{"id":3261,"date":"2015-12-01T01:10:57","date_gmt":"2015-12-01T06:10:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/reflexiones-sobre-la-identidad-de-lider\/"},"modified":"2015-12-01T01:10:57","modified_gmt":"2015-12-01T06:10:57","slug":"reflexiones-sobre-la-identidad-de-lider","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/reflexiones-sobre-la-identidad-de-lider\/","title":{"rendered":"Reflexiones sobre la identidad de lider"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por A. J.  Guzm\u00e1n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Es necesario que tengamos un modelo que pueda servimos en estos tiempos en que, hechizados por las propuestas de liderazgo, hemos sucumbido ante un lenguaje humanista que esconde una despreocupaci\u00f3n real por los seres humanos, centrado principalmente en los resultados.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <P class=p1 align=justify>\u00abPalabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea.\u00bb<B> <\/B>(1 Ti. 3:1)<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>El t\u00e9rmino obispo se aplica especialmente a aquellos l\u00edderes que ejercen una responsabilidad administrativa, adem\u00e1s del ministerio docente y pastoral. Este modelo puede ayudarnos a construir la identidad del l\u00edder, as\u00ed como la identidad del pastor que tiene que atender el gobierno m\u00e1s all\u00e1 de una congregaci\u00f3n local.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Es necesario que tengamos un modelo que pueda servimos en estos tiempos en que, hechizados por las propuestas de liderazgo, hemos sucumbido ante un lenguaje humanista que esconde una despreocupaci\u00f3n real por los seres humanos, centrado principalmente en los resultados. Detr\u00e1s del lenguaje de excelencia, calidad total, reingenier\u00eda o eficacia, se esconde una nueva forma de utilizaci\u00f3n de las personas en funci\u00f3n de los objetivos institucionales. En consecuencia, necesitamos tomar distancia de ese modelo de l\u00edder que maneja formas parecidas a las del l\u00edder cristiano, pero cuyo contenido y fondo es radicalmente diferente.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>En 1 Timoteo 3 encontramos desarrollado el modelo del obispo. De all\u00ed obtenemos los siguientes elementos para la construcci\u00f3n de la identidad del l\u00edder:<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>El l\u00edder es un \u00absuper-visor\u00bb<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Literalmente obispo (episkopein, en griego) significa \u0091supervisor\u0092, \u0091veedor del reba\u00f1o\u0092. Hay coincidencia en afirmar que presb\u00edtero, anciano y obispo ten\u00edan las mismas responsabilidades ministeriales: ense\u00f1ar, juzgar y gobernar. Esto supone que se espera que la supervisi\u00f3n se haga alrededor de estas tres tareas b\u00e1sicas. Por lo tanto, no es la supervisi\u00f3n desde \u0091un escritorio de observaci\u00f3n\u0092 o reducida s\u00f3lo a una computarizaci\u00f3n ministerial.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>El sentido literal aplicado a las tareas de ense\u00f1ar, juzgar y gobernar nos da un modelo nuevo de supervisi\u00f3n. Bajo esta perspectiva, el l\u00edder tiene que ser a la vez un maestro, un pastor, un juez y un gobernador. \u00c9sta es su forma de super-mirar a la organizaci\u00f3n. Tiene, por tanto, que resolver la tensi\u00f3n entre estas cuatro funciones: ense\u00f1ar, acompa\u00f1ar, juzgar y administrar. Esta tensi\u00f3n existe porque a veces parece que cuando se ense\u00f1a y acompa\u00f1a pastoralmente es muy dif\u00edcil juzgar y administrar. Sin embargo, b\u00edblicamente se espera que el obispo encuentre un equilibrio sano entre estas tareas, porque ser\u00e1 la \u00fanica manera de supervisar adecuadamente.