{"id":3257,"date":"2015-12-01T01:10:52","date_gmt":"2015-12-01T06:10:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/pulir-el-don\/"},"modified":"2015-12-01T01:10:52","modified_gmt":"2015-12-01T06:10:52","slug":"pulir-el-don","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/pulir-el-don\/","title":{"rendered":"Pulir el don"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Marco Vega<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Un mensaje recibido del cielo para proclamar, un don de parte del Se\u00f1or que intencionalmente se trabaja y se pule, y la utilizaci\u00f3n al m\u00e1ximo de la creatividad para expresarlo, dar\u00e1 como resultado el objetivo m\u00e1s importante que tenemos como comunicadores de la palabra de Dios: vidas transformadas por el poder del Alt\u00edsimo, dispuestas para transformar tambi\u00e9n a otros.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p style=\"text-align: left;\">Los dones son de Dios<br \/>\nEnse&ntilde;ar, predicar, motivar o dirigirse a otros y captar la atenci&oacute;n de la audiencia para transmitirle un poderoso mensaje definitivamente es un don del Se&ntilde;or. Don que puede ser perfeccionado o simplemente descuidado, maximizado o desaprovechado.<br \/>\nMuchas personas err&oacute;neamente identifican el llamamiento al ministerio con la funci&oacute;n de predicador o maestro, como si fuera la &uacute;nica forma de servir al Se&ntilde;or. Claramente algunos tiene el don de la ense&ntilde;anza y otras personas poseen otros dones. De acuerdo a la palabra de Dios, el Esp&iacute;ritu Santo reparte como &eacute;l quiere. No todos son maestros, ni todos son predicadores. Esta verdad debe de aliviar a muchos que han intentado escoger sus dones. El don de la ense&ntilde;anza es, precisamente, uno de los m&aacute;s codiciados.<br \/>\nTristemente el don de la ense&ntilde;anza ha representado, para algunos, la posibilidad de alcanzar la fama y el prestigio, la oportunidad de estar detr&aacute;s del p&uacute;lpito. Quiz&aacute;s ese mismo af&aacute;n es el que les ha robado del reconocimiento que anhelan tener. &iexcl;Qu&eacute; frustrado se debe sentir aquel que se esfuerza por desarrollar un don que no le fue asignado! &iexcl;Qu&eacute; atropello es escuchar a un hombre sin el don de la ense&ntilde;anza, tanto para la iglesia como para los que s&iacute; fueron llamados a la ense&ntilde;anza! El pastor, entonces, est&aacute; desafiado a abrir el espacio y crear las oportunidades para que estas personas llamadas por Dios puedan desarrollarse hacia su m&aacute;ximo potencial. El reino de Dios se extender&aacute; de una manera &oacute;ptima si cada cual est&aacute; en el lugar al que fue llamado.La predicaci&oacute;n es un don que necesita ser trabajado por parte del comunicador. Es una responsabilidad lograr que produzca, seg&uacute;n su capacidad, al treinta al sesenta o al ciento por uno. Los dones deben pulirse<br \/>\nA pesar de que la ense&ntilde;anza y la predicaci&oacute;n son dones recibidos de Dios, es todo un arte de parte del comunicador lograr mezclar elementos clave para convertirla en algo fascinante y &uacute;til, que genere el deseo, en quienes escuchan, de recibir y aplicar las verdades presentadas. Seamos honestos. &iexcl;El don de la predicaci&oacute;n como cualquier otro don, necesita ser pulido y trabajado! &iquest;Ha visto c&oacute;mo algunos de los oyentes de ciertos predicadores se duermen? &iquest;Sabe de alguien con gran conocimiento que, a la hora de exponer, fue incapaz de transmitir lo que sab&iacute;a? &iquest;Ha escuchado a alg&uacute;n erudito de la Palabra que no supo simplificar su ense&ntilde;anza para que el contendido fuera entendido por todos? &iquest;Ha escuchado predicaciones demasiado complejas para entender? Usted, al final, comenta: &laquo;&iexcl;Excelente mensaje&iexcl; No entend&iacute; mucho, pero qu&eacute; bien son&oacute; todo eso que habl&oacute;&raquo;. &iquest;Quiz&aacute;s, esta ha sido nuestra propia experiencia a la hora de ense&ntilde;ar?