es sonre&iacute;r lo que te hace feliz&raquo;. <\/em>Tal vez entonces el camino para ser felices no es empe&ntilde;arnos en estar felices a toda costa, sino m&aacute;s bien en hacer felices a los otros sonriendo.<\/p>\n<p align=\"justify\">La felicidad consiste en hacer felices a los que nos rodean, a los que Dios nos ha confiado. En un principio no nos parece muy dif&iacute;cil. La teor&iacute;a parece clara. Pero luego, <strong>cuando el hacer felices a otros supone una renuncia, nos preguntamos si tiene tanto sentido.<\/strong> Sufrimos, renunciamos, vencemos nuestro orgullo y nuestros planes, dejamos de hacer lo que el coraz&oacute;n nos pide. &iquest;Es &eacute;se el camino para ser felices? Nos dicen que, haci&eacute;ndolo as&iacute;, seremos m&aacute;s felices. Pero la vida cuesta y esa renuncia duele en el alma.<\/p>\n<p align=\"justify\">Para emprender ese camino es necesario aceptar que s&oacute;lo si amamos bien podemos hacer felices a quienes amamos. S&oacute;lo si nos amamos bien a nosotros mismos podremos amar a otros. Y s&oacute;lo si amamos con madurez, con altura, podremos dar a otros la felicidad anhelada.<\/p>\n<p align=\"justify\">Eso s&iacute;, para amar bien es necesario aprender a renunciar, a dejar lo nuestro por ayudar a otros, a hacer que lo que para otros es importante tambi&eacute;n lo sea para nosotros. Disfrutar con lo que alegra al que est&aacute; a nuestro lado, sin preocuparnos tanto, a veces de forma obsesiva, por nuestro espacio personal, por la satisfacci&oacute;n de nuestros gustos y deseos. Es un cambio de mirada, una forma diferente de caminar.<\/p>\n<p align=\"justify\">La pregunta es si nosotros somos capaces de renunciar y ponernos en un segundo plano, de alegrarnos cuando los otros pueden hacer su camino y encontrar su felicidad. Una mujer le dec&iacute;a un d&iacute;a a su marido: <em>&laquo;Creo que todo lo que te quiero me va a abrir las puertas del cielo&raquo;<\/em>. Y ese amor pasaba por la renuncia, por el respeto, por la admiraci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"justify\">Es cierto, el amor abre las puertas del para&iacute;so. El amor verdadero, el amor limpio, el amor m&aacute;s grande. El amor que busca la felicidad de la persona amada. Entonces, como hoy escuchamos, podremos decir: <em>&laquo;El desierto y el yermo se regocijar&aacute;n, se alegrar&aacute;n el p&aacute;ramo y la estepa, florecer&aacute; como flor de narciso, se alegrar&aacute; con gozo y alegr&iacute;a. Ver&aacute;n la gloria del Se&ntilde;or, la belleza de Dios&raquo;. <\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">La tierra se alegra con la Gloria de Dios y su gloria es su amor. El amor humano nos acerca al amor de Dios. <strong>El amor que entregamos con renuncias es camino para llegar al cielo<\/strong>.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>La alegr&iacute;a verdadera es profunda, honda y firme. <\/strong>No es una felicidad pasajera o caduca. Es la alegr&iacute;a evang&eacute;lica que nadie nos podr&aacute; quitar. No es esa alegr&iacute;a que los dem&aacute;s pueden robarnos con sus juicios y actitudes. Ni tampoco es esa alegr&iacute;a que depende de c&oacute;mo resulten las cosas. Es m&aacute;s verdadera, es m&aacute;s aut&eacute;ntica.<\/p>\n<p align=\"justify\">La alegr&iacute;a que nos da el mundo acaba pasando, porque no dura eternamente. &iquest;D&oacute;nde buscamos la felicidad? &iquest;D&oacute;nde est&aacute;n las fuentes de nuestra alegr&iacute;a? &iquest;C&oacute;mo profundizamos en el alma para descubrir lo que de verdad nos hace felices?