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>El l\u00edder no s\u00f3lo tiene que ver sino super-ver a la organizaci\u00f3n. Esto nos lleva a las preguntas: \u00bfc\u00f3mo estamos viendo? \u00bfqu\u00e9 estamos viendo? \u00bfpara qu\u00e9? \u00bfqu\u00e9 hacemos con lo que vemos? Incluso tenemos que preguntarnos: \u00bfrealmente vemos? o estamos ciegos, porque hemos perdido contacto con la realidad, o s\u00f3lo vemos lo que queremos ver (y no s\u00f3lo por el \u00abpunto ciego\u00bb que todos tenemos, sino porque no nos conviene ver). Tal vez estemos viendo equivocadamente a trav\u00e9s de reportes interesados y sesgados, y por eso llevamos adelante pol\u00edticas o estrategias tambi\u00e9n equivocadas.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Podemos enriquecer nuestra capacidad de super-visar recordando que incluye\u00a0divisar y eso nos da una mirada al horizonte m\u00e1s all\u00e1 de la situaci\u00f3n actual, o usar el retrovisor, y eso incluye una mirada al pasado para entender mejor el presente y alumbrar el futuro. Hoy la tentaci\u00f3n de muchos l\u00edderes es quedarse s\u00f3lo con el \u0091televisor\u0092, queriendo hacer una pastoral a control remoto. Requerimos agudizar nuestra capacidad de visibilidad, aunque sabemos que siempre \u00abveremos por un espejo, oscuramente\u00bb, pero podemos descansar en que Dios ir\u00e1 aclarando cada vez m\u00e1s nuestra visi\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Tenemos en Jes\u00fas y en Pablo dos ejemplos de c\u00f3mo ver. Nos cuenta el relato b\u00edblico (Mt. 9:35-38) que Jes\u00fas \u00abal ver las multitudes, tuvo compasi\u00f3n de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor\u00bb. Pablo, al ver la idolatr\u00eda de la ciudad de Atenas, sinti\u00f3 que su coraz\u00f3n se enardec\u00eda (Hch. 17). Entonces encontramos que el verdadero \u00abver\u00bb tiene dos caracter\u00edsticas b\u00e1sicas: no es delegable (nadie puede \u00abver\u00bb por nosotros) y nos conmociona (provoca compasi\u00f3n o enardecimiento, nunca frialdad ni indiferencia). El l\u00edder tiene que preguntarse cu\u00e1nta compasi\u00f3n y enardecimiento hay en su coraz\u00f3n cuando ve a los grupos y a la organizaci\u00f3n en general. Tiene que buscar en el fondo de su ser cu\u00e1nto de sus sentimientos de ira o de dolor responden al sufrimiento de los dem\u00e1s y cu\u00e1nto se debe a sus propias frustraciones ego\u00edstas y mezquinas; qu\u00e9 porcentaje de sus estrategias o planes brotan de ese coraz\u00f3n conmovido y afectado por la realidad del reba\u00f1o que est\u00e1 bajo su cuidado; cu\u00e1nto de lo que ve, no lo ha visto \u00e9l, sino lo ha encargado a otros o, simplemente, lo ha dejado de lado y ha ido progresivamente alej\u00e1ndose de la realidad de los grupos y de sus integrantes.\u00a0<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Este \u00abver\u00bb que causa conmoci\u00f3n no se produce como efecto de un entrenamiento. Hay t\u00e9cnicas psicol\u00f3gicas que pueden conmover hasta las l\u00e1grimas, pero eso dista mucho de ser lo que se necesita para la obra: la sensibilidad que produce el Esp\u00edritu de Dios en la vida del obrero, cuando el Se\u00f1or le hace gemir de coraz\u00f3n por la situaci\u00f3n de la obra y del reba\u00f1o, y porque en honestidad y humildad puede \u0091super-verse\u0092 a s\u00ed mismo.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>La capacidad de indignarse se va perdiendo si no estamos alerta. Una carta escrita por Alberto Flores Galindo, un intelectual de izquierda del Per\u00fa, fue titulada \u00abRedescubramos la dimensi\u00f3n ut\u00f3pica: recuperemos la capacidad de indignaci\u00f3n\u00bb. En ella, Flores dej\u00f3 su testamento para sus compa\u00f1eros de lucha, a quienes dirigi\u00f3 esta \u00faltima carta que escribi\u00f3 cuando sab\u00eda que sufr\u00eda un c\u00e1ncer terminal que lo acabar\u00eda en breve. All\u00ed confronta a sus compa\u00f1eros a luchar por recuperar lo que \u00e9l cre\u00eda era lo m\u00e1s importante y que se hab\u00eda perdido: el dolor frente a la injusticia. Les increpaba por haberse acomodado, como intelectuales que hablaban de la injusticia y de los pobres, pero que no se compromet\u00edan apasionadamente en ello. A nosotros nos vendr\u00eda bien aprender de la autocr\u00edtica de Flores Galindo para revisar si nuestro liderazgo se ha reducido a discursos hermosos pero vac\u00edos de compasi\u00f3n e indignaci\u00f3n, que son la base del verdadero compromiso.