<br \/>\nLos m&eacute;dicos, como entienden que no todos estudiamos medicina, son capaces de traducir su conocimiento y su terminolog&iacute;a a conceptos pr&aacute;cticos, y el paciente los capta con facilidad. De eso se trata la buena y fresca predicaci&oacute;n. No me refiero a lo complejo del estudio exeg&eacute;tico, o a la capacidad de comparar diferentes versiones de la Biblia. Estas habilidades son importantes para una buena ense&ntilde;anza. Me refiero, m&aacute;s bien, a la capacidad de utilizar una diversidad de recursos para presentar las verdades b&iacute;blicas al auditorio. &iexcl;Este s&iacute; es un verdadero desaf&iacute;o!<br \/>\nNuestro Dios es creador. El verbo &laquo;crear&raquo; comunica un concepto muy relevante para nosotros con respecto a este tema. Indica que Dios, por su condici&oacute;n de Creador, siempre elabora algo nuevo e imprevisible. Y este Dios creador ha formado nuestros corazones con ese talento de crear, de formar cosas nuevas cada vez. Quien utiliza toda una gama de recursos, echando mano de la sana creatividad, logra refrescar su predicaci&oacute;n, y la vuelve viva, nueva, diferente, colorida y atractiva. Muchas son las historias y an&eacute;cdotas sobre consiervos que, mediante lo nuevo e imprevisible, aportaron significativamente a la extensi&oacute;n del reino de los cielos. Mois&eacute;s cruz&oacute; el mar Rojo, el joven David mat&oacute; a Goliat con una piedra, Jos&eacute;, un ex convicto, libr&oacute; del hambre al gran reino de Egipto, Pablo utiliz&oacute; la estatua al dios no conocido para presentar al Dios verdadero, y muchas historias m&aacute;s. La predicaci&oacute;n es un don que necesita ser trabajado por parte del comunicador. Es una responsabilidad lograr que produzca, seg&uacute;n su capacidad, al treinta al sesenta o al ciento por uno.<br \/>\nExisten varios caminos para pulir el don<br \/>\nEscuch&eacute; decir a una mujer, escritora de canciones, que cada vez que ella se sentaba a componer, antes de tomar su bol&iacute;grafo, oraba, adoraba a Dios y encend&iacute;a espiritualmente su &laquo;m&aacute;quina de fax&raquo;. Ella dec&iacute;a que cuando el Se&ntilde;or env&iacute;a sus &laquo;faxes&raquo; de composiciones divinas, los reciben solamente las m&aacute;quinas de faxes que permanecen encendidas.<br \/>\nEsto es una buena ilustraci&oacute;n para los que recibimos el don de compartir la Palabra. En primer lugar, el que recibi&oacute; el don de la ense&ntilde;anza debe aprender a cultivar su relaci&oacute;n con Dios, para escuchar, en lo secreto, lo que el Padre quiere que se diga en p&uacute;blico; es decir, mantener encendido ese &laquo;fax espiritual&raquo; en todo momento. El mismo Jes&uacute;s afirm&oacute;: &laquo;nada hago por m&iacute; mismo, sino que seg&uacute;n me ense&ntilde;&oacute; el Padre, as&iacute; hablo. Porque el que me envi&oacute;, conmigo est&aacute;; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada&raquo; (Jn 8.28-29).Esta es la base de una buena predicaci&oacute;n: el mensaje debe venir del cielo, de parte del Padre. No todo mensaje que habla de Dios es evangelio y transforma, pero todo mensaje que viene de Dios transforma y es evangelio.<br \/>\nOtra manera de pulir el don, una vez que se ha estado en la presencia de Dios para discernir el mensaje que &eacute;l quiere que desarrollemos, es utilizar creatividad para su presentaci&oacute;n. No me refiero aqu&iacute; a cambiar el mensaje del evangelio. &iexcl;De ninguna manera! Pero la forma de presentarlo es clave y fundamental para ser eficientes a la hora de comunicar el mensaje. Hablo de predicar la Palabra viva y eficaz, la que cambia vidas, pero usando creatividad con los recursos que contamos.