<\/p>\n<p align=\"justify\">A veces nos empe&ntilde;amos en que nuestros proyectos de vida se hagan realidad. Nuestros planes, nuestros deseos. Tenemos una larga lista de deseos y no descansamos hasta que se van cumpliendo y los vamos borrando. Los deseos parecen ir encaminados a comprar la felicidad. Como esa moneda de cambio con la que conseguimos lo deseado. Los realizamos y, entonces, somos m&aacute;s felices.<\/p>\n<p align=\"justify\">Pero esa felicidad tiene que ver con la satisfacci&oacute;n y dura poco. Nos llenamos, estamos satisfechos, parece que nuestra vida es lograda. Los placeres parecen llenar y dar sentido a nuestra vida. Cada vez deseamos m&aacute;s, m&aacute;s en profundidad, el anhelo de infinito no se apaga.<\/p>\n<p align=\"justify\">En ocasiones pensamos como piensa el mundo: <em>&laquo;El dinero no da la felicidad, pero, &iexcl;cu&aacute;nto ayuda!&raquo;<\/em>. Pero luego, cuando la vida no nos resulta, cuando llega la cruz y toca nuestra vida, cuando los proyectos se frustran y el propio camino no parece ser causa de felicidad, nos hundimos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Nuestra felicidad tiene ra&iacute;ces poco profundas. Apenas florece y muere. No hay hondura. No hemos profundizado en el alma. Es una felicidad a flor de piel. No resiste las pruebas.<\/p>\n<p align=\"justify\">Por eso hoy nos preguntamos sobre las verdaderas fuentes de nuestra felicidad. &iquest;D&oacute;nde bebemos? &iquest;En qu&eacute; fuentes buscamos esa paz tan anhelada? Se trata de anhelar esa alegr&iacute;a de vivir plenamente cada momento. De vivir a fondo el paso en el que estoy, de disfrutar de las cosas peque&ntilde;as. De alegrarme de las cosas sencillas. De volver a ser ni&ntilde;o y asombrarme del misterio de la vida. De saber ver que la vida es bella, que merece la pena vivirla a fondo.<\/p>\n<p align=\"justify\">A veces estamos tan pendientes del pasado, o de asegurarnos el futuro, o de las cosas que tenemos que hacer, que no sabemos disfrutar el hoy.<\/p>\n<p align=\"justify\">Creo que la alegr&iacute;a tiene que ver mucho con el agradecimiento. Con tener un coraz&oacute;n que sepa ver la vida como un regalo y no como un deber. Con no dar por evidente las cosas buenas. Con saber parar un momento y simplemente estar, sin hacer nada, contemplar, disfrutar de algo. Perder el tiempo fuera de la agenda, sin que importe. Regalarlo aunque no sea lo m&aacute;s eficaz. Alegrarme con lo que hago y no estar siempre pensando en c&oacute;mo deber&iacute;an cambiar las cosas para ser m&aacute;s feliz.<\/p>\n<p align=\"justify\">Es importante mantener la ilusi&oacute;n. La ilusi&oacute;n hace que el coraz&oacute;n permanezca limpio. La ilusi&oacute;n por hacer cosas nuevas, por hacer algo que nos gusta, por vivir como nuevo lo viejo. Consiste en volver a empezar aunque hayamos tropezado. Andar el mismo camino de siempre, pero con ojos nuevos, no envejecidos. Sin aburguesarnos, ni acostumbrarnos.<\/p>\n<p align=\"justify\">&iquest;Qu&eacute; cosas me ilusionan? &iquest;Soy capaz de ilusionarme con mi d&iacute;a cada ma&ntilde;ana? Esa capacidad de asombrarnos ante la nieve, ante el Bel&eacute;n, ante las personas que amamos. A veces creemos que lo sabemos todo y perdemos la sabidur&iacute;a de los ni&ntilde;os, que siempre quieren aprender m&aacute;s. <strong>Es importante pedirle a Dios la capacidad de sorprendernos, de mirar de forma nueva a los dem&aacute;s y a nosotros mismos. De aprender a vivir cada d&iacute;a.