{"id":32255,"date":"2016-06-13T11:58:25","date_gmt":"2016-06-13T16:58:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-san-juan-leonardi\/"},"modified":"2016-06-13T11:58:25","modified_gmt":"2016-06-13T16:58:25","slug":"hoy-celebramos-a-san-juan-leonardi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/hoy-celebramos-a-san-juan-leonardi\/","title":{"rendered":"Hoy celebramos a&#8230; san Juan&nbsp;Leonardi"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Santopedia<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">San Juan Leonardo o Leonardi pertenece, por la cronolog&iacute;a y por su obra, al per&iacute;odo de la reforma Cat&oacute;lica. Nace en el a&ntilde;o 1541 en Di&eacute;cimo, pueblo cercano a Lucca, la peque&ntilde;a rep&uacute;blica llamada en otro tiempo &quot;religios&iacute;sima&quot;, y agitada ahora por la crisis protestante.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nA la edad de doce a&ntilde;os, sus padres, modestos industriales, le enviaron a casa del p&aacute;rroco de Villa Bas&iacute;lica, donde adquiri&oacute; una cultura elemental e inici&oacute; su formaci&oacute;n religiosa. Habr&iacute;a sido tal vez &eacute;sta la ocasi&oacute;n para elegir el estado eclesi&aacute;stico, pero el padre de Leonardo cambi&oacute; por ahora el rumbo de su vida, mand&aacute;ndole a Lucca a estudiar farmacia. La profesi&oacute;n de &quot;farmac&eacute;utico&quot; o &quot;droguero&quot; en aquellos tiempos bordeaba los limites de la medicina y de la alquimia, de la magia y de la filosof&iacute;a. En este ambiente molde&oacute; Leonardo su <strong>recia personalidad de cristiano seglar militante, cuya caracter&iacute;stica no fue la de hechos asombrosos, aureolados de milagrosos &quot;golpes de gracia&quot;, sino la de una progresiva ascensi&oacute;n hacia el ideal de santidad. <\/strong>Intensifica la frecuencia de sacramentos y la pr&aacute;ctica de la mortificaci&oacute;n, realiza el apostolado en el ambiente en que vive y se adhiere al grupo de piadosos seglares llamados &quot;colombinos&quot; para asegurar su perseverancia, madurando as&iacute; su capacidad de entrega a una intensa vida sacerdotal que hab&iacute;a de ser su decidida vocaci&oacute;n.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEfectivamente, despu&eacute;s de la muerte de su padre, a pesar de que la madre le instaba para que se instalase en Di&eacute;cimo como farmac&eacute;utico, inicia sus estudios eclesi&aacute;sticos. Tiene ahora veintis&eacute;is a&ntilde;os. Aprobado el lat&iacute;n en las escuelas p&uacute;blicas de Pisa, aprende l&oacute;gica y teolog&iacute;a con el Padre dominico Paolino Bernardini, que por prescripci&oacute;n m&eacute;dica resid&iacute;a en una casa de Cam po perteneciente a la Orden.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEl contacto directo con el maestro dominico produjo en Juan Leonardo cierta preocupaci&oacute;n cient&iacute;fica, que manifest&oacute; luego en los ensayos, in&eacute;ditos, que escribi&oacute; sobre diversos tratados teol&oacute;gicos. La perfecci&oacute;n que podr&iacute;a faltar en su elemental plan de estudios era suplida por la madurez humana y espiritual que Leonardo hab&iacute;a adquirido en sus treinta y dos a&ntilde;os de vida seglar. Fue ordenado sacerdote en Pisa, el a&ntilde;o 1572.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nInstalado en Lucca como capell&aacute;n de la iglesia de San Giovanni della Magione, Juan Leonardo comienza su apostolado y su obra de proselitismo, que hab&iacute;a de cristalizar en la fundaci&oacute;n de los Cl&eacute;rigos Regulares de la Madre de Dios. Caracter&iacute;stica relevante del apostolado de Juan Leonardo es la ense&ntilde;anza del catecismo, que revela el esp&iacute;ritu eminentemente parroquial que hab&iacute;a de diferenciar a su Instituci&oacute;n. Juan Leonardo es &quot;sacerdote de parroquia&quot;, atento siempre a preocuparse de las necesidades concretas e inmediatas de los fieles.