{"id":32449,"date":"2016-06-13T12:06:14","date_gmt":"2016-06-13T17:06:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-matrimonio-gatsinga-pide-poner-a-jesus-en-el-centro\/"},"modified":"2016-06-13T12:06:14","modified_gmt":"2016-06-13T17:06:14","slug":"el-matrimonio-gatsinga-pide-poner-a-jesus-en-el-centro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-matrimonio-gatsinga-pide-poner-a-jesus-en-el-centro\/","title":{"rendered":"El matrimonio Gatsinga pide poner a Jes\u00fas en el&nbsp;centro"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Aleteia Team<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> Tienen ocho hijos, de los cuales cuatro son sobrinos adoptados despu&eacute;s del genocidio de Ruanda. Mantienen una cl&iacute;nica para ayudar a mujeres embarazadas en dificultad. Despu&eacute;s de su testimonio ante los obispos, los Gatsinga relataron su historia a Tempi.it.<br \/> &nbsp;<br \/> Seg&uacute;n ellos, la Iglesia tiene un &uacute;nico modo para superar la crisis de la familia y el individualismo que amenaza la vida; bastar&iacute;a &laquo;volver a poner en el centro a Jes&uacute;s&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> As&iacute; han hablado los c&oacute;nyuges ruandeses Jean Dieudonn&eacute; y Emerthe Gatsinga ante los obispos reunidos en Roma con ocasi&oacute;n del S&iacute;nodo sobre la familia.<br \/> &nbsp;<br \/> Veinte a&ntilde;os de servicio a las mujeres con embarazos dif&iacute;ciles, a los esposos en crisis y a la vida &laquo;nos han hecho llegar a una sola conclusi&oacute;n: las familias necesitan que la Iglesia las ayude a profundizar la fe en Jesucristo, para quien nada es imposible&raquo;, cuenta Jean Dieudonn&eacute;, de 57 a&ntilde;os, a Tempi.it.<br \/> &nbsp;<br \/> Jean Dieudonn&eacute; y Emerthe se conocieron en 1979, en el &aacute;mbito del movimiento de los Focolares (www.focolare.org\/es), al que ambos pertenecen.<br \/> &nbsp;<br \/> &laquo;Entendimos que Dios nos llamaba a vivir nuestra vocaci&oacute;n en el matrimonio, que &eacute;ramos donados el uno a la otra para servirlo&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Vivir para las otras familias<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Nueve a&ntilde;os despu&eacute;s, en 1988, al casarse, ambos entendieron que &laquo;quer&iacute;an vivir para los otros y, en especial, para las familias. Ten&iacute;amos el mismo deseo de entrega total a Dios, quer&iacute;amos trabajar para &Eacute;l, testimoni&aacute;ndolo en la familia. En resumen, ambos dese&aacute;bamos una morada en la que se viera y se viviera a Dios, y se pudiera donar a los otros&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Con el matrimonio los dos j&oacute;venes prometieron &laquo;no permanecer nunca cerrados en nosotros mismos, don&aacute;ndonos a los otros&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Despu&eacute;s de la boda la familia se traslad&oacute; a Francia, donde Jean Dieudonn&eacute; termin&oacute; los estudios de medicina.<br \/> &nbsp;<br \/> Este fue el motivo de que la pareja escapara a uno de los acontecimientos m&aacute;s dram&aacute;ticos del siglo XX.<br \/> &nbsp;<br \/> &laquo;En 1994, entre las v&iacute;ctimas del genocidio que extermin&oacute; a un mill&oacute;n de personas, estaban mis hermanos y sus c&oacute;nyuges, que dejaron hu&eacute;rfanos a cuatro de mis sobrinos&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Los Gatsinga decidieron volver a &Aacute;frica y adoptar a estos ni&ntilde;os: &laquo;La herida y el dolor eran indescriptibles, pero entendimos que en ese sufrimiento Dios nos llamaba&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>La cl&iacute;nica para personas heridas<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Un a&ntilde;o m&aacute;s tarde Jean Dieudonn&eacute; y Emerthe decidieron abrir una cl&iacute;nica en Ruanda con m&aacute;s de veinte camas, en la que acoger a personas heridas f&iacute;sica y moralmente: &laquo;Soy m&eacute;dico y me ocupo de la salud de las mujeres en condiciones dif&iacute;ciles. Mi mujer es economista y gestiona la cl&iacute;nica, las acoge: cada uno hace su trabajo, sin invadir el campo del otro. Estamos unidos en un servicio constante&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Con el paso de los a&ntilde;os tambi&eacute;n ha aumentado en &Aacute;frica el n&uacute;mero de mujeres que ante un embarazo no deseado piensan en abortar, por lo que &laquo;cuando llegan \u2013 sigue el m&eacute;dico\u2013 hacemos todos lo posible para encontrar tiempo para ellas. Primero las escucho e intento entender por qu&eacute; tienen miedo o por qu&eacute; no quieren al ni&ntilde;o; despu&eacute;s les hablo del amor de Dios, explicando que el ni&ntilde;o que llevan en su seno es un don del Se&ntilde;or y que tenerlo es una riqueza, aunque en ese momento no lo parezca&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Nunca es f&aacute;cil, es cierto, &laquo;se necesita tiempo. Algunas de ellas poco a poco empiezan a confiar; otras, desgraciadamente, no, pero la mayor&iacute;a cambia de idea&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> De hecho, Jean Dieudonn&eacute; es hoy padrino de much&iacute;simos ni&ntilde;os que han nacido con su ayuda.