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>La alegr&iacute;a verdadera es contagiosa. <\/strong>Porque el bien es difusivo, incontenible, se expande. La persona que es alegre, que est&aacute; feliz, lo transmite por todos sus poros.<\/p>\n<p align=\"justify\">Dec&iacute;a el Papa Francisco en la exhortaci&oacute;n <em>&laquo;Evangelii Gaudium&raquo;<\/em>: <em>&laquo;Un evangelizador no deber&iacute;a tener permanentemente cara de funeral. Recobremos y acrecentemos el fervor&raquo;. <\/em>Es la alegr&iacute;a del que ha encontrado un sentido a su vida.<\/p>\n<p align=\"justify\">Aunque a veces no es f&aacute;cil, como nos lo recuerda el Papa Francisco: <em>&laquo;<\/em><em>Hay cristianos cuya opci&oacute;n parece ser la de una Cuaresma sin Pascua&raquo;. <\/em>Caras largas, una alegr&iacute;a reprimida, una tristeza aparente. Si el cristiano no es alegre no es cristiano. Porque la alegr&iacute;a del cristiano est&aacute; anclada en Dios, en &Eacute;l descansa.<\/p>\n<p align=\"justify\">Dice el Papa Francisco:<em> &laquo;Pero reconozco que la alegr&iacute;a no se vive del mismo modo en todas las etapas y circunstancias de la vida, a veces muy duras. Se adapta y se transforma, y siempre permanece al menos como un brote de luz que nace de la certeza personal de ser infinitamente amado, m&aacute;s all&aacute; de todo&raquo;.<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">La certeza de ser amados nos sostiene en el camino. Nos salva de la tristeza provocada por el dolor y la p&eacute;rdida. Porque es verdad que no siempre encontramos la paz so&ntilde;ada. Las preocupaciones de la vida, las desgracias y cruces, los desgarros y los momentos de dificultad, influyen en nosotros y borran nuestra sonrisa.<\/p>\n<p align=\"justify\">As&iacute; hablaba Teilhard de Chardin de la verdadera alegr&iacute;a:<em> &laquo;No te inquietes por las dificultades de la vida, por sus altibajos, por sus decepciones, por su porvenir m&aacute;s o menos sombr&iacute;o. Quiere lo que Dios quiere. Ofr&eacute;cele en medio de inquietudes y dificultades el sacrificio de tu alma sencilla, que pese a todo acepta los designios de su Providencia. Poco importa que te consideres frustrado o fracasado si Dios te considera plenamente realizado, a su gusto. Pi&eacute;rdete confiado ciegamente en ese Dios que te quiere para s&iacute;. Y que llegar&aacute; hasta ti, aunque jam&aacute;s lo veas. Piensa que est&aacute;s en sus manos, tanto m&aacute;s fuertemente cogido, cuanto m&aacute;s deca&iacute;do y triste te encuentres. Por eso vive feliz. Vive en paz. Que nada te altere. Que nada sea capaz de quitarte tu paz. Ni las calamidades, ni la fatiga, ni tus fallos morales. Haz que brote, y conserva siempre sobre tu rostro, una dulce sonrisa, reflejo de la que el Se&ntilde;or continuamente te dirige. Y en el fondo de tu alma coloca, antes que nada, como fuente de energ&iacute;a y criterio de verdad, todo aquello que te llene de la paz de Dios&raquo;. <\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">Una alegr&iacute;a no fundada en los bienes pasajeros sino en los eternos. El amor, cuando experimenta el fracaso sufre. Y ese sufrimiento parece quitarnos la sonrisa y la paz. <strong>S&oacute;lo la confianza en ese Dios que nos ama nos sostiene. Estamos en sus manos, somos sus hijos queridos, &Eacute;l nos conforta, nos guarda, nos lleva en su pecho, para siempre. <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>La alegr&iacute;a verdadera nos convierte en causa de alegr&iacute;a para otros. <\/strong>Cuando nuestra felicidad consiste en hacer felices a otros cambia nuestra forma de mirar la vida. S&oacute;lo descansamos cuando los otros son felices, m&aacute;s felices, m&aacute;s plenos. Es la alegr&iacute;a de dar la vida, sin esperar nada.