{"id":32272,"date":"2016-06-13T11:59:04","date_gmt":"2016-06-13T16:59:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mujer-judia-filosofa-y-santa-puede-dar-esperanza-a-europa\/"},"modified":"2016-06-13T11:59:04","modified_gmt":"2016-06-13T16:59:04","slug":"mujer-judia-filosofa-y-santa-puede-dar-esperanza-a-europa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mujer-judia-filosofa-y-santa-puede-dar-esperanza-a-europa\/","title":{"rendered":"Mujer, jud\u00eda, fil\u00f3sofa y santa, puede dar esperanza a&nbsp;Europa"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Feliciana Merino Escalera<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Hoy, d&iacute;a de Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein), queremos recordar a esta mujer, jud&iacute;a, fil&oacute;sofa, escritora, profesora, enfermera, conversa al catolicismo, carmelita, m&aacute;rtir, santa y copatrona de Europa, que muri&oacute; un nueve de agosto de 1942 en las c&aacute;maras de gas de Auschwitz.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Edith Stein fue una mujer de los pies a la cabeza. Esta expresi&oacute;n esconde dos verdades que todav&iacute;a aparecen como grandes misterios para la mujer de hoy. <strong>Los pies representan el enraizamiento a la tierra, el v&iacute;nculo con la realidad viviente, las certezas sobre las que se asienta y funda su vida. La cabeza se alza mirando el futuro, el horizonte, es la apertura de la raz&oacute;n que, desde los pies, crece en armon&iacute;a con todas las dimensiones sensitivas, an&iacute;micas y espirituales. La cabeza es tambi&eacute;n la esperanza, la pasi&oacute;n por la vida que anuncia lo m&aacute;s alto, la uni&oacute;n y el encuentro con Aquel en quien todo cobra sentido.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Podemos decir que Edith Stein es una mujer de los pies a la cabeza: una mujer arraigada en el mundo, apasionada por el conocimiento y por la vida, sin dejarse nada. En definitiva: realista. Edith busc&oacute;, su pasi&oacute;n se hizo b&uacute;squeda y acab&oacute; en encuentro. Fue incansable hasta dar con una verdad que la abraz&oacute; por completo. Su deseo infinito la llev&oacute; a transitar caminos que aparec&iacute;an como un l&iacute;mite vedado a la raz&oacute;n, acostumbrada, con la Modernidad, a pararse ante el Misterio, a dar todo por sabido, a reducir la realidad a una peque&ntilde;a parte, la que podemos controlar y dominar, la que cabe por el embudo de nuestros c&aacute;lculos y previsiones. Edith vio en la fenomenolog&iacute;a, una corriente filos&oacute;fica que hab&iacute;a inaugurado el fil&oacute;sofo alem&aacute;n Edmund Husserl precisamente bajo el lema: <em>Zu den Sachen selbst<\/em> (&iexcl;A las cosas mismas!), un af&aacute;n por descubrir la verdad que anida en lo real, en las cosas, que hab&iacute;a sido desterrado por idealistas, psicologistas y positivistas.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Hoy se celebra su onom&aacute;stica y queremos por ello rendirle homenaje. En un momento en el que Europa vive sumida en una crisis profunda tanto en lo econ&oacute;mico, como en lo pol&iacute;tico y cultural, cuando son muchas las amenazas que azotan al continente europeo \u2013desde los atentados a la vida y a la dignidad personal, como a la libertad y a otros muchos derechos humanos\u2013, es pertinente volver a recordar las palabras de Juan Pablo II al declarar a Edith Stein copatrona de Europa en 1999, a las puertas del entonces tercer milenio: \u201cPara edificar la nueva Europa sobre bases s&oacute;lidas, no basta ciertamente apoyarse en los meros intereses econ&oacute;micos, que si unas veces aglutinan, otras dividen, sino que es necesario hacer hincapi&eacute; m&aacute;s bien sobre los valores aut&eacute;nticos, que tienen su fundamento en la ley moral universal, inscrita en el coraz&oacute;n de cada hombre. <strong>Una Europa que confundiera el valor de la tolerancia y del respeto universal con el indiferentismo &eacute;tico y el escepticismo sobre los valores irrenunciables, se embarcar&iacute;a en una de las m&aacute;s arriesgadas aventuras y, m&aacute;s tarde o m&aacute;s temprano, ver&iacute;a retornar bajo nuevas formas los espectros m&aacute;s temibles de su historia<\/strong>.