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Este primer pensamiento es punto de partida para no reducir los siguientes rasgos a un listado de requisitos o al perfil ideal del l\u00edder. Le da a todo el pasaje la perspectiva adecuada.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>El l\u00edder tiene que anhelar serlo<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Es \u00abpalabra fiel\u00bb, es decir, fuera de toda duda, que el que anhela ser obispo \u00abbuena obra desea\u00bb (1 Ti. 3:1). Aqu\u00ed nos habla de los anhelos y de las aspiraciones. El problema no est\u00e1 en anhelarlo sino en descubrir qu\u00e9 estamos deseando exactamente.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Para decirlo de otro modo, lo que nos dice la carta es que \u00abquien anhela ser l\u00edder desea en realidad ser un trabajador incansable que buscar\u00e1 producir buenos frutos y que escoger\u00e1 medios tan altos como sus fines\u00bb. Visto as\u00ed, es probable que disminuyan los candidatos.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>En los tiempos que refleja la ep\u00edstola, ya exist\u00edan luchas por obtener posiciones de poder religioso dentro de la iglesia cristiana. Ya hab\u00eda que poner l\u00edmites a esta ambici\u00f3n y distorsi\u00f3n de los ministros, especialmente de aquellos que quer\u00edan acceder a funciones de jerarqu\u00eda como el obispado, donde la tentaci\u00f3n es mayor. Aunque no sabemos de sueldos jugosos en esos tiempos hab\u00eda posibilidades de ganar econ\u00f3micamente aprovechando el puesto de obispo. Hoy tal vez no tengamos muchas posibilidades de tener esa tentaci\u00f3n. Sin embargo, hay otro tipo de \u0091ganancias\u0092 que se pueden obtener, que luego trataremos con m\u00e1s detalle. La intenci\u00f3n de la Palabra de Dios es purificarnos en nuestras motivaciones al buscar estos puestos importantes en la obra.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>El l\u00edder tiene rasgos especiales<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>No cualquiera puede serlo. Se necesitan ciertos rasgos. Y no s\u00f3lo al momento de ser nombrado, sino que se cultiven a lo largo de la vida. Hablamos de rasgos, porque m\u00e1s que ser \u0091requisitos\u0092 en el sentido actual del t\u00e9rmino se trata de rasgos del car\u00e1cter. Nos hablan de la esencia de una persona y no de \u0091condiciones entrenadas\u0092 para tener un liderazgo eficaz. Hay que hacer la diferencia, porque ahora se busca producir resultados, no importa lo que haya en el coraz\u00f3n del que ejerce el liderazgo. Vivimos en el mundo de los indicadores externos y cuantitativos. No interesa que la realidad sea otra, las cifras hablan.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Aqu\u00ed encontramos, entonces, no un perfil ideal que nadie pueda alcanzar, sino el car\u00e1cter b\u00e1sico que todo l\u00edder debe tener como esencia de su ser. Va m\u00e1s all\u00e1, dec\u00edamos, del perfil del l\u00edder exitoso de nuestro tiempo que tiene \u0091que ser buena gente\u0092 con sus subordinados, porque as\u00ed conseguir\u00e1 motivarlos para que logren los resultados esperados. O aun buscar \u00abel buen testimonio\u00bb, porque as\u00ed tendr\u00e1 autoridad, o buscar \u00abcorregir errores\u00bb, porque as\u00ed reforzar\u00e1 su imagen y la imagen institucional. Hay que luchar contra este tipo de distorsi\u00f3n en el liderazgo cristiano. Esto es corrupto, porque es manipulador, hip\u00f3crita y falso. Es haber ca\u00eddo presos en el mundo de la imagen. Tambi\u00e9n podemos tener una pol\u00edtica institucional que sea la que nos importe mantener, aunque la realidad de la organizaci\u00f3n sea \u0091de huesos secos\u0092, empezando por el propio l\u00edder.