<\/p>\n<p align=\"justify\">&iquest;Somos causa de alegr&iacute;a para otros? &iquest;Se alegran los dem&aacute;s cuando est&aacute;n a nuestro lado? La vida consiste en ser causa de alegr&iacute;a para otros. Crear buen ambiente. Incluso en medio del trabajo cotidiano, de la rutina.<\/p>\n<p align=\"justify\">Todos buscamos a las personas con las que el coraz&oacute;n se expande, personas que nos ayudan a tomarnos menos en serio y disfrutar de la vida. &iexcl;Qu&eacute; valioso es el sentido del humor! Tenemos que aprender a sonre&iacute;r m&aacute;s y a hacer re&iacute;r a otros.<\/p>\n<p align=\"justify\">&iquest;Qu&eacute; cosas me hacen re&iacute;r? &iquest;A qui&eacute;n hago re&iacute;r? &iquest;Hace cu&aacute;nto que no me r&iacute;o a carcajadas? Creo que a Dios le gusta que nos riamos con &Eacute;l, a carcajadas. Que le comentemos las cosas c&oacute;micas de nuestra vida. Rezar con humor. Eso nos pone en nuestro lugar, nos ayuda a no darnos tanta importancia. Dios se sonr&iacute;e con nuestras torpezas y se conmueve con ellas.<\/p>\n<p align=\"justify\">Creo que Jes&uacute;s se reir&iacute;a mucho. Tendr&iacute;a la sonrisa abierta, transparente, de ni&ntilde;o. Tendr&iacute;a complicidad con los m&aacute;s cercanos, cosas que s&oacute;lo ellos entend&iacute;an y los un&iacute;an de alguna forma. La complicidad en gestos y en an&eacute;cdotas une mucho.<\/p>\n<p align=\"justify\">Hay personas que iluminan el d&iacute;a s&oacute;lo con verles sonre&iacute;r. Otros que est&aacute;n siempre serios, parece que llevan el mundo sobre sus hombros, y su seriedad nos contagia. A veces nosotros mismos dejamos de sonre&iacute;r y nos tomamos demasiado en serio.<\/p>\n<p align=\"justify\">Hoy queremos dar gracias por esas personas que nos descargan, que hacen que nos liberemos de pesos. Que cuando cometemos un error nos dicen que no pasa nada y nos cuentan sus errores para que veamos que todos somos humanos. Personas que, con solo pensar en ellas, ya nos dan alegr&iacute;a. Son un regalo en nuestra vida.<\/p>\n<p align=\"justify\">Conozco algunos que son capaces de sonre&iacute;r aunque lo est&eacute;n pasando mal, s&oacute;lo para que el otro no se preocupe. Por amor. Es el amor delicado, el olvidarse completamente de uno. As&iacute; ser&iacute;a Mar&iacute;a con Jos&eacute; y Jos&eacute; con Mar&iacute;a en ese camino hacia Bel&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"justify\">Creo que el humor es importante, no perder la capacidad de jugar, interesarnos por cosas grandes pero tambi&eacute;n con las peque&ntilde;as de cada d&iacute;a. Esas cosas que no son tan profundas y trascendentes, pero que forman parte de la vida.<\/p>\n<p align=\"justify\">Tener detalles con otros, sorprenderles, ponernos en el lugar del otro y adelantarnos, no s&oacute;lo a las cosas que necesita, sino a las que le hacen ilusi&oacute;n. A las importantes y a las m&aacute;s tontas. Tener sensibilidad para tener detalles que alegren de forma sencilla el d&iacute;a de los que me rodean, de responder a lo que les hace ilusi&oacute;n en su coraz&oacute;n aunque no sea demasiado serio, ni demasiado necesario. Ser reposo para los que est&aacute;n tristes. Cumplir sue&ntilde;os de otros.