{"id":32237,"date":"2016-06-13T11:57:42","date_gmt":"2016-06-13T16:57:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/dedicacion-de-las-basilicas-de-san-pedro-y-san-pablo\/"},"modified":"2016-06-13T11:57:42","modified_gmt":"2016-06-13T16:57:42","slug":"dedicacion-de-las-basilicas-de-san-pedro-y-san-pablo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/dedicacion-de-las-basilicas-de-san-pedro-y-san-pablo\/","title":{"rendered":"Dedicaci\u00f3n de las Bas\u00edlicas de San Pedro y San&nbsp;Pablo"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Archidi\u00f3cesis de Madrid<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">En el siglo IV aparecen y se levantan bas&iacute;licas en honor de los m&aacute;rtires, cuando ya pas&oacute; el tiempo de las persecuciones. Antes, no hay constancia de tumbas de los que murieron por la fe en los primeros siglos a excepci&oacute;n de las de Pedro y Pablo. Los dos murieron m&aacute;rtires en Roma, en el a&ntilde;o 67 en distintos d&iacute;as, aunque la liturgia los una en la misma celebraci&oacute;n. A Pedro lo crucificaron y los cristianos lo enterraron junto a la V&iacute;a Aurelia; Pablo fue decapitado y recibi&oacute; sepultura en la V&iacute;a Ostiense, cerca del T&iacute;ber. Tuvieron una importancia capital en la fundaci&oacute;n de la iglesia romana y los cristianos no pod&iacute;an olvidar sus tumbas.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nHa comenzado el siglo IV, Constantino es el emperador y Silvestre el papa. A sus ruegos, se levanta una bas&iacute;lica sobre la tumba de san Pedro y la dedica en el a&ntilde;o 326. Es grandiosa y la tumba inaccesible; solo queda una abertura hacia el interior por donde los peregrinos de toda la Edad Media hac&iacute;an descender lienzos y objetos hasta tocar el sepulcro que luego eran guardados como reliquias. Aquella bas&iacute;lica era como la catedral del mundo.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEl mismo emperador se cuid&oacute; tambi&eacute;n de edificar otra bas&iacute;lica en la tumba de Pablo; un templo peque&ntilde;o que remoz&oacute; posteriormente y ampli&oacute; Valentiniano.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nSon los recintos sagrados m&aacute;s visitados de Roma, centros de peregrinaciones mundiales, y donde m&aacute;s profesiones de fe se repiten con el rezo del credo. Hasta tal punto es esto as&iacute; que el papa Simplicio, en el siglo v, estableci&oacute; turnos permanentes de cl&eacute;rigos para atender all&iacute; el culto y administrar los sacramentos del bautismo y la penitencia.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nAlarico respet&oacute; las dos bas&iacute;licas en el 410 con todos los bienes y personas que conten&iacute;an; luego, s&iacute;, hubo otros saqueos. En previsi&oacute;n de desastres futuros mayores, Le&oacute;n IV hizo amurallar la bas&iacute;lica vaticana en el siglo IX, es lo que se conoce como la Ciudad Leonina; Juan VIII hizo lo mismo con la de san Pablo.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nSe realizaron sucesivas restauraciones del altar de san Pedro, levantado sobre su tumba. La bas&iacute;lica primera se hab&iacute;a hecho peque&ntilde;a y amenazaba ruina. Nicol&aacute;s V se propuso construir la actual llamando a los mejores arquitectos y a los m&aacute;s renombrados artistas; varios papados se sucedieron hasta que pudo consagrarla Urbano VIII el 18 de noviembre de 1626.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nLas excavaciones realizadas por P&iacute;o XII pusieron al descubierto las distintas capas superpuestas de las sucesivas restauraciones. La coincidencia entre lo que se hab&iacute;a transmitido de palabra y lo que constaba por escrito documentalmente muestra una coincidencia admirablemente confirmada por la arqueolog&iacute;a. Apareci&oacute; el altar construido por Calixto II en el s. XII, el de Gregorio Magno en el 600 y m&aacute;s abajo la construcci&oacute;n constantiniana del s. IV, hasta llegar al primer revestimiento hecho por el papa Anacleto, all&aacute; por el a&ntilde;o 160, que encerraba la humilde fosa excavada en la tierra y recubierta por tejas, con los restos del Ap&oacute;stol.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nLa bas&iacute;lica de San Pablo fue destruida casi enteramente en 1823 por un incendio; comenz&oacute; su reconstrucci&oacute;n Le&oacute;n XII y la consagr&oacute; P&iacute;o IX, el 10 de diciembre de 1854.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nPedro y Pablo han sido unidos por la liturgia tanto en la celebraci&oacute;n del d&iacute;a de su martirio, el 29 de junio, como en la celebraci&oacute;n de la consagraci&oacute;n de sus bas&iacute;licas, el 18 de noviembre. Para eso son dos columnas de la Iglesia estos Ap&oacute;stoles, dispares en el origen y en el modo de cumplir su com&uacute;n mandato, pero unidos en id&eacute;ntico testimonio martirial en la misma persecuci&oacute;n. La dedicaci&oacute;n de ambas bas&iacute;licas recuerda a todos los cristianos en el mundo que la fe en Cristo se fundamenta en la predicaci&oacute;n fiel del Evangelio y en la sangre de los primeros disc&iacute;pulos del Se&ntilde;or que supieron ser leales hasta el martirio.<\/p>\n<p align=\"justify\"><em><strong><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/oracionyliturgia.archimadrid.org\/2013\/11\/18\/dedicacion-de-las-basilicas-de-san-pedro-y-san-pablo-3-3\/\">Art&iacute;culo<\/a> publicado originalmente por Archidi&oacute;cesis de Madrid<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Archidi\u00f3cesis de Madrid En el siglo IV aparecen y se levantan bas&iacute;licas en honor de los m&aacute;rtires, cuando ya pas&oacute; el tiempo de las persecuciones. Antes, no hay constancia de tumbas de los que murieron por la fe en los primeros siglos a excepci&oacute;n de las de Pedro y Pablo. 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