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Nos viene bien escuchar a Erich Fromm en su desafiante obra Tener o Ser: \u00abEn el modo de existencia de tener, mi relaci\u00f3n con el mundo es de posesi\u00f3n y propiedad, deseo convertir en mi propiedad todo el mundo y todas las cosas, incluso a m\u00ed mismo. En el modo de existencia de ser, debemos identificar dos formas de ser: una significa una relaci\u00f3n viva y aut\u00e9ntica con el mundo, la otra se opone a la apariencia y se refiere a la verdadera naturaleza, a la verdadera realidad de una persona o cosa\u00bb.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Se puede querer tener posici\u00f3n, popularidad, habilidades, razones, conocimientos, incluso requisitos para poder controlar. Conocemos historias tristes de destrucci\u00f3n cuando los l\u00edderes han querido \u0091poseer\u0092 a la agrupaci\u00f3n y no han anhelado \u0091ser\u0092 sus servidores.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Esta descripci\u00f3n no es, pues, una camisa de fuerza, sino una muestra de lo que es la vida de piedad, una exigencia m\u00ednima para el obispo de la organizaci\u00f3n. El l\u00edder, siendo consciente de su llamado, busca en humildad que el Se\u00f1or lo santifique, porque sabe que sin ello no podr\u00e1 ser fiel con el cargo trascendental que se le ha encomendado. Estos rasgos est\u00e1n condensados en cuatro caracter\u00edsticas b\u00e1sicas y en tres m\u00e1s espec\u00edficas.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>La integridadLa integridad es la nota distintiva de todo cristiano y, fundamentalmente, de un l\u00edder. La base de la integridad es el agradar al Se\u00f1or. Y a partir de all\u00ed se es \u00edntegro en todo, porque no se puede serlo s\u00f3lo en algunas cosas y en otras no. Es un rasgo que define la existencia total. Por fidelidad al Se\u00f1or, el l\u00edder busca ser fiel a sus compromisos, tanto con la pareja como con los dem\u00e1s.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>La integridad permite que seamos irreprochables. Irreprochable no es s\u00f3lo quien no se equivoca, sino quien vive con limpia conciencia. Hay dos dimensiones en este asunto de la integridad: por un lado, la b\u00fasqueda de santidad y de fidelidad al Se\u00f1or y a todos nuestros compromisos y, por otro, ser conscientes de nosotros mismos y responder a los reproches de nuestra conciencia. Estamos hablando aqu\u00ed de una \u00e9tica en la intimidad y no s\u00f3lo de la de vitrina, que se expresa cuando hay p\u00fablico. Aunque podamos ser absueltos por un jurado descuidado o simple que se deje llevar por nuestras apariencias, no lo seremos ante el tribunal de una conciencia sucia e inquieta por la maldad de nuestros sentimientos y de nuestro proceder.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>No se trata de una conciencia culposa, enfermiza, como la que producen la depresi\u00f3n y la neurosis, sino de la conciencia aguda, sana, que est\u00e1 inc\u00f3moda cuando no est\u00e1 limpia y que nos avisa cuando estamos siendo infieles. Una conciencia sucia que no ha sido escuchada sistem\u00e1ticamente termina por cauterizarse y se insensibiliza. As\u00ed es c\u00f3mo nos volvemos inconscientes. Poco a poco se extingue nuestra sensibilidad y ya no nos sentimos inquietos cuando procedemos infielmente. Incluso podemos hablar aqu\u00ed de una \u0091enfermedad de la conciencia\u0092, por la que, aunque las personas y la realidad nos lo digan, no la reconocemos y, lo que es peor, no nos damos cuenta. Cuanto m\u00e1s vivimos as\u00ed, m\u00e1s dif\u00edcil se har\u00e1 que nuestra conciencia resucite.