<\/p>\n<p align=\"justify\">A veces hemos conocido personas que nos traen a Dios. En sus ojos, en su manera de hablar y reconocerse peque&ntilde;os, en su forma de ver el sentido de las cosas. &iexcl;Cu&aacute;nto bien nos hacen! &iexcl;Cu&aacute;nto bien podemos hacer nosotros cuando alegramos a otros y les hacemos la vida m&aacute;s f&aacute;cil, m&aacute;s alegre, m&aacute;s divertida! <strong>Cuando mostramos horizontes amplios y, con nuestra misericordia, acogemos su dolor sin reproches ni quejas.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>La pregunta que hoy nos acompa&ntilde;a es una pregunta verdadera: &iquest;A qui&eacute;n estamos esperando? &iquest;Qu&eacute; esperamos? <\/strong>Todos esperamos algo o a alguien cada d&iacute;a. A veces lo hacemos con ilusi&oacute;n, en otras ocasiones ni lo pensamos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Juan Bautista estaba en la c&aacute;rcel. Toda su vida hab&iacute;a consistido en esperar al Mes&iacute;as. Hasta el d&iacute;a en que lo pudo se&ntilde;alar en el r&iacute;o Jord&aacute;n y les hizo ver a los suyos qui&eacute;n era el Cordero verdadero.<\/p>\n<p align=\"justify\">Su b&uacute;squeda inquieta en el desierto, sus luces y sombras, sus miedos. Esperaba con paciencia al que hab&iacute;a de venir y, cuando vino, lo se&ntilde;al&oacute; entre los hombres. Es el mismo Juan que salt&oacute; en el seno de su madre al sentir la proximidad del Se&ntilde;or. Vibr&oacute; con &Eacute;l, salt&oacute; de alegr&iacute;a, se llen&oacute; de gozo, se supo amado.<\/p>\n<p align=\"justify\">Es la alegr&iacute;a del encuentro m&aacute;s esperado. Juan tuvo que ser paciente. Las cosas que nos exigen esfuerzo las valoramos m&aacute;s que aquellas que recibimos gratuitamente. Juan esper&oacute; confiado, aguard&oacute; el momento. <em>&laquo;Tened paciencia, hermanos, hasta la venida del Se&ntilde;or&raquo;, <\/em>nos recuerda el ap&oacute;stol Santiago. Es la paciencia en la espera.<\/p>\n<p align=\"justify\">&iexcl;Qu&eacute; poca paciencia tenemos cuando no obtenemos lo buscado! Queremos que todo sea r&aacute;pido, que ocurra aqu&iacute; y ahora. Nos molesta la demora. La paciencia escasea. Y cuando se la pedimos a Dios, &Eacute;l nos suele dar momentos para practicarla.<\/p>\n<p align=\"justify\">Y cuando por fin Juan encontr&oacute; al Maestro, se qued&oacute; oculto entre los hombres mientras sus disc&iacute;pulos segu&iacute;an sus pasos. &Eacute;l no lo hizo. Permaneci&oacute; oculto, sigui&oacute; su voz sonando en el desierto, pidiendo la conversi&oacute;n. Hasta que su lucha por la verdad lo llev&oacute; a la c&aacute;rcel.<\/p>\n<p align=\"justify\">Sin embargo, no por ello su vida carec&iacute;a de sentido. &iquest;Qu&eacute; es el fracaso al fin y al cabo? Sucede cuando nuestros sue&ntilde;os no se hacen realidad, cuando nuestra vida y misi&oacute;n no parecen tener el &eacute;xito esperado, cuando la vida, a nuestros ojos y a los ojos del mundo, no parece una vida lograda.<\/p>\n<p align=\"justify\">Pero, &iquest;cu&aacute;ndo podemos entonces decir de una vida que ha fracasado? Tal vez nunca. Puede que a los ojos de los hombres s&iacute;, pero no a los de Dios. Nosotros nos frustramos muchas veces y pensamos que lo hemos perdido todo, pero Dios no lo ve as&iacute;.<\/p>\n<p align=\"justify\">&iquest;De qu&eacute; vale ganar el mundo entero si perdemos la vida? S&iacute;, no vale de nada. Muchas veces nos afanamos por ganar el mundo entero.<\/p>\n<p align=\"justify\">Juan representa valores hoy olvidados. Es un buscador enamorado de Dios, apasionado. Busc&oacute; en el desierto su camino, descifr&oacute; las se&ntilde;ales siguiendo el deseo de Dios, esper&oacute; con paciencia. Su vida ten&iacute;a sentido mirando a otro. La alegr&iacute;a brotaba en su alma en la cercan&iacute;a de otro. Esper&oacute; con &aacute;nimo, preparando el alma.