<br \/>\nJes&uacute;s, el mejor maestro que ha existido sobre la tierra, fue creativo y aprovech&oacute; un sinn&uacute;mero de recursos para que su predicaci&oacute;n fuera sencillamente transformadora. Tom&oacute;, por ejemplo, a un ni&ntilde;o, lo coloc&oacute; en medio de sus disc&iacute;pulos y los ret&oacute; a ser como aquel ni&ntilde;o. Se&ntilde;al&oacute; las aves del cielo, y les mostr&oacute; los lirios del campo para darles la m&aacute;s hermosa ense&ntilde;anza sobre la protecci&oacute;n y el cuidado del Padre para con sus hijos. Utiliz&oacute; ejemplos de sus experiencias cotidianas para que cada vez que la gente repitiera una de ellas recordara las ense&ntilde;anzas del maestro. Ech&oacute; mano de elementos muy comunes para ellos, como el trigo y la ciza&ntilde;a, el sembrador y la semilla, o el pescador y sus redes.<br \/>\nEl don de la predicaci&oacute;n en la era de la inform&aacute;tica<br \/>\nVivimos en la era de la inform&aacute;tica. Hoy, m&aacute;s que nunca, tenemos a disposici&oacute;n infinidad de recursos para presentar las ense&ntilde;anzas de una manera muy eficaz. Ir&oacute;nicamente, muchas personas no aprovechan estos recursos por estar aferrados a sus tradicionales m&eacute;todos, por no considerarlos relevantes o sencillamente para evitarse un trabajo adicional. Estoy seguro, sin embargo, de que si el Hijo de Dios hubiera venido al mundo en este tiempo, igualmente hubiera explotado los recursos actuales disponibles para ense&ntilde;ar.<br \/>\nHoy la Internet nos ofrece cientos de sitios con materiales para predicadores, como bosquejos de sermones, historias de misiones, historias que ilustran el evangelio, videos cristianos y otros recursos. Es posible acceder a las predicaciones de los h&eacute;roes de la fe, as&iacute; como a las predicaciones de los l&iacute;deres de nuestros tiempos. Tenemos acceso a programas de radio, fotograf&iacute;as, humor, y la facilidad de elaborar nuestras propias presentaciones con el programa PowerPoint. Esta herramienta facilita la presentaci&oacute;n de la informaci&oacute;n de manera eficaz y &aacute;gil.<br \/>\nEn mis ense&ntilde;anzas yo procuro utilizar los elementos relevantes del tema y el impacto es profundo en la mente y el coraz&oacute;n de la audiencia. Si hablo del hijo pr&oacute;digo, por ejemplo, y muestro una imagen de un padre abrazando a su hijo, posiblemente se producir&aacute; en la mente de las personas algunas preguntas como &laquo;&iquest;fui abrazado as&iacute; por mi padre terrenal? &iquest;Abrazo as&iacute; a mis hijos? &iquest;Necesito el abrazo del Padre en este momento?&raquo; La imagen servir&aacute; para la reflexi&oacute;n e ilustrar&aacute; mejor que mis palabras el mensaje que busco comunicar.<br \/>\nUn don pulido puede dar un precioso fruto<br \/>\nPerm&iacute;tame compartirle mi testimonio para ilustrar este punto. Antes de que el Se&ntilde;or me encontrara, yo era un t&iacute;pico hombre mundano, sin vida, triste, solo, sin Dios, con una familia desintegrada. Mi conocimiento acerca del evangelio se lo deb&iacute;a a un pastor que se sobrepas&oacute; con una buena amiga cuando ella y yo &eacute;ramos ni&ntilde;os. Crec&iacute; con rencor en mi coraz&oacute;n y con la certeza de que todos los l&iacute;deres de iglesia eran personas mal intencionadas. Por esto, ante toda predicaci&oacute;n tradicional, mis o&iacute;dos autom&aacute;ticamente se cerraban. No estaba dispuesto a escucharla, pues me recordaba a este pastor malvado.