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>La honestidadSi somos honestos, no buscaremos ganancias indebidas en el ejercicio de nuestra funci\u00f3n. Quien las empieza a buscar est\u00e1 procediendo deshonestamente. Tambi\u00e9n es un rasgo que se expresa en todos los planos de la vida: con nosotros mismos, nuestra familia, y la obra. Es muy raro alguien que est\u00e1 muy bien en un lado<B> <\/B>y<B> <\/B>muy mal en otro. La honestidad le lleva al l\u00edder a gobernar bien su casa y la organizaci\u00f3n, algo nada f\u00e1cil pero necesario. Quien se queda s\u00f3lo con uno, no se queda en verdad con ninguno de los dos.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Tambi\u00e9n se dice en el texto que no sea \u00abcodicioso de ganancias deshonestas\u00bb. Posteriormente, en el cap\u00edtulo 6, Pablo nos va a explicar c\u00f3mo las personas que codician ganancias deshonestas en el ministerio empiezan a corromperse, porque con el tiempo ya no les basta la piedad como ganancia.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>\u00bfCu\u00e1l es la salida? Por supuesto, no lo es el cinismo, que nos hace buscar una justificacion para nuestra situaci\u00f3n o un desplazamiento de la responsabilidad hacia otros: la organizaci\u00f3n, el Consejo Administrativo, la familia, etc\u00e9tera. Tenemos que ubicarnos en el terreno de los valores. \u00bfQu\u00e9 es lo que en verdad valoramos? \u00bfPor qu\u00e9 hemos desvalorizado la piedad? \u00bfPor qu\u00e9 hemos dejado de apetecer las ganancias honestas que genera el ejercicio de \u00e9sta?<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Tambi\u00e9n podemos ser deshonestos en el hogar y esperar cosechar<B> <\/B>all\u00ed reconocimiento, lealtad incondicional, miedo sumiso, respeto y amor sin esfuerzo, y convertir as\u00ed a nuestra casa en un espacio de poder, a veces absoluto.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Adem\u00e1s de las ganancias<B> <\/B>deshonestas en el plano econ\u00f3mico, podemos encontrar otras \u0091ganancias deshonestas\u0092: poder, comodidad, seguridad y satisfacci\u00f3n emocional indebida.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Nuestras agrupaciones pueden conferir a sus l\u00edderes mucho poder. A veces, cuando hay un Consejo Administrativo d\u00e9bil, el poder del l\u00edder es grande. Alguien ha dicho que el poder corrompe, de manera que el poder absoluto corrompe absolutamente. Tenemos arraigada en nuestra idiosincrasia latinoamericana nuestra vocaci\u00f3n de caudillos, de emperadores. Por eso, entre otras buenas razones, debemos fortalecer nuestros Consejos Administrativos, porque son instancias de preservaci\u00f3n de corrupci\u00f3n para los l\u00edderes. La sed de poder, con las ansias de protagonismo y popularidad que la acompa\u00f1an, es sutil, enga\u00f1osa y no siempre aparece tal como es. Se puede presentar como celo, cuidado de la obra, disciplina y hasta como humildad. Podemos decir: \u00abS\u00ed, hermano, estoy abierto a la evaluaci\u00f3n\u00bb, pero ni siquiera escuchar lo que nos dicen o escuchar \u0091para cumplir\u0092, pero sin tomarlo en cuenta.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Otra \u0091ganancia deshonesta\u0092 en la obra es, parad\u00f3jicamente a lo que se podr\u00eda pensar, la comodidad. Nuestras organizaciones tienden a ser informales y muy flexibles. Esto en manos de alguien muy trabajador y responsable es muy bueno, pero es terriblemente malo en manos de una persona perezosa e irresponsable. Si no tenemos qui\u00e9n controle nuestra labor, entonces ser l\u00edder viene a ser un trabajo muy c\u00f3modo. Dif\u00edcilmente voy a querer otro trabajo, porque aunque no gano mucho dinero, tengo la libertad de hacer<B> <\/B>lo que yo quiero. En otro trabajo se medir\u00edan mis resultados y se exigir\u00eda que cumpliera un horario.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Tambi\u00e9n hay otra expresi\u00f3n de la comodidad. Este cargo puede esconder una posici\u00f3n b\u00e1sica de inercia. Nuestra vida se deja llevar y nos cuestan los cambios. No continuamos en la obra porque respondamos a una visi\u00f3n y un compromiso renovado que hemos hecho con<B> <\/B>Dios, sino porque sencillamente no queremos cambios dr\u00e1sticos.