<\/p>\n<p align=\"justify\">Juan es la figura preclara del Adviento. Es la espera concreta. Es la paciencia hecha carne. &iexcl;Cu&aacute;nto nos cuesta ponernos a buscar! Esperar con paciencia, alegres y expectantes. As&iacute; es el Adviento, as&iacute; deber&iacute;a ser nuestra vida. <strong>Tenemos tanto que aprender de Juan<\/strong>&hellip;<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Juan se&ntilde;ala a Cristo, porque Cristo es el importante y no Juan. <\/strong>De vez en cuando me encuentro con personas bastante autorreferentes. Generalmente no te preguntan c&oacute;mo est&aacute;s, ni qu&eacute; haces, simplemente te hablan de lo que ellas hacen.<\/p>\n<p align=\"justify\">Normalmente uno se lo toma con humor, resulta gracioso. No lo hacen con mala voluntad, m&aacute;s bien porque est&aacute;n acostumbradas a que todos les pregunten qu&eacute; hacen y por eso cuentan, antes de que llegue la pregunta esperada. Pienso que a esas personas les falta algo de empat&iacute;a. Pero son felices. Al menos no se percatan de esa tendencia de su alma.<\/p>\n<p align=\"justify\">A veces temo que me pueda pasar lo mismo y tampoco yo me d&eacute; cuenta de ello. Es un peligro que todos tenemos, el hecho de girar siempre en torno a nosotros mismos. Preocupados por contar al mundo lo que hacemos, nuestros m&eacute;ritos, nuestra historia. Para que nuestra vida parezca lograda, con sentido.<\/p>\n<p align=\"justify\">Esta tendencia autorreferente puede volvernos ego&iacute;stas. Y, en nuestro ego&iacute;smo, buscamos lo que nos llena, lo que nos alegra. Podemos as&iacute; girar de forma obsesiva en torno a lo que nos descansa, a nuestro ocio, a nuestros h&aacute;bitos l&uacute;dicos, y ver la misi&oacute;n s&oacute;lo como un ap&eacute;ndice de la vida, no como algo que nos identifica.<\/p>\n<p align=\"justify\">Dec&iacute;a el Papa Francisco: <em>&laquo;Hoy se puede advertir en muchos agentes pastorales, incluso en personas consagradas, una preocupaci&oacute;n exacerbada por los espacios personales de autonom&iacute;a y de distensi&oacute;n, que lleva a vivir las tareas como un mero ap&eacute;ndice de la vida, como si no fueran parte de la propia identidad&raquo;. <\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">Cuando esto sucede de forma obsesiva nos volvemos autorreferentes. El yo tiene mucho m&aacute;s peso que el t&uacute;, ya no nos importa que la mies sea abundante. Cristo mismo ocupa un lugar menos importante en las prioridades personales. Todo est&aacute; centrado en nosotros y nos sorprende cuando los dem&aacute;s no nos preguntan nada y no se interesan por lo que hacemos.<\/p>\n<p align=\"justify\">&iquest;Qui&eacute;n le pregunt&oacute; a Juan qu&eacute; har&iacute;a con su vida a partir de ese momento? &iquest;Qui&eacute;n se interes&oacute; por su estado de &aacute;nimo? &iquest;Qui&eacute;n lo sigui&oacute; a &eacute;l cuando ya estaba el Maestro entre los hombres? &iquest;Qui&eacute;n lo acompa&ntilde;&oacute; cuando estaba en la c&aacute;rcel y luego llor&oacute; su ausencia?<\/p>\n<p align=\"justify\">Hab&iacute;a estado toda su vida esperando a Jes&uacute;s y, cuando al fin llega, no puede seguirlo. No sabemos bien por qu&eacute;. Simplemente sabemos que conf&iacute;a a sus propios disc&iacute;pulos al cuidado del Se&ntilde;or. Lo se&ntilde;ala a &Eacute;l en medio de muchos hombres. Calla y sigue esperando. Juan se niega a s&iacute; mismo. No cuenta su cuento, no habla de &eacute;l, no se busca, simplemente calla y espera. <strong>Sabe que &eacute;l no es el importante. Es Cristo. Y sigue actuando donde Dios lo quiere y como Dios lo quiere<\/strong>.