\u201d<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Edith Stein representa un modelo de vida para una Europa que aparece cada vez m&aacute;s fr&aacute;gil, m&aacute;s fragmentada, m&aacute;s secularizada, donde el sello de la ideolog&iacute;a imprime todos los &aacute;mbitos de la vida, hasta el religioso, llen&aacute;ndolo todo de pobres discursos que buscan apagar la sed de belleza y de verdad que todos llevamos dentro, discursos que nos arrastran a la superficie para ocultarnos el fondo, vaciando la realidad de sus aspectos m&aacute;s interesantes y reduci&eacute;ndola a un pensamiento &uacute;nico que acaba por monocromarlo todo. <\/strong>Pero no hay superficie sin fondo, no hay r&iacute;o sin cauce, no hay ideas ni ide&oacute;logos si no existe un poso com&uacute;n, la realidad, y un encuentro con ella que se hace manifiesto en una vida, a trav&eacute;s de la experiencia. Por ello Edith Stein es signo de esperanza.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> As&iacute; lo&nbsp; afirmaba el gran fil&oacute;sofo, contempor&aacute;neo suyo, Ludwig Wittgenstein: \u201cEl ser humano vive su vida diaria con el brillo de una luz de la que no se da cuenta hasta que se apaga. Si se apaga entonces la vida es despose&iacute;da de repente de todo valor, sentido, o como quiera decirse. Uno se da cuenta de repente de que por s&iacute; misma la mera existencia \u2013dir&iacute;amos\u2013 est&aacute; a&uacute;n completamente vac&iacute;a, desierta. Es como si se borrara el brillo de todas las cosas, todo est&aacute; muerto.\u201d Existe el brillo de una luz que aun en la m&aacute;s completa oscuridad no nos abandona, lanz&aacute;ndonos destellos continuamente para que no desaparezca del todo la sed de nuestro coraz&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> Teresa Benedicta de la Cruz no se content&oacute; con las respuestas al uso. Sigui&oacute; buscando algo m&aacute;s grande que sus propias certezas, recorriendo todos los recovecos del camino, sin rechazar ning&uacute;n factor de la realidad, porque precisamente, si se trata de ir a las cosas mismas, &iquest;c&oacute;mo es posible eliminar a priori alg&uacute;n elemento si queremos conocer? &iquest;No ser&iacute;a un contrasentido?&nbsp; Para comprender la experiencia religiosa, &iquest;c&oacute;mo no tener en cuenta los datos que nos proporciona la Revelaci&oacute;n? Edith no se cans&oacute;, nunca admiti&oacute; como &uacute;ltimas las verdades a las que humildemente llegaba, desde un horizonte cada vez m&aacute;s amplio, afirmando que \u201cning&uacute;n sistema de pensamiento humano alcanzar&aacute; jam&aacute;s un punto de perfecci&oacute;n tal que pueda satisfacernos\u201d.<br \/> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<br \/> Edith Stein no se olvida del pasado, de lo que nos constituye, de nuestra historia, y consciente de ello traz&oacute; puentes, entre la raz&oacute;n y la fe, entre la filosof&iacute;a contempor&aacute;nea y la tradici&oacute;n cl&aacute;sica,&nbsp; entre sus ra&iacute;ces hebreas y su adhesi&oacute;n a Cristo. La historia es crucial, el camino existencial es esencial. Invocar a santa Teresa Benedicta de la Cruz es tener presente una vida, modelo de santidad, para seguir pidiendo por Europa, por sus ra&iacute;ces cristianas que son su fuerza, puente y esperanza entre los pueblos.<\/p>\n<p align=\"justify\"> &iquest;Cu&aacute;l es, entonces, el valor de su figura para nuestro tiempo? Podemos se&ntilde;alar, a mi juicio, tres grandes contribuciones, entre otras muchas: <strong>su concepci&oacute;n de la filosof&iacute;a como modo de vida, su visi&oacute;n de la belleza de la vida comunitaria frente a la soledad que produce el individualismo contempor&aacute;neo, y en tercer lugar, el valor de la vida humana entendida como vocaci&oacute;n.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Si hay que destacar su importancia en estos tiempos, es porque en primer lugar, nos hace entender la filosof&iacute;a como un modo de vida. El problema no es que en nuestra vida no comparezcan juicios y razonamientos filos&oacute;ficos, que lo hacen. Nos hemos acostumbrado a vivir en un mundo virtual, de relaciones ficticias y virtuales con todo, como si en cada &aacute;mbito de actuaci&oacute;n tuvi&eacute;ramos que seguir unas determinadas instrucciones que nos convierten en personajes de una obra de teatro. Hemos empeque&ntilde;ecido la raz&oacute;n porque nos hemos empeque&ntilde;ecido nosotros, descuidando lo que somos y lo que pensamos. No se trata de que seamos lo que pensamos, sino de pensar m&aacute;s y mejor lo que somos y lo que queremos ser. Para eso es necesaria la filosof&iacute;a, porque nos ayuda a vivir con densidad, a crecer, a tomarnos en serio nuestra vida.