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nHabiendo conocido el obispo de Lucca su actividad catequ&iacute;stica, le encarg&oacute; de realizarla en otras iglesias y parroquias de Luc ca. Para sistematizar esta actividad San Juan Leonardo escribi&oacute; un Manual de doctrina cristiana, que estuvo durante mucho tiem po en uso en algunas regiones de Italia. Queriendo asegurar la continuidad de este movimiento renovador de la ense&ntilde;anza del catecismo, form&oacute; la Compa&ntilde;&iacute;a de la Doctrina Cristiana, integrada por elementos seglares y que muy pronto hab&iacute;a de extenderse a Siena, Pistoya, N&aacute;poles y Roma. Los pont&iacute;fices Gregorio XIII, Clemente VIII y Paulo V concedieron a esta Compa&ntilde;&iacute;a especiales privilegios.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nLa personalidad de este sacerdote de vocaci&oacute;n tard&iacute;a comenzaba a destacarse en la Iglesia briosamente, paralela a la de los coet&aacute;neos San Jos&eacute; de Calasanz y San Felipe Neri, a quienes estar&aacute; muy unido en el andar de su vida de fundador y de ap&oacute;stol.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nA los dos a&ntilde;os de actividad sacerdotal Juan Leonardo hab&iacute;a formado un grupo de colaboradores parroquiales &iacute;ntimos, a los que fue preparando para el sacerdocio y con los que inicia su fundaci&oacute;n el a&ntilde;o 1574.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEn realidad, sus proyectos de fundador no eran ambiciosos en cuanto a la organizaci&oacute;n. La peque&ntilde;a comunidad de sacerdotes surg&iacute;a limitada al &aacute;mbito de la parroquia. El ideal de Juan Leonardo era hacer de sus colaboradores santos sacerdotes dedicados al ministerio parroquial.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nLa nueva Congregaci&oacute;n encontr&oacute; una f&eacute;rrea oposici&oacute;n por parte de las autoridades civiles de Lucca. La peque&ntilde;a rep&uacute;blica, celosa de su independencia, segu&iacute;a con recelo la actividad del Santo, a quien comenz&oacute; a considerar aliado de potencias extran jeras y posible colaborador de la Inquisici&oacute;n. Sin ninguna responsabilidad personal, Juan Leonardo fue tratado durante toda la vida como un enemigo irreconciliable de su patria.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nTal enemistad ocasion&oacute; a los noveles religiosos una precaria situaci&oacute;n econ&oacute;mica, hasta tal punto que el mismo fundador se vio obligado a pedir limosna.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEstas dificultades, sin embargo, no desalentaron a Juan Leonardo en sus tareas apost&oacute;licas. Intensific&oacute; en su iglesia el culto al Sant&iacute;simo Sacramento con la funci&oacute;n de las Cuarenta Horas y organiz&oacute; continuamente ejercicios de reparaci&oacute;n y penitencia. Los fieles recorr&iacute;an de noche procesionalmente las calles de Lucca, visitando las iglesias principales, entonando himnos penitenciales, disciplin&aacute;ndose y gritando: &quot;&iexcl;Perd&oacute;n, Se&ntilde;or, misericordia!&quot; El devoto espect&aacute;culo ocasion&oacute; ruidosas conversiones, no siempre coronadas con una fiel perseverancia, y que proporcionaron al celoso predicador alg&uacute;n fracaso apost&oacute;lico<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nTal fue el de la Compa&ntilde;&iacute;a de la Paz, agrupaci&oacute;n formada con cincuenta bandidos convertidos en masa, que a los pocos meses de existencia el Santo debi&oacute; disolver, porque algunos de los conversos hab&iacute;an vuelto a las andadas; los que perseveraron ingresaron en los capuchinos.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nM&aacute;s afortunado fue con la fundaci&oacute;n de las Monjas de los &Aacute;ngeles, religiosas dedicadas a las muchachas pobres, de las cuales, no obstante, Juan Leonardo se desentendi&oacute; muy pronto, por que era radicalmente opuesto a los apostolados femeninos, aun los de clausura.