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>La actitud de Juan me recuerda esas palabras que repet&iacute;a tantas veces la Madre Maravillas<\/strong>: <em>&laquo;Lo que Dios quiera, cuando Dios lo quiera, como Dios lo quiera&raquo;. <\/em>Es la actitud d&oacute;cil del ni&ntilde;o que descansa confiado en las manos de Dios y no teme.<br \/>\nDec&iacute;a el P. Kentenich: <em>&laquo;<\/em><em>U<\/em><em>n ni&ntilde;o m&aacute;s o menos aut&eacute;ntico cree ciegamente en su padre, en toda circunstancia. Transfieran esa fe de ni&ntilde;o a la relaci&oacute;n con el Padre del cielo&raquo;<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\" title=\"\"><strong>[3]<\/strong><\/a>.<\/em> Juan era un ni&ntilde;o enamorado de Dios. Si no fuera as&iacute; no hubiera podido vivir de esa manera.<\/p>\n<p align=\"justify\">Tendemos a buscarnos a veces ego&iacute;stamente. Buscamos ser amados y recibir. Pero amar sin medida, sin esperar nada, es un milagro.<\/p>\n<p align=\"justify\">La vida de Juan nos muestra un ideal encarnado. Un hombre grande, como dice Jes&uacute;s de &eacute;l: <em>&laquo;<\/em><em>Os aseguro que no ha nacido de mujer uno m&aacute;s grande que Juan, el Bautista; aunque el m&aacute;s peque&ntilde;o en el reino de los cielos es m&aacute;s grande que &eacute;l&raquo;. <\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">Y al mismo tiempo un hombre humilde, peque&ntilde;o. Nos gustar&iacute;a sentirnos capaces de seguir su estela, su camino, su forma de vivir. El ideal de Juan nos deslumbra siempre de nuevo. Como un ni&ntilde;o camina y sue&ntilde;a. Espera y se deja guiar.<\/p>\n<p align=\"justify\">Y al final de su vida, desde la c&aacute;rcel, su pregunta nos conmueve.: <em>&laquo;En aquel tiempo, Juan, que hab&iacute;a o&iacute;do en la c&aacute;rcel las obras del Mes&iacute;as, le mand&oacute; a preguntar por medio de sus disc&iacute;pulos: &#8211; &iquest;Eres T&uacute; el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?&raquo;. <\/em>&iquest;Lleg&oacute; a dudar Juan despu&eacute;s de ver al Mes&iacute;as? &iquest;O su pregunta quiere fortalecer la fe de sus disc&iacute;pulos?<\/p>\n<p align=\"justify\">Es m&aacute;s cre&iacute;ble pensar que no dud&oacute;. Juan llevaba mucho tiempo esperando al Maestro. Cuando lo vio, crey&oacute; en &Eacute;l. La voz del cielo confirm&oacute; su espera. Pero puede ser que los disc&iacute;pulos cercanos s&iacute; dudaran. <strong>Esperaban una se&ntilde;al, una palabra que los confirmara y les permitiera as&iacute; seguir a Cristo con una certeza. Por eso pregunta Juan, para animarles.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Y la respuesta de Jes&uacute;s llega. Jes&uacute;s no explica, no da certezas, s&oacute;lo habla de obras de misericordia, con eso basta: <\/strong><em>&laquo;<\/em><em>Jes&uacute;s les respondi&oacute;: &#8211; Id a anunciar a Juan lo que est&aacute;is viendo y oyendo: &#8211; Los ciegos ven, y los inv&aacute;lidos andan; los leprosos quedan limpios, y los sordos oyen; los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia el Evangelio. &iexcl;Y dichoso el que no se escandalice de m&iacute;!&raquo;. <\/em><em>Mateo 11, 2-11.<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\">Jes&uacute;s habla de obras, no de palabras; de acciones, no de teor&iacute;as; de amor, no de buenas razones. El amor es el que libera, sana los corazones heridos, levanta a los ca&iacute;dos.