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Hoy m&aacute;s que nunca la fortaleza de Europa pasa por una concepci&oacute;n de la filosof&iacute;a abierta, en di&aacute;logo con el mundo, en di&aacute;logo con la tradici&oacute;n y con la cultura contempor&aacute;nea. <\/strong>Edith Stein constituye un ejemplo, pues su manera de entender la filosof&iacute;a como un modo de vida le hizo estar atenta siempre a los problemas del hombre contempor&aacute;neo: qu&eacute; es la persona humana, cu&aacute;l es el papel de la mujer en la sociedad, por qu&eacute; somos seres comunitarios y en qu&eacute; sentido la comunidad configura un modo determinado de ser, cu&aacute;les son los fines del Estado, la importancia de la educaci&oacute;n, etc. No pens&oacute; que la filosof&iacute;a ten&iacute;a que ver con una disciplina acad&eacute;mica, t&eacute;cnica y especializada, por ello se abri&oacute; a la fe y al di&aacute;logo, propiciando un verdadero encuentro entre la tradici&oacute;n moderna y la cl&aacute;sica.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> La figura de Edith Stein no representa solamente la recuperaci&oacute;n de un modo de conocimiento como el filos&oacute;fico, sino \u2013y con &eacute;l- la recuperaci&oacute;n de la raz&oacute;n misma. Edith nos ense&ntilde;a que la raz&oacute;n es amplia, viva, hist&oacute;rica, inclusiva y no excluyente, no se detiene ante sus l&iacute;mites, sino que antes bien, abraza y acoge el Misterio porque la engrandece, sin restarle seriedad.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Otra aportaci&oacute;n fundamental es&nbsp; su concepci&oacute;n del valor de la vida humana entendida como vocaci&oacute;n. Vocaci&oacute;n como llamada, como origen y destino. Vocaci&oacute;n a ser m&aacute;s nosotros,&nbsp; m&aacute;s pueblo, m&aacute;s de Dios. Vocaci&oacute;n es la caracter&iacute;stica que m&aacute;s nos define. La verdadera vocaci&oacute;n es la entrega, la capacidad de amar, que es el sost&eacute;n fundamental de la vida comunitaria y por tanto del reconocimiento de Europa como algo m&aacute;s que un ente jur&iacute;dico o abstracto, econ&oacute;mico o pol&iacute;tico. Esa vocaci&oacute;n, tal y como describi&oacute; Edith Stein en numerosas conferencias, se expresa en la dignidad de la mujer, esposa y madre, sost&eacute;n de la vida, protectora y custodia de la vida naciente, y tambi&eacute;n en la Iglesia, como esposa de Cristo, que abraza su vocaci&oacute;n de servicio a la vida humana en todas sus dimensiones desde una l&oacute;gica&nbsp; nueva, la del don y del sacramento,&nbsp; porque Cristo es quien hace nuevas todas las cosas.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Esto es lo que necesitamos recuperar con urgencia para volver a ser lo que somos: hombres libres creados a imagen y semejanza de Dios que conquistan, en el servicio a los dem&aacute;s y al mundo, el nombre con el que fueron llamados, su verdadero nombre. <\/strong>Edith Stein encontr&oacute; en el Carmelo esa vocaci&oacute;n de servicio a la humanidad. Hacerse carmelita no fue una retirada del mundo intelectual en el que hab&iacute;a dado tantos frutos. Fue sencillamente un modo de entregarse m&aacute;s y servir mejor desde la verdad que hab&iacute;a encontrado. No hay amor sin verdad y no hay verdad sin amor.<\/p>\n<p align=\"justify\"> El mismo amor que expres&oacute; en su testamento espiritual cuando ofreci&oacute; su vida por todos los hombres y por la paz verdadera, presagiando que tal vez tendr&iacute;a oportunidad de hacer efectivo dicho ofrecimiento. Edith fue apresada en Echt, en venganza por la denuncia p&uacute;blica que se ley&oacute; en todas las iglesias de Holanda contra la persecuci&oacute;n jud&iacute;a que estaban llevando a cabo las autoridades nazis. Entonces se dio la orden de detener a todos los jud&iacute;os del pa&iacute;s que se hubiesen convertido al catolicismo. Edith, de esta manera, entregaba su vida unida al destino de su pueblo, desde la convicci&oacute;n de que en Cristo se cumplen las promesas hechas al pueblo de Israel. Honremos y pidamos la intercesi&oacute;n de Teresa Benedicta de la Cruz, por&nbsp; recordarnos que donde est&eacute; nuestro tesoro all&iacute; estar&aacute; tambi&eacute;n nuestro coraz&oacute;n, el coraz&oacute;n de Europa, el coraz&oacute;n de&nbsp; todos los hombres.<br \/> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Feliciana Merino Escalera Hoy, d&iacute;a de Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein), queremos recordar a esta mujer, jud&iacute;a, fil&oacute;sofa, escritora, profesora, enfermera, conversa al catolicismo, carmelita, m&aacute;rtir, santa y copatrona de Europa, que muri&oacute; un nueve de agosto de 1942 en las c&aacute;maras de gas de Auschwitz. 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