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nA la saz&oacute;n el Santo andaba preocupado con el traslado de su comunidad de cl&eacute;rigos a la nueva casa de Santa Mar&iacute;a Contelandini, en Lucca. Lo cual no se llev&oacute; a cabo sin graves disturbios, ocasionados por los fieles de esta parroquia, que llegaron a decir al obispo en se&ntilde;al de protesta: &quot; Monse&ntilde;or, &iquest; qu&eacute; hac&eacute;is? &iquest; Hab&eacute;is alejado de vos aquellos diablos y nos los hab&eacute;is metido en medio de nosotros?&quot; A pesar de todo San Juan Leonardo tom&oacute; posesi&oacute;n de la nueva sede. Era el a&ntilde;o 1580. Al a&ntilde;o siguiente la Congregaci&oacute;n recib&iacute;a la aprobaci&oacute;n oficial del obispo de Lucca, llam&aacute;ndose Cl&eacute;rigos Regulares de la Madre de Dios.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nCon raz&oacute;n Juan Leonardo hab&iacute;a ya ganado tambi&eacute;n la con fianza de la Santa Sede y fue nombrado varias veces por Clemente VIII comisario apost&oacute;lico con la misi&oacute;n de reformar algunas de las Ordenes mon&aacute;sticas decadentes. El Santo realiz&oacute; siempre con gran celo y notable &eacute;xito esta tarea de reformador, pero la impronta de su personalidad est&aacute; m&aacute;s grabada en aqu&eacute;llas catequesis y aqu&eacute;lla actividad pastoral de Juan Leonardo en las iglesias de Lucca.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nCon no menor intensidad se dedica ahora el Santo a solidificar su fundaci&oacute;n. Aunque no era ideal del fundador multiplicar las nuevas casas, quiso, sin embargo, fundar una en Roma. Lo consigui&oacute; gracias al apoyo de algunos cardenales, principalmente el cardenal Baronio, que le estim&oacute; y protegi&oacute; siempre con especial predilecci&oacute;n. La nueva comunidad se instal&oacute; definitivamente, el a&ntilde;o 1662, en Santa Mar&iacute;a in Campitelli, que a&uacute;n hoy d&iacute;a es la Casa Generalicia de la Congregaci&oacute;n. Durante su estancia en Roma, Juan Leonardo realiz&oacute; una de las m&aacute;s importantes actividades de su vida: la colaboraci&oacute;n con el cardenal espa&ntilde;ol Juan Bautista Vives en la organizaci&oacute;n del Colegio de Propaganda Fide. Durante los &uacute;ltimos siete a&ntilde;os de su vida el Santo se dedic&oacute; con ardor a la naciente Instituci&oacute;n misionera, cuyo ideal &eacute;l hab&iacute;a acariciado desde hac&iacute;a tiempo. Este m&eacute;rito fue premiado por Le&oacute;n XIII, que por especial privilegio le inscribi&oacute;, siendo a&uacute;n Beato, en el Martirologio Romano, poniendo de relieve la obra misional realizada por San Juan Leonardo.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nAntes de morir Juan Leonardo tuvo la alegr&iacute;a de ver aprobadas en 1603 por Clemente VIII las constituciones de la nueva Congregaci&oacute;n de Cl&eacute;rigos Regulares. No pudo llegar a verla florecer y brillar. Pero guard&oacute; en su coraz&oacute;n la alegr&iacute;a de una vida entregada al servicio de la Iglesia. Muri&oacute; entre los suyos, en Lucca, el a&ntilde;o 1609. Beatificado por P&iacute;o IX en 1861, fue canonizado por P&iacute;o XI en 1938. Sus restos se veneran en Santa Mar&iacute;a in Campitelli, de Roma.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nSan Juan Leonardo encarn&oacute; el ideal de un santo sacerdote, que no deslumbra por la magnitud de sus empresas, sino por el perseverante ejercicio de la caridad pastoral.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n<em>(Fuente: Misa Tridentina | Autor: Manuel Useros Carretero)<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Santopedia San Juan Leonardo o Leonardi pertenece, por la cronolog&iacute;a y por su obra, al per&iacute;odo de la reforma Cat&oacute;lica. 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