<\/p>\n<p align=\"justify\">En ocasiones nos gustan las grandes conversiones que nos convenzan. Nos impresiona escuchar la vida de aquellos que han cambiado radicalmente su camino. En esos momentos creemos, porque lo que o&iacute;mos nos parece espectacular. Pero nos cuesta m&aacute;s alegrarnos y apreciar el crecimiento lento del Reino de Dios. Esos hechos peque&ntilde;os que pasan desapercibidos, ese crecimiento de la vida imperceptible, lento, profundo.<\/p>\n<p align=\"justify\">Dice Isa&iacute;as: <em>&laquo;Fortaleced las manos d&eacute;biles, robusteced las rodillas vacilantes; decid a los cobardes de coraz&oacute;n: &#8211; Sed fuertes, no tem&aacute;is. Mirad a vuestro Dios, que trae el desquite; viene en persona, resarcir&aacute; y os salvar&aacute;. Se despegar&aacute;n los ojos del ciego, los o&iacute;dos del sordo se abrir&aacute;n, saltar&aacute; como un ciervo el cojo, la lengua del mudo cantar&aacute;&raquo;. <\/em><em>Isa&iacute;as 35, 1-6a. 10<\/em><em>. <\/em>Es nuestra misi&oacute;n. Hacer presente el Reino de Dios, la misericordia del Dios que llega.<\/p>\n<p align=\"justify\">&Eacute;l viene a salvarnos y su salvaci&oacute;n se expresa en signos casi invisibles. No se habla en la noticias de esos peque&ntilde;os milagros, de esas conversiones lentas y desconocidas. No dan para hacer una pel&iacute;cula. A veces nos cuesta valorar el milagro de una vida entregada en el silencio, discretamente. Entender que tiene sentido una vida oculta. Que cambiar los pa&ntilde;ales es como tocar a Dios. Escuchar a los hijos un milagro. Levantarnos cada ma&ntilde;ana y ser fieles en la rutina del trabajo algo digno de admiraci&oacute;n.<br \/>\nEl amor cotidiano expresado en gestos y palabras es una obra de gran valor. <strong>Dios se hace carne en lo cotidiano. Su paz viene a reinar en los corazones de forma silenciosa. <\/strong><\/p>\n<div>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div id=\"ftn1\">\n\t\t<a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\" title=\"\">[1]<\/a> Jos&eacute; Kentenich, &ldquo;Las fuentes de la alegr&iacute;a&rdquo;, 154<\/div>\n<div id=\"ftn2\">\n\t\t<a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\" title=\"\">[2]<\/a> Jos&eacute; Kentenich, &ldquo;Las fuentes de la alegr&iacute;a&rdquo;, 155<\/div>\n<div id=\"ftn3\">\n\t\t<a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\" title=\"\">[3]<\/a> J. Kentenich, &ldquo;Ni&ntilde;os ante Dios&rdquo;, 451-452<\/div>\n<\/div>\n<p align=\"justify\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Todos so&ntilde;amos con una vida plena, alegre, lograda. So&ntilde;amos con la meta, con una vida llena de luz y sin sombras. Queremos ser felices y vivir en paz. Pero la alegr&iacute;a que hoy celebramos no es la de la Navidad, ni la alegr&iacute;a de la Pascua, que tienen que ver con &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/alegria\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab\u00a1Alegr\u00eda!\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-32231","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32231","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=32231"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32231\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=32231"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=32231"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=32231"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}