{"id":3227,"date":"2015-12-01T01:10:12","date_gmt":"2015-12-01T06:10:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-desesperacion-de-tener-que-agradar\/"},"modified":"2015-12-01T01:10:12","modified_gmt":"2015-12-01T06:10:12","slug":"la-desesperacion-de-tener-que-agradar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-desesperacion-de-tener-que-agradar\/","title":{"rendered":"La desesperaci\u00f3n de tener que agradar"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Ricardo Gondim<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">El deseo de agradar a los dem\u00e1s y de no fracasar en el intento mantiene en esclavitud a millones de cristianos y les roba tranquilidad y  la oportunidad de vivir la vida a la que han sido llamados. Sin embargo, Cristo ofrece un camino alternativo &#8230;<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <P class=p5 align=justify>Siento pesar al recordar el d\u00eda en que Juan corr\u00eda a mi lado. El ten\u00eda veinticinco a\u00f1os y gozaba de muy buen estado f\u00edsico. Por eso, no necesitaba esfuerzo alguno para mantener mi ritmo. Como le sobraba el aliento comenz\u00f3 a contarme que se sent\u00eda deprimido. Le pregunt\u00e9 si hab\u00eda identificado alguna raz\u00f3n por su tristeza. \u00abEl miedo al fracaso\u00bb me respondi\u00f3, sin titubear.<\/P><br \/>\n<P class=p5 align=justify>Durante el resto de nuestra trayectoria intent\u00e9 mostrarle que pod\u00eda descansar, pues Dios nos ama sin tomar en cuenta nuestro desempe\u00f1o; aun cuando no alcancemos nunca el \u00e9xito, su amor hacia nosotros sigue constante. Le asegur\u00e9 que Dios, a diferencia de las personas, no le da la espalda a los fracasados. Dos semanas m\u00e1s tarde, sin embargo, yo lloraba sin consuelo: Juan se hab\u00eda quitado la vida.<\/P><br \/>\n<P class=p5 align=justify>Juan le tem\u00eda al futuro. Aunque se hab\u00eda esforzado, nunca logr\u00f3 revertir su desesperaci\u00f3n. Su muerte me despedaz\u00f3. Yo hab\u00eda buscado tanto una oportunidad de amarlo. Mis consejos y mis oraciones, junto al cuidado de otros cristianos, no le ayudaron. Nada, absolutamente nada, consigui\u00f3 revertir su des\u00e1nimo, y \u00e9l se pen\u00f3 con el m\u00e1s terrible acto; nos castig\u00f3 a todos nosotros.<\/P><br \/>\n<P class=p5 align=justify>La angustia y la depresi\u00f3n son parte de nuestra existencia. Varios personajes de la historia secular y b\u00edblica intentaron huir a oscuras cavernas en momentos similares. Abatidos, ni siquiera imaginaban encontrar fuerzas que les devolvieran las esperanzas. Esa apat\u00eda no les quitaba solamente el sue\u00f1o; despiertos, se ve\u00edan obligados a vivir con un pesimismo infinitamente triste. Estos pensamientos morbosos, sin embargo, no son tan intolerables como para terminar de manera tan horrible.<\/P><br \/>\n<P class=p5 align=justify>Por el tr\u00e1gico suicidio de Juan descubr\u00ed que las personas no temen necesariamente a la muerte; m\u00e1s bien se sienten apabulladas por no saber vivir. Inevitablemente la muerte pierde su terror, porque ellos quieren evitar una vida sin valor, que viene de creer que nuestra existencia no posee importancia alguna.<\/P><br \/>\n<P class=p5 align=justify>El escritor Milan Kundera afirm\u00f3: \u00abTodo el mundo encuentra dif\u00edcil aceptar que eventualmente desaparecer\u00e1, desconocido y desapercibido, en un universo indiferente\u00bb. Esto nos ayuda a entender por qu\u00e9 algunas personas realizan semejantes esfuerzos por lograr algo extraordinario, aun si eso significa cometer un crimen. Todos queremos ser valorizados en la vida y recordados despu\u00e9s de muertos.