<br \/>\nNo obstante, Dios en su misericordia tiene su propios planes y usa formas misteriosas para conducirnos hacia su persona. Hace muchos a&ntilde;os, cuando paseaba por las fiestas de fin de a&ntilde;o en mi pa&iacute;s, Costa Rica, embriagado, triste y solitario, se cruzaron en mi camino tres personas que compart&iacute;an el evangelio: un joven y dos se&ntilde;oras mayores. Con canciones, caras pintadas de blanco, y hermosas sonrisas en sus rostros declaraban las maravillas de Dios. La combinaci&oacute;n de teatro, m&uacute;sica y sencillez, junto a la asombrosa sinceridad de un predicador de dieciocho a&ntilde;os me llev&oacute; a los pies del Se&ntilde;or.<br \/>\nRafael, con su corta edad, daba la mayor demostraci&oacute;n del precioso fruto que se puede obtener cuando somos capaces de aprovecharnos de todas las oportunidades para desarrollar nuestro don. Su discurso ha sido el m&aacute;s simple que he escuchado en mi vida, pero argument&oacute; con tal pasi&oacute;n y convicci&oacute;n que el Dios que predicaba era el &uacute;nico que daba esperanza, que mi coraz&oacute;n fue tocado por el Se&ntilde;or. En medio de sus palabras, con su rostro pintado de blanco, hablaba y lloraba. Le bastaron diez minutos para comunicar la grandeza de ese Padre amoroso. Ese fue mi d&iacute;a, y el d&iacute;a de sesenta personas m&aacute;s que asombrados, mir&aacute;bamos c&oacute;mo Dios, en medio de fiestas mundanas, nos visitaba para transformar nuestras vidas, literalmente, en medio de la calle.Ese es el d&iacute;a que no olvido jam&aacute;s, el d&iacute;a que alguien intencionalmente predic&oacute; las Buenas Nuevas de una manera distinta. Para m&iacute;, esa predicaci&oacute;n marc&oacute; mi vida para siempre. No hablo que de ahora en adelante todos deban pintar sus rostros para ir a predicar a las fiestas de sus pa&iacute;ses. Pero s&iacute; creo que cuando somos capaces de pulir nuestro don el poder de Dios logra cambios maravillosos en la vida de quienes escuchan el mensaje. Al final, un borracho lleg&oacute; a ser un predicador. Una viuda se convirti&oacute; en madre de multitudes de hijos espirituales. Un fracasado se transform&oacute; en un pescador de hombres y mujeres. Un desahuciado cobr&oacute; esperanza por aquel predicador que, con su don pulido, ense&ntilde;&oacute; el mensaje del cielo.<br \/>\nConclusi&oacute;n<br \/>\nUn mensaje recibido del cielo para proclamar, un don de parte del Se&ntilde;or que intencionalmente se trabaja y se pule, y la utilizaci&oacute;n al m&aacute;ximo de la creatividad para expresarlo, dar&aacute; como resultado el objetivo m&aacute;s importante que tenemos como comunicadores de la palabra de Dios: vidas transformadas por el poder del Alt&iacute;simo, dispuestas para transformar tambi&eacute;n a otros.\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">\u00a9Apuntes Pastorales XXV-2. Desarrollo Cristiano Internacional, todos los derechos reservados.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Marco Vega Un mensaje recibido del cielo para proclamar, un don de parte del Se\u00f1or que intencionalmente se trabaja y se pule, y la utilizaci\u00f3n al m\u00e1ximo de la creatividad para expresarlo, dar\u00e1 como resultado el objetivo m\u00e1s importante que tenemos como comunicadores de la palabra de Dios: vidas transformadas por el poder del &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/pulir-el-don\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPulir el don\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-3257","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3257","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3257"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3257\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3257"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3257"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3257"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}