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>La seguridad, no en sentido econ\u00f3mico sino laboral y, en cierto modo, afectiva puede ser considerada otra \u0091ganancia deshonesta\u0092. Podr\u00edamos convencer a otros \u0097y aun a nosotros mismos\u0097 que estamos en el cargo por amor al Se\u00f1or, pero en realidad lo que hacemos es esconder el miedo a enfrentar lo que significa la lucha laboral que implica demostrar que somos competentes. Podemos ser estrictos en exigirles a los miembros que luchen por ser \u00absal y luz\u00bb entre sus compa\u00f1eros, pero temblamos al pensar en tener que ir al mundo del trabajo. La obra se convierte, entonces, en una isla m\u00e1s o menos segura, especialmente porque nuestras instancias de despido son casi nulas. Una vez que estamos instalados, es muy dif\u00edcil que nos saquen. Como tenemos el poder, lo usaremos para preservarnos en el cargo.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>La satisfacci\u00f3n emocional indebida es cuando el l\u00edder busca encontrar en la organizaci\u00f3n lo que no puede encontrar en otras esferas de su vida. \u00c9sta se convierte en la \u00fanica fuente de logros, de afectos, de satisfacciones que deber\u00eda encontrar en el hogar, y en otras relaciones, especialmente en Dios. Por eso se aferra, porque no sabr\u00eda qu\u00e9 hacer con su vida sin la obra. Su entrega es asfixiante y sobreprotectora, como la madre que con sus hijos quiere mitigar sus propias insatisfacciones y termina por destruirlos.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Todas estas pueden ser ganancias deshonestas y nos pueden llevar a someter a la obra a nuestras necesidades personales no resueltas. Lo m\u00e1s triste de todo es que no podemos o no queremos darnos cuenta de ello. Cuando esto sucede, las consecuencias para la vida<B> <\/B>del l\u00edder y para el grupo son nefastas: divisiones, estancamiento, abortos del liderazgo emergente, y fosilizaci\u00f3n de la visi\u00f3n, entre otras.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Cuando nos damos cuenta de que algo as\u00ed nos est\u00e1 pasando, la salida no es el remordimiento, sino el arrepentimiento. Que de aqu\u00ed surjan las apetencias renovadas por las que podemos gozarnos con la piedad, alegrarnos con sus frutos y valorar la fidelidad al Se\u00f1or, tanto de la organizaci\u00f3n como de la propia intimidad del ser.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>La sabidur\u00edaElla es la que sustenta la \u00abaptitud para ense\u00f1ar\u00bb. No se reduce a la destreza en el manejo de<B> <\/B>t\u00e9cnicas pedag\u00f3gicas, aunque incluye pericia en la docencia. Por lo tanto, no basta con entrenarnos en recursos pedag\u00f3gicos. Por otro lado, la aptitud para ense\u00f1ar no debe confundirse con oratoria brillante pero palabrera, dominio del auditorio o la capacidad para entretener a los disc\u00edpulos. Precisamente, en la segunda carta a Timoteo encontramos una descripci\u00f3n del anti-modelo de maestro: aquel que responde a la curiosidad irresponsable de los oyentes que se amontonan para ser adormecidos y entretenidos, porque lo que tienen es \u00abcomez\u00f3n de o\u00edr\u00bb y no inter\u00e9s en la verdad (2 Ti. 4:1-4). Cuando el maestro responde a esta necesidad, entonces su funci\u00f3n se reduce a \u0091rascar detr\u00e1s de las orejas\u0092 al disc\u00edpulo.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>La aptitud para ense\u00f1ar se refiere a la cualidad de\u00a0saber por la que el l\u00edder tiene que \u00abser sabio\u00bb. Eso significa adquirir tanto sophia (explicaciones de las cosas), como sunesis (juicio cr\u00edtico), pr\u00f3nesis (habilidad pr\u00e1ctica para hacer cosas), y prudencia (capacidad \u00e9tica para actuar conforme a la verdad que se conoce). La sabidur\u00eda produce mucho fruto y no permite que el l\u00edder se quede s\u00f3lo con las buenas intenciones, ya que le da aptitud para provocar transformaciones en la<B> <\/B>vida de las personas.