<\/P><br \/>\n<P class=p5 align=justify>Meses m\u00e1s tarde me enter\u00e9 que Juan hab\u00eda pasado gran parte de su infancia intentando agradar a su padre, sabiendo que nunca lo iba a lograr. En la adolescencia jugaba f\u00fatbol con los ojos puestos siempre en las gradas, esperando espiar la sonrisa de aprobaci\u00f3n que nunca llegaba. Juan se gradu\u00f3 de ingeniero pero, avergonzado, no lo festej\u00f3. No fue suficiente el hecho de haber obtenido las mejores notas en todas las materias. As\u00ed, al proyectar su vida futura, solamente ve\u00eda por delante m\u00e1s fracasos.<\/P><br \/>\n<P class=p5 align=justify>Me preocupa que el mundo religioso occidental enfatice tanto las rigurosas exigencias de un Dios dif\u00edcil de agradar. La mayor\u00eda de los evang\u00e9licos jam\u00e1s estar\u00edamos de acuerdo con las letras de la canci\u00f3n de Gilberto Gil: \u00abSi yo quisiera hablar con Dios, tengo que aceptar el dolor, tengo que comer el pan que el diablo amas\u00f3, tengo que apretar el gatillo, tengo que lamer el piso\u00bb. A pesar de esto, el comportamiento de muchos avala el contenido de la m\u00fasica. La espiritualidad que prevalece en la actualidad oprime al pueblo con intolerables cargas. Se multiplican en nuestras tierras las congregaciones que no permiten a la gente olvidar sus deudas delante de un Dios que es implacable a la hora de defender su ley.<\/P><br \/>\n<P class=p5 align=justify>En esta religi\u00f3n ninguno encuentra descanso, ya que todos los reveses de la vida se deben a nuestras flaquezas humanas y todo contratiempo se relaciona directamente con el pecado o las brechas por las que el diablo se infiltra. Multitudes llenan esas iglesias, deseosas de saber c\u00f3mo pueden agradar a un Dios astuto. De esa manera le rinden culto sin jam\u00e1s esperar de parte de \u00e9l un gesto de afecto o compasi\u00f3n. Todo se resume en encontrar la forma de apartar el mal \u00aby alcanzar la bendici\u00f3n\u00bb. Si alguno anhela conquistar el amor divino deber\u00e1 realizar sacrificios, pasar por ritos punitivos y, claro, ofrecer ofrendas.<\/P><br \/>\n<P class=p5 align=justify>Las personas no necesitan de esta clase de religi\u00f3n. El peso de vivir ya es suficiente. Ellos necesitan de un mensaje diferente: Dios no deja de amar, aun cuando sus hijos no lo merecen. Su amor es leal. Nada har\u00e1 menguar su compromiso de ofrecer lo mejor de s\u00ed mismo para que sus hijos crezcan.<\/P><br \/>\n<P class=p5 align=justify>En la par\u00e1bola del hijo pr\u00f3digo el padre le asegura al hijo mayor: \u00abTodo lo que tengo es tuyo\u00bb. Esa frase debe resonar en la cabeza de cada cristiano, pues contiene la declaraci\u00f3n b\u00edblica de que somos coherederos con Cristo. El Se\u00f1or no aprecia a las personas por su capacidad de cumplir mandamientos o alcanzar los m\u00e1s altos niveles de santidad. El ama gratuitamente.<\/P><br \/>\n<P class=p5 align=justify>Llor\u00e9 por la muerte de Juan. Pero esa tragedia tambi\u00e9n me ayud\u00f3 a afianzar mi concepto de la gracia. El bien que Dios trae a la vida de sus hijos no viene ligado al desempe\u00f1o de ellos ni abandona \u00e9l a los fracasados.<\/P><br \/>\n<P class=p5 align=justify>No existe raz\u00f3n para temerle al fracaso, porque ninguno necesitar justificar el amor de Dios. Punto y aparte. De esta manera, cualquiera puede recibir una invitaci\u00f3n al gran banquete divino y encaminarse rumbo al fant\u00e1stico proyecto de ser formado a la misma imagen de Cristo Jes\u00fas.<\/P><br \/>\n<P class=p5 align=justify>\u00a9 Revista Ultimato, 2007. Se usa con permiso. Se reservan todos los derechos. \u00a9Apuntes Pastorales XXV-3, edici\u00f3n de abril a junio de 2008. Los derechos de la traducci\u00f3n del portugu\u00e9s al espa\u00f1ol pertenecen a DesarrolloCristiano.com <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Ricardo Gondim El deseo de agradar a los dem\u00e1s y de no fracasar en el intento mantiene en esclavitud a millones de cristianos y les roba tranquilidad y la oportunidad de vivir la vida a la que han sido llamados. 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