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Formar a los novios<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Juntos, los c&oacute;nyuges Gatsinga se ocupan tambi&eacute;n de la formaci&oacute;n de j&oacute;venes parejas casadas o prometidas: &laquo;Compartimos los problemas y los desaf&iacute;os principales, como la falta de trabajo o la dificultad de acceso a los estudios, y les explicamos que s&oacute;lo hay un modo de superarlos: es necesario poner a Dios en el centro, porque &Eacute;l lo puede todo. Lo mismo nos sucedi&oacute; a nosotros cuando decidimos criar a ocho hijos en lugar de a cuatro en un momento econ&oacute;mica y espiritualmente duro, cuando las heridas del genocidio hab&iacute;an golpeado nuestro pa&iacute;s. Y lo mismo sucede hoy, cuando surgen nuestras diferencias o nuestros l&iacute;mites&raquo;.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> En la vida de los hijos, que tienen entre 15 y 31 a&ntilde;os, la dedicaci&oacute;n a los necesitados de Jean y Emerthe no ha incidido nunca negativamente, &laquo;porque no somos dos personas que nos dividimos entre la familia, el trabajo o los compromisos sociales, sino que somos una familia unida que intenta servir a Dios all&iacute; donde se encuentre&raquo;.<br \/><strong>&nbsp;<br \/> &nbsp;Es la fe lo que ayuda a las familias<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Los Gatsinga est&aacute;n convencidos de que es precisamente gracias a la fe si las familias de Ruanda han soportado &laquo;todas las dificultades presentes en nuestro pa&iacute;s&raquo;, e indican tambi&eacute;n que ha sido &laquo;en el momento en que la familia se ha debilitado cuando han empezados los divorcios y las separaciones, aunque ciertamente no a los niveles de Occidente&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Sin contar con el difundirse de la cohabitaci&oacute;n, &laquo;que muchos eligen a causa del alto coste del matrimonio&raquo;. Por esto, a los dos ruandeses les gusta recordar &laquo;a quien se tiene que casar o a quien ya est&aacute; casado que hay que agarrarse a la gracia donada por Dios en el sacramento, simplemente rezando juntos, participando en los sacramentos, compartiendo la educaci&oacute;n de los hijos y la economia familiar&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Y funciona, seg&uacute;n testimonian los Gatsinga: &laquo;Son muchos los j&oacute;venes que al hacer un recorrido de fe consciente deciden contraer matrimonio cristiano, a veces renunciando a los regalos y eligiendo una fiesta nupcial sobria, normalmente sostenida por la comunidad&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Tambi&eacute;n, contin&uacute;a Jean Dieudonn&eacute;, &laquo;hemos visto muchos matrimonios salvados. Pienso en Charles, que pod&iacute;a pedir la anulaci&oacute;n de su matrimonio con Beatrice cuando ella se escap&oacute; de casa a causa de una enfermedad psiqui&aacute;trica y, en cambio, decidi&oacute; serle fiel como hab&iacute;a prometido, en la salud y en la enfermedad. Cuando Beatrice volvi&oacute; a casa, fue acogida de nuevo y ahora los dos esposos viven una uni&oacute;n m&aacute;s fuerte y feliz&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>-Entonces, &iquest;la gracia de Dios no traiciona nunca?<br \/> &nbsp;<\/strong><br \/> &laquo;Deber&iacute;a usted pregunt&aacute;rselo a Pierre, que ha querido creer que pod&iacute;a ser feliz a pesar de que su mujer no pod&iacute;a darle hijos y de que su madre intentara convencerlo de todas las maneras posible a buscar otra mujer: \u201cYo la amaba, pero s&oacute;lo pidiendo a Jes&uacute;s que me diera la fuerza he conseguido no ceder a las presiones&quot;, me dijo&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Es a causa de estos y otros ejemplos por lo que el viernes pasado, los Gatsinga han querido decir al S&iacute;nodo que &laquo;es simplemente la fe en Jes&uacute;s lo que hace que se tengan fuerzas para superar esta crisis de la que tanto se habla&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> (Traducci&oacute;n de Helena Faccia Serrano, Alcal&aacute; de Henares)<br \/> &nbsp;<br \/><em><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.religionenlibertad.com\/adoptaron-4-sobrinos-tras-el-genocidio-de-ruanda-atienden-mujeres-necesitadas-38307.htm\"><strong>Art&iacute;culo <\/strong><\/a>originalmente publicado por Religi&oacute;n en Libertad<\/em><br \/> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Aleteia Team Tienen ocho hijos, de los cuales cuatro son sobrinos adoptados despu&eacute;s del genocidio de Ruanda. 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