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Por eso, no puede ser l\u00edder un \u00abne\u00f3fito\u00bb (literalmente: reci\u00e9n plantado, que no tiene ra\u00edz). El ne\u00f3fito no es simplemente el nuevo sino aquel que, aunque tenga mucho tiempo, no ha echado ra\u00edces en la fe y en la obra. Aun cuando por lo general nos afirmamos con los a\u00f1os, tambi\u00e9n es cierto que puede haber mucha necedad en los antiguos y sabidur\u00eda en los nuevos. El ne\u00f3fito en la fe y en el ministerio tiene el peligro de envanecerse y caer en la condenaci\u00f3n del diablo.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>La mesuraCon este t\u00e9rmino queremos se\u00f1alar el sentido de equilibrio en el uso de las palabras, en la reacci\u00f3n frente a los disgustos o conflictos y en el disfrute. El car\u00e1cter de la mesura no nos libra de enfrentar las situaciones dif\u00edciles, provocando en nosotros una conducta<B> <\/B>evasiva, sino que nos da el equilibrio para reaccionar. Entonces, no corremos frente a la confrontaci\u00f3n, sino que rechazamos el pleito. No nos abstenemos del disfrute, sino que nos limitamos para participar en la justa medida, con dominio propio. Jes\u00fas com\u00eda y tomaba vino con gusto, pero sin exceso. Aunque algunos prefieran pensar que era jugo de uva, lo que s\u00ed podemos afirmar es que cualquiera haya sido la bebida, Jes\u00fas la disfrutaba. Se requiere mesura no s\u00f3lo con respecto al vino, sino con cualquier fuente de disfrute; todo lo delicioso, si se toma en exceso,<B> <\/B>causa da\u00f1o. Es el mismo principio que en la ep\u00edstola se menciona en relaci\u00f3n al casamiento y a la comida: no hay que abstenernos de ninguno, porque todo lo que Dios cre\u00f3 es bueno y nada es de desecharse. Entonces, abstenerse es perverso y excederse es desmesurado.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>La sobriedadLa sobriedad es el revestimienlo de la coraza del Se\u00f1or que nos permite tener una postura frente a las tormentas de la vida.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>La prudenciaLa prudencia es la capacidad de pensar antes de reaccionar, de actuar sin precipitarnos y de no escudarnos en nuestro<B> <\/B>defecto cultural, que nos hace impetuosos e impulsivos.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>El decoro\u00c9ste es un rasgo sorprendente. Proviene de la palabra griega cosmios, por lo que se refiere a la persona educada, pulida, que sabe moverse en el mundo y que no reduce su visi\u00f3n a su regi\u00f3n. Por esta caracter\u00edstica Wesley pudo decir: \u00abMi capilla es el mundo\u00bb. Este rasgo est\u00e1 en la base de la visi\u00f3n misionera transcultural, que ve al mundo como campo misionero y que implica poder disponerse a ir a los que son diferentes a nosotros y a romper nuestros guetos evang\u00e9licos sobreprotectores y limitadores de visi\u00f3n.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Como vemos, estos cuatro rasgos b\u00e1sicos y los \u00faltimos tres m\u00e1s espec\u00edficos son disposiciones del car\u00e1cter y, por lo mismo, permean toda la vida del siervo de Dios, desde su fuero m\u00e1s \u00edntimo<B> <\/B>hasta sus relaciones sociales y p\u00fablicas que incluyen su familia, su iglesia y el mundo. Es muy necesario cuidar el testimonio hacia el mundo. El mal testimonio es causante de descr\u00e9dito, otro de los lazos con que el diablo nos esclaviza. El testimonio hacia afuera nos recuerda nuestra raz\u00f3n de ser como agrupaci\u00f3n. Cabe pensar hasta qu\u00e9 punto nuestra organizaci\u00f3n y nosotros, como sus representantes ante el mundo, estamos en descr\u00e9dito. Sabemos que la falta de credibilidad es algo que mina un liderazgo. Cuando ya no se puede generar confianza, no es posible invitar a unirse a nuestra causa. El descr\u00e9dito socava nuestras posibilidades de testimonio del Evangelio, que es nuestra raz\u00f3n fundamental de existencia.<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>El l\u00edder tiene un acusador muy astuto<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>La palabra griega que se usa en esta ep\u00edstola para nombrar al diablo es diabolos, cuyo sentido<B> <\/B>fundamental es \u00abacusador\u00bb. De manera que aqu\u00ed conocemos una de sus funciones m\u00e1s importantes: acusarnos y condenarnos. Cuando \u00e9l acusa y condena no hay ni arrepentimiento, ni liberaci\u00f3n, s\u00f3lo remordimiento y opresi\u00f3n. Cuando el Esp\u00edritu Santo nos redarguye, nos conmueve, nos produce dolor por los pecados, los vac\u00edos y las debilidades. Entonces hay una tristeza para vida y transformaci\u00f3n. Si el Se\u00f1or justifica, no hay nadie, menos el diablo, que tenga poder para condenarnos. Cu\u00e1nto necesitamos recordar esto en nuestras luchas ministeriales. El diablo puede usar instancias y personas para acusarnos y condenarnos, y no hay que prestarles atenci\u00f3n. Pero tambi\u00e9n el Se\u00f1or usa a personas para provocarnos el arrepentimiento. <\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Es preciso tener discernimiento para saber cu\u00e1ndo habla el Se\u00f1or y cu\u00e1ndo habla el acusador. No nos vaya a ocurrir lo que le ocurri\u00f3 a un hombre que cuando naufrag\u00f3, se qued\u00f3 sobre un peque\u00f1o tronco, y comenz\u00f3 a clamar por la protecci\u00f3n y la ayuda divina. Al rato pas\u00f3 un barco y los tripulantes le gritaron: \u00abHombre, suba que se avecina otra tormenta\u00bb. El desdichado les dijo: \u00abNo, estoy esperando que Dios me salve, porque le he pedido que me socorra\u00bb. No pudieron insistirle m\u00e1s y se fueron, dej\u00e1ndolo solo. Obviamente arreci\u00f3 la tempestad y el hombre se ahog\u00f3. Cuando lleg\u00f3 a la presencia de Dios muy angustiado le pregunt\u00f3: \u00abSe\u00f1or, \u00bfpor qu\u00e9 no contestaste mi oraci\u00f3n, si hab\u00eda clamado que me salvaras de la tormenta?\u00bb El Se\u00f1or le contest\u00f3: \u00abClaro que te contest\u00e9: yo te envi\u00e9 el barco al cual no quisiste subir\u00bb. \u00a1Qu\u00e9 no nos neguemos a subir al barco! \u00a1Qu\u00e9 podamos reconocer cu\u00e1ndo una advertencia viene de Dios y la oigamos a tiempo!<\/P><br \/>\n<P class=p1 align=justify>Adaptado de la ponencia \u00abEl \u0091Obispado\u0092 en la obra estudiantil. Reflexiones sobre la identidad del Secretario General\u00bb, presentada en el evento \u00abDignos de nuestra vocaci\u00f3n\u00bb organizado por la Comunidad Internacional de Estudiantes Evang\u00e9licos (CIEE) en Am\u00e9rica Latina, y publicada en el manual hom\u00f3nimo, editado por Ulrich Schlappa. Usado con permiso. Angelit Guzm\u00e1n es peruana, psic\u00f3loga, con estudios de posgrado en Psicolog\u00eda Educativa y Human\u00edstica, y est\u00e1 a cargo del \u00e1rea de Hermen\u00e9utica B\u00edblica de la CIEE. <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por A. J. Guzm\u00e1n Es necesario que tengamos un modelo que pueda servimos en estos tiempos en que, hechizados por las propuestas de liderazgo, hemos sucumbido ante un lenguaje humanista que esconde una despreocupaci\u00f3n real por los seres humanos, centrado principalmente en los resultados. \u00abPalabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea.\u00bb (1 Ti. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/reflexiones-sobre-la-identidad-de-lider\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abReflexiones sobre la identidad de lider\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-3261","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3261","